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Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 2.
Este post es la continuación del de la semana pasada, de modo que deberían ir a leer la primera parte antes de adentrarse en ésta de hoy.
En el post anterior contesté a las siguientes preguntas:
¿Qué creían los hindúes?
¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?
¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?
¿Qué decía el Popol Vuh?
¿Qué pensaban los hebreos?
¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?
Hasta aquí llegó la primera parte del post. Ahora veremos las respuestas a las siguientes preguntas:
¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?
Aunque puede parecer mentira y aunque haya debido redescubrirse muchos siglos después, ya Platón lo hizo en la antigua Grecia, muy a pesar de toda la compleja mitología imperante.
Por cierto, este filósofo es el primero que deja algún registro histórico, pero es muy probable que también en otras culturas haya habido quienes sentaran las bases de ese conocimiento.
Después muchas veces, antes del descubrimiento de América, hubo voces que anunciaron la redondez de la Tierra, como el propio Eratóstenes, que hasta llegara a medir su circunferencia, como les contaré en otro post.
¿Cómo dedujeron los antiguos estudiosos que la Tierra era aproximadamente esférica?
Observando y analizando básicamente lo siguiente:
- la forma de la sombra que la Tierra proyecta sobre la luna durante los eclipses.
- la forma en que dejan de verse los barcos al alejarse en el mar, desapareciendo su base, y sólo al último sus mástiles. Eso sólo es posible en una superficie curva, pues en un plano el cuerpo entero se va empequeñeciendo progresivamente hasta que se deja de ver.
- la comparación con otros cuerpos visibles en el espacio.
- la especulación teórica respecto a «la forma más perfecta».
¿Cuándo se probó definitivamente?
El argumento irrefutable estuvo constituido por los viajes de circunnavegación del S XVI. Y mucho más acá, los viajes espaciales que nos permitieron por fin conocer la forma real del planeta.
¿Es de verdad esférica la Tierra?
No, no lo es, muy por el contrario tiene una forma única de la cual hablaré en un post que probablemente será el del lunes que viene.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio y no conozco al autor.
Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 1
Desde la más temprana historia de las civilizaciones, el hombre se ha preguntado acerca de todo lo que le rodea, y una de sus preguntas más recurrentes es acerca de la forma de la Tierra en la que vive.
Es por eso que cada cultura generó sus propios mitos al respecto, y ahora enumeraré sólo algunos de ellos, pero ya que son tantos y todos tan interesantes, es muy probable que vuelva sobre el tema más de una vez.
¿Qué creían los hindúes?
Como en muchas otras civilizaciones, para los hindúes la tortuga tiene una interpretación mítica y/o mágica.
Ello se debe en parte a su longevidad y seguramente también en parte a su morfología, en la que el caparazón cumple un rol que la hace aparecer casi invulnerable. Es por eso, que en la concepción hindú del Universo, la tortuga tiene un papel fundamental.
Según el hinduísmo, el mundo (la Tierra) está conformado por una enorme serpiente que se muerde la cola, en clara alusión a la ciclicidad de los procesos naturales. Esa serpiente está suspendida en el vacío, encerrando en su interior un mar – de leche en algunas versiones- llamado el Mar de la Tranquilidad, en el que nada una tortuga que encarna el poder creador. Sobre la tortuga se posicionan tres elefantes que portan tres mundos.
El mundo inferior corresponde a los demonios y el infierno, mientras que el mundo superior es el de los dioses y la felicidad. Es el mundo intermedio el que se atribuye a los hombres y representa a la Tierra,
¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?
Para los griegos, la Tierra era un enorme cuerpo sustentado sobre pilares que la separaban del cielo y que reposaban sobre los hombros del titán Atlas.
Atlas había liderado una rebelión de los titanes contra los dioses olímpicos, generando la guerra que se conoció como Titanomaquia, y al ser derrotado fue castigado por Zeus, quien lo condenó a soportar por toda la eternidad el peso de la Tierra sobre sus espaldas. Precisamente el nombre Atlas se relaciona con ese mito, ya que ese término en griego Ἄτλας significa justamente «portador» y deriva de τλάω =portar, sostener o soportar.
De este titán hablaremos otras veces, ya que tiene que ver también con otros mitos que explicaban fenómenos y procesos geológicos.
¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?
Clásicamente se pensaba que se trataba de un disco plano, cuyos bordes estaban rodeados por un mar poblado de mosntruosas y amenazantes criaturas. Había ya algunos estudiosos enfrascados en develar la forma real, pero para la conciencia popular, el mundo era plano y limitado a Eurasia y el norte de África.
¿Qué decía el Popol Vuh?
El Popol Vuh debe su nombre a una expresión del idioma de la tribu k’iche’, popol wuj, que significa «libro del consejo» o «libro de la comunidad». Esa expresión, a su vez, contiene los términos popol= reunión, comunidad, casa de todos, junta, y similares; y wuj= libro.
Se trata de una recopilación de narraciones míticas, legendarias y tal vez también de sucesos históricos que se narraban de forma oral y de generación en generación, en el seno de la cultura k’iche’, pueblo maya con asentamiento en la actual Guatemala.
En ese libro hay demasiadas alusiones a la forma planetaria de la Tierra, como para citarlas todas, pero sí es interesante rescatar alguna explicación relativa al origen de su constitución geomorfológica, que les comparto en breves extractos, que permiten suponer que los antiguos mayas consideraban a la Tierra como un cuerpo originalmente semisumergido en alguna forma oceánica existente bajo los cielos, y no mucho más que eso.
Primera Parte
Capítulo Primero
Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.
Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.
No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.
Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche……Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra: — ¡Tierra! — dijeron, y al instante fue hecha.
Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas……Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.
Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua…
¿Qué creían los hebreos?
Ellos pensaban que la Tierra era un vasto palacio creado por Jehová para morada del hombre, y que en su techo había pintado las estrellas, y de él había suspendido una inmensa lámpara, el Sol, destinada a dar luz y calor a todo lo creado.
¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?
Notablemente, y tal vez por las mismas razones que expresé más arriba, en la concepción planetaria de algunas tribus indígenas de América del Norte, aparece también la tortuga.
Ella es la forma elegida para representar a la Tierra Madre y nutricia de la cual la raza ha aparecido.
En la mitología Cheyenne, Maheo, el Gran Espíritu, ordenó a la tortuga que cargue al mundo sobre su caparazón, debido a su fortaleza y longevidad.
Según cuenta la leyenda, en un principio no había nada hasta que el Gran Espíritu creó una vasta extensión de agua salada y la llenó de seres vivos como peces, caracoles, gansos, patos, ánades y focas.
Salvo los peces, uno a uno los restantes animales fueron a decirle al Gran Espíritu que necesitaban un lugar firme para poder descansar, porque a veces se cansaban de nadar todo el tiempo.
Maheo a su vez, les pidió ayuda para encontrar un pedazo de tierra, y fue la foca quien extrajo del fondo del mar un poco de lodo, que Maheo hizo aumentar de tamaño, hasta que no pudo sostenerlo más.
Fue entonces que pidió auxilio a la Abuela Tortuga para colocar la tierra sobre su caparazón y sobre ella creó una gran colina que fue extendiéndose hasta generar la tierra sobre la que hoy vivimos.
Hasta aquí llega esta primera parte del post. La semana próxima subiré las respuestas a las siguientes preguntas:
¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?
¿Cómo lo dedujeron?
¿Cuándo se probó definitivamente?
¿Es de verdad esférica la Tierra?
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio y no conozco al autor.
¿Cómo se habría formado la Tierra? Parte 2.
Este post es continuación del de la semana pasada, de modo que deberían empezar por leerlo antes de internarse en el de hoy.
Las preguntas ya respondidas en la parte 1 son:
¿Qué son las teorías cosmogónicas?
¿Cuándo y cómo comenzaron a formularse?
¿Qué es el momento angular?
A partir de ese punto retomamos las explicaciones.
¿Cuáles son las teorías dominantes en el momento actual?
En general hay dos tendencias diferentes: una que postula una fragmentación desde un cuerpo preexistente, y que no es en realidad la que más aceptación tiene, pero sobre la que volveré en algún momento en otro post, porque no deja de ser interesante; y la que apunta a una condensación de materiales anteriormente difusos, y cuya más completa formulación se conoce como «hipótesis nebular».
¿Qué plantea la hipótesis nebular?
Desde hace varias décadas, los astrónomos han reconocido la existencia de nubes de gas y polvo conocidas como nebulosas.
Estas nebulosas están dotadas de movimientos caóticos semejantes a los que habían descrito con anterioridad Von Weiszöcker y Kuiper, y tienen gran tamaño (unas millones de veces la dimensión de una estrella). Durante esta fase del desarrollo, las nebulosas se conocen como glóbulos de Bok y se observan como agrupamientos oscuros.
En respuesta a algún acontecimiento que perturbe su equilibrio, como puede ser por ejemplo la onda expansiva generada por una explosión supernova adyacente, los glóbulos de Bok tienden a sufrir un colapso gravitatorio, es decir a comprimirse rápidamente hasta alcanzar un tamaño poco mayor que el de una estrella,
Al disminuir su diámetro, los movimientos giratorios tienden a acelerarse (otra vez el ejemplo de los patinadores) y al aumentar la densidad del material debido a la contracción, la temperatura aumenta, hasta que en la zona central se inician las reacciones termonucleares propias de las estrellas, iniciándose la fase de nebulosa crisálida, en que ya hay una estrella joven (en fase T-Tauri) surgiendo en el sistema.
Los choques entre sí de las partículas propias de esta nebulosa, eliminan las trayectorias que no están en el plano de la máxima fuerza centrífuga, con lo que se van constituyendo las órbitas elípticas que ocupan los planetas que se van generando por acreción colisional.
Conviene aclarar que la acreción colisional ocurre cuando hay choques de baja energía, que imposibilitan el rebote o la destrucción, pero que por gravitación mantienen los materiales unidos en cuerpos cada vez mayores.
También fuerzas eléctricas intervienen para reunir las partículas en cuerpos de tamaño creciente, a los que se conoce como planetesimales y no son otra cosa que los planetas en su estado embrionario.
Es importante señalar que un sistema planetario como el Solar es estadísticamente poco probable, ya que requiere condiciones muy especiales para su generación, sobre todo en lo que se refiere a la velocidad de giro de la nebulosa original.
En efecto, una mayor velocidad podría elevar tanto la temperatura como para dar nacimiento a más de una estrella, las que generarían un campo gravitacional tan alto como para que todo el material de la nebulosa «cayera» en ellas, no quedando nada disponible para crear cuerpos orbitantes.
Una velocidad menor impediría el avance desde un glóbulo de Bok hasta una nebulosa crisálida.
También las cantidades de masa que se concentran centralmente definen en gran medida la evolución posterior del sistema. Demasiada masa aspiraría los materiales al interior, muy poca masa no retendría los planetas en órbita.
¿Qué postulaban Von Weiszöcker y Kuiper?
Como más arriba hice alusión a este antecedente, me parece interesante aclararlo un poco.
Von Weiszöcker y Kuiper imaginaron una nebulosa (según el modelo de la figura que ilustra el post) en turbulenta agitación, que formaba pequeñas células en movimiento en la zona central, y células cada vez más grandes a medida que aumentaba la distancia al sol. Dentro de cada una de estas células, el movimiento era violento e irregular, facilitando las colisiones que generan la acreción.
¿Cómo se resuelve el problema del momento angular en la teoría nebular?
A través de la siguiente explicación: si el gas de la estrella y el que lo rodea, están ionizados, se crea un intenso campo magnético. Como el gas ionizado no puede cruzar las líneas de fuerza de un campo magnético, y éstas giran con la estrella, el gas ionizado queda acoplado al astro, funcionando como una suerte de lastre que lo desacelera.
¿Por qué tiene la hipótesis nebular tanta adhesión?
Porque resulta perfectamente compatible con el «modelo secuencial de condensación química», que focaliza su atención, en tratar de explicar las variaciones en la composición actual de los planetas, partiendo desde una nebulosa relativamente homogénea.
Según esta hipótesis, los materiales que pudieron condensarse en las proximidades del Sol, (según el mecanismo ya explicado) donde las temperaturas son elevadas, fueron aquéllos de alto punto de fusión, tales como la mayoría de los metales. Por eso, Mercurio es el planeta más denso (5,4 Kg/m3).
Los compuestos más livianos, en cambio, se condensaron en los ambientes más fríos, bastante alejados del Sol. Los materiales de fácil evaporación, como el agua, amoníaco y metano, tendieron a alejarse de los planetas terrestres, concentrándose, en forma de hielo, especialmente en los satélites de los planetas gigantes.
Estos últimos, a su vez, con sus campos gravitatorios tan intensos, pudieron conservar casi todos sus componentes, manteniéndose muy semejantes a la nebulosa que les dio origen, y al propio Sol. Esto implica una constitución, mayoritariamente de hidrógeno y helio.
¿Cómo se explica la aparición de satélites en esta Teoría?
Según la hipótesis nebular, una vez que los planetesimales adquieren el tamaño que los justifica como planetas, sus campos gravitacionales generan a su alrededor nubes de materiales que pasan por un proceso de crecimiento por acreción colisional semejante a lo descrito para el Sol y los planetas, hasta dar lugar a cuerpos menores que los orbitan.
En algunos casos, los satélites pueden haber sido capturados con posterioridad, como cuerpos ya enteros, lo que explica sus órbitas no siempre coincidentes con el giro del planeta al que acompañan.
En el caso particular de la Luna, se considera que la acreción colisional ocurrió sobre material previamente arrancado a la Tierra por una colisión con un objeto casi tan grande como Marte, que arrojó al espacio algo semejante a esquirlas que se reunieron más tarde para formar el satélite, según el proceso mencionado. El arranque de material habría sido casi tan antiguo como la propia formación de la Tierra.
¿Qué es el Big Bang?
Lo cuento muy brevemente porque este post se ha extendido ya bastante, y porque puede llegar a ser tema de otro encuentro.
Según esta teoría, hace entre diez y quince mil millones años tuvo lugar la Gran Explosión o BIG BANG, cuya causa última aún hoy se desconoce, pero suele relacionarse con una oscilación cuántica del vacío.
Hasta entonces toda la materia y la energía que actualmente constituyen el universo, tanto como el propio espacio que hoy ocupan, estaban concentrados en un punto matemático sin ninguna dimensión, pero de muy alta densidad.
A partir del BIG BANG, el Universo inició una expansión que para algunos estudiosos ya no ha cesado. A medida que tal cosa ocurría, se producía un enfriamiento, y la radiación de esta «bola de fuego» cósmica se fue desplazando a través del espectro, desde los rayos X hacia la luz ultravioleta, pasando luego por los colores visibles, el infrarrojo y las regiones de radio.
Unos mil millones de años después de la Gran Explosión, la distribución de materia en el Universo se había hecho irregular, con empaquetamientos más densos en determinados lugares. Su gravedad atraía hacia esos puntos, cantidades sustanciales de H y He, que darían fundamentalmente lugar a las nebulosas y los glóbulos de Bok que dan nacimiento a las estrellas. Una de esas estrellas, en una de millones de galaxias, resultó ser el Sol.
¿Hay acuerdo total con relación a la expansión de Universo?
No, por cierto, pero ese tema es tan apasionante y extenso, que el debate mismo será tema de otro post.
Bibliografía.
Argüello, Graciela L. 2006. «Teorías Cosmogónicas» Cuadernillo didáctico Nº II, Capítulo 2. Para circulación interna en la U.N.R.C. Versión totalmente actualizada.7 páginas.
Baldo, E.2003. Desde el Big Bang al planeta Tierra. Apunte para la Cátedra de Geología General de la Universidad Nacional de Córdoba.
Bondi; Lynden; Bell; McCrea; Narlikar; Peace.1977. Cosmología, actualidas y perspectivas. Colección Labor.Barcelona.
Brandt, J.C. y Maran, S.P.1972. New Horizons in Astronomy W.H.Freeman y Cía. N.Y.
Ebbighausen,E.G. 1974 Astronomía Edit. Labor. Barcelona.
Press,F y Siever, R.1986. Earth. W.H. Freeman and Co. N.Y.
Sagan,C.1980. Cosmos Ed. Planeta.
Sawkins,F; Chase,C; Darby,D. y Repp ,G. 1974. The evolving Earth. Macmillan Publishing Co. Inc.N.Y -Collier Macmillan Londres.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
¿Cómo se habría formado la Tierra? Parte 1.
Probablemente una de las preguntas más recurrentes entre los humanos es ¿cómo se formó el mundo? Tanto que a lo largo de la historia ha generado cientos de mitos, leyendas y hasta religiones de amplia difusión.
Por eso hoy veremos- en lenguaje sencillo y al alcance de todos- qué es lo que la ciencia dice al respecto, haciendo la salvedad de que no hay acuerdos absolutos sobre la materia, y que además, por la complejidad del tema y su profundo interés, volveremos muchas veces a él.
Veamos pues:
¿Qué son las teorías cosmogónicas?
Existe una relativa confusión en el empleo de esta expresión, ya que etimológicamente procede de los vocablos griegos «kosmos»: mundo y «goneia»: generación, razón por la cual se puede interpretar en varios sentidos diferentes.
Para algunos, que piensan la palabra mundo como más inclusiva, las teorías cosmogónicas se referiían al origen del universo en su conjunto.
Para otros, podrían pensarse como circunscriptas a la explicación del origen de la Tierra, si ésta se entiende como el «mundo».
Pero en realidad, las principales teorías cosmogónicas han sido elaboradas con la intención de dar una explicación coherente respecto a los procesos que han dado origen al Sistema Solar, en particular, y partiendo siempre de cuerpos que se asumen como preexistentes.
¿Cuándo y cómo comenzaron a formularse?
Casi desde que el hombre aparece en la Tierra, se plantea preguntas acerca de todo lo que lo rodea, y el origen del espacio en el que vive no es una excepción.
Desde luego que en los albores de la historia y aun en la prehistoria, sus primeras interpretaciones son míticas, religiosas o mágicas, lo cual convierte a esas especulaciones en tema para futuros posts en las categorías Geología y Mitología, Geología y Religiones, y Geología y Mitos populares.
Pero no es de eso de lo que nos ocuparemos hoy.
Hoy buscaremos los antecedentes de las teorías cosmogónicas actualmente vigentes, sólo a partir de quienes especularon sobre bases racionales, aunque lo hayan hecho a la luz de conocimientos ya largamente superados.
Uno de los primeros antecedentes que se reconocen data de 1755, cuando el filósofo alemán Enmanuel Kant propuso una nube difusa de polvo y gas, que sometida a un movimiento de giro, se condensaba en algunos puntos que darían lugar a las diversas partes del sistema.
Poco más tarde, Laplace (1796), un matemático francés, retomó aquella idea y le dio una forma más explícita, según la cual el Sol fue en su origen un disco giratorio de mayor radio que la actual distancia desde este astro hasta el más remoto planeta del sistema. La energía gravitatoria habría determinado la contracción de este disco, y el exceso de energía así alcanzado, habría causado una aceleración de toda la masa.
Este principio físico se ilustra claramente con el ejemplo del patinador que gira más velozmente cuando concentra su masa, acercando los brazos y piernas al cuerpo. (Figura 1)

Figura 1. La mayor velocidad de giro se adquiere en el segundo ejemplo, al juntar los brazos y piernas, que en el primer caso están alejados del cuerpo, generando por un lado más rozamiento, y por otro, un efecto de energía gravitatoria disminuida, por la mayor distancia al centro del sistema.
Al ir produciéndose la contracción del gas, periódicamente se habrían ido desprendiendo las zonas externas del material en rotación, las cuales se reunirían más tarde para ir formando los respectivos planetas. Igual mecanismo habría dado origen a los satélites, a partir del material en condensación de cada planeta.
La razón fundamental por la cual esta teoría fue desechada, era la imposibilidad de explicar la actual distribución del momento angular, propiedad que explico más abajo en este post.
La objeción procede del hecho de que aunque el Sol suma alrededor del 99.9% de la masa total del Sistema, el 99% del momento angular está concentrado en los planetas mayores, como Júpiter y Saturno.
Para responder al principio físico, el Sol, que ha reunido la mayor parte de la masa, debería también concentrar la mayor parte del momento angular; en otras palabras, debería tener una velocidad angular mayor que la que efectivamente detenta, a menos que la masa hubiera ocupado desde el comienzo una posición central, con lo que no se habría hecho efectiva la condensación que se postula.
Esta teoría, debidamente corregida a lo largo del tiempo y el avance científico, dio nacimiento a la hipótesis nebular, hoy vigente.
¿Qué es el momento angular?
Momento angular: se define matemáticamente como el producto de una masa en rotación, su velocidad angular, y la distancia al eje de rotación. Todo el contexto puede ilustrarse sencillamente con el ejemplo de una bola de acero atada por una cuerda a una espiga central alrededor de la cual gira a una determinada velocidad. (Figura 2)
A partir de este punto las preguntas faltantes son las que ven más abajo y que responderé en la segunda parte del post, que subirá el próximo lunes.
¿Cuáles son las teorías dominantes en el momento actual?
¿Qué postulaban Von Weiszöcker y Kuiper?
¿Por qué tiene la hipótesis nebular tanta adhesión?
¿Cómo se explica la aparición de satélites en esta Teoría?
¿Qué es el Big Bang?
¿Hay acuerdo total con relación a la expansión de Universo?
Bibliografía.
Argüello, Graciela L. 2006. «Teorías Cosmogónicas» Cuadernillo didáctico Nº II, Capítulo 2. Para circulación interna en la U.N.R.C. Versión totalmente actualizada.7 páginas.
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P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio. La figura 1 es de noticieros de internet y la 2 me pertenece.
Antiguas cosmovisiones: hoy, Pitágoras.
Entre los muchos temas que son entretenidos para leer, la evolución del pensamiento humano (científico y no tanto) a lo largo de la historia, tiene un lugar privilegiado, por un lado porque a veces- mirado desde lejos y en otro contexto del conocimiento- resulta pintoresco; y por otro, porque siempre deja alguna enseñanza.
Y si uno intenta mirar esa evolución, no se salva de pasear por la enorme civilización que fue la Grecia antigua. Hoy empezaremos por allí, con uno de los más esclarecidos pensadores que entregó al mundo: Pitágoras.
¿En qué áreas se destacó Pitágoras?
Sus aportes más valiosos a la historia del pensamiento corresponden al área de las Matemáticas, y también de la Filosofía, pero como esta última no reconocía limitaciones, no pudo menos que incursionar en la Astronomía, que de alguna manera roza los campos que a los geólogos nos ocupan, y de esa parte de sus disquisiciones hablaremos hoy.
¿Cuándo y dónde nació?
Casi todos los datos son discutidos y/o discutibles, pero hay un acuerdo generalizado acerca de que su florecimiento habría ocurrido alrededor del aÃño 530 a.C., lo cual situaría el nacimiento aproximadamente en el 580 de esa era.
Sin embargo, no puede menos que mencionarse la opinión de Diógenes Laercio que le atribuye dos siglos menos, lo cual genera conflictos en la interpretación de casi todos los hechos que se le atribuyen en las biografías más confiables.
Respecto a su lugar de origen, hay coincidencia generalizada en señalar la isla de Samos.
¿Dónde queda la isla de Samos?
Samos, conocida en idioma turco como Sisam, es una isla de Grecia-muy próxima al Asia menor- que corresponde al grupo de las islas Espóradas Orientales, localizadas en el mar Egeo, al sur de la isla de Quíos y al norte de la isla de Patmos y del archipiélago del Dodecaneso.
¿Qué sabemos de la vida y obra de Pitágoras?
Como ya habrán advertido por una acotación anterior, no existen datos totalmente confiables sobre la vida de Pitágoras porque no dejó textos escritos, y sus biografías son muy posteriores a su muerte, cuando comenzó a reconocerse la importancia de su trabajo.
Habiendo pasado entre 150 y 250 años desde su vida activa hasta que surgiera el interés por documentarla, casi todo lo que se sabe está basado en historias transmitidas de manera oral, y por eso mismo hay muchas divergencias entre todas ellas.
El hecho de que la doctrina pitagórica implicaba una confraternidad hermética, salpicada de símbolos místicos y costumbres esotéricas contribuyó a generar, además, muchos mitos y cientos de leyendas muy difundidas y nunca comprobadas.
La obra que más se menciona sobre la vida de Pitágoras y su pensamiento, data del siglo III d.C., (cuando él ya llevaba muerto unos 800 años). De las tres fuentes más completas -Diógenes Laercio (ca. 200-250), Porfirio (ca. 234-305) y Jámblico (ca. 245-325) – la de Diógenes se considera la más objetiva.
¿Cómo puede resumirse su vida a la luz de esas versiones?
Según Hermipo (comediante ateniense del S. V a.C.), el padre de Pitágoras fue Mnesarco, un fabricante de anillos y mercader de Tiro. Algunas crónicas mencionan como su madre a Pythais, originaria de Samos, en Jonia, donde Pitágoras vivió los primeros años de su vida.
Se dice que habría acompañado a su padre en algunos de sus viajes comerciales, lo que amplió su conocimiento empírico, más allá de saber tocar la lira, escribir y recitar poesía.
En cuanto a la instrucción formal, sus profesores habrían sido los filósofos Ferécides de Siros, Tales y su pupilo, Anaximandro.
No hay documentación fehaciente, pero se asume que Pitágoras viajó por Egipto, Arabia, Fenicia, Babilonia e incluso la India, asimilando información, y adoptando nuevas costumbres entre las que se mencionan el vegetarianismo y la negativa a usar ropas hechas de piel de animales.
Probablemente en rechazo a la tiranía de Polícrates, se trasladó a Crotona en Italia, donde fundó una escuela filosófica y religiosa que rápidamente atrajo numerosos seguidores, conocidos como matematikoi.
Según algunos relatos, se casó con Téano, de Crotona, mujer instruida y notable, que a diferencia de su esposo dejó en legado algunos escritos.
Si bien existen relatos disidentes, la mayoría concuerda en que tuvieron una hija (Damo) y un hijo, Telauges que fue maestro de Empédocles, de quien ya hemos hablado en otra oportunidad.
¿Dónde, cuándo y cómo habría muerto Pitágoras?
Como muchos otros aspectos relacionados con Pitágoras, el motivo del fallecimiento fue objeto de numerosas especulaciones y relatos, algunos muy pintorescos.
Se sabe que aconteció hacia el año 508 a.C. y las circunstancias han sido narradas de maneras diversas.
Veamos algunas versiones.
Según Jámblico, Cilón, natural de Crotona, muy rico y poderoso, solicitó su admisión en la escuela de los pitagóricos, pero fue rechazado por considerárselo violento y autoritario. Siempre al decir de Jámblico, Cilón decidió tomar venganza y juró perseguir a los pitagóricos hasta la muerte del último de los integrantes del grupo.
A partir de allí, las versiones cambian notablemente. Según algunas teorías, Cilón incendió la casa donde se reunían los pitagóricos, y allí perdió la vida el maestro.
Para otros, Pitágoras huyó del incendio, refugiándose en un campo de habas, pero se detuvo por no causar daño en el sembradío, y sus perseguidores le dieron alcance, degollándolo.
Todavía hay quienes afirman que el filósofo permaneció escondido por 40 días en el templo de las musas de Metroponto o Metaponto, donde murió de hambre.
Este última versión se apoya en el hecho de que en tiempos de Cicerón su supuesta tumba se exhibía allí.
¿Qué aportó Pitágoras al conocimiento astronómico?
Pitágoras se adelantó a las concepciones que muchos siglos después requerirían una gran lucha para imponerse. Tanto, que se lo puede considerar el precursor de Copérnico.
En efecto, él desalojó -en su teoría- a la Tierra de la posición central que se le adjudicaba. concibiéndola en cambio como uno de los diez cuerpos que juntamente con la Luna y una «contratierra» (¿?) se movían alrededor de un fuego central, en ciclos de 24 horas.
Mucho más tarde, y a partir de estos primeros esquemas, Heráclides de Ponto y Aristarco de Samos, llegaron a la conclusión de que ese fuego central era el Sol. Son ellos pues, los primeros que arriesgaron un modelo heliocéntrico, en oposición al geocéntrico de Aristóteles, que no obstante continuó siendo el dominante aún hasta la Edad Media.
El otro gran acierto de Pitágoras fue establecer por primera vez que el Lucero matutino y el Lucero vespertino eran en realidad dos momentos diferentes en la visualización del mismo planeta: Venus.
Hasta ese momento, los griegos habían dado dos nombres diferentes al Lucero o Venus; Fósforo al de la mañana, y Héspero al de la tarde.
Como habrán apreciado, parte del conocimiento astronómico que hoy asumimos tan naturalmente, luchó para establecerse durante muchas centurias. De allí el doble mérito del pensamiento pitagórico: por un lado, llegó a conclusiones que precedieron al instrumental óptico en muchos siglos; y por el otro, se atrevió a desafiar los modelos por entonces imperantes.
¡Bien por él!
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