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Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 2.

Imagen1formaEste post es la continuación del de la semana pasada, de modo que deberían ir a leer la primera parte antes de adentrarse en ésta de hoy.

En el post anterior contesté a las siguientes preguntas:

¿Qué creían los hindúes?

¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?

¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?

¿Qué decía el Popol Vuh?

¿Qué pensaban los hebreos?

¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?

Hasta aquí llegó la primera parte del post. Ahora veremos las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?

Aunque puede parecer mentira y aunque haya debido redescubrirse muchos siglos después, ya Platón lo hizo en la antigua Grecia, muy a pesar de toda la compleja mitología imperante.

Por cierto, este filósofo es el primero que deja algún registro histórico, pero es muy probable que también en otras culturas haya habido quienes sentaran las bases de ese conocimiento.

Después muchas veces, antes del descubrimiento de América, hubo voces que anunciaron la redondez de la Tierra, como el propio Eratóstenes, que hasta llegara a medir su circunferencia, como les contaré en otro post.

¿Cómo dedujeron los antiguos estudiosos que la Tierra era aproximadamente esférica?

Observando y analizando básicamente lo siguiente:

  • la forma de la sombra que la Tierra proyecta sobre la luna durante los eclipses.
  • la forma en que dejan de verse los barcos al alejarse en el mar, desapareciendo su base, y sólo al último sus mástiles. Eso sólo es posible en una superficie curva, pues en un plano el cuerpo entero se va empequeñeceindo progresivamente hasta que se deja de ver.
  • la comparación con otros cuerpos visibles en el espacio.
  • la especulación teórica respecto a “la forma más perfecta”.

¿Cuándo se probó definitivamente?

El argumento irrefutable estuvo constituido por los viajes de circunnavegación del S XVI. Y mucho más acá, los viajes espaciales que nos permitieron por fin conocer la forma real del planeta.

¿Es de verdad esférica la Tierra?

No, no lo es, muy por el contrario tiene una forma única de la cual hablaré en un post que probablemente será el del lunes que viene.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio y no conozco al autor.

Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 1

Imagen1elefaDesde la más temprana historia de las civilizaciones, el hombre se ha preguntado acerca de todo lo que le rodea, y una de sus preguntas más recurrentes es acerca de la forma de la Tierra en la que vive.

Es por eso que cada cultura generó sus propios mitos al respecto, y ahora enumeraré sólo algunos de ellos, pero ya que son tantos y todos tan interesantes, es muy probable que vuelva sobre el tema más de una vez.

¿Qué creían los hindúes?

Como en muchas otras civilizaciones, para los hindúes la tortuga tiene una interpretación mítica y/o mágica.

Ello se debe en parte a su longevidad y seguramente también en parte a su morfología, en la que el caparazón cumple un rol que la hace aparecer casi invulnerable. Es por eso, que en la concepción hindú del Universo, la tortuga tiene un papel fundamental.

Según el hinduísmo, el mundo (la Tierra) está conformado por una enorme serpiente  que se muerde la cola, en clara alusión a la ciclicidad de los procesos naturales. Esa serpiente está suspendida en el vacío, encerrando en su interior un mar – de leche en algunas versiones- llamado el Mar de la Tranquilidad, en el que nada una tortuga que encarna el poder creador. Sobre la tortuga se posicionan tres elefantes que portan tres mundos.

El mundo inferior corresponde a los demonios y el infierno, mientras que el mundo superior  es el de los dioses y la felicidad. Es el mundo intermedio el que se atribuye a los hombres y representa a la Tierra,

¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?

Para los griegos, la Tierra era un enorme cuerpo sustentado sobre pilares que la separaban del cielo y que reposaban sobre los hombros del titán Atlas.

Atlas había liderado una rebelión de los titanes contra los dioses olímpicos, generando la guerra que se conoció como Titanomaquia, y al ser derrotado fue castigado por Zeus, quien lo condenó a soportar por toda la eternidad el peso de la Tierra sobre sus espaldas. Precisamente el nombre Atlas se relaciona con ese mito, ya que ese término en griego (Àτλας) significa justamente “portador” y deriva de τλαω =portar, sostener o soportar.

De este titán hablaremos otras veces, ya que tiene que ver también con otros mitos que explicaban fenómenos y procesos geológicos.

¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?

Clásicamente se pensaba que se trataba de un disco plano, cuyos bordes estaban rodeados por un mar poblado de mosntruosas y amenazantes criaturas. Había ya algunos estudiosos enfrascados en develar la forma real, pero para la conciencia popular, el mundo era plano y limitado a Eurasia y el norte de África.

¿Qué decía el Popol Vuh?

El Popol Vuh debe su nombre a una expresión del idioma de la tribu k’iche’, popol wuj, que significa “libro del consejo” o “libro de la comunidad”. Esa expresión, a su vez, contiene los términos popol= reunión, comunidad, casa de todos, junta, y similares; y wuj= libro.

Se trata de una recopilación de narraciones míticas, legendarias y tal vez también de sucesos históricos que se narraban de forma oral y de generación en generación, en el seno de la cultura k’iche’, pueblo maya con asentamiento en la actual Guatemala.

En ese libro no hay demasiadas alusiones a la forma planetaria de la Tierra, como para citarlas todas, pero sí es interesante rescatar alguna explicación relativa al origen de su constitución geomorfológica, que les comparto en breves extractos, que permiten suponer que los antiguos mayas consideraban a la Tierra como un cuerpo originalmente semisumergido en alguna forma  oceánica existente bajo los cielos, y no mucho más que eso.

Primera Parte
Capítulo Primero
Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.
Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.
No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.
Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche…

…Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra: — ¡Tierra! — dijeron, y al instante fue hecha.
Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas…

…Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.
Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua…

¿Qué creían los hebreos?

Ellos pensaban que la Tierra era un vasto palacio creado por Jehová para morada del hombre, y que en su techo había pintado las estrellas, y de él había suspendido una inmensa lámpara, el Sol, destinada a dar luz y calor a todo lo creado.

¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?

Notablemente, y tal vez por las mismas razones que expresé más arriba, en la concepción planetaria de algunas tribus indígenas de América del Norte, aparece también la tortuga.

Ella es la forma elegida para representar a la Tierra Madre y nutricia de la cual la raza ha aparecido.

En la mitología Cheyenne, Maheo, el Gran Espíritu, ordenó a la tortuga que cargue al mundo sobre su caparazón, debido a su fortaleza y longevidad.

Según cuenta la leyenda, en un principio no había nada hasta que  el Gran Espíritu creó una vasta extensión de agua salada y la llenó de seres vivos como peces, caracoles, gansos, patos, ánades y focas.

Salvo los peces, uno a uno los restantes animales fueron a decirle al Gran Espíritu que necesitaban un lugar firme para poder descansar, porque a veces se cansaban de nadar todo el tiempo.

Maheo a su vez, les pidió ayuda para encontrar un pedazo de tierra, y fue la foca quien extrajo del fondo del mar un poco de lodo, que Maheo hizo aumentar de tamaño, hasta que no pudo sostenerlo más.

Fue entonces que pidió auxilio a la Abuela Tortuga para colocar la tierra sobre su caparazón y sobre ella creó una gran colina que fue extendiéndose hasta generar la tierra sobre la que hoy vivimos.

Hasta aquí llega esta primera parte del post. La semana próxima subiré las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?

¿Cómo lo dedujeron?

¿Cuándo se probó definitivamente?

¿Es de verdad esférica la Tierra?

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
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¿El diluvio universal es un mito? Parte 2

arca_de_noeComo lo indica el título, este post es una continuación de otro que deberían leer antes, para completar el panorama.

En ese momento, hice objeciones a todo el mito, especialmente en lo relativo al Arca y a Noé, desde el punto de vista del sentido común. Ahora veremos los argumentos geológicos.

Para darle una organización a este post, he decidido discutir los argumentos que normalmente se esgrimen para demostrar su realidad, desde las respuestas que la geología puede darles. 

¿Por qué existen tantas culturas que incluyen un diluvio entre sus tradiciones orales?

Pues sencillamente porque se conjugan dos cosas: por un lado la recurrencia de eventos parecidos, y por otro la imposibilidad de ubicarlos con exactitud en el tiempo. Ahora les explico mejor.

Existen en la naturaleza una multiplicidad de situaciones en que regiones más o menos extensas se ven sometidas a inundaciones con efectos catastróficos. En tiempos recientes podemos recordar fenómenos como el huracán Katrina que sepultó bajo muchos metros de agua una buena parte de la ciudad de Nueva Orleáns, el desborde del Río Salado en Santa Fe, el tsunami de Indonesia, y podríamos seguir sumando ejemplos de desbordes de ríos, anegamientos por lluvias intensas, colapsos de diques naturales o artificiales, etc., etc.

Esto se visualiza hoy como fenómenos limitados en el espacio porque contamos con los medios de comunicación que nos permiten saber que al mismo tiempo hay sequías en otros lados, y lugares en los que el evento sólo se observa por la tele.  Pero si pensamos en miles de años atrás, cuando cada uno de esos fenómenos afectaba a una pequeña comunidad aislada que veía los límites del mundo en los confines de su territorio cotidiano, es obvio que el evento afectaba todo lo que la población conocía, y por eso lo entendía como “universal”.

No hay lugar alguno que esté exento de esas manifestaciones, pues hasta en los desiertos ocurren ocasionalmente grandes avenidas de agua, razón por la cual, prácticamente cada cultura recordará su propio “diluvio”.

Por otra parte, las cronologías son vagas, puesto que mientras hoy podemos fechar fácilmente las catástrofes, en los periodos primitivos, no había coincidencias de calendarios entre los distintos pueblos, y tampoco fechas exactas, de tal manera que toda referencia a los “tiempos del principio”, ” los comienzos del mundo”, “tiempos de los abuelos”, generaciones atrás”, y todo lo que se parezca, se mete  a presión en un supuesto evento contemporáneo y además universal. Sin serlo, por supuesto.

¿Por qué se encuentran restos de fauna marina en las cumbres de las montañas?

La evolución natural de la superficie terrestre da explicaciones acabadas de esos hallazgos a través de nuestra bienamada tectónica global, que demuestra de manera sencilla los orígenes de las cordilleras en zonas antes ocupadas por fondos marinos. Mucho camino nos queda todavía por recorrer en nuestro viaje por la Geología, pero en él se irán volviendo expertos en estos temas, se los prometo.

Pero aquí cabe agregar algo más que voltea por sí mismo el mito del diluvio y el Arca: la gran mayoría de los restos fósiles corresponden a moluscos que desaparecieron de la faz del planeta millones de años antes de que existiera la fauna humana, de manera que su presencia en las montañas mal podría haber sido resultado de un diluvio en el que Noé salvó a toda su familia, como pretendió demostrar Ristoro D’Arezzo en el medioevo.

Y aquí vale recordar que D’Arezzo fue un monje benedictino que popularizó el relato bíblico del diluvio, para poder explicar los hallazgos de fauna marina en lugares miles de metros sobre el nivel del mar. Como la Tierra se suponía creada en una semana, completita e inmutable, pensar que esos materiales que formaban las  montañas podían haber estado bajo el agua alguna vez, era una herejía. ¡Y había que tener muchas ganas para ser hereje en los tiempos de la Inquisición!

¿Qué evento registrado geológicamente puede interpretarse como el diluvio universal?

Absolutamente ninguno, puesto que no importa cuál haya sido la magnitud del evento de que se trate, invariablemente ha estado acotado regionalmente y jamás ha afectado simultáneamente a todo el planeta al mismo tiempo.

¿Es físicamente posible un diluvio universal?

No. Y pensémoslo seriamente, el ciclo del agua implica como punto de partida para cualquier precipitación que exista humedad atmosférica disponible como para saturarla. Y esa humedad requiere principalmente una evaporación  previa desde espejos de agua. Cuando estudiemos el ciclo, veremos que hay otros posibles orígenes, pero la mayor cantidad procede de los reservorios superficiales.

Si se fuera a cubrir toda la superficie terrestre con una masa de agua capaz de tapar hasta las cimas más altas, (como indica el hecho de que habiendo montes en la zona, haya debido construirse un arca, en lugar de refugiarse en ellos como sería más lógico) no alcanzaría la evaporación del océano entero, pues al volver a precipitarse, éste ocuparía más o menos las mismas cuencas que antes de la evaporación. Con el agua de una palangana mal puedo llenar dos o tres palanganas ¿verdad?

O sea, si el cuento les divierte, adelante con él, pero no lo declaremos hecho comprobado cuando toda la evidencia está en su contra.

Espero que les haya resultado entretenido, y nos vemos el miércoles con información de interés general. Un abrazo. Graciela

P.S.: la imagen la he tomado de este sitio en internet

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Gracias, Graciela

¿El diluvio universal pudo haber ocurrido realmente? Parte 1

imagen1arca-de-noeÉste podría ser el post más corto de la historia, pues podría escribir simplemente NO y dar por cerrado el tema.
 
Pero estando la creencia tan arraigada y por ser fiel a mi propio estilo no puedo menos que presentar los correspondientes argumentos desde distintas vertientes: el sentido común por un lado y el conocimiento geológico por el otro. En atención a la longitud de la argumentación, este último enfoque será el tema del próximo lunes.

Entonces, corresponde hoy ocuparnos de la primera parte, es decir:

¿Qué dice el sentido común respecto al diluvio universal, y toda la leyenda acompañante, relativa al Arca de Noé?

En primer término pensemos en la irregularidad de la superficie terrestre, con picos que superan los 11.000 metros de altura. Difícilmente puede imaginarse una lluvia tan torrencial como para que en 40 días, esos picos  se vean cubiertos por las aguas, y de no haberlo sido, no se habría requerido tampoco la construcción de un arca, ya que esas cumbres habrían sido el refugio natural de las especies con capacidad de trasladarse.

Sobre este punto volveremos en el abordaje científico con más y mejores argumentos.
 

¿Podrían haberse salvado todas las especies navegando  en un Arca?

Existen al presente (pese a las  numerosas extinciones  ocurridas desde la aparición del hombre) alrededor de 1.750.000 especies vivas certificadas, y se calcula que podrían sumar entre 8 y 10 millones contando las que se desconocen todavía, o no están completamente clasificadas. Aun restando las plantas y  los peces que no habrían requerido rescate, no bajarían de un millón.

Mucho para un arca, ¿verdad? Sobre todo porque según la leyenda, ese número se habría duplicado, porque había una pareja de cada animal. 

Surge así el pavoroso número de 2 millones de animales de diversos tamaños, muchos de ellos enemigos naturales entre sí, razón por la cual debían mantenerse de alguna manera a distancia.

Pero además imaginen que se debía contar con alimento almacenado para todos ellos en cantidad suficiente para sobrellevar más de un mes en aislamiento.

Entonces, ¿qué dimensiones debía haber tenido la mítica arca?

¿Era posible la construcción de semejante Arca en ese tiempo tan acotado y con los recursos disponibles?

Ni siquiera con toda la técnica moderna sería una empresa posible.

Además de ser algo monstruoso en dimensiones, la fabricación no parece viable porque o bien habría requerido suministros inagotables de  madera, o bien largos viajes para buscarlos, consumiendo un tiempo que no parece contemplado en la orden perentoria que recibió Noé.

Por otro lado, el tiempo total entre buscar los materiales y convertirlos en un barco excede con mucho el que podría haber sobrellevado un patriarca de avanzada edad y abrumado por las responsabilidades.

Y por último, recordemos que solamente se contaba con la fuerza de trabajo de una sola familia, mano de obra más que insuficiente para tamaño emprendimiento.

¿Habrían sobrevivido todas las parejas a 40 días de lluvia ininterrumpida, encerradas en el interior de un barco?

Supongamos en un ataque de inocencia que Noé y su familia hubieran podido terminar su barquito antes de que comenzara la lluvia y pensemos en la colosal cantidad de ejemplares hacinados en él.

Difícilmente habrían sido todos tan educaditos como para usar letrinas asépticas. Lo dudo, sobre todo porque el concepto de asepsia no existía, siquiera, por ese entonces. 

Así pues, un análisis realista nos lleva a pensar más bien en un arca que se habría colmado rápidamente de excrementos desparramados por doquier, y  con los que habrían debido convivir por 40 días y sus noches. Es poco probable que no hubiera cundido una terrible epidemia responsable de diezmar las especies, cosa que según el mito nunca ocurrió.
 

¿Los animales rescatados en el Arca podrían haber repoblado todo el planeta?

Hay que tener mucha confianza para asumir que Noé tuvo tanta puntería como para seleccionar un millón de parejas, todas fértiles, sin que un solo ejemplar tuviera problemas reproductivos.

Va contra toda estadística. Y además durante esos cuarenta días, ¿dos millones de animales sobrevivieron sanitos, cuando muchas de esas especies tienen expectativas de vida de  unas pocas horas o días, como es el caso de muchos insectos?

Claro que si vamos a achacar la resolución de  todas esas imposibilidades e improbabilidades a la voluntad divina, habría sido mucho más cómodo que ese dios simplemente mantuviera vivos, fuertes, sanitos y hasta secos inclusive, a los especímenes elegidos durante 40 días y listo el pollo.

De hecho, no hacía falta el diluvio tampoco, bastaba con que su divina voluntad hiciera que los hombres se portaran dignamente y no requirieran escarmiento. Digo yo…

¿Cómo llegaron los animales al Arca?

¿Les habrá cursado Noé una invitación que cordialmente aceptaron sin ninguna excepción? O tal vez habrá tenido lugar una inmensa batida de caza en la que se capturaron dos ejemplares de la misma especie y de diferente sexo, justo en el tiempo requerido para largarse a navegar.

Bastante poco probable, porque además si todas las especies estaban presentes, Noé habrá andado de cacería por Australia para  obtener canguros, por la Patagonia para tener quirquinchos, por el polo Norte para los  osos polares, Bengala por los tigres, y China por los pandas.

Cuesta creer, ¿verdad? Ni con el millaje de viajero frecuente lo habría logrado.

Y finalmente no cabe en la mente una imagen tan caprichosa y poco racional de un ser considerado omnisciente, como para ordenar empresas imposibles sin ninguna necesidad.
 
Ya sé que me van a querer arrojar a la pira de las brujas o mandarme a los tormentos de la Inquisición, pero no se apuren que todavía falta lo mejor: los argumentos estrictamente geológicos que les prometo para el próximo lunes.

Aclaremos ahora que este post puede ser en un sitio de debate, pero no de catarsis, de modo que si quieren dejar su réplica, por favor háganlo con la misma racionalidad con que fue escrito mi texto.

 No olviden que los comentarios se moderan y que no se subirán insultos ni amenazas, de modo que sigamos charlando con respeto. Un abrazo Graciela.
 
P.S.: la imagen la he tomado de este sitio en internet

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Los escotes que causan terremotos (y otras mentiras “piadosas” de las religiones)

moda siglo XVIIIEste post inaugura una nueva categoría, emparentada con dos ya existentes, pero diferente de ambas.

En efecto, en Geología y Mitos Populares reúno material que tiene un origen incierto pero es o fue pensamiento dominante en algunas culturas del presente y del pasado (como la leyenda del Señor de los temblores).

En Geología y Mitología, están las explicaciones geológicas de algunas creencias que tuvieron peso históricamente y que implicaban una estructura sistematizada y orgánica en pueblos de importante legado cultural (por ejemplo el Vellocino de oro).

Esta etiqueta que inicio hoy, implica en cambio la relación entre la ciencia geológica y las religiones aún vigentes en el mundo.

Por supuesto en su gran mayoría son anécdotas históricas que hoy sólo nos hacen sonreír… aunque no siempre sea ése el caso, como verán en este mismo post.

Y paso a relatar un par de ejemplos muy similares entre sí:

El día 28 de octubre de 1746, a las diez y media de la noche, un terremoto de gran magnitud y su consecuente tsunami, destruyeron tanto la ciudad de Lima como el puerto de El Callao.

La duración del sismo fue de tres o cuatro minutos, contados en el rudimentario modo que era habitual en la época, es decir, el tiempo aproximado que se demoraba en rezar tres credos.

Según las crónicas de ese tiempo, el maremoto se produjo una media hora más tarde.

La Iglesia Católica salió entonces a la palestra a explicar que la catástrofe se debía a la impiedad de los limeños, y éstos, ni lerdos ni perezosos se arrepintieron rápidamente de sus pecados y se volcaron masivamente a las iglesias y procesiones apresuradamente convocadas.

Las cuatro causas que invocó la Iglesia en su momento para explicar la génesis del sismo fueron:

1. la injusticia con los pobres;
2. la codicia y la usura;
3. la lujuria;
4. la vanidad de las mujeres con sus escandalosos vestidos.

Lo más gracioso del caso es que lo único que la autoridad eclesiástica atacó de modo efectivo, fue precisamente lo más inocente, es decir el cuarto punto.

Y así fue que tres meses más tarde, cuando ya la vida volvía a su ritmo normal, el Cabildo Eclesiástico dispuso que todas las mujeres usasen prendas de vestir que las cubrieran hasta los pies, y con mangas que debían llegar hasta las muñecas.

Una muestra de lo “altamente impúdicos” que eran los trajes en la época de la Colonia puede observarse en la foto que ilustra el post, y que fue tomada en una de las añoradas Misiones Viandantes, en una sala del Museo Histórico Provincial de Santa Fe Brigadier Estanislao López.

Ahora bien, como ya les adelanté, hoy en otras religiones, el tiempo parece haberse detenido, y para demostrarlo, tenemos la reacción de la alta jerarquía religiosa iraní, personificada en el  Hojatoleslam Kazem Sedighi, quien  según la prensa de ese país aseguró en este mes de abril de 2010, que:

“Many women who do not dress modestly … lead young men astray, corrupt their chastity and spread adultery in society, which (consequently) increases earthquakes,” [Muchas mujeres que no se visten con modestia…. hacen que los hombres jóvenes se descarríen, corrompen su castidad y diseminan el adulterio en la sociedad, lo cual (consecuentemente) aumenta los terremotos”]

Esto sería divertido si no fuera además de absurdo, perverso. Porque vean ustedes cómo los hombres son “conducidos al pecado” por las mujeres ¿Qué pasa con ellos, no tienen libre albedrío? ¿No pueden elegir por sí mismos cometer o no los adulterios?

Bueno, pero dejando esta protesta debidamente asentada, volvamos a lo nuestro: la Geología en su relación con las religiones.

Y hay aquí una interesante consecuencia, que perdura sutilmente en nuestros días, aun en países que han dejado atrás el discurso religioso fundamentalista.

¿Cuál es esa secuela?

Pues la han visto en este mismo blog, donde en algunos comentarios se ha pretendido “responsabilizar” a los experimentos humanos de las grandes manifestaciones de la dinámica terrestre.

Todavía, de manera muy subliminal se sigue pensando en un universo regido por acciones humanas y reacciones, si no ya de los dioses, en todo caso de una Naturaleza vengativa y violenta, que responde con furia a los mínimos cambios que el hombre puede introducir en sistemas de una magnitud y una complejidad tal que lo pondrían en su muy modestísimo sitio, si no siguiera creyéndose el centro de la creación.

Algo de la información original relativa a la reacción eclesiástica la he tomado de la publicación:

Scarlett O’Phelan Godoy. 2007 La moda francesa y el terremoto de Lima de 1746
Bulletin de l’Institut Français d’Études Andines / 2007, 36 (1): 19-38 IFEA

Espero que este post les haya parecido tan interesante como entretenido me resultó a mí redactarlo, una vez más a instancias de Dayana, que me tiró la primera punta de la información histórica.

Un abrazo, y nos vemos el miércoles. Graciela

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