El «alud» de Catamarca, ¿qué dice la Geomorfología al respecto?
Nuevamente la naturaleza, en su grandiosidad, pasa por encima de todos nuestros planes, y debemos asumir los resultados de un evento luctuoso, que es importante comprender, si deseamos sacar de él alguna enseñanza.
Esta vez, la noticia procede de la provincia de Catamarca, donde según informa la prensa, ha ocurrido un «alud». ¿Pero se trata realmente de un alud? Veamos qué puede aportar la Geología al respecto.
¿Cómo, dónde y cuándo sucedieron los hechos?
Como consecuencia de un fuerte temporal de lluvia y viento que se inició el pasado jueves en los alrededores de la villa veraniega El Rodeo, a unos 38 kilómetros al norte de la capital de Catamarca, tuvo lugar una crecida repentina del río Ambato, cuyas aguas bajaron arrastrando árboles, piedras y lodo.
Las consecuencias inmediatas fueron el corte de la Ruta provincial 4, la caída de postes de media tensión, y lo que es más lamentable, la ocurrencia de entre cinco y siete muertos -según las distintas fuentes- y entre 10 y 20 personas desaparecidas.
Como ya es habitual en nuestra cultura antropocéntrica, nadie dio cuenta de ellas, pero seguramente se perdieron también las vidas de numerosos animales, que al estar domiciliados o encerrados no pudieron obedecer a tiempo sus instintos de huida.
Hasta aquí, lo que reporta la prensa.
Ahora mirémoslo desde la Geología y la Geomorfología.
¿Se trata de un verdadero alud?
Para responder brevemente, no. No lo es estrictamente al menos, si bien algún componente de ese proceso habrá también intervenido una vez que se desencadenó el fenómeno. Ya saben ustedes: convergencia de causas.
Ya les he explicado en otros posts qué es un alud, qué es una avalancha, y también de qué se trata, en general la remoción en masa. Les recomiendo seguir todos esos links, y repasar esos posts, para que todo les quede más claro, pero insistiré en algunos de los conceptos aquí también.
Por lo pronto, les voy adelantando que la forma correcta de denominar el fenómeno acontecido no es alud, sino aluvión, y en seguida verán por qué.
¿Qué se define como aluvión?
Un aluvión es un proceso natural que ocurre en zonas con cierta pendiente, de resultas de lluvias intensas que arrastran materiales detríticos de diversos tamaños, y que generalmente provocan desbordes más o menos repentinos de los cursos temporarios o permanentes por los que originalmente se desplazan.
¿En qué se diferencian un alud y un aluvión?
Si ustedes han leído los posts que les mandé a leer, y la definición anterior, ya podrán establecer las diferencias por sí mismos, pero como soy un ángel de buena, 😀 se los voy a explicar personalmente.
El alud es un proceso de remoción en masa, es decir, que el agente movilizador es la gravedad, aunque pueda intervenir en mayor o menor grado el agua en alguna de sus formas, pero nunca como «medio de transporte».
El aluvión en cambio, es una forma de arrastre hídrico, vale decir que el agua es el agente que mueve el material.
Por otra parte, el alud no reconoce cursos preexistentes, mientras que el aluvión se origina en ellos, aunque luego los desborde, derramándose por toda el área circundante. Y es ese derrame o inundación, lo que le da su potencial para provocar erosión acelerada, y eventualmente daños como los que se reportaron en este caso particular de Catamarca.
Antes de cerrar este punto, les aclaro que coloquialmente los términos aluvión y alud suelen usarse como sinónimos; y que en ciertas regiones, los mismos geólogos intercambian ambos términos, influenciados por las costumbres locales.
¿Qué puede decirse acerca del Río Ambato?
En general se considera que existen en la Provincia de Catamarca nueve cuencas hídricas, la más importante de las cuales es la denominada, «Del faldeo Oriental de la Sierra de Ambato», y en ella se inscribe el Río El Rodeo o Ambato.
Este río nace en el cerro El Manchao y recibe las aguas del río Los Nogales y arroyos Nevado, Picaso, Manchao, Angostura, Higuerita y Algarrobal.
En La Puerta se une al Río del Valle, que es el gran proveedor de agua de la provincia, ya que recibe aportes tanto pluviales y de deshielos como de vertientes, por lo cual tiene un suministro continuado.
Una nota de color respecto a la toponimia, indica que el nombre Ambato proviene de los idiomas kakán y quechua, en los que An-Huatu significa Hechicero del Alto, y se aplicó originalmente a la Sierra donde este Río nace.
Por otra parte, el cerro más alto donde específicamente se inicia el río Ambato se llama «Manchao», que significa Manch= miedo y Ao= lugar, vale decir que es un «Lugar del Miedo», y se presume que los aborígenes le llamaban así por los ruidos del viento. Pero tal vez hayan también presenciado aluviones en tiempos remotos, los que son mucho más aterrorizantes que el sonido del viento.
¿Cómo es el contexto geológico?
Toda la zona pertenece a la provincia geológica de Sierras Pampeanas cuya estructura se reconoce como un sistema de montañas en bloque, limitadas por fallas inversas de alto ángulo; con cordones orientados en dirección norte-sur, y perfil marcadamente asimé©trico.
En efecto, el flanco occidental es más abrupto, mientras que el oriental se tiende de manera mucho más suave, en respuesta a la posición y forma profunda de las fallas que originan el levantamiento.
Además, la vertiente oeste es bastante más desnuda en materia de vegetación, lo que se atribuye mayormente al microclima resultante de las Sierras mismas, que son una barrera para los vientos húmedos del Atlántico.
No obstante, en la zona de Ambato en particular, deben considerarse también las diferencias litológicas y de relieve, que condicionan los suelos resultantes.
En el área, las migmatitas dominan el flanco oeste, mientras que en el lado oriental, éstas coexisten con micaesquistos y metacuarcitas, todas rocas constituyentes del «Basamento cristalino» de edad precámbrica a paleozoica inferior. No muy alejadas, hay intrusiones graníticas de dimensiones batolíticas, como el granito de Las Juntas.
El clima es cálido y árido con un monto de precipitaciones de 350 mm anuales, que se concentran entre los meses de diciembre y febrero; y la temperatura media anual ronda los 18º C.
¿Cuáles fueron los factores involucrados en el aluvión?
Todos los mencionados, por supuesto, es decir:
- La pendiente del cerro que da origen al río involucrado.
- Las condiciones de las rocas que favorecieron el escurrimiento.
- Las características climáticas, que implican una tendencia a la concentración de las precipitaciones en la estación estival, generando a veces lluvias muy intensas.
- Condiciones favorables para que además del aluvión mismo, fueran arrastrados materiales desde las laderas, a través de avalanchas en sentido estricto.
Conviene agregar que en las avalanchas que se sumaron al aluvión propiamente dicho, pueden haber tenido incidencia los movimientos sísmicos que han venido ocurriendo en los últimos meses en las Sierras Pampeanas.
En efecto, los sismos generan vibraciones que desequilibran sistemas metaestables, preparándolos para su posterior derrumbe, o provocándolo en el momento mismo.
¿Qué actuó como disparador?
Si bien como ya dije, el aluvión se vio seguramente magnificado por otros procesos como los deslaves de laderas, que a su vez pueden ser acelerados por múltiples causas, el detonante inmediato fue seguramente el temporal con abundantes precipitaciones que ocurrió inmediatamente antes del fenómeno.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente, porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de la prensa on line.
¿Por qué es importante la velocidad de enfriamiento de los magmas? Parte 2.
Este post es continuación del que subí hace dos lunes, de modo que deberían ir a leer esa parte primero y recién adentrarse en el texto de hoy. De hecho mi idea era subir un post a continuación del otro, pero como ya ha pasado otras vaces, la Naturaleza impuso otro tema como prioritario, y debí por eso reprogramar mis textos.
En la primera parte de este tema, en el post a que me refiero,he respondido a las siguientes preguntas:
¿Sobre qué procesos relacionados incide la velocidad de enfriamiento?
¿Qué importancia tiene la velocidad de enfriamiento sobre las rocas resultantes?
¿Qué es el patrón textural?
¿Qué se entiende por texturas especiales?
¿Qué se entiende por textura general?
¿Qué es el grado de cristalinidad?
Y a partir de este punto retomamos el post.
¿Cómo se clasifican las rocas según su grado de cristalinidad?
Ya les había comentado la semana pasada que no necesariamente todos los minerales que componen una roca ígnea alcanzan el mismo estado de cristalización, razón por la cual, hay una manera de distinguir las rocas según qué proporción de ellas se han organizado en red, y qué parte no lo ha conseguido.
Siguiendo ese criterio, las rocas pueden ser:
- Holohialinas, cuando la parte amorfa o vítrea es igual o superior al 90 % del volumen.
- Hialocristalinas, cuando ninguna de las partes, ni la vítrea ni la organizada alcanzan el 90% del volumen. Si es posible, en esos casos, se estiman los respectivos porcentajes, y se los incluye en la descripción.
- Holocristalinas. Como ustedes son muy inteligentes, ya se habrán dado cuenta de que estas rocas presentan 90% o más de su volumen en estado cristalino.
¿Qué es el tamaño de grano?
En el caso de las rocas ígneas, es más correcto referirse al tamaño de los cristales que al de los granos, en realidad, pero se acepta el uso de ambas expresiones. Originalmente la expresión procede de las rocas sedimentarias clásticas, es decir que se trata de fragmentos desprendidos de rocas preexistentes, que vuelven a reunirse en una nueva generación petrológica. Por eso se llama granos a las partículas individuales.
Pero en las rocas ígneas de enfriamiento, lo que ocurre en realidad es el crecimiento de un cristal, a medida que los átomos se ordenan y se inmovilizan en lugares preestablecidos del espacio, al solidificarse.
De allí, que en el patrón textural de rocas ígneas sea más correcto hablar de tamaño de cristales que de granos, a excepción de las fragmentarias o piroclásticas, claro.
¿Cómo se clasifican las rocas según el tamaño de grano?
En todo caso hay por lo menos dos nomenclaturas en las que los términos a veces se intercambian y también a veces generan alguna confusión, pero que pueden usarse como sinónimos.
Son rocas faneríticas o macrogranudas, aquéllas en las que los cristales se observan a simple vista, o con una lupa de mano.
Son afaníticas o microgranudas, en cambio, cuando los cristales sólo pueden ser vistos con microscopio.
Existe una tercera categoría, denominada porfírica, en la que coexisten dos tamaños de cristales, unos bien visibles a los que se conoce como fenocristales, y otros microscópicos, a los que se incluye en la denominación de pasta o hasta matriz, por semejanza con las rocas sedimentarias.
Cabe aclarar, que a veces la pasta tiene también cristales observables a simple vista, pero en ese caso, algunos minerales alcanzan un desarrollo claramente mayor, y en tal caso, la textura sigue siendo porfírica.
¿Qué información adicional pueden extraer los geólogos de los rasgos resultantes de la velocidad con que se enfría un magma?
Mucha, y la veremos en sucesivos posts con mucho mayor detalle, pero en general, lo que un geólogo puede deducir es cuál fue su historia aproximada desde el tiempo de su fusión inicial hasta el de su nueva solidificación, respondiendo a preguntas como: ¿permaneció el magma siempre en la cámara o en profundidades próximas? ¿se movilizó mucho, poquito o nada, (no estoy deshojando margaritas, conste) ? ¿llegó a salir al exterior? ¿hubo pulsos diferenciales? ¿cuáles fueron? ¿digirió otras rocas en su camino ascendente? etc. ,etc.
Por supuesto que para dar tantas respuestas también aportarán información las texturas especiales de las que en estos dos posts no hemos hablado todavía más que de pasadita, pero es la zanahoria que les agito adelante para que no dejen de correr hacia el blog de vez en cuando. 😀
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente, porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de Wikipedia, y es una obsidiana, típico vidrio volcánico, es decir que en ese caso la velocidad de enfriamiento ha impedido el ordenamiento de los átomos de los minerales que componen la roca, en una red cristalina.
Publicación de la Universidad Nacional de Jujuy.
Gracias a la gentileza de mi colega Marcelo Dalponte de SEGEMAR, ha llegado a mi escritorio esta publicación que me parece interesante compartir con ustedes, como siempre, por el sistema Scribd.
Hago notar que la razón para difundir esta información es que procede de una Universidad Nacional, es de libre disponibilidad y está relacionada estrechamente con la Geología, pero ni soy autora de ninguno de los textos que se incluyen en la publicación, ni comparto necesariamente todos los puntos de vista y opiniones allí expuestos, sobre todo cuando rozan definiciones políticas.
Espero que les haya resultado interesante, y nos vemos el próximo lunes, un abrazo. Graciela.
¿Es lo mismo una tormenta eléctrica que una tormenta magnética?
He notado que con motivo de los luctuosos sucesos acaecidos en la playa de Villa Gesel, muchos lectores han entrado al blog a través de la búsqueda «tormenta magnética», lo cual me induce a pensar que diferenciar entre ambos fenómenos no sería ocioso.
Casi todo lo que quieran saber acerca de las tormentas magnéticas ya lo he detallado antes en otro post, que les recomiendo leer también; pero hoy quiero resaltar en qué residen las diferencias entre esos eventos y las tormentas eléctricas.
¿Qué disciplina estudia las tormentas magnéticas y por qué?
En general es parte del conocimiento de astrónomos y astrofísicos, ya que se trata de eventos que se originan en el Sol, y no en nuestro propio planeta.
¿Qué disciplinas estudian las tormentas eléctricas y por qué?
Las tormentas eléctricas son abordadas tanto desde la Climatología, porque las tormentas son parte de los elementos constituyentes del sistema climático; como desde la Meteorología, porque caracterizan el estado del tiempo en un momento dado.
En cualquier caso, esto está señalando que se trata de fenómenos generados dentro de la propia atmósfera del planeta Tierra.
En el marco de la Meteorología, existe además una especialidad que estudia todo lo relacionado específicamente con los rayos, que se denomina Ceraunología.
¿Qué grandes diferencias puede notar una persona no versada en ninguna de ambas ciencias?
Pues es muy sencillo: en una tormenta eléctrica, habría que ser muy nabo para no darse cuenta de que está teniendo lugar.
No es así en cambio con las tormentas magnéticas, cuyos efectos pasan desapercibidos a la población, afectando solamente a numerosos aparatos e intrumental electrónico, eléctrico y electromagnético en general
¿Cuáles son las manifestaciones de las tormentas eléctricas?
Casi todos las podemos enumerar sin problemas: el rayo (del cual hay varios tipos), el relámpago, el trueno (ambos estrechamente vinculados con los rayos) y las centellas. Sobre estas últimas suele discutirse si son o no un fenómeno que de verdad puede separarse de los rayos, o si simplemente se trata de un caso particular de ellos.
¿Qué es el rayo, específicamente?
El rayo es una poderosa descarga electrostática natural que genera también emisión de luz (relámpagos) y estruendos acompañantes (truenos).
La explicación misma y detallada de la producción de la descarga ha causado serias divisiones entre los cientÃficos que se decantan por una u otra de diversas hipótesis, que exceden nuestras líneas, pero que en términos muy generalizados intento sintetizar más abajo, rescatando exclusivamente los puntos que casi todas ellas comparten.
Básicamente se trata de una gran descarga eléctrica que responde a su vez a una diferencia de potencial generada entre dos nubes, o entre las nubes y la tierra. Obviamente al existir una diferencia de estado energético entre dos porciones del medio, las partículas cargadas tienden a moverse desde las zonas de alto potencial a las de bajo.
Así nace la corriente de descarga, es decir el rayo, que en definitiva no es otra cosa que eso.
Ahora bien, cómo se produce la diferencia de potencial (que puede llegar a valores de millones de voltios) es el tema siempre en discusión y para el cual existen numerosas hipótesis.
¿Cómo se relaciona con el trueno?
El trueno es el resultado sonoro del rayo, que surge porque ante el paso de la corriente eléctrica, las moléculas de aire se ionizan, y se desarrollan ondas de choque.
Antes de dejar este tema, les recuerdo que a veces los rayos pueden producirse en las nubes de cenizas de erupciones volcánicas, como ya expliqué en otro post.
¿Hay precauciones especiales que pueden tomarse en las tormentas eléctricas?
Sí, por supuesto, y esencialmente residen en tratar de hallar refugio en construcciones cerradas. Aun dentro de ellas, es mejor abstenerse de utilizar aparatos conectados a la red eléctrica, como por ejemplo el teléfono, salvo que sea inalámbrico.
Cuando uno está en espacios abiertos (como nos pasa muchas veces a los geólogos), pero con el vehículo cerca, lo mejor que puede hacerse es entrar en él y cerrar todas las ventanillas, porque el auto se constituye en ese caso en una «jaula de Faraday» que conduce la electricidad por la superficie, protegiendo el interior.
Si nada de eso es posible, y uno está a campo abierto, debe acuclillarse en el suelo, porque la energía busca el camino más corto, y toda superficie alta o elevada es una vía preferente para la descarga. Inclusive es mejor meterse en el fondo de una zanja o barranco, y es bueno alejarse de los elementos metálicos, como la piqueta que uno siempre carga, por ejemplo.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente, porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de este sitio.
Reabre sus puertas el Museo de Mineralogía de la Universidad Nacional de Córdoba.
El Museo de Mineralogía y Geología «Dr. A. Stelzner» de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba, fundado en 1871, alberga la colección mineralógica más importante del país en cuanto al número de especies minerales.
Reabrió sus puertas el pasado viernes 30 de noviembre, con una exhibición parcial en el marco de la denominada «Noche de los Museos».
En ese momento se exhibió un 60 por ciento de las piezas que conforman su catálogo, ya que la apertura plena se producirá en el mes de mayo, en función de las adecuaciones y trabajos que se deben concretar para acomodar los importantes testimonios en piedra que aquilata esta institucián.
Componen la colección minerales gemológicos argentinos, minerales y su uso tecnológico, meteoritos, minerales argentinos (descubiertos por primera vez en el territorio nacional), así como una colección sistemática parcial.
Funcionará en planta alta del edificio de la Academia Nacional de Ciencias, frente al Museo de Paleontología.
Calle Vélez Sarsfield 249.