¿Cuál es la verdadera forma de la Tierra?
En las dos últimas semanas me he referido a numerosas mitologías y su visión acerca de la forma de la Tierra.
Ya es hora de que veamos cuál es la forma que el planeta de verdad ostenta. Y de eso nos ocuparemos ahora.
¿Es la Tierra esférica?
Pese a las mitologías imperantes, y que les he contado un par de semanas atrás, hubo ya en el S III a.C., quien reconoció la forma «esférica» (así, entre comillas, pronto verán por qué) de la Tierra y hasta llegó a definir la medida aproximada de su circunferencia. Ese sabio se llamó Eratóstenes, y tendrá sus propios posts muy pronto. (Por lo menos uno sobre su vida y obra, y otro específicamente sobre su histórica medición).
No obstante, pasarían muchos siglos para que ese conocimiento se difundiera y aceptara universalmente.
Pero… el propio Eratóstenes reconoció que al sumar nuevas mediciones, había entre ellas discordancias que le llevaron a poner en duda que la esfera terrestre fuera del todo perfecta, por lo cual por algún tiempo se empleó el término esferoide, más que el de esfera, aceptando así algunas irregularidades y desviaciones del cuerpo teórico.
En el S XVII, Sir Isaac Newton comprobó de manera fehaciente esa sospecha a través de una deducción relativamente sencilla.
Él observó que un reloj de péndulo -en buen funcionamiento- que se ponía en hora en París, se iba retrasando progresivamente al moverse hacia el sur.
Debido a que el periodo del péndulo depende de la fuerza de la Gravedad, y ésta a su vez varía con la distancia al centro de la Tierra, él llegó a la conclusión de que esa distancia crecía al acercarse al ecuador.
¿Qué es el elipsoide de rotación?
Para explicar sus observaciones, Newton asumió que la Tierra tenía la forma de un elipsoide de rotación, es decir un esferoide ensanchado en la zona ecuatorial, de resultas de la fuerza centrífuga ejercida durante la rotación.
Entre 1730 y 1740, numerosas expediciones de la Academia Francesa de las Ciencias recorrieron el mundo midiendo la longitud de diversos arcos de meridiano, con lo que la teoría del elipsoide se robusteció, pues daba mejor cuenta de los resultados obtenidos que una esfera o esferoide con menos achatamiento polar.
Hoy en día, el elipsoide de rotación se define como la forma teórica que tomaría la Tierra si manteniendo su actual masa y movimientos, sus materiales fueran redistribuidos en capas concéntricas, la más externa de las cuales fuera un océano continuo de 2400 metros de profundidad. El elipsoide resultante tiene un diámetro ecuatorial de 12.757 km y un diámetro polar de 2.714 aproximadamente.
Este cuerpo, si bien no existe, es la imagen idealizada que se utiliza para la mayoría de los cálculos geodésicos que no requieren una absoluta precisión. Para casi todos los fines, esa abstracción es conveniente ya que simplifica muchísimo los cálculos, sin apartarse en exceso de la realidad.
¿Cómo es la verdadera forma de la Tierra?
A partir del momento en que pudo contarse con imágenes obtenidas por los satélites, naves y sondas espaciales, se supo que la forma de la Tierra es absolutamente sui generis, es decir, no asimilable a cuerpos preexistentes, de modo tal, que se acuñó el término «geoide» para designarla.
¿Cómo se la determina?
El concepto de geoide se materializa como la superficie de la Tierra al nivel del mar, y al nivel al que llegaría el mar en las zonas continentales, si éstas estuvieran atravesadas por túneles hipotéticos que unieran los océanos entre sí. Es lo que se ve azul en la figura.
Por cierto esta forma, también implica suavizar irregularidades locales, y sólo se usa en cálculos astronómicos y astronáuticos que requieren la mayor exactitud posible, ya que incluyen la aplicación de armónicos esféricos de alta complejidad.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de esta página, no conozco al autor.
Suelos en la Provincia de Córdoba, Argentina.
Esta publicación debe citarse como:
Sanabria, J.A.;Argüello, G.L.; Dasso, C.2004. Suelos: indicadores climáticos del Holoceno, en la Plataforma Basculada, Cba, Argentina. Actas del XIX Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo Paraná. Resumen expandido: pág.356. Trabajo completo en C.D.
Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 2.
Este post es la continuación del de la semana pasada, de modo que deberían ir a leer la primera parte antes de adentrarse en ésta de hoy.
En el post anterior contesté a las siguientes preguntas:
¿Qué creían los hindúes?
¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?
¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?
¿Qué decía el Popol Vuh?
¿Qué pensaban los hebreos?
¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?
Hasta aquí llegó la primera parte del post. Ahora veremos las respuestas a las siguientes preguntas:
¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?
Aunque puede parecer mentira y aunque haya debido redescubrirse muchos siglos después, ya Platón lo hizo en la antigua Grecia, muy a pesar de toda la compleja mitología imperante.
Por cierto, este filósofo es el primero que deja algún registro histórico, pero es muy probable que también en otras culturas haya habido quienes sentaran las bases de ese conocimiento.
Después muchas veces, antes del descubrimiento de América, hubo voces que anunciaron la redondez de la Tierra, como el propio Eratóstenes, que hasta llegara a medir su circunferencia, como les contaré en otro post.
¿Cómo dedujeron los antiguos estudiosos que la Tierra era aproximadamente esférica?
Observando y analizando básicamente lo siguiente:
- la forma de la sombra que la Tierra proyecta sobre la luna durante los eclipses.
- la forma en que dejan de verse los barcos al alejarse en el mar, desapareciendo su base, y sólo al último sus mástiles. Eso sólo es posible en una superficie curva, pues en un plano el cuerpo entero se va empequeñeciendo progresivamente hasta que se deja de ver.
- la comparación con otros cuerpos visibles en el espacio.
- la especulación teórica respecto a «la forma más perfecta».
¿Cuándo se probó definitivamente?
El argumento irrefutable estuvo constituido por los viajes de circunnavegación del S XVI. Y mucho más acá, los viajes espaciales que nos permitieron por fin conocer la forma real del planeta.
¿Es de verdad esférica la Tierra?
No, no lo es, muy por el contrario tiene una forma única de la cual hablaré en un post que probablemente será el del lunes que viene.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
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Un momento mágico en el campo.
Así como he comenzado a relatar los momentos más peligrosos y los más risueños, inicio ahora el recuento de los más bellos, y empiezo con el que en su momento recibió el número 1 en la lista, aunque no por ninguna razón especial, sino simplemente porque así me vino a la memoria.
Esto fue en Tasa Cuna, un parque paleontológico del final del Paleozoico, en el noroeste de la provincia de Córdoba.
La formación Tasa Cuna se caracteriza por una asociación microflorística proveniente del ámbito de la cuenca Paganzo, que corresponde a lo que se conoce como tafoflora de Gondwana. Recordemos que Gondwana era el nombre de la porción que quedó al sur al comenzar la ruptura de Pangea, y que reunió alguna vez a los territorios, hoy distantes, de India, América del Sur, África, Antártida y Australia.
En este viaje, realizado cuando éramos estudiantes, como parte del cursado de la materia Paleontología, uno de los participantes era Juan Carlos († ), a quien ya mencioné en el relato de un viaje peligroso, y de quien guardo numerosos y bellos recuerdos, ya que era un loco lindo al que la vida trató después muy mal, lamentablemente.
Recuerdo por ejemplo, que en una de nuestras campañas llevó un largavistas, que en el descanso del almuerzo usamos para observar abejas y otros insectos cuando se acercaban a beber al arroyo. Esa simple idea, nos abrió los ojos a un microcosmos insospechado…pero no es de eso que quería hablarles hoy.
El recuerdo que quiero compartir es el de una noche en que después de apagar prolijamente el fuego con el que habíamos cocinado, J.C. sugirió apagar también el sol de noche y las linternas, sólo para mirar el cielo.
Y all, sentados en el suelo desnudo, con las espaldas apoyadas en un tronco caído que en la cena había sido nuestro asiento, todos guardamos silencio embelesados, observando la noche más radiante que recuerdo.
A nivel de nuestros hombros, unas pocas luciérnagas encantaban el aire, y arriba, muy lejos, el cielo sin una sola nube, era un campo de luz con millones de astros en su máximo esplendor.
Parecía que extender la mano y tocarlos era posible y hasta sencillo, porque se sentían como un regalo personal para cada uno de los presentes.
Fue un largo momento de la más pura magia, que interrumpió al fin el propio profesor Dr. Mario Hünicken († ) diciendo:
-«Bueno, gente, vamos a dormir porque mañana es un largo día y los quiero despiertos y desayunando a las seis, como muy tarde».
No obstante, el hechizo no se rompió, como que aún hoy ese recuerdo me acompaña. y a pesar de otros muchos viajes a muchos bellos lugares en el mundo, ese cielo, no volvió a repetirse en mi experiencia con igual limpidez y majestuosidad.
Un abrazo y hasta el lunes. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de Imágenes Google, que me direccionó a este sitio.
Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 1
Desde la más temprana historia de las civilizaciones, el hombre se ha preguntado acerca de todo lo que le rodea, y una de sus preguntas más recurrentes es acerca de la forma de la Tierra en la que vive.
Es por eso que cada cultura generó sus propios mitos al respecto, y ahora enumeraré sólo algunos de ellos, pero ya que son tantos y todos tan interesantes, es muy probable que vuelva sobre el tema más de una vez.
¿Qué creían los hindúes?
Como en muchas otras civilizaciones, para los hindúes la tortuga tiene una interpretación mítica y/o mágica.
Ello se debe en parte a su longevidad y seguramente también en parte a su morfología, en la que el caparazón cumple un rol que la hace aparecer casi invulnerable. Es por eso, que en la concepción hindú del Universo, la tortuga tiene un papel fundamental.
Según el hinduísmo, el mundo (la Tierra) está conformado por una enorme serpiente que se muerde la cola, en clara alusión a la ciclicidad de los procesos naturales. Esa serpiente está suspendida en el vacío, encerrando en su interior un mar – de leche en algunas versiones- llamado el Mar de la Tranquilidad, en el que nada una tortuga que encarna el poder creador. Sobre la tortuga se posicionan tres elefantes que portan tres mundos.
El mundo inferior corresponde a los demonios y el infierno, mientras que el mundo superior es el de los dioses y la felicidad. Es el mundo intermedio el que se atribuye a los hombres y representa a la Tierra,
¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?
Para los griegos, la Tierra era un enorme cuerpo sustentado sobre pilares que la separaban del cielo y que reposaban sobre los hombros del titán Atlas.
Atlas había liderado una rebelión de los titanes contra los dioses olímpicos, generando la guerra que se conoció como Titanomaquia, y al ser derrotado fue castigado por Zeus, quien lo condenó a soportar por toda la eternidad el peso de la Tierra sobre sus espaldas. Precisamente el nombre Atlas se relaciona con ese mito, ya que ese término en griego Ἄτλας significa justamente «portador» y deriva de τλάω =portar, sostener o soportar.
De este titán hablaremos otras veces, ya que tiene que ver también con otros mitos que explicaban fenómenos y procesos geológicos.
¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?
Clásicamente se pensaba que se trataba de un disco plano, cuyos bordes estaban rodeados por un mar poblado de mosntruosas y amenazantes criaturas. Había ya algunos estudiosos enfrascados en develar la forma real, pero para la conciencia popular, el mundo era plano y limitado a Eurasia y el norte de África.
¿Qué decía el Popol Vuh?
El Popol Vuh debe su nombre a una expresión del idioma de la tribu k’iche’, popol wuj, que significa «libro del consejo» o «libro de la comunidad». Esa expresión, a su vez, contiene los términos popol= reunión, comunidad, casa de todos, junta, y similares; y wuj= libro.
Se trata de una recopilación de narraciones míticas, legendarias y tal vez también de sucesos históricos que se narraban de forma oral y de generación en generación, en el seno de la cultura k’iche’, pueblo maya con asentamiento en la actual Guatemala.
En ese libro hay demasiadas alusiones a la forma planetaria de la Tierra, como para citarlas todas, pero sí es interesante rescatar alguna explicación relativa al origen de su constitución geomorfológica, que les comparto en breves extractos, que permiten suponer que los antiguos mayas consideraban a la Tierra como un cuerpo originalmente semisumergido en alguna forma oceánica existente bajo los cielos, y no mucho más que eso.
Primera Parte
Capítulo Primero
Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.
Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.
No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.
Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche……Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra: — ¡Tierra! — dijeron, y al instante fue hecha.
Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas……Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.
Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua…
¿Qué creían los hebreos?
Ellos pensaban que la Tierra era un vasto palacio creado por Jehová para morada del hombre, y que en su techo había pintado las estrellas, y de él había suspendido una inmensa lámpara, el Sol, destinada a dar luz y calor a todo lo creado.
¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?
Notablemente, y tal vez por las mismas razones que expresé más arriba, en la concepción planetaria de algunas tribus indígenas de América del Norte, aparece también la tortuga.
Ella es la forma elegida para representar a la Tierra Madre y nutricia de la cual la raza ha aparecido.
En la mitología Cheyenne, Maheo, el Gran Espíritu, ordenó a la tortuga que cargue al mundo sobre su caparazón, debido a su fortaleza y longevidad.
Según cuenta la leyenda, en un principio no había nada hasta que el Gran Espíritu creó una vasta extensión de agua salada y la llenó de seres vivos como peces, caracoles, gansos, patos, ánades y focas.
Salvo los peces, uno a uno los restantes animales fueron a decirle al Gran Espíritu que necesitaban un lugar firme para poder descansar, porque a veces se cansaban de nadar todo el tiempo.
Maheo a su vez, les pidió ayuda para encontrar un pedazo de tierra, y fue la foca quien extrajo del fondo del mar un poco de lodo, que Maheo hizo aumentar de tamaño, hasta que no pudo sostenerlo más.
Fue entonces que pidió auxilio a la Abuela Tortuga para colocar la tierra sobre su caparazón y sobre ella creó una gran colina que fue extendiéndose hasta generar la tierra sobre la que hoy vivimos.
Hasta aquí llega esta primera parte del post. La semana próxima subiré las respuestas a las siguientes preguntas:
¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?
¿Cómo lo dedujeron?
¿Cuándo se probó definitivamente?
¿Es de verdad esférica la Tierra?
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio y no conozco al autor.