Archivo de la categoría ‘Historia de la geología’

Un grande de la Geología de Córdoba y Argentina: Alfred Stelzner

El Museo de Mineralogía de la Universidad Nacional de Córdoba lleva el nombre de Alfred Stelzner, y todos los geólogos egresados de esa Alta Casa de Estudios hemos escuchado ese nombre mencionado con respeto y admiración. Para todos nosotros es un referente, y pienso que merece todo homenaje posible, por lo mucho que representó su breve paso por Córdoba.

¿Cómo llegó Stelzner a Córdoba?

Alfred Wilhelm Stelzner llegó a Córdoba el 6 de abril de 1871, por un contrato con la Academia Nacional de Ciencias según el cual debía ocuparse de la docencia e investigación en Ciencias Geológicas.

Era uno de los profesores alemanes que por gestión de Sarmiento vinieron al país, entre otras cosas para ordenar el conocimiento geológico del territorio, que era hasta entonces exiguo e inconexo.

¿Qué sabemos de su vida y sus estudios previos al arribo al país?

Alfred Stelzner nació en Dresden, el 20 de diciembre de 1840, cuando esa ciudad era todavía la capital del Reino de Sajonia.

Su padre era un alto funcionario, lo que le permitió comenzar sus estudios en la Escuela de Kreuz, donde ya se manifestó ese interés por las ciencias naturales, que lo llevó a ingresar en los cursos de Geología y Paleontología de la Escuela Politécnica de Dresden, donde fue primero discípulo, y más tarde asistente y amigo del profesor Hans B. Geinitz.

En 1859 ingresó a la Real Academia de Minería de Freiberg, para cursar Práctica Minera, completando sus estudios en 1864, y obteniendo su diploma de grado al presentar la tesis titulada «El granito de Geyer y Ehrenfrieddersdorf y los yacimientos de estaño de Geyer».

Un año más tarde ingresó como empleado del servicio estatal minero, y luego, entre 1866 y 1870 fue inspector de la Real Academia de Minas de Freiberg. En ese cargo formaban parte de sus obligaciones la administración y supervisión de las colecciones mineralógicas y geológicas y de la biblioteca. Era también responsable de parte de la enseñanza. En ese cargo, desarrolló su tesis de doctorado titulada «El cuarzo de superficie trapezoédrica. Estudio paragenético».

¿Cuáles fueron sus aportes en los tres años en que permaneció en el país?

Hacia fines de 1870, se le ofreció un contrato en Argentina para formar parte del proyecto que dirigía Germán Burmeister y que incluía el dictado de cátedras de Mineralogía y Geología en la Universidad Nacional de Córdoba.

No obstante, en ese primer período el claustro universitario rechazó los términos del proyecto, lo que dio por resultado la creación de la Academia Nacional de Ciencias, por fuera del ámbito de la Universidad Nacional de Córdoba y bajo la responsabilidad directa del Poder Ejecutivo Nacional.

En el marco del proyecto se incluía la creación de los Museos de Mineralogía, de Zoología, de Botánica y de un Laboratorio Químico.

En función de tal contrato, en 1871 viaja Stelzner desde Liverpool a Montevideo, y desde allí se traslada por vía fluvial a Rosario, donde toma el tren a Córdoba. Todo este periplo es para evitar entrar en Buenos Aires, donde había una epidemia de fiebre amarilla.

Ya en ese mismo año comienza a realizar viajes de investigación, no sólo en la provincia de Córdoba, sino también en Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza y hasta llegando a cruzar a Chile entre los años 1872 y 1873. Toda esta tarea tenía por finalidad conocer de manera integral la geología regional y realizar un inventario de recursos, según era la intención de Sarmiento.

No obstante, Burmeister, quien era su superior no veía con buenos ojos que los científicos alemanes priorizaran la investigación por sobre la docencia, lo que significó un largo enfrentamiento de resultas del cual Stelzner renunció el 1° de junio de 1874, antes de ser cesanteado como lo fueron los demás co-fundadores de la Academia de Ciencias. Vale aclarar que al tiempo todos fueron reincorporados a su trabajo, en honor a sus méritos científicos.

Pese a su corta permanencia en Argentina, su labor fue inmensa y cabe mencionar los siguientes aportes:

En primer lugar, fundó el museo que actualmente lleva su nombre, tan pronto como llegó a Córdoba, el 6 de abril de 1871. Según relata Brackebush que lo sucedería en el cargo que su renuncia dejaba vacante, Stelzner utilizó un cuarto que alguna vez había sido la habitación de estudiantes internos del Colegio Nacional de Monserrat, para almacenar una imponente colección que constaba de 625 muestras de minerales, 406 rocas y 18 fósiles, que había comprado en París, razón por la cual no incluía especímenes argentinos. No obstante, muy pronto fue llenando el vacío con las muestras que personalmente recogía en sus excursiones científicas.

Incorporó también ejemplares extranjeros, principalmente de su Sajonia natal, dejando así cuando abandonó nuestro país, una colección de muestras del exterior que alcanzaba la nada despreciable cantidad de 1347 minerales, 618 rocas y 240 fósiles.

Precisamente con relación a la Paleontología, Stelzner descubrió numerosas localidades fosilíferas, que entregarían ejemplares que otros especialistas clasificarían años después. Cabe mencionar sitios como la Sierra Chica de Zonda; Quebrada de La Laja; Quebrada de Talacasto; Cerro de las minas de Gualilán y quebrada de Huaco (provincia de San Juan) y Potrero de Angulos en la Sierra de Famatina. De estas localidades provienen trilobites, esponjas, cefalópodos, braquiópodos, gasterópodos, corales y restos de espongiarios.

Por otro lado, en 1873 encontró fósiles marinos de edad jurásica, en Paso del Espinacito (Cordillera de Los Patos) y en Puente del Inca (Mendoza). Son ellos belemnites, amonoides, nautiloides, gasterópodos, pelecípodos y braquiópodos.

Las descripciones y su publicación debieron esperar hasta el año 1878, y la traducción al castellano llegaría recién en1925.

En lo que atañe a las publicaciones, ya en 1871 aparece en Alemania su monografía «Observaciones sobre los minerales explotables de la República Argentina».

Muy poco después envía cartas a su maestro, el Prof. Geinitz. En la primera de ellas fechada en noviembre de 1871, hace un resumen de la geología de Córdoba. En junio de 1872, su segunda carta, implica el bosquejo de la geología de las provincias de La Rioja, Catamarca y Tucumán; y al año siguiente, también en junio, explica la geología de Mendoza y San Juan, hasta Santiago de Chile y Valparaíso.

Todas esos trabajos fueron publicados en el Neues Jahrbuch für Mineralogie, Geologie und Palaeontologie de Stuttgart, pero sólo en 1966 fueron publicadas sus traducciones en Argentina.

En 1873, una revista austríaca publica sus observaciones sobre los minerales y sus lugares de ocurrencia, que incluyen las primeras descripciones de pegmatitas y el hallazgo de berilio, apatita y triplita en el cerro Blanco de La Hoyada, al oeste de Tanti, Córdoba.

Fue también Stelzner quien entre esos años 1871-1874, dio a conocer la existencia de rodocrosita en el distrito minero Capillitas.

En cuanto a su tarea docente, el Dr. Stelzner armó una interesante colección de preparados microscópicos para entrenar a los alumnos en el manejo del microscopio petrográfico. Se contaban en dicha colección, 90 secciones delgadas de muestras autóctonas y 15 del extranjero.

¿Cómo siguió su vida a su regreso al país natal?

Stelzner regresa a Alemania inmediatamente después de serle aceptada la renuncia, el 2 de junio de 1874. Allí se convierte en el sucesor de su antiguo profesor Bernhard von Cotta, a cargo de la Cátedra que él dejara vacante, en la Bergakademie de Freiberg.

Es en Alemania donde se publica su obra más importante, en la que resume los lineamientos geológicos de gran parte del centro y norte de nuestro país. Se trata de «Beiträge zur Geologie und Palaeontologie der Argentinischen Republik», Cassel 1876-1885, que contiene más de 100 páginas, con 15 láminas, 214 dibujos y 1 mapa que cubre entre los 63º y 71ºW y 26º y 34ºS, que es el primer mapa geológico del noroeste de Argentina.

Lamentablemente, cuando la obra se tradujo al castellano -tarea realizada por el Dr. Guillermo Bodenbender en 1923- y fue publicada en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, no se imprimieron los gráficos.

El científico nunca formó una familia sino que vivió junto con su hermana menor, que se ocupaba de las tareas hogareñas.

En noviembre de 1894 sufre los síntomas de una enfermedad renal que se cobra su vida el 25 de febrero de 1895. Fue enterrado en el cementerio de Donat junto a la tumba de su maestro, von Cotta.

¿Qué homenajes ha merecido?

Cuando Stelzner ya no estaba en el país, el rector de la Universidad de Córdoba, Don Manuel Lucero, presentó al Ministro de Educación de la Nación, el Dr. Nicolás Avellaneda, la iniciativa de designarlo como Miembro Corresponsal la cual se concretó el 26 de septiembre de 1876.

En su honor se han designado algunas especias paleontológicas y con el nombre de Stelznerita al mineral que responde a la fórmula: Cu3(SO4)(OH)4, también llamado Antlerita.

En 2010, se descubrió un nuevo borato de calcio en la mina Santa Rosa, en Susques, Jujuy (Argentina) y se lo designó como alfredstelznerita en su honor.​

Un abrazo y hasta el próximo miércoles, con un post informativo. Graciela.

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La imagen que ilustra el post es de este sitio.

412 años desde la creación de la UNC

Hoy me pareció que no debía dejar pasar esta ocasión sin recordar que ayer, 19 de junio, se cumplieron 412 años desde el nacimiento de la Universidad más antigua del país, en la que tuve el honor de estudiar primero, y ser docente e investigadora después. Un emocionado recuerdo en el día de la fecha.

Un abrazo y nos vemos el próximo lunes con uno de los posts de mi autoría. Graciela.

P.S.: Pese a los rumores que puedan circular en contrario, aclaro que yo no estuve el día de la fundación. Aunque no lo crean, no había nacido todavía. ;D

Una nota de color e interés histórico

Hace bastantes años, ya les expliqué quién es Anselmo Windhausen, pero por si no lo recuerdan, se trata de un prócer en la Geología argentina.

En esa lejana ocasión, les subí la imagen de una breve epístola que obra en mi poder. De la misma manera que les relaté en su momento, llegaron también a mis manos estas dos cartas, esta vez de puño y letra de su esposa Hedwig Windhausen, con motivo de su por entonces reciente fallecimiento. Si ven las fechas, una es del 24 de abril de 1932 y la otra del mes siguiente, siendo la fecha de muerte de Windhausem el 2 de abril de 1932,

Primero vean esas reliquias, usando Scribd y luego las comento más abajo.

cartas2de Widha. by GracielaL.Argüello on Scribd

Lo primero que debo aclarar es que -como verán por sí mismos- la letra de la Sra Windhausen es por momentos indescifrable, de modo que esta vez no pude hacer una traducción completa, sino que fui leyendo los párrafos, y según el contexto, fui llenando los blancos de las partes que no podía leer. Al fin desistí, como ya les adelanté, de hacer las traducciones que acostumbro, para, en cambio, resumir las partes del contenido que logré desencriptar.

Y he aquí en pocas líneas el contenido general.

En la primera carta, agradece «ambas cartas» que la acompañaron durante la pérdida. Hay luego en las misivas, algo así como un inventario de las cosas que le pertenecían a su esposo y ella deseaba recuperar, tales como un cuadro en particular, una alfombra y una lámpara. Al mismo tiempo, cede todo lo demás al Departamento (asumo que es el de Geología)

Por otra parte, enumera las certificaciones que necesita para gestionar su pensión, e informa que encontró un recibo por la compra de ciertos libros, y que su hijo va a revisar la biblioteca para donar otros libros que le pertenecen y de los cuales solicita un recibo.

Tal vez lo más interesante es que menciona a un Dr. Eckener que consiguió pasaje gratuito para venir en Zeppelin, y que le telegrafió desde Pernambuco para informarle de su próxima llegada.

Como verán es todo un jugoso pedazo de historia lo que vengo a compartir con ustedes.

Un abrazo y hasta el miércoles.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio

Breve apunte sobre la historia del Museo de Ciencias Naturales

Hoy vamos a reflexionar acerca de la historia de uno de los sitios emblemáticos de la cultura de nuestro país: el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

¿Dónde queda el museo y qué funciones cumple hoy?

Hoy el Museo funciona en edificio propio, sito en el Barrio de Caballito de Buenos Aires, más específicamente en la zona del Parque Centenario, en la calle Ángel Gallardo 470. Ocupa una superficie de 14.000 m2 y la Unidad Ejecutora, es decir quien lo gestiona es el CONICET. Sus funciones no son únicamente reunir colecciones relacionadas con las Ciencias Naturales, y recibir las visitas que desean conocerlas; sino también realizar eventos culturales tales como cursos, conferencias y debates; investigar con base a las propias colecciones y divulgar la ciencia, entre otras.

¿Cuál fue su primer antecedente?

El primer intento data de la infancia de nuestra patria, muy poco tiempo después de la Revolución de Mayo de 1810.

Efectivamente, fue Bernardino Rivadavia quien en cumplimiento de sus funciones de Secretario del Primer Triunvirato, dictó una resolución en 1812, según la cual todas las provincias debían reunir elementos para «dar principio al establecimiento en la Capital de un Museo de Historia Natural».

Por entonces se pensaban las colecciones en términos de «curiosidades», de modo que eran bastante eclécticas, y no siempre estrictamente científicas. Es por eso que una de las primeras donaciones es la del Presbítero Bartolomé Muñoz, quien llevaba más de 35 años juntando cosas como libros, instrumentos, láminas, grabados, mapas y cartas geográficas, junto con especímenes de animales y vegetales. En total se trataba de más de 6.000 artículos, que junto a otras donaciones se depositaron provisoriamente en la Biblioteca Pública, que ya tenía en custodia los importantes libros científicos donados en 1811 por el Obispo de Charcas, Benito Moxó y Francoli. Por muchos años, estas importantes colecciones permanecieron descuidadas y juntando polvo, sin que se concretara la iniciativa de creación del museo.

¿Cuándo se hizo finalmente realidad y cómo evolucionó luego?

Muchos años después, cuando Rivadavia era Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1826, pudo por fin realizar el viejo sueño del Museo, sobre la base del laboratorio de química y el gabinete de física que ya llevaba gestionando desde 1823, en su anterior función de Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores durante la gestión del gobernador de Buenos Aires, don Martín Rodríguez.

Tanto los laboratorios como el incipiente museo funcionaron en sus comienzos en las celdas altas del Convento de Santo Domingo, y en la vieja Procuraduría Jesuítica de la Manzana de las Luces.

Por ese entonces, a las colecciones preexistentes y ya mencionadas, se sumaron una importante colección de monedas comprada en Europa, y numerosos trofeos militares, que pasaron más tarde al Museo Histórico.

El primer plantel del Museo estuvo integrado por Carta Molina, y su ayudante, el italiano Carlos Ferrari.

Una vez definitivamente constituido, se comenzó la construcción del que sería su edificio propio y que demoraría más de 15 años en concluirse completamente. La inauguración de la primera de sus tres etapas constructivas tuvo lugar en el año 1937, durante la presidencia de Agustín Pedro Justo.

El edificio presenta por dentro y por fuera ilustraciones de flora y fauna autóctonas, realizados entre otros por artistas como Alfredo Bigatti, Emilio J. Sarguinet y Donato A. Proietto.

¿Qué más puede agregarse?

Por razones que personalmente no en todos los casos alcanzo a comprender del todo, el museo sufrió continuos cambios de nombre, que se resumen así:

  • Entre 1823 y 1882 se llamó Museo Público de Buenos Aires.
  • Desde 1883 y hasta 1911 fue el Museo Nacional
  • De 1911 a 1931 se lo conoció como Museo Nacional de Historia Natural
  • Entre 1948 y 1956 fue el Instituto Nacional de Investigación de las Ciencias Naturales y Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, reconociendo por fin al autor de la importante iniciativa
  • Finalmente desde 1957 en adelante se conoce como Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN) e Instituto Nacional de Investigación de las Ciencias Naturales.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de la página de Turismo de la ciudad de Buenos Aires.

Control estructural de ríos. Alguna terminología útil.

Hoy voy a presentarles una antigua clasificación de ríos que en buena medida ha caído en desuso como tal, pero cuyos términos son útiles por lo claros y descriptivos. Si se los separa de la idea de una clasificación de gran vigencia, en mi modesta opinión son términos que un geólogo, estudiante de geología, o simple aficionado a ella, no debe desconocer. Sobre todo porque en alguna bibliografía no muy moderna, pero todavía de consulta -aunque sólo sea para recabar antecedentes- esos términos están presentes

¿Cuál fue el criterio que se aplicó al crear esta clasificación originalmente?

Originalmente se conoció como «control estructural» o antes aún, «control topográfico» de los ríos, pretendiendo con ello definir el modo en que el relieve de origen tectónico modificaba o no las trayectorias de las corrientes superficiales encauzadas. También se intentaba un rastreo de cómo había sido esa influencia a lo largo de eventuales levantamientos isostáticos y cambios en el nivel de base.

Ahora veremos cómo era esa clasificación y luego las razones por las que hoy el valor de la terminología es más descriptivo que taxonómico.

¿Cuáles son los términos que se crearon a ese fin?

Los términos que se crearon fueron:

  • Ríos antecedentes.
  • Ríos consecuentes.
  • Ríos subsecuentes.
  • Ríos obsecuentes.
  • Ríos resecuentes.
  • Ríos insecuentes.
  • Epigénicos o sobreimpuestos.

¿Qué son los ríos antecedentes?

Son aquéllos cuyo potencial erosivo es lo suficientemente alto como para conservar el diseño general de su curso original, aun cuando se interponga un cordón en ascenso, o haya cambios en el nivel de base. En tal caso el río va cortando su valle en el mismo relieve que se va creando. Puede ser considerado como un río permanentemente rejuvenecido, que por esa misma razón conserva su pendiente. El término indica claramente que el río es anterior al relieve. Un claro ejemplo está constituido por los ríos que cortan nada menos que la cadena del Himalaya. La imagen que ilustra el post lo explica muy bien.

¿Qué son los ríos consecuentes?

El concepto es el inverso al anterior. En este caso el relieve es más antiguo que la formación del río, y por ende éste responde a la configuración de la topografía, descendiendo siempre por las partes más bajas del mismo.

¿Qué son los ríos subsecuentes?

Son ríos consecuentes de bajo potencial erosivo, razón por la cual si en su descenso por el valle preexistente se interpone un paquete litológico más resistente, se desplazan por el terreno, buscando las áreas más fácilmente erosionables.

¿Qué son los ríos obsecuentes?

Aquí aparece una dificultad semántica- que generó cierta confusión- ya que obsecuencia es sinónimo de obediencia en cierta medida, y estos ríos parecen contradecir, en cambio la inclinación regional de los estratos del lecho.

En efecto, son ríos que discurren sobre estratos inclinados, pero no en el sentido del descenso de las aguas, sino que dichas capas se inclinan hacia la dirección aguas arriba. En definitiva, el río se obedece a sí mismo, por eso se le aplicó el término de obsecuente, no por obedecer la inclinación de los estratos.

Figura 1.

Les he preparado un dibujito muy esquemático y precario, pero creo que con eso lo van a entender mejor. Es la figura 1.

¿Qué son los ríos resecuentes?

Se trata del concepto inverso, en este caso, los ríos descienden en el mismo sentido de la inclinación de los estratos del lecho.

¿Qué son los ríos insecuentes?

Son aquéllos en que no se puede establecer una relación clara con algún control topográfico o estructural.

¿Qué son los ríos epigénicos o sobreimpuestos?

En este caso, como el nombre lo indica, todo el diseño del drenaje «viene desde arriba». Sencillamente se debe a que casi toda la topografía con la cual el río y sus afluentes guardaban relación de control, ha sido rebajada erosivamente, y el sistema ha ido insertándose en estratos antes subyacentes, conservando de modo general su configuración.

¿Por qué dejó de usarse esta clasificación de modo habitual?

Varias fueron las razones:

  • Ya he señalado más arriba un ejemplo de interpretación confusa, cuando les expliqué el uso del término obsecuente. En algunos casos no se entendía claramente a que se refería esa obsecuencia, si al río respecto al valle o al río respecto a su curso propio.
  • Del mismo modo, muchas veces se aplicaba al río el concepto que se debía aplicar al valle y viceversa. Si el río es antecedente, el valle es a la inversa, consecuente, ya que es resultado de él. Pero la aplicación del término de modo poco claro o algo descuidado generó tal polémica y confusión que se fue dejando de lado. Primero este nombre, y luego todos los demás.
  • Algunos de estos términos comenzaron a utilizarse en las llanuras costeras marítimas, pero con sentidos diferentes, ya que hacían más bien referencia a los paralelismos o no de las corrientes respecto a las líneas de las costas. esto generó más confusión.
  • Se desatendía, al pretender explicar en términos tan lineales, la complejidad del sistema y de su evolución. Eso fue el disparo final o tiro de gracia para esa casificación.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

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