Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’
Always Eating Dirt.
(Este post se repetirá traducido al castellano el próximo viernes)
Once again I feel compelled to share with my visitors an excellent paragraph chosen from that wonderful book by Charlotte Hill: EATING DIRT. And as usual, I will translate it into Spanish next Friday.
…Pangaea split into two continents, Laurasia to the north and Gondwana to the south. As these two landmasses drifted apart, new species evolved into two parallel lineages. The effects of this genetic quarantine are still visible today in the distribution of modern tree types. Conifers that grow in the southern reaches of Chile, Argentina and Oceania look nothing at all like those in the Northern Hemisphere, though the species of Russia and Canada are quite similar…
As you can see, the text is very good and I will never get tired of recommending this book to my readers.
See you next Monday. Graciela
Eating dirt, de Charlotte Gill. Traducido al castellano.
Ya les he presentado antes esta joya literaria, de la que vengo extrayendo muy sabrosos párrafos. La semana pasada subí este texto en su forma original en inglés, y les prometí la traducción para hoy.
Considero que este párrafo permite visualizar la conservación de bosques y la reforestación en toda la dimensión de su significado.
Hay pocas cosas vivientes sobre la Tierra tan antiguas como el ADN de las coníferas. Los modernos siempreverdes no son sino vestigios de un antiguo esplendor…
…Los genes de las coníferas han sobrevivido por unos pocos cientos de millones de años a sequías climáticas, infestaciones, extinciones masivas e incendios naturales, por no mencionar las edades de hielo. Es como si las coníferas estuvieran hechas para prosperar en los extremos. En ese sentido, los bosques de coníferas del mundo son ecosistemas reliquia, repositorios de ADN sobreviviente.
Creo que esas palabras harán que miremos los bosques de coníferas con un respeto diferente y casi reverencial.
Un abrazo, y nos vemos el lunes. Graciela.
Eating Dirt by Charlotte Gill. Original version.
(Este párrafo será traducido al castellano en el post del próximo viernes)
I have already introduced this wonderful book to you. Today I have selected a paragraph that allows a new interpretation for conifer forests and its conservation in which its real value is stressed.
There are few living things on Earth as old as the DNA of conifers. Modern evergreens are but vestiges of an anciant heyday…
…Conifer genes have survived for a few hundred million years, weathering, droughts, infestations, mass extinctions and wildfires, not to mention ice ages. It’s as if conifers were made to thrive in extremes. In this sense the coniferous forests of the world are heirloom ecosystems, repositories of survivor DNA.
Next Friday, I will upload the translation into Spanish.
Have a nice weekend. Graciela.
Pablo Neruda y las piedras

Por si alguna duda cabe acerca de la genialidad de Pablo Neruda, hoy comparto esta joyita con ustedes.
¡ALLá voy, allá voy, piedras, esperen!
Alguna vez o voz o tiempo
podemos estar juntos o ser juntos,
vivir, morir en ese gran silencio
de la dureza, madre del fulgor.
Alguna vez corriendo
por fuego de volcán o uva del río
o propaganda fiel de la frescura
o caminata inmóvil en la nieve
o polvo derribado en las provincias
de los desiertos, polvareda
de metales,
o aún más lejos, polar, patria de piedra,
zafiro helado,
antártica,
en este punto o puerto o parto o muerte
piedra seremos, noche sin banderas,
amor inmóvil, fulgor infinito,
luz de la eternidad, fuego enterrado,
orgullo condenado a su energía,
única estrella que nos pertenece.
Espero que les haya gustado tanto como a mí. Un abrazo y hasta el lunes. Graciela.
La foto es de Wikipedia.
Eduardo Galeano y la inundación de Chicago de 1992
El río
Hace tres siglos, el río huyó de los franceses. Después, tampoco los ingleses pudieron atraparlo. Él nunca estaba donde los mapas decían que estaba. Algún colono dibujaba su curso algún día, y en la noche de ese día el río se escapaba y se echaba a correr por otros rumbos.
En 1830, fue cazado. La ciudad de Chicago creció clavada a sus orillas, para que nunca más huyera. Y al fin del siglo diecinueve, la ciudad completó la civilización del salvaje obligándolo a fluir al revés y encerrándolo entre altos muros de cemento.
Una mañana de la primavera de 1992, cuando ya el río llevaba mucho tiempo de buena conducta, la ciudad amaneció con los pies mojados. Fue una fea manera de despertar. Traspiraba el metro, traspiraban los sótanos. El río domado se había desatado y no había manera de pararlo: brotaba por los poros de las paredes, en gotas primero y después a chorros, hasta que embistió la ciudad y le inundó las calles.
Al cabo de unos días de combate, el rebelde fue vencido.
Desde entonces, la ciudad duerme con un solo ojo.
Este hermoso texto forma parte del libro de Eduardo Galeano, «Bocas del tiempo» 1ra. ed. Buenos Aires ISBN 950-895-160-5
Supongo que les habrá parecido tan bello como a mí. Un abrazo y hasta el lunes. Graciela.
En el video pueden ver un informe de CBS en inglés conmemorando los 20 años del suceso.