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10 preguntas que debe formularse un estudiante antes de realizar un intercambio universitario.
Muchos son los posts que preparo especialmente en respuesta a preguntas de los lectores, y éste es uno de ellos.
Rafael me preguntó hace bastante tiempo si yo creía que le convenía hacer un intercambio de seis meses en una universidad de otro país, tal como se le estaba presentando la oportunidad.
Personalmente creo que todo intercambio resulta provechoso, aunque sólo sea por la posibilidad de conocer otras culturas, paisajes y costumbres. Pero, por supuesto, en última instancia el estudiante tendrá que evaluar por sí mismo sus propias circunstancias y hacerse preguntas a las que deberá responder con total honestidad antes de tomar una decisión inteligente.
Obviamente, habrá muchas otras preguntas, además de éstas, pero me parece que como una orientación general, las que enumero abajo serán suficientes para una primera evaluación.
El orden no es de importancia, sino según se me van ocurriendo.
- ¿Tengo todos los costos cubiertos? Esto se debe analizar en el contexto de las condiciones establecidas en el intercambio. Hay situaciones en que sólo se abonan los gastos de estadía, pero los pasajes corren por cuenta del alumno. O bien se pagan pasajes y estadía, pero se requieren otros pagos como seguros de salud, de vida, etc. También puede suceder que sólo se estén pagando los gastos de inscripción y cursado y el uso de instalaciones universitarias y/o bibliografía, pero nada más.
- ¿Puedo afrontar aquellos gastos de los que deba hacerme cargo? Esta pregunta es la que resulta obvia luego de responder la anterior.
- ¿Este intercambio afectará de manera negativa la duración de mi carrera? Es común que los desfasajes de las correspondientes duraciones de los ciclos lectivos en distintos países, determinen perder algún tiempo de cursado en la universidad de origen. En tal caso habrá que ver si el alumno está en condiciones económicas, familiares etc., como para prolongar su tiempo de permanencia en la Universidad.
- ¿Estoy emocionalmente preparado para el desarraigo familiar, y relativo a amigos y otras relaciones? Puede parecer un detalle menor, pero muchas veces una depresión, aunque sea leve, resultante de lo enumerado, redunda en un mal rendimiento y a la larga, en el fracaso de toda la experiencia.
- ¿Hay gente que dependa de mi presencia y que no pueda dejar atrás por mucho tiempo? En este punto se debe considerar si hay hijos pequeños, padres ancianos, o parejas muy dependientes, cuya calidad de vida pudiera verse afectada por la ausencia del estudiante. Hasta las mascotas deben considerarse. Conozco el caso de una amiga que debió regresar porque su perro dejó de comer ante su ausencia, y una vida, humana o no, siempre está por encima de toda otra consideración.
- ¿Estoy intelectualmente listo para esta experiencia? Aquí debe considerarse que en la mayoría de los casos se exige un rendimiento mínimo, y muchas veces hay que presentar también informes especiales. En ningún caso se debe poner en riesgo todo un programa de cooperación por no estar a la altura de las circunstancias.
- ¿Manejo el idioma con la suficiente soltura como para moverme a mis anchas en el lugar en el que voy a vivir? Si bien cuando el idioma del país es diferente al de origen, lo más corriente es que se tome antes un examen al postulante, muchas veces ese examen es meramente académico y no garantiza fluidez en el hablar coloquial.
- ¿Tengo alguna condición especial de salud que desaconseje mi alejamiento del lugar habitual de residencia por mucho tiempo? En este punto, una consulta previa con los médicos de cabecera es importante, aunque son pocas las circunstancias que signifiquen un verdadero impedimento.
- ¿Soy lo bastante fuerte y voluntarioso como para que el nuevo entorno, y mi deseo de hacer turismo no me conduzcas a un fracaso estrepitoso? Es natural que todo nuevo residente temporario pasee bastante, y es saludable que lo haga. Sólo debe estar seguro de que su entrenamiento en responsabilidad y voluntad sean los suficientes como para no volver con todas las materias reprobadas, porque eso sería una mancha imposible de remontar a la hora de pedir nuevas becas o postularse para empleos nuevos.
- ¿Seré capaz de sacar el máximo provecho de la oportunidad que se me brinda, aprovechando entre otras cosas para generar vínculos duraderos con los futuros colegas de otros lugares del mundo? Ese objetivo no debe perderse nunca de vista, porque un programa de intercambio es el inicio de un camino, no su final. Una excesiva timidez, o algún grado de inhabilidad social pueden significar que el estudiante vuelva a su país con las manos vacías en este aspecto, lo cual es muy triste y significa de alguna manera el desperdicio de parte del tiempo, esfuerzo y dinero invertidos en la experiencia.
Una vez respondidas a conciencia estas preguntas, se puede empezar a preparar las valijas, porque un intercambio es siempre una línea valiosa en un currículum. Pero se debe ser honesto, y si hay algo que no cuadra en las respuestas, es mejor no embarcarse en un potencial fracaso, porque hay siempre otros que pueden aprovechar mejor esa oportunidad.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela
Traducción del post de la semana pasada (fragmento de Eating Dirt)
Si ustedes son visitantes asiduos de este blog, ya sabrán con toda seguridad que el libro Eating Dirt, de Charlotte Gill se cuenta entre mis favoritos, tanto por las anécdotas que relata, como por la precisión de sus reflexiones acerca de la historia natural de los sitios en que el relato transcurre.
La semana pasada seleccionó un nuevo párrafo que puede servir a mis lectores tanto para solazarse como para darle usos más prácticos como:
- ejercicio de traducción científica,
- disparador de discusiones en clases de ciencias naturales de distintos niveles y carreras,
- ejemplo de situaciones del pasado,
- ejemplo de redacción tanto literaria como científica.
Es por todo eso que busco estos materiales para ustedes, pero sobre todo porque disfruto la buena lectura, y pienso que un placer compartido se multiplica.
Y ahora, la traducción del párrafo que les presenté en su idioma original, en el post del viernes pasado.
Hace catorce mil años, esta tierra estaba enterrada bajo el hielo del Pleistoceno. Los ecosistemas por debajo, aplanados, sembrados de derrubios, y doblegados bajo el peso de los glaciares. Unos pocos milenios más tarde, el hielo retrocedió y la vida volvió a colarse subrepticiamente desde los bordes. El pino Lodgepole se movió hacia el norte desde California. Unos pocos miles de años después, cuando el clima se hizo más fresco y húmedo, el abeto Douglas, y la picea Sitka se hicieron cargo. Y luego, por la época en que los humanos iniciaron la agricultura, llegaron los monzones a visitar el noroeste del Pacífico.
Un texto de Jean M. Auel
Ya les he recomendado varias veces la saga «Los hijos de la Tierra» de Jean Auel. Lectura disfrutable ya sea que se aborden los libros como colección completa o cualquiera de ellos independientemente. Sin desperdicio.
Hoy les traigo un párrafo del último tomo (hasta ahora) «La Tierra de las Cuevas Pintadas»:
Las zonas boscosas eran poco comunes durante la Era Glacial. El límite de los glaciares que cubrían una cuarta parte de la supericie terrestre no se hallaba muy al norte, y creaba condiciones de permafrost en las regiones periglaciales. En verano la capa superior del suelo se fundía a distintas profundidades según las condiciones exteriores. En las zonas umbrías y frescas con musgo denso u otra vegetación aislante, la tierra se fundía sólo unos centímetros, pero allí donde el terreno quedaba expuesto a la luz solar directa, se reblandecía a mayor profundidad, lo suficiente para permitir la aparición de un manto abundante de hierba.
En general las condiciones no propiciaban el crecimiento de árboles con sus sistemas de raíces más profundos, salvo en ciertos lugares. En los sitios resguardados de los vientos más fríos y las peores heladas, el mantillo podía fundirse a más de un metro, y eso bastaba para que los árboles arraigasen. A menudo crecían bosques en una galería a orillas de los ríos, saturadas de agua.
Hermoso, ¿verdad? Muy motivador para iniciar una clase sobre los paisajes periglaciales, el permafrost, etc.
Curso on line y gratuito «Hacia una práctica constructivista en el aula» en Coursera
El curso trata temas fundamentales para lograr diseñar clases desde una concepción constructivista considerando diversidad de experiencias de aprendizaje e integración adecuada de la tecnología.
Está desarrollado por la Pontificia Universidad de Chile y el profesor responsable es Miguel Nussbaum Voehl, académico de la Facultad de Ingeniería de esa casa de estudios.
Es gratis y siempre abierto.
Programa
1. Introducción
2. Capítulo Uno. Conocimiento I: Las Habilidades del Currículum
Este módulo llamado «Conocimiento I: Las Habilidades del Currículum», tiene como objetivo reconocer los procesos cognitivos dentro de la construcción del conocimiento en el proceso de enseñanza/aprendizaje.
3. Capítulo Dos. Conocimiento II: Lo que no Enseñamos (conocimiento social y del cuerpo)
Este módulo «Conocimiento II: Lo que no Enseñamos (conocimiento social y del cuerpo)», tiene como propósito principal analizar cómo afectan en el aula las distintas manifestaciones del conocimiento y su interacción con la cultura.
4. Capítulo Tres. Construcción del Conocimiento
El tercer capítulo, llamado «Construcción del Conocimiento», tiene como objetivo fundamental analizar cómo los alumnos construyen el conocimiento interactuando con su entorno.
5. Capítulo Cuatro. Comunicación del Conocimiento
El módulo «Comunicación del Conocimiento», tiene como propósito reconocer los elementos claves para comunicar efectivamente dentro del aula.
6. Capítulo Cinco. ¿Qué Significa Entender?
El quinto módulo llamado «¿Qué significa entender?», tiene como objetivo analizar un modelo que permita comprender cómo entienden los alumnos en aula y cómo medir sus logros.
7. Capítulo Seis. Tecnología en Aula
El sexto módulo llamado «Tecnología en Aula», tiene como propósito analizar el rol de la tecnología en el aula.
8. Capítulo Siete. Colaboración en el Aula
Este módulo llamado «Colaboración en el Aula», tiene como objetivo principal comprender el potencial de la colaboración y la cooperación en aula.
9. Capítulo Ocho. Diseño de una clase
El último módulo llamado «Diseño de una Clase», tiene como principal propósito reconocer los elementos constitutivos de una clase con orientación constructivista.
10. Final
En esta video-clase el profesor realiza un resumen de lo visto en los 8 capítulos del curso, haciendo foco en temas de colaboración y cómo la tecnología puede ayudar siempre apoyada en la pedagogía e invitando a que los niños siempre sean el actor principal en la sala de clases.
Cursos on line y gratuitos «Cómo buscar en Internet» y «Tecnologías educativas» de la Universitat Politécnica de Valencia
Dos cursos que pueden ser de interés para los alumnos y docentes seguidores del blog.
Curso tecnologías Educativas
Este es un curso destinado a profesores de todos los niveles. En él se aprender a sacar partido de las nuevas tecnologías en la labor docente, para crear una experiencia de aprendizaje nueva y enriquecedora.
Impartido por:
Miguel Ferrando Bataller
Ignacio Despujol Zabala
José Manuel Martínez González
Ana María Checa Rubio
Próxima edición: 22/09/2014
Duración: 11 semanas
Trabajo estimado: 3 horas a la semana
Curso Buscar en Internet
En un mundo virtual en el que hay cientos de millones de páginas disponibles con informacion de todo tipo, buscar en Internet de forma eficaz es una habilidad cada día más necesaria. Se puede aprender a usar las herramientas disponibles y realizar las preguntas de forma adecuada.
Impartido por:
Jaime Busquets Mataix
Ignacio Despujol Zabala
Ana María Checa Rubio
Próxima edición: 29/09/2014
Duración: 7 semanas
Trabajo estimado: 3 horas a la semana