Archivo de la categoría ‘Anécdotas Geológicas’

¿Qué es la fiebre del oro, profesor?

Imagenpepitas1Esta anécdota me fue relatada como verídica por mi colega, el Dr Pedro Leonardi. Ignoro si es totalmente cierta, pero al menos es lo bastante graciosa como para compartirla con ustedes.

Cuenta mi colega que estaba dando una clase de Geografía en un colegio, y adornaba su exposición sobre yacimientos minerales con la entretenida historia de la Fiebre del Oro en el lejano oeste americano.

Después de referirse largamente a ella, y de haber repetido muuuuchas veces la expresión “la fiebre del oro”, quiso saber si algún alumno tenía alguna duda al respecto, y fue allí que un estudiante, que bien poca atención habría prestado seguramente, preguntó:

-Y dígame , doctor, ¿todos los loros tenían la misma fiebre?

Supongo que en ese momento el profe habrá caído de espaldas con las patitas en el aire, mientras sonaba “¡PLOP!” como en las historietas, pero no estuve allí para atestiguarlo.

Espero que se hayan entretenido con esto. Un abrazo y nos vemos el lunes con algo mucho más científico. Graciela.

La imagen que ilustra el post es un recorte de una de las fotos que tomó el Pulpo en su visita al museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles, Estados Unidos de Norteamérica.

“La vieja de…”

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9e/Loricariidae_sp.jpgHace algunos meses atrás, estuve reunida con colegas docentes de la Universidad, entre los que estaban una profesora que ocupa el cargo que quedó libre al jubilarme yo, y otra geóloga que está en la materia Hidrogeología.

En medio de la charla, la primera de ellas comentó:

-¡Qué bajón, el otro día escuché que los alumnos hablaban de mí y me llamaban “la vieja de Suelos”!

A lo que la otra acotó:

-¡Peor a mí que me dicen la Vieja del Agua!

(Para los extranjeros que leen este post, les aclaro que en mi país se le llama “vieja del agua” a un pez nada agraciado-un loricárido como el que ilustra el post- y por extensión a las personas muy feas)

Un abrazo y nos vemos el próximo lunes. Graciela.

P.S.: la foto que ilustra el post es de Wikipedia.

Geología, picaflores y pirinchos

colibrImagen1Todos los que deben trabajar en el campo saben, seguramente, que los momentos del corte para el almuerzo, aun cuando éste consista en un simple emparedado deglutido mientras está uno sentado en el suelo bajo un árbol, dan motivo para momentos de recreación y charla más o menos anodina.

Por supuesto, la recreación suele pasar por observar las maravillas que la naturaleza siempre despliega ante el ojo alerta.

Y esto que les cuento, sucedió cuando un colega y yo estábamos en el medio de la nada, comiendo un sandwich, observando los pájaros, y escuchando su canto.

En ese momento, apareció como un regalo para la vista, un colibrí, al que en Córdoba llamamos también picaflor. Y mi compañero exclamó sorprendido:

-¡Mirá, mirá qué bonito el coliflor!!!

Por supuesto sobrevino una panzada de risas, y después seguimos hablando de otros pájaros, y él me contó que en su provincia son muy comunes los pájaros a los que llaman pirinchos.

Sólo que eso lo descubrí después, porque cuando lo mencionó al comienzo, se volvió a equivocar y dijo:

-A mí de chico me gustaba ver volar a los quirquinchos

Y les juro que es cierto.

Espero que los haya divertido la anécdota, y los espero el lunes.

Un abrazo. Graciela

 

El balance de una vida con la Geología. Parte 2.

En este post en particular, les conviene leer la introducción que hice la semana pasada, porque si no, ni siquiera van a entender a qué viene, y por qué, de pronto, cuento partes de mi propia historia personal.

Les aclaro además que esta vez las preguntas fueron formuladas por Dayana, y yo me limito a contestarlas.

En la primera parte, publicada el lunes pasado, contesté las siguientes preguntas:

-¿Cómo llegaste a la docencia?

-¿Cómo han cambiado las cosas en casi 40 años de enseñar Geología?

-¿Cómo eran tus clases?

-¿Cómo es tu relación con alumnos y ex alumnos?

-¿Qué cosas no tan buenas encontraste en la Facu?

– Contanos historias graciosas de tu paso por la docencia.

Y ahora sí, vamos a completar el “reportaje”:

¿Recordás historias emotivas de tu paso por la docencia?

No hace mucho, ya jubilada, fui a la Facultad a dar una charla en el marco de un evento especial organizado por la Escuela de Geología para alumnos visitantes de una Escuela Técnica del interior de la provincia, y cuando preparaba el cañón para la proyección del power que tenía listo, se acercó un ex alumno, hoy docente en Mineralogía, brillante y muy buena persona, sólo para decirme que me recordaría siempre como uno de sus mejores profesores, y que mis clases habían estado entre sus favoritas, por amenas, ordenadas y didácticas.

Agregó que no quería dejar de decírmelo ahora, ya que antes no lo había hecho para que no pareciera una manifestación interesada.

Me hizo sentir muy bien, y es un recuerdo que atesoraré, sobre todo por venir de quien viene, (F.C.) un auténtico crédito para la geología argentina.

¿Recordás historias divertidas ocurridas en el campo?

Sí, miles, pero también serán motivo de posts en la etiqueta Anécdotas geológicas.

No obstante, les cuento que hubo por lo menos dos ocasiones en que nos sacaron a tiros de campos a los que, llevados por el entusiasmo de la investigación, nos metimos saltando alambrados, como verdaderos intrusos. Tenían razones para hacerlo, pero son situaciones que no se olvidan con facilidad.  Los detalles serán posts de viernes muy pronto.

¿Podrías contar historias de logros personales o de tus alumnos?

Sí, también muchas, pero una que me llena de orgullo, es la de un alumno, que superó una situación social muy desfavorable, a través del estudio y el trabajo. Me reservo los detalles, por respeto a su privacidad, pero puedo contarles que todavía hoy conservo con emoción y cariño en mi celular, un mensaje de texto que me envió con motivo del día del maestro, como diez años después de haberse recibido.

Copio textualmente una partecita muy breve de ese mensaje:

…Usted sabe que le debo la carrera…Esa oportunidad que me dio para ser profesional no se olvida jamás…

D. S. hace alusión en ese mensaje a su primer examen universitario, cuando yo estaba en Geología General, y remé al lado de él, para ayudarlo a expresar conocimientos que tenía, pero que le costaba mucho verbalizar, precisamente por su extracción social. El resto del Tribunal, (aclaro que no son los docentes que están hoy en la Cátedra) prejuicioso, se oponía a darle una oportunidad. Y eso es lo que él no olvida, aunque yo sólo lo recordé cuando me llegó ese mensaje.

Creo que la posición profesional y social de D.S. hoy, es el mejor premio que me llevo de la docencia.

¿Qué esperás haber dejado en los alumnos que pasaron por tus clases?

Un buen recuerdo. Que me reconozcan como una buena persona y que hayan advertido cuánto amé la docencia. Si de paso aprendieron algo, mejor todavía.

¿Qué vas a seguir haciendo de tu vida por fuera de la UNC?

Todo lo mismo que he hecho siempre, pero con más tiempo y más relajadamente. Es decir todo lo que les conté en la pestaña sobre mí : danzas, literatura, blogs, proteccionismo animal, idiomas, libros, música, viajes, y siempre, siempre divulgación científica.

Por otra parte, espero poder disfrutar un poco más de mis hijos, nietos, nueras, amigos, y por supuesto, mis niñitas ladradoras que siempre están a mi lado.

¿De qué te jubilás y de qué no?

Bueno, de hecho no me he ido del todo de la Uni, ni de la docencia ni de la investigación. En el último caso, porque el proyecto científico del que soy codirectora sigue por lo menos hasta fin de año, y después puedo- si quiero- engancharme en otros.

Vengo realizando charlas de extensión y de divulgación, y la agenda está abierta para muchas más.

Sigo participando como evaluadora científica en numerosas publicaciones nacionales e internacionales, entre las que destaco la Quaternary International de Editorial Elsevier, que es un top ten en mi área de conocimiento, y donde ya estoy en la database como reviewer, después de haber actuado como tal un par de veces.

Al margen, sigo participando en publicaciones científicas para dar a conocer  los resultados de investigaciones que todavía no se liberaron al público.

Luego de mi jubilación, me ocupé también de armar, junto con Sabrina y Gabriela un poster acerca de suelos, que formará parte de la exhibición permanente en el Museo de Paleontología de la Universidad Nacional de Córdoba; formo parte de la Comisión redactora del Capítulo Suelos del Relatorio para el Congreso Geológico Argentino que tendrá lugar en Córdoba el año próximo, y tantas otras cosas, que sería muy largo enumerar.

Pero no quiero olvidar la mención de que tengo también en carpeta posibles intervenciones en cursos y clases especiales para determinadas carreras de Universidades privadas.

Y por fin, mi gran proyecto es la publicación de libros de divulgación científica, de los que seguramente pronto tendrán noticias en el blog. En efecto, el primero de ellos está ya escrito y en plena búsqueda de editorial.

Por fuera de la Geología, hay también un par de libros ya en manos de un potencial editor, bajo el formato de libros electrónicos. Uno de ellos es de los cuentos para adultos, cuyo estilo los que me siguen en mi otro blog ya han llegado a conocer; y el otro de Prosa poética y poesía, también según conocen los lectores de ¿Y si hubiera una vez?

Un tercer libro está en proceso de armado y es de humor.

Y ya he comenzado a escribir otro de divulgación geológica.

O sea, no me busquen en la plaza ni el geriátrico por el momento, que cuando no esté a full con estas cosas, estaré seguramente tachando de mi lista de destinos pendientes, los diversos lugares del mundo que me falta conocer todavía.

En resumidas cuentas, despedirse no es irse, y la vida es tan plena como uno quiere que sea, en cualquier etapa de ella.

Un abrazo y nos vemos el miércoles. Graciela.

Alumnos y dinosaurios

Los alumnos tienen reacciones que resultan muchas veces desconcertantes como mínimo, y hasta desopilantes en ocasiones.

Hoy les voy a contar una anécdota de segunda mano, pues le sucedió a una colega, docente de Paleontología.

Cuenta ella que después de una larga clase, explicando la posición taxonómica de los dinosaurios, y su división en los grandes grupos Ornistichia y Saurischia que derivarían en especies posteriormente tan distintas, hizo la consabida invitación:

-“¿Alguien tiene alguna duda?”

Y un alumno levantó la mano, preguntando:

-“¿ Y cuáles de ésos son los dragones?”

Y no me salgan con el dragón de Komodo, porque ésa es una denominación moderna y vulgar, que nada que ver con los dinos…

Un abrazo y nos vemos el lunes, con algo que creo que les va a sorprender e interesar. Graciela.

P.S.: La imagen es tomada de la red, de este enlace.

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