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¿Qué pasa con el magma una vez que se formó? Su enfriamiento.
En un post bastante anterior ya les aclaré que una vez que el magma se forma, todos los fenómenos que ocurren mientras el material permanece fundido, -siquiera en parte- se consideran como parte del proceso de magmatismo propiamente dicho.
Pero hay también una transición hacia el plutonismo, que implica la nueva solidificación de los materiales magmáticos, por enfriamiento.
Este proceso se denomina así siempre que ocurra en el interior de la Tierra, puesto que si el magma sale al exterior cambia su nombre por el de lava, y comienza el vulcanismo.
Explicar todos esos conceptos en detalle nos llevará más de un encuentro, aun cuando lo hagamos de la manera más sencilla posible.
Sin embargo, el proceso más obvio, básico y general que ocurre, es el enfriamiento del magma, y de eso comenzaremos a hablar hoy.
¿Siempre se produce enfriamiento una vez formado el magma?
No necesariamente, aunque es esperable en la gran mayoría de las situaciones.
Veámoslo en detalle: una vez que el material se funde, gran cantidad del calor disponible se habrá invertido en ese cambio de estado desde la roca sólida a una pasta (el magma) cuya composición general ya hemos analizado antes. Por esa razón, la temperatura comienza a descender como una consecuencia natural esperable, sin embargo…
Sin embargo, como el sistema Tierra es un enorme sistema abierto, puede haber nuevos aportes de temperatura, por ejemplo por ascenso de calor desde la interfase núcleo- manto, que suele enviar sus emisarios térmicos hacia arriba, como para complicar un poco las cosas.
Si esto sucede, el enfriamiento de la cámara magmática puede retrasarse por muchos miles y hasta millones de años, y lo que paso a contarles a continuación no tendrá lugar hasta que ese nuevo ascenso de calor se detenga. Pero en algún momento lo hará, claro, y entonces pasarán estas cosas que paso a explicarles.
¿Dónde se enfría el magma?
Como ya lo dije arriba, el enfriamiento puede ocurrir en la misma cámara, pero también- como señalé en el post que ya deberían haber repasado- puede hacerlo casi en cualquier emplzamiento a lo largo de su camino ascendente. Claro que si lo hace ya en el exterior, todo el aspecto de la cosa cambia, según veremos al estudiar vulcanismo, muchos posts más adelante.
¿Cuánto demora el enfriamiento de un magma?
Si de procesos volcánicos se trata, la solidificación puede ser instantánea, pero en todos los demás casos comprendidos en el plutonismo, el enfriamiento es progresivo y sumamente lento, de modo que no se sienten a esperarlo, porque los encontarían muertos de aburrimiento cientos o miles de años después.
De todas maneras definir el tiempo necesario para que un magma en particular se solidifique, es prácticamente imposible, porque depende de la interrelación de numerosos factores, muchos de los cuales nos son desconocidos. Me refiero con esto a que cuánto vale cada factor es casi siempre una incógnita.
Aunque sepamos cuáles son dichos factores, medirlos es casi siempre impracticable, y sólo se accede a estimaciones indirectas.
Y además, las condiciones, como dije más arriba pueden cambiar a lo largo del tiempo, por causas tectónicas, o por nuevos ingresos de calor.
Sin embargo, podemos organizar el conocimiento del cual sí disponemos, más o menos como sigue.
¿De qué factores depende la velocidad de enfriamiento del magma?
Los factores principales que determinan la mayor o menor velocidad de solidificación del magma son:
- la profundidad de emplazamiento.
- la composición del magma.
- el tamaño del cuerpo magmático.
- la forma del cuerpo magmático.
- la presión en la cámara y la presencia o ausencia de agua en la mezcla.
¿Por qué es importante la profundidad de emplazamiento?
Porque la temperatura del interior de la Tierra asciende con la profundidad, razón por la cual, la temperatura de la roca de caja- es decir la que contiene al magma fundido será diferente según sea la profundidad. Al ascender el magma, se encuentra en su camino con rocas cada vez más fríaa, lo que acelera su propia solidificación. Hay un post sobre la temperatura en su relación con la profundidad que les conviene ir a repasar un poco.
¿Por qué es importante la composición del magma?
Ya hay también un post en que les hablé de la fusión de la roca para constituir el magma, y allí les mostré una curva en que se ve claramente que los magmas se forman en distintos rangos de temperatura según su composición química. Aquellas rocas que contienen más hierro y magnesio requieren más calor para fundirse, y por ende sus magmas resultantes comienzan su historia de enfriamiento desde temperaturas más elevadas y se enfriarán más lentamente. Eso mientras permanezcan en la cámara, pero paradójicamente, al ir avanzando hacia sitios más fríos, ya que requieren tanta temperatura para su fusión, pequeños descensos de la misma, determinarán su solidificación. Lento enfriamiento, para una solidificación comparativamente rápida.
¿Por qué es importante el tamaño de la cámara magmática?
Pues por razones obvias: un cuerpo más grande se enfría más lentamente que uno más pequeño de la misma sustancia, cosa que comprobamos a diario, cuando comparamos la temperatura que ha conservado la sopa en una sopera llena, con la sopa de un plato separado de ella. Por esa misma razón, si queremos que se enfríe una papa más rápidamente, la partimos en dos. Cada mitad se enfriará más rápidamente por su menor tamaño, pero también por lo que veremos a continuación.
¿Por qué es importante la forma del cuerpo magmático?
Porque cuanto mayor sea la superficie expuesta de un cuerpo caliente, mayor será la velocidad con la que ha de enfriarse. Esto se magnifica cuando además hay contacto con un cuerpo de menor temperatura, en este caso, la roca encajante. Cuanto más contacto tenga el magma con la superficie fría de la roca que lo envuelve, más rápido cederá a ésta su propia temperatura.
Entonces, cuanto más irregular la superficie más velocidad de enfriamiento, porque cada irregularidad suma superficie.
Además, si tomamos en cuenta el principio fíico según el cual, para cada volumen dado, la menor superficie posible en que éste puede distribuirse es la esfera, podemos inmediatamente inferir que cuanto más cercano a una esfera sea un magma más lentamente se enfriará, pues expondrá menos superficie.
Inversamente, cuanto más se aplane, más rápido se enfriará. Si no me creen, tomen dos papas de más o menos el mismo tamaño, e igualmente calientes, y aplasten a una de ellas hasta hacerla puré. Después vean cuál se conserva caliente más tiempo, si la papa entera o el puré.
¿Por qué es importante la presión en la cámara y la presencia o ausencia de agua en la mezcla?
Un poquito más arriba, cuando les expliqué la importancia de la composición del magma, los mandé a revisar un gráfico en otro post. En ese mismo gráfico les había explicado en su momento cómo influyen la presión y el agua en la fusión de la roca. Como fusión y solidificación son procesos reversibles, lo que vale para un lado vale para el otro de la manera inversa.
Vayan a ver los detalles en el link que les dejé, pero dicho muy rápido, la presión en seco favorece la solidificación y en presencia de agua la retrasa.
Por cierto todos los factores mencionados se modifican unos a otros y deben entenderse en su conjunto.
¿Por qué es importante la velocidad de enfriamiento?
Porque la roca resultante cambia en sus propiedades según si se ha enfriado más o menos rápidamente, y de alguna manera es el resultado de su historia de enfriamiento. Por eso, interpretar una roca ígnea requiere entre otras cosas evaluar cómo se solidificó.
Pero eso ya es parte de otro post porque da muchísima tela para cortar. Y uso el refrán de la tela, porque precisamente a la apariencia que adquiere una roca ígnea de resultas de su modo de enfriamiento se le llama fábrica, pero como ya dije, eso vendrá más adelante…
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post vino en una cadena de mails, no conozco al autor.
¿Existen distintos tipos de magmas?
Ya les he explicado antes qué es y cómo se origina el magma, y les recomiendo que vean esos posts antes de internarse en éste.
¿Existe un solo tipo de magma?
No, ya lo dije en el post que les mandé a ver hace un momento. Habiendo tantos factores involucrados en la generación de un magma, obviamente los cuerpos magmáticos resultantes serán muy variados.
Es de esa variabilidad de la que hoy hablaremos.
¿Cómo pueden clasificarse los magmas?
Tal como también he dicho muchas veces, existen numerosos criterios para clasificar un universo de objetos, (y hasta de sujetos) y cada cual puede elegir el criterio que prefiere, e inclusive ir cambiándolo en distintas oportunidades para separar esos objetos, de acuerdo con el objetivo que se persigue en cada situación.
¿Cuáles son algunos de esos criterios?
Muchas de las clasificaciones se basan en el tipo de rocas a que los magmas darán origen. Por ejemplo puede hablarse de magmas graníticos o basálticos, etc. Otros, en cambio, apuntan al grupo de minerales que cristalizarán a partir de ellos, y se hablará de máficos o félsicos, cosa que será¡ tema de otros posts. Pero no son ésas las clasificaciones que hoy elijo para este post.
¿Qué criterios preferimos aquí y por qué?
Ninguno de los criterios anteriores me conforma en esta instancia porque apuntan a las rocas resultantes, lo cual implica obviamente la desaparición del magma, puesto que las rocas se forman precisamente a expensas de él.
Por esta razón, esos conceptos no me resultan aplicables a la hora de separar magmas, todavía en su estado fundido.
Por otra parte, nunca pierdo de vista que me estoy dirigiendo a principiantes en el tema, de manera que voy a utilizar una clasificación de comprensión muy sencilla.
Se trata de una división basada en la mayor o menor abundancia de sílice (dióxido de silicio) en la mezcla, lo cual se refleja a su vez en el pH (acidez o basicidad) del magma. Hago notar que esa sílice puede luego formar tanto cuarzo como otros silicatos, cosa que es importante, porque muchas veces para los principiantes eso genera alguna confusión. La abundancia de sílice no es necesariamente abundancia de cuarzo, lo repito una vez más.
¿Cómo se clasifican los magmas según este criterio?
En el marco que yo elijo en esta instancia, los magmas pueden ser:
- Ácidos: son aquéllos que tienen 65 % o más de sílice.
- Mesosilíceos: son los que contienen entre 52 y 64% de sílice disponible.
- Básicos: tienen entre 44 y 51% de dióxido de silicio.
- Ultrabásicos: con menos de 44% de sílice.
¿Por qué es importante conocer el tipo de magma dominante en una cámara dada?
Por muchas razones. Para comenzar, la composición del magma define los minerales que se forman a partir de él, y que a su vez son los que determinan las rocas resultantes.
La composicón también tiene relación directa con los puntos de fusión involucrados, y esto da lugar a distintos rangos de temperatura, tanto para que el magma se origine, como para que se solidifique. Puede generalizarse que los magmas del extremo básico y ultrabásico tienen puntos de fusión más altos, con lo cual son más calientes, lo que los hace más fluidos, y les permite desplazarse a mayor velocidad. El requerimiento de mayor temperatura para la fusión, los hace además, solidificar más velozmente al salir de la cámara, ya que un ligero descenso de temperatura los pone por debajo del punto de fusión requerido, y los coloca en el campo sólido. No obstante lo cual, la cámara en su conjunto se enfría más lentamente porque parte de una temperatura original más alta.
Los ácidos, obviamente serán más fríos y viscosos, y su desplazamiento será lento, con muchas posibilidades de generar taponamientos con severas consecuencias de las que hablaremos en otro momento.
Las modalidades de enfriamiento, serán también factores importantes en la fábrica de las rocas que se originen en cada tipo de magma, de modo que todo eso será conversado en diferentes posts.
¿El magma de una misma cámara puede cambiar con el tiempo?
Sí, y esto es un punto de muchísima importancia. Existen procesos como la diferenciación y la asimilación magmática, que junto a otras causas menores, dan al magma una agitada vida llena de cambios que también nos darán mucha tela para cortar. Pero eso ya es otra historia…
Espero que les haya gustado el post, así nos encontramos el miércoles con información de interés.
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¿Qué son los acuíferos?
Estoy segura de que cualquiera de ustedes, haya o no estudiado Geología alguna vez, ha escuchado este término muy a menudo.
Y también estoy segura de que todos saben que estamos por referirnos a las aguas subterráneas.
Pero como pasa casi siempre en este tema, hay mucho más implícito en el término de lo que se suele evocar en primera instancia. Y de eso vamos a hablar.
Comienzo por recordarles que ya hemos visto un ciclo del agua bastante más completo de lo que se suele leer en el colegio; y más adelante nos referimos a las rocas que por ser porosas y permeables permiten la filtración de aguas que se acumulan a diferentes profundidades, en lo que dimos en llamar acuíferos.
Ahora seamos un poco más exquisitos y desmenucemos los conceptos relacionados con esa palabreja.
¿Cuál es la etimología de acuífero?
El término procede de la unión de dos vocablos latinos: aqua= agua y feros= llevar, trasladar, transportar o portar. Es decir que se usa para referirse a algún elemento, en este caso rocas, que pueden trasladar el agua.
Recuerden entonces que el agua subterránea sólo en muy escasas situaciones se mueve subsuperficialmente como un río.
Por el contrario, el caso común es que esté saturando los espacios porosos de los materiales litológicos en que se encuentra. Al moverse, en esas circunstancias, el agua lo hace gota a gota, pasando de un poro a otro, siempre que ellos estén conectados entre sí es decir si hay permeabilidad.
¿La palabra acuífero tiene más de un significado?
Sí, como pasa muchas veces en Geología, para la palabra acuífero hay un sentido estricto y otro amplio o extendido. Ahora distinguiremos entre ambos.
¿Cuál es su sentido estricto?
El empleo más específico de la palabra acuífero, es para designar a aquel tipo de material geológico que permite el paso del agua.
Es decir que se usa para caracterizar un tipo de roca, y por ello forma parte de una clasificación de las mismas, según cómo se comportan ante el avance del agua.
¿Cómo se clasifican los materiales de la corteza terrestre según su capacidad de conducción del agua?
Según la combinación de su porosidad y permeabilidad, los materiales podrán o no ser atravesados por el agua, lo cual permite dividirlos en:
- Acuíferos: son sedimentos, capaces de conducir el agua, pues poseen los requisitos de porosidad y permeabilidad. En otras palabras, el agua puede atravesarlos sin oposición.
- Acuícludos: son materiales porosos, pero no permeables, que por esa razón retienen el agua, ocluyéndola en espacios de los que no puede salir, ni, por ende extraerse. Pueden ser no solamente sedimentos sino también rocas, como por ejemplo los basaltos con espacios huecos debidos al escape de gases. El problema es que los espacios están aislados entre sí, y por eso el agua se estanca en ellos, pero no circula.
- Acuífugos: son cuerpos que no permiten la penetración del agua por carecer de porosidad y permeabilidad, y que favorecen en cambio el escurrimiento.
- Acuitardos: son materiales con porosidad y permeabilidad, que en principio permiten el pasaje del agua, pero que por rasgos secundarios, como relleno de parte de los poros con material más fino, etc, disminuyen la velocidad del flujo.
¿Cuál es el sentido extendido de la palabra acuífero?
Éste es precisamente el que más escuchamos en la vida corriente, cuando los informativos por ejemplo, nos preocupan advirtiendo que se están contaminando los acuíferos, o que han subido algunos o bajado otros.
En este caso, no estamos hablando de un tipo particular de material geológico, sino de un reservorio subterráneo de agua, en el que un material de tipo acuífero es parte fundamental, pero no única ni suficiente.
En efecto, un acuífero (stricto sensu) puede ser atravesado por el agua, pero eso no presta ninguna utilidad a los habitantes de una zona, si no se da otro requisito concurrente.
Digamos que sería como un pueblo sin parada de colectivo, uno podría verlo pasar pero al no detenerse, no serviría de nada, ya que nadie subiría ni bajaría en el lugar. El colectivo tiene que parar para que sea accesible.
Y lo mismo pasa con el agua, para que se genere un reservorio, el acuífero (s.s.) debe estar en contacto con otros materiales que no permiten la circulación.
En ese caso, se denomina acuífero (sentido amplio) al sistema constituido por el material acuífero propiamente dicho, y el acuícludo que impide que el agua siga circulando. Es a partir de ese sistema que puede explotarse el agua subterránea, que de lo contrario pasaría de largo dejándonos muertos de sed en el camino.
Algo así como si nos sirvieran agua en un colador.
¿Existen distintos tipos de acuíferos?
Sí claro, pero no sean tan inocentes como para pensar que se pueden explicar en dos palabras y aquí. Esta pregunta es un anzuelo que les tiro para que se enganchen con algún post que subiré un lunes cualquiera, así que manténgase alertas, no se les vaya a pasar el agua…
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
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P.S.: La imagen que ilustra el post vino en una cadena de mails, no conozco al autor.
¿Es lo mismo alud que avalancha? Parte 2.
Este post es la continuación del de la semana pasada, de modo que les sugiero que antes de leerlo, vean la Parte 1, en la que se han respondido las preguntas:
¿Es lo mismo alud que avalancha?
¿De dónde surge cada término?
¿Qué es y cuándo y dónde se produce un alud?
¿Cómo es un alud?
Y ahora, las preguntas que quedaron pendientes:
¿Existe más de un tipo de alud?
Sí, por supuesto. Para contestarles simplemente NO, no les plantearía la pregunta, ¿no les parece?
Existen, como en todas las clasificaciones, diferentes criterios para generar las divisiones. Yo elijo uno que me parece bastante sencillo, y que incluye tres clases:
Alud de nieve fresca, a veces también conocido como alud superficial, ya que en general no afecta al sustrato rocoso. Simplemente se debe a que la acumulación de nieve es tal que su peso supera el que la pendiente puede sostener en equilibrio, y que según la intensidad de la pendiente varía. Pese a esa variabilidad, es común que el equilibrio se rompa cuando la acumulación de nieve ronda los 25 cm de espesor. Generalmente esto sucede después de fuertes nevadas, y puede alcanzar una velocidad de 100 a 300 km/h.
Alud de placa o de fondo, es el más frecuente, e involucra a un volumen de nieve ya compacta que puede datar de numerosas temporadas, pero alcanza su límite de equilibrio, o sufre uno de los efectos disparadores que les mencioné en el post anterior. Este tipo de alud es el que suele dejar una cicatriz de fractura bien visible.
Alud de nieve húmeda es el que ocurre a favor de una superficie de deslizamiento en la que interviene el agua, principalmente de fusión. Suele producirse estacionalmente cuando suben las temperaturas, y se deslizan con velocidades de 20 a 60 km/h.
¿Cómo es una avalancha?
Esta pregunta es mucho más difícil de responder ya que en realidad, el término avalancha es demasiado genérico, y hace referencia a prácticamente todos los fenómenos de remoción en masa, con exclusión de los nivales, a los que ya elegimos denominar aludes.
Si ustedes visitan el post en que les presenté por primera vez los fennómenos de remoción en masa, verán allí un cuadro en que están mencionadas todas las posibles avalanchas, y que les recomiendo analizar un poco.
Como son tantas las posibilidades, no puedo explicarlas todas ahora y aquí, de modo que les prometo sucesivos posts para cada una a lo largo de tiempo.
¿Cuándo y dónde se produce una avalancha?
En general todos los fenómenos de remoción en masa ocurren en pendientes inestables, aun cuando no sean de gran altura, y los motivos que los causan son semejantes a los que les expliqué para los aludes.
Vale decir que allí donde la acumulación de materiales, o la saturación con agua, o una vibración ocasional rompan el equilibrio, determinando que la resistencia interna y cohesión de los materiales se vea superada por la fuerza ejercida por la gravedad, los materiales abandonan el reposo y se desplazan ladera abajo.
¿Existe más de un tipo de avalancha?
En el hablar corriente, suele hablarse de avalanchas de tierras por un lado, y de avalanchas de rocas por el otro.
Cuando traducimos eso al código de la ciencia geológica, en cambio, (y vuelvo a remitirlos al cuadro que les he linkeado más arriba), llamaremos a todas, movimientos de remoción en masa, y a las de tierras, las llamaremos genéricamente «en pendientes no rocosas», y a las de rocas, obviamente las llamaremos «remoción en masa en pendientes rocosas».
De cada una habrá muchos casos, que conoceremos lentamente, como ya les advertí más arriba.
¿A qué se debe la confusión entre los términos alud y avalancha?
Básicamente se debe a la fuente que se haya traducido.
Si se traduce desde el francés, avalancha es un término abarcativo para ambas situaciones, pero en inglés, el término se reserva para los deslizamientos de nieve, ya que los otros se conocen como landslides, o rockslides. Y allí es donde se cruzaron los términos, ya que para nosotros, en un sentido estricto y muy preciso, el alud es el que se relaciona con la nieve.
Pero sucede demasiadas veces, lamentablemente, que se traduce de la manera más cómoda por similitud con el idioma de origen, en lugar de buscar la palabra más exacta en el idioma de destino.
O sea, avalanche (en inglés) se parece más a avalancha que a alud, y entonces, los traductores históricos tomaron el camino más corto, asimilando el término a avalancha, sin percatarse de que el fenómeno que los ingleses describen como avalanche tiene un equivalente mucho más correcto en castellano, que es precisamente alud.
¿Sería recomendable desterrar el uso intercambiable de estos términos? ¿Por qué?
Sí, al menos en mi modesta opinión.
En efecto, el término avalancha ya requiere demasiadas aclaraciones cuando sólo se refiere a materiales sólidos, sean secos o saturados de agua, puesto que abarca cosas tan dispares como deslizamientos planos y rotacionales, corrientes de barro, o desprendimientos de rocas, entre otros.
Pero si además hay que sumar todas las aclaraciones relativas a los distintos aludes posibles, la confusión se hace infinita.
Por eso, reservar alud para los fenómenos que implican nieve y avalancha para los demás, es un paso adelante para desenredar semejante madeja. ¿No les parece?
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post procede de un artículo en Avalancha News.
El impacto de las precipitaciones intensas, inundaciones y anegamientos en las grandes ciudades
Los recientes acontecimientos en las ciudades de La Plata y Buenos Aires, deben movernos a profunda reflexión, y sobre todo, a buscar las explicaciones de por qué un fenómeno natural e inevitable se convierte en catástrofe.
Ya en otra oportunidad nos convocó la tragedia de San Carlos Minas, que verán en seguida sin embargo, que difiere en mucho de lo que hoy está sucediendo.
Empecemos por el principio, entonces:
¿Qué son las precipitaciones intensas?
Uno tiende a pensarlas como «lluvias fuertes» y punto. Sin embargo, la ciencia las define con parámetros que se calculan para cada región, según las condiciones tanto hidrometeorológicas como fisiográficas. Definir entonces la lluvia intensa para un lugar dado, significa realizar muchísimos análisis estadísticos, ya que se requiere primero establecer el tiempo mínimo sin lluvia necesario para separar un evento de otro y considerarlo como una precipitación independiente; una altura de lámina que justifique su análisis, y por fin una cantidad precipitada por unidad de tiempo, como para que se considere intensa.
A partir de allí, se puede establecer el tiempo de recurrencia, es decir, cada cuánto tiempo puede repetirse un fenómeno dado, con intensidad comparable. Y si se planifica a conciencia, esos datos deben considerarse al programar cualquier intervención en el medio.
De estos temas, ya les adelanté algo en dos posts: uno de definición de riesgos, y otro de evaluación de impacto ambiental, que les recomiendo leer también.
¿Es lo mismo inundación que anegamiento?
En el lenguaje corriente sí, pero para la Geomorfología son dos fenómenos de origen diferente, aunque puedan resultar ambos a partir de precipitaciones intensas.
Las inundaciones se relacionan con desbordes de cursos preexistentes, y en general afectan a las zonas ribereñas, o a canales, sean ellos naturales o artificiales, permanentes o temporarios, actuales o abandonados. El ejemplo que les he linkeado más arriba, de la catástrofe de San Carlos Minas, es una inundación en sentido estricto.
Tienen las inundaciones muchas aristas que analizaremos en otros posts, porque son de alto impacto y muy interesantes, pero dada la complejidad del sistema, no podemos tratar todo junto ahora.
Los anegamientos, en cambio, son el resultado de la retención de agua en un terreno desde el cual no encuentra salida por diversos problemas que impiden su drenaje. El agua que produce el anegamiento, en situaciones normales, es de origen pluvial y ocurre durante e inmediatamente después de las precipitaciones intensas.
Si ustedes recuerdan aquellos posts en que hablamos del ciclo del agua, podrán fácilmente deducir que toda aquella parte del volumen total de agua precipitada que no se infiltra o evapora, no tiene otra alternativa que escurrir.
Pero cuando algo detiene, impide, retrasa o dificulta el escurrimiento, la lámina de agua crece y puede llegar a alcanzar los niveles del evento que hoy presenciamos en Buenos Aires y La Plata. Eso es un anegamiento en sentido estricto.
Por supuesto, muchísimas veces, ambos procesos confluyen en el mismo escenario, y anegamientos e inundaciones se combinan y potencian entre sí.
Hoy nuestro foco son, pues, los anegamientos, porque en los acontecimientos recientes tienen papel preponderante, aunque no exclusivo.
¿En los anegamientos puede tener incidencia la intervención humana sobre el medio?
Sí, por supuesto.
Mientras que para evitar las inundaciones, bastaría con sólo respetar las zonas que no deben urbanizarse porque «pertenecen» a los cauces; la situación para los anegamientos es otra, porque son muchas las acciones humanas que agudizan el problema.
Supongamos por un momento que la urbanización no está emplazada en zonas de riesgo, aun así, su crecimiento incontrolado y sin planificación conduce casi inevitablemente a los anegamientos de las partes más vulnerables.
¿Cuáles son los resultados de la urbanización en general?
Aclaremos que hoy sólo quiero contarles los impactos sobre el escurrimiento del agua, porque son ellos los que inciden en anegamientos e inundaciones, pero además de estos efectos, las urbanizaciones tienen millones más, de los que iremos hablando a lo largo de muchos otros encuentros.
Pero, vean qué importantes son las principales alteraciones que en el escurrimiento introducen las construcciones urbanas:
- Aumentan la impermeabilización, con lo cual la infiltración se ve impedida, y hay un mayor caudal de agua que permanece en la superficie. En esto deberían pensar los vecinos cuando se pasan la vida pidiendo asfalto. Y es terrible la falta de criterio de los funcionarios que transforman las plazas en moles de cemento, en lugar de dejar superficies verdes para la infiltración y la evapotranspiración.
- Obstaculizan las vías naturales de escurrimiento. Esto pasa cuando se levanta una construcción en el medio de una parte baja del terreno, que hasta ese momento actuaba como drenaje natural de las partes más altas. A veces se trata de la nivelación de un terreno para edificar en él, o de una ornamentación como una fuente, un monumento o lo que sea, para «embellecer» un predio no utilizado con otros fines.
- Aceleran los escurrimientos al generar canales artificiales, que al carecer de rugosidad y vegetación drenan a mucha velocidad las aguas en las zonas altas, pero no dan tiempo de recuperación a las partes bajas que resultan anegadas.
- Concentran la salida de las aguas a través de drenajes que eligen unas pocas vías prediseñadas, en lugar de permitir la distribución de las aguas por múltiples canales aliviadores. Esto puede sumar a los anegamientos, fenómenos de inundación en las zonas recorridas por los canales que sufren desbordes en los casos de precipitaciones intensas.
¿Esto necesariamente conducirá a catástrofes?
Bueno, si no pone el asado en la mesa, por lo menos le prepara el mantel y los cubiertos, ¿no les parece?
En otras palabras, en esas situaciones, las condiciones está¡n dadas, y si se produce una lluvia intensa, un resultado como el que vemos, no debería asombrar a nadie.
¿Qué medidas preventivas se aconsejan?
Para algunas ya llegamos tarde, porque en realidad las megalópolis mismas están demostrando su inviabilidad.
Numerosos eventos naturales se han convertido en catástrofes, simplemente por la dimensión de la urbanización afectada, donde no solamente los daños se magnifican, sino que se dificultan las medidas de remediación, y se disparan problemas sociales que van desde los saqueos hasta la definitiva marginación de los damnificados, que por su enorme número resultan difícilmente reubicados en zonas de menor riesgo, o no encuentran reinserción social cuando su fuente de ingreso es afectada.
La calidad de vida -en materia de seguridad, disponibilidad de tiempo real para actividades productivas o aun recreativas, que queda muy disminuido por las grandes distancias a recorrer cotidianamente, etc. -, es también mucho menor en las grandes urbes que en las comunidades de magnitudes más compatibles con la dimensión humana.
Pero esto es casi una utopía mientras no se ponga patas arriba la concepción misma del problema.
Todo el tiempo estamos trayendo a la gente donde está el progreso, en lugar de llevar el progreso a donde está la gente. Y así vemos cómo las pequeñas poblaciones se ven abandonadas por los habitantes que terminan apiñándose en gigantescas aglomeraciones con todo el riesgo que eso conlleva.
Definitivamente se trata de decisiones políticas que los funcionarios no están dispuestos a tomar, porque por otra parte no se acostumbran a las grandes claves que podrían minimizar los problemas:
- Planificación y ordenamiento territorial con base científica.
- Evaluación de impacto ambiental antes de empreder cada modificación del ambiente.
- Consulta a los que saben sobre cada tema en particular.
- Abandono de la demagogia.
¿Hay medidas de mitigación del daño?
Sí, por supuesto, pero significan enormes inversiones, porque una vez que las decisiones equivocadas en materia de crecimiento urbano ya se tomaron, todas las medidas incluyen obras ingenieriles de mucho costo y difícil mantenimiento.
Eso sin tener en cuenta que, además, muchas de ellas resultan impracticables porque tendrían un altísimo costo social sobreagregado, en un momento en que ya se corre por detrás del problema, en vez de prevenirlo.
Por otra parte, existe la tentación, a la que muchas veces los funcionarios sucumben, de drenar las aguas de un sitio, para terminar anegando otro. Sólo un manejo integral de todo el espacio involucrado, con base científica, y honestidad política (lo que significará a veces tomar medidas antipáticas para la población) puede disminuir los daños a futuro.
¿Pueden repetirse estos eventos?
Lamentablemente sí, porque las condiciones estructurales que he mencionado más arriba son semejantes en casi todos los grandes conglomerados urbanos. Si las lluvias son lo suficietemente intensas, las consecuencias son predecibles.
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Un abrazo y hasta mañana con un post más alegre. Graciela