Archivo de la categoría ‘Geología en la vida cotidiana’
¿Qué pasó en Avenida Ricchieri, Ciudad de Córdoba?
Hoy vengo de nuevo a quebrar la programación acostumbrada del blog, para referirme a un acontecimiento de actualidad.
¿Qué ocurrió en Avenida Ricchieri?
La noticia objetiva aparece en La Voz del Interior en los siguientes términos:
El pavimento precario que se había colocado en avenida Ricchieri al 2.700, en barrio Jardín, cedió y al menos dos autos y dos colectivos del transporte urbano de pasajeros quedaron atascados, pocas horas después de la tormenta de agua y granizo de la madrugada.
Hasta ayer se habían realizado obras de desagüe en el sector, hoy anegado por la lluvia.
…
…Uno de los automovilistas afectados señaló que en el lugar «no hay un solo cartel de prohibido el paso»…
De esto se deduce que existió un disparador del proceso, que fue, obviamente la tormenta que se abatió sobre la ciudad en horas de la madrugada de ayer, pero debemos agregar que el evento de colapso responde a características que atañen directamente a las condiciones del entorno físico, y que por esa razón tienen que ver con la Geología y la Geomorfología.
¿Cuál es el fenómeno que allí se produjo?
Geomorfológicamente, el fenómeno de colapso fue causado por un proceso que se conoce como sofusión, tubificación o piping, que ya he explicado en detalle en otro post, con motivo de un evento acontecido en Guatemala, hace un par de años. Les recomiendo leer ese texto, antes de seguir adelante.
¿Por qué ocurrió allí?
Como habrán leído en el post que les mandé a ver un poco más arriba, existen causas convergentes, tanto naturales como emergentes de la intervención humana.
Más allá de la tormenta que disparó el evento, las causas preexistentes tienen que ver con las condiciones de los suelos de esa parte de la ciudad.
Todos los que conocemos algo del tema sabemos que la región sur de la ciudad, y más específicamente la sudeste, es muy propensa a padecer sofusión, generando lo que en el hablar vulgar se conoce también como «mallines», porque los suelos dominantes son colapsibles en general.
Esto se debe a su vez, a que hay en la composición de los sedimentos del área un alto porcentaje de materiales finos de características tales que constituyen el material conocido como loess.
Mucho hay para decir sobre el loess, y ya hay un post sobre él dedicado a quienes no son especialistas.
Pero sin necesidad de abundar demasiado, cabe consignar que si bien en estado seco el loess es un material muy resistente, tan pronto como se embebe en agua es terriblemente lábil y se desliza con enorme facilidad.
Ese material es uno de los factores que generan las condiciones para el piping.
¿Qué otro factor incide en la profusión de mallines en esa parte de la ciudad?
Además del material, es su distribución regional la que hace que la ribera sur del Río Suquía, y más notablemente en su porción oriental sea una zona de mayor ocurrencia del fenómeno.
Efectivamente, es el interfluvio entre los Ríos Suquía y Talamocchita, el área con los loess más típicos en la provincia, es decir, los de mayor porcentaje de limos. Más al norte y más al sur, los loess se vuelven más arenosos, con lo que su resistencia al arrastre hídrico es ligeramente mayor, y exigen mayor velocidad del agua para su arranque y movilización.
Por otro lado, la Geología de la provincia está diseñada sobre grandes lineamientos estructurales que generan una forma característica. En ella, un gran bloque al este de las fallas regionales que determinan el levantamiento serrano, se encuentra inclinado (como si fuera un tobogán, si me permiten un paralelo muy poco científico) hacia el oriente constituyendo la Asociación Geomorfológica conocida como Plataforma Basculada. Sobre dicho bloque conformado por rocas duras, se deposita el loess.
¿Por qué ocurrió en este momento?
Sí, ya sé que les he dicho que el disparador fue la tormenta de ayer, pero eso no los autoriza a decirme: «Porque llovió, bolu tontuela», porque mi pregunta apunta a otra cosa.
Efectivamente, no me refiero al momento «4 de septiembre de 2014», sino a un lapso mucho más amplio, del orden de meses y años, en que estamos viendo cada vez con mayor frecuencia que se desploman edificios en construcción o hay colapsos en caminos, y hundimientos varios.
¿Por qué se hacen tan frecuentes estos eventos?
Pues porque en general se siguen aplicando fórmulas más o menos consagradas por el uso, a la hora de construir o intervenir en el medio, sin tener en cuenta que éste es dinámico, y que cada intervención sobre él modifica sustancialmente las condiciones reinantes para la siguiente construcción.
Los márgenes de seguridad que se calculan sobre estadísticas de escurrimientos de un par de años atrás ya están obsoletos, por la sencilla razón de que se están permantemente eliminando superficies de infiltración, toda vez que se pavimenta una calle, o se edifica sobre lo que antes era un terreno baldío.
Y es obvio que lo que se resta de la infiltración, mayoritariamente se suma al escurrimiento.
En conclusión, si se siguen aplicando fórmulas no revisadas con nueva información y nuevos cálculos estadísticos, las consecuentes intervenciones son más o menos suicidas.
Por supuesto que en el caso particular de Avenida Ricchieri, una parte importante del problema fue generado por la habilitación de un espacio pavimentado de manera precaria, más que por cualquier otra cosa, pero siempre subyace el hecho de que se autorizan y habilitan obras con muy pocas exigencias relativas a sus normas de calidad y casi sin seguimiento ni control.
¿Pueden evitarse estos eventos?
No en cuanto fenómenos naturales, pero sí pueden evitarse muchas de sus consecuencias, si como siempre digo, se realizan evaluaciones de impacto (EIA) con estadísticas actualizadas, y se respetan las limitaciones propias del territorio, interviniendo en él de manera racional, y no como simple respuesta a necesidades válidas, pero incompatibles con las condiciones inmodificables de los espacios intervenidos .
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Un abrazo y hasta el lunes, en que retomo el programa habitual. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de La Voz del Interior on line.
El «alud» de Catamarca, ¿qué dice la Geomorfología al respecto?
Nuevamente la naturaleza, en su grandiosidad, pasa por encima de todos nuestros planes, y debemos asumir los resultados de un evento luctuoso, que es importante comprender, si deseamos sacar de él alguna enseñanza.
Esta vez, la noticia procede de la provincia de Catamarca, donde según informa la prensa, ha ocurrido un «alud». ¿Pero se trata realmente de un alud? Veamos qué puede aportar la Geología al respecto.
¿Cómo, dónde y cuándo sucedieron los hechos?
Como consecuencia de un fuerte temporal de lluvia y viento que se inició el pasado jueves en los alrededores de la villa veraniega El Rodeo, a unos 38 kilómetros al norte de la capital de Catamarca, tuvo lugar una crecida repentina del río Ambato, cuyas aguas bajaron arrastrando árboles, piedras y lodo.
Las consecuencias inmediatas fueron el corte de la Ruta provincial 4, la caída de postes de media tensión, y lo que es más lamentable, la ocurrencia de entre cinco y siete muertos -según las distintas fuentes- y entre 10 y 20 personas desaparecidas.
Como ya es habitual en nuestra cultura antropocéntrica, nadie dio cuenta de ellas, pero seguramente se perdieron también las vidas de numerosos animales, que al estar domiciliados o encerrados no pudieron obedecer a tiempo sus instintos de huida.
Hasta aquí, lo que reporta la prensa.
Ahora mirémoslo desde la Geología y la Geomorfología.
¿Se trata de un verdadero alud?
Para responder brevemente, no. No lo es estrictamente al menos, si bien algún componente de ese proceso habrá también intervenido una vez que se desencadenó el fenómeno. Ya saben ustedes: convergencia de causas.
Ya les he explicado en otros posts qué es un alud, qué es una avalancha, y también de qué se trata, en general la remoción en masa. Les recomiendo seguir todos esos links, y repasar esos posts, para que todo les quede más claro, pero insistiré en algunos de los conceptos aquí también.
Por lo pronto, les voy adelantando que la forma correcta de denominar el fenómeno acontecido no es alud, sino aluvión, y en seguida verán por qué.
¿Qué se define como aluvión?
Un aluvión es un proceso natural que ocurre en zonas con cierta pendiente, de resultas de lluvias intensas que arrastran materiales detríticos de diversos tamaños, y que generalmente provocan desbordes más o menos repentinos de los cursos temporarios o permanentes por los que originalmente se desplazan.
¿En qué se diferencian un alud y un aluvión?
Si ustedes han leído los posts que les mandé a leer, y la definición anterior, ya podrán establecer las diferencias por sí mismos, pero como soy un ángel de buena, 😀 se los voy a explicar personalmente.
El alud es un proceso de remoción en masa, es decir, que el agente movilizador es la gravedad, aunque pueda intervenir en mayor o menor grado el agua en alguna de sus formas, pero nunca como «medio de transporte».
El aluvión en cambio, es una forma de arrastre hídrico, vale decir que el agua es el agente que mueve el material.
Por otra parte, el alud no reconoce cursos preexistentes, mientras que el aluvión se origina en ellos, aunque luego los desborde, derramándose por toda el área circundante. Y es ese derrame o inundación, lo que le da su potencial para provocar erosión acelerada, y eventualmente daños como los que se reportaron en este caso particular de Catamarca.
Antes de cerrar este punto, les aclaro que coloquialmente los términos aluvión y alud suelen usarse como sinónimos; y que en ciertas regiones, los mismos geólogos intercambian ambos términos, influenciados por las costumbres locales.
¿Qué puede decirse acerca del Río Ambato?
En general se considera que existen en la Provincia de Catamarca nueve cuencas hídricas, la más importante de las cuales es la denominada, «Del faldeo Oriental de la Sierra de Ambato», y en ella se inscribe el Río El Rodeo o Ambato.
Este río nace en el cerro El Manchao y recibe las aguas del río Los Nogales y arroyos Nevado, Picaso, Manchao, Angostura, Higuerita y Algarrobal.
En La Puerta se une al Río del Valle, que es el gran proveedor de agua de la provincia, ya que recibe aportes tanto pluviales y de deshielos como de vertientes, por lo cual tiene un suministro continuado.
Una nota de color respecto a la toponimia, indica que el nombre Ambato proviene de los idiomas kakán y quechua, en los que An-Huatu significa Hechicero del Alto, y se aplicó originalmente a la Sierra donde este Río nace.
Por otra parte, el cerro más alto donde específicamente se inicia el río Ambato se llama «Manchao», que significa Manch= miedo y Ao= lugar, vale decir que es un «Lugar del Miedo», y se presume que los aborígenes le llamaban así por los ruidos del viento. Pero tal vez hayan también presenciado aluviones en tiempos remotos, los que son mucho más aterrorizantes que el sonido del viento.
¿Cómo es el contexto geológico?
Toda la zona pertenece a la provincia geológica de Sierras Pampeanas cuya estructura se reconoce como un sistema de montañas en bloque, limitadas por fallas inversas de alto ángulo; con cordones orientados en dirección norte-sur, y perfil marcadamente asimé©trico.
En efecto, el flanco occidental es más abrupto, mientras que el oriental se tiende de manera mucho más suave, en respuesta a la posición y forma profunda de las fallas que originan el levantamiento.
Además, la vertiente oeste es bastante más desnuda en materia de vegetación, lo que se atribuye mayormente al microclima resultante de las Sierras mismas, que son una barrera para los vientos húmedos del Atlántico.
No obstante, en la zona de Ambato en particular, deben considerarse también las diferencias litológicas y de relieve, que condicionan los suelos resultantes.
En el área, las migmatitas dominan el flanco oeste, mientras que en el lado oriental, éstas coexisten con micaesquistos y metacuarcitas, todas rocas constituyentes del «Basamento cristalino» de edad precámbrica a paleozoica inferior. No muy alejadas, hay intrusiones graníticas de dimensiones batolíticas, como el granito de Las Juntas.
El clima es cálido y árido con un monto de precipitaciones de 350 mm anuales, que se concentran entre los meses de diciembre y febrero; y la temperatura media anual ronda los 18º C.
¿Cuáles fueron los factores involucrados en el aluvión?
Todos los mencionados, por supuesto, es decir:
- La pendiente del cerro que da origen al río involucrado.
- Las condiciones de las rocas que favorecieron el escurrimiento.
- Las características climáticas, que implican una tendencia a la concentración de las precipitaciones en la estación estival, generando a veces lluvias muy intensas.
- Condiciones favorables para que además del aluvión mismo, fueran arrastrados materiales desde las laderas, a través de avalanchas en sentido estricto.
Conviene agregar que en las avalanchas que se sumaron al aluvión propiamente dicho, pueden haber tenido incidencia los movimientos sísmicos que han venido ocurriendo en los últimos meses en las Sierras Pampeanas.
En efecto, los sismos generan vibraciones que desequilibran sistemas metaestables, preparándolos para su posterior derrumbe, o provocándolo en el momento mismo.
¿Qué actuó como disparador?
Si bien como ya dije, el aluvión se vio seguramente magnificado por otros procesos como los deslaves de laderas, que a su vez pueden ser acelerados por múltiples causas, el detonante inmediato fue seguramente el temporal con abundantes precipitaciones que ocurrió inmediatamente antes del fenómeno.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de la prensa on line.
¿Es lo mismo una tormenta eléctrica que una tormenta magnética?
He notado que con motivo de los luctuosos sucesos acaecidos en la playa de Villa Gesel, muchos lectores han entrado al blog a través de la búsqueda «tormenta magnética», lo cual me induce a pensar que diferenciar entre ambos fenómenos no sería ocioso.
Casi todo lo que quieran saber acerca de las tormentas magnéticas ya lo he detallado antes en otro post, que les recomiendo leer también; pero hoy quiero resaltar en qué residen las diferencias entre esos eventos y las tormentas eléctricas.
¿Qué disciplina estudia las tormentas magnéticas y por qué?
En general es parte del conocimiento de astrónomos y astrofísicos, ya que se trata de eventos que se originan en el Sol, y no en nuestro propio planeta.
¿Qué disciplinas estudian las tormentas eléctricas y por qué?
Las tormentas eléctricas son abordadas tanto desde la Climatología, porque las tormentas son parte de los elementos constituyentes del sistema climático; como desde la Meteorología, porque caracterizan el estado del tiempo en un momento dado.
En cualquier caso, esto está señalando que se trata de fenómenos generados dentro de la propia atmósfera del planeta Tierra.
En el marco de la Meteorología, existe además una especialidad que estudia todo lo relacionado específicamente con los rayos, que se denomina Ceraunología.
¿Qué grandes diferencias puede notar una persona no versada en ninguna de ambas ciencias?
Pues es muy sencillo: en una tormenta eléctrica, habría que ser muy nabo para no darse cuenta de que está teniendo lugar.
No es así en cambio con las tormentas magnéticas, cuyos efectos pasan desapercibidos a la población, afectando solamente a numerosos aparatos e intrumental electrónico, eléctrico y electromagnético en general
¿Cuáles son las manifestaciones de las tormentas eléctricas?
Casi todos las podemos enumerar sin problemas: el rayo (del cual hay varios tipos), el relámpago, el trueno (ambos estrechamente vinculados con los rayos) y las centellas. Sobre estas últimas suele discutirse si son o no un fenómeno que de verdad puede separarse de los rayos, o si simplemente se trata de un caso particular de ellos.
¿Qué es el rayo, específicamente?
El rayo es una poderosa descarga electrostática natural que genera también emisión de luz (relámpagos) y estruendos acompañantes (truenos).
La explicación misma y detallada de la producción de la descarga ha causado serias divisiones entre los cientÃficos que se decantan por una u otra de diversas hipótesis, que exceden nuestras líneas, pero que en términos muy generalizados intento sintetizar más abajo, rescatando exclusivamente los puntos que casi todas ellas comparten.
Básicamente se trata de una gran descarga eléctrica que responde a su vez a una diferencia de potencial generada entre dos nubes, o entre las nubes y la tierra. Obviamente al existir una diferencia de estado energético entre dos porciones del medio, las partículas cargadas tienden a moverse desde las zonas de alto potencial a las de bajo.
Así nace la corriente de descarga, es decir el rayo, que en definitiva no es otra cosa que eso.
Ahora bien, cómo se produce la diferencia de potencial (que puede llegar a valores de millones de voltios) es el tema siempre en discusión y para el cual existen numerosas hipótesis.
¿Cómo se relaciona con el trueno?
El trueno es el resultado sonoro del rayo, que surge porque ante el paso de la corriente eléctrica, las moléculas de aire se ionizan, y se desarrollan ondas de choque.
Antes de dejar este tema, les recuerdo que a veces los rayos pueden producirse en las nubes de cenizas de erupciones volcánicas, como ya expliqué en otro post.
¿Hay precauciones especiales que pueden tomarse en las tormentas eléctricas?
Sí, por supuesto, y esencialmente residen en tratar de hallar refugio en construcciones cerradas. Aun dentro de ellas, es mejor abstenerse de utilizar aparatos conectados a la red eléctrica, como por ejemplo el teléfono, salvo que sea inalámbrico.
Cuando uno está en espacios abiertos (como nos pasa muchas veces a los geólogos), pero con el vehículo cerca, lo mejor que puede hacerse es entrar en él y cerrar todas las ventanillas, porque el auto se constituye en ese caso en una «jaula de Faraday» que conduce la electricidad por la superficie, protegiendo el interior.
Si nada de eso es posible, y uno está a campo abierto, debe acuclillarse en el suelo, porque la energía busca el camino más corto, y toda superficie alta o elevada es una vía preferente para la descarga. Inclusive es mejor meterse en el fondo de una zanja o barranco, y es bueno alejarse de los elementos metálicos, como la piqueta que uno siempre carga, por ejemplo.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de este sitio.
Repasemos un post que hoy merece una primera plana.
Hoy que se habla bastante de las condiciones del agua en la ciudad de Córdoba, los invito a visitar un post en este mismo blog, Locos por la Geología, en el cual me he referido a los requisitos que se exigen del líquido elemento para ser considerado potable. http://www.locosporlageologia.com.ar/el-agua-es-un-recurso-valioso-y-escaso-parte-1/
La pirotecnia y el ambiente.
Como se vienen aproximando las fiestas de fin de año, ya se han empezado a hacer notar los petardos, cohetes y otras yerbas con que algunos creen aportar algo a la alegría más o menos generalizada.
Y no se puede menos que intentar un análisis racional de los efectos de tanto despliegue de cohetería sobre el ambiente que nos vemos obligados a compartir, participemos o no de semejante salvajada.
Con esa última afirmación se habrán dado cuenta ya, de que no se trata de una actividad inocente ni inocua, pero mi propuesta es hacer una lectura objetiva de las consecuencias de tanto jolgorio, desde un punto de vista ambiental. Manos a la obra pues.
¿Qué se entiende por pirotecnia?
La palabra procede de dos vocablos griegos: pirós= fuego y techne= técnica, de modo que podría entenderse como la técnica de producir fuego.
Con el tiempo, el uso de la palabra pirotecnia se fue reservando a campos mejor definidos, y hoy se refiere a la fabricación y empleo de dispositivos destinados a producir reacciones químicas que generan la combustión de determinados materiales.
Los efectos observables de esa combustión son llamas, chispas y humos coloreados, con o sin el acompañamiento de explosiones.
De ocurrir estas últimas, se supone que son controladas, aunque ya sabemos de la cantidad de accidentes que provoca su manipulación.
Generalmente el uso que se le da es festivo, aunque en su forma más explosiva, y por ende más peligrosa, suele relacionarse también con manifestaciones de protesta callejera.
¿Cómo se componen químicamente los implementos pirotécnicos?
Más arriba les he dicho que estos artilugios provocan combustión y en otro post les expliqué también que básicamente la combustión es una forma especial de oxidación química.
Por esta razón, los compuestos químicos que se requieren en la pirotecnia son de dos grupos, los oxidantes que provocan la combustión, y los combustibles que la alimentan para que dure el tiempo necesario para el efecto que se busque.
Entre los oxidantes, los más comunes que se utilizan en la pirotecnia son: cloratos de Potasio, Bario, Sodio, y Estroncio, percloratos de Potasio, Amonio y Bario, y nitratos de Estroncio, Potasio y Sodio.
Entre los combustibles, dominan el Magnesio y sus aleaciones, el Aluminio en polvo y el Fósforo rojo, blanco o amarillo.
Ya la mera enunciación de estos compuestos debería empezar a preocuparnos, pero antes de ver sus posibles efectos, respondamos a preguntas más generales.
¿Qué efectos tiene el uso de la pirotecnia sobre el ambiente en general?
Si nos proponemos hacer un análisis bien contextualizado y profundo, veremos que hay varios aspectos a considerar:
- El destino de los recursos naturales involucrados.
- La contaminación resultante de su manufactura.
- La contaminación resultante de la utilización del artefacto mismo.
- Lo que debería contemplar una Evaluación de Impacto Ambiental.
¿Qué pasa desde el punto de vista del recurso?
En el post que les he linkeado más arriba, encontrarán una definición de recurso, y también la correspondiente clasificación. Y allí habrán visto ustedes que todos los elementos que forman parte de los artefactos pirotécnicos son recursos no renovables. Por esa razón, dilapidarlos en un uso tan banal, es por lo menos irresponsable.
Porque prácticamente todos esos elementos tienen otras aplicaciones mucho más vitales, con las cuales no debería competir tan innecesaria utilización.
Recordemos que la minería está permanentemente cuestionada por sus efectos sobre el medio, y que por eso mismo reducir la presión de la demanda es una de las estrategias más sostenibles en el tiempo.
Solamente una producción racional permite una disminución de los impactos. Y no es racional absorber costos ambientales solamente para producir elementos que se van a quemar en unos segundos de algarabía.
Yo soy una defensora de la minería responsable y con los más estrictos controles, pero eso no es compatible con una demanda desbordada para destinos injustificados.
Efectivamente, si la demanda es excesiva, la urgencia de producir en cantidad suficiente para responder a ella, hace que se relajen los controles y las medidas de seguridad. Por otra parte, una ganancia también muy elevada abre la puerta a tentaciones como la de elegir un camino no del todo legal, pero aceitado por el dinero contante y sonante.
Las mismas personas que se oponen a la minería, muchas veces, en las propias manifestaciones en su contra, utilizan bombas de estruendo. Por favor, ¿alguien puede explicarme tamaño despropósito?
Pensando en que esas actitudes nacen fundamentalmente del desconocimiento, es que surge este post, para tratar de estimular alguna coherencia y, en todo caso, para que las decisiones se basen en la razón, no en meros slogans.
Pero volvamos a la pirotecnia.
¿Qué pasa desde el punto de vista de la contaminación durante la fabricación de pirotecnia?
Las fábricas de elementos pirotécnicos son fuentes permanentes de residuos sólidos, efluentes líquidos y emanaciones gaseosas, que se van produciendo y liberando durante la manufactura.
Existen por supuesto, numerosas medidas de seguridad exigibles, y casi siempre también exigidas, que permiten disminuir en alguna medida, los efectos nocivos (casi siempre hasta niveles medianamente razonables).
La autorización para el emplazamiento de tales fábricas está teóricamente precedida de una Evaluación de Impacto Ambiental y el consiguiente monitoreo, de modo que en un alarde de ingenuidad voy a permitirme suponer que no es éste el aspecto más peligroso del tema, aunque no debe ignorarse su participación en la consideración integral del problema.
Pasada la etapa de producción, nunca debe olvidarse que el riesgo del almacenamiento de materiales combustibles, oxidantes y explosivos, es en sí mismo alto y omnipresente.
Pero, repito, en esta etapa, hay todavía un cierto grado de control, y la zona afectada está bien delimitada.
Los peores efectos ocurren después de la comercialización, es decir durante y después del uso mismo de la pirotecnia en un desfile, demostración o en festejos callejeros.
¿Qué grado de contaminación puede producirse durante y después del uso de la pirotecnia?
La más obvia entre las múltiples formas de contaminación es la sonora, que a todos nos mantiene irritables, además de perturbar el descanso y alterar notablemente a las personas nerviosas, ancianas o enfermas, tanto como a las mascotas y a los niños.
Pero ésa está lejos de ser la peor forma de polución ambiental resultante de los fuegos artificiales, porque la mayoría de las sustancias que intervienen en la composición de tanta cohetería, se liberan durante el consumo y pueden permanecer en el aire, o descender hacia el suelo y concentrarse en los cursos de agua.
Por lo general esto permanece desatendido porque en las zonas urbanas, el suelo está ya cubierto o pavimentado, y pocos son los cursos que atraviesan las ciudades. Pero lo que no se tiene presente es la contaminación aérea que afecta muy directamente a los habitantes del lugar, y que la circulación atmosférica puede llevará a zonas distantes de las de la liberación original.
Y debido a que la mayoría de los compuestos combustibles (como el magnesio, aluminio y fósforo que mencionamos más arriba) se encuentran en forma de polvo con partículas muy finas, pueden permanecer mucho tiempo en suspensión, siendo inhalados por los seres vivos y afectando grandes áreas hasta su depositación final.
Respecto a los efectos específicos, los percloratos pueden afectar a la tiroides, el bario contiene isótopos radioactivos, y en la explosión misma se desprende una gran cantidad de dióxido de carbono, partícipe del efecto invernadero.
Con relación a la duración del efecto, según algunos análisis, dentro de 14 horas de la utilización de los fuegos artificiales, los niveles de fondo de perclorato aumentan entre 24 y 1028 veces respecto al contenido habitual de un sistema ambiental sano. Pueden alcanzar el máximo un día más tarde y sólo después, los compuestos empiezan a degradarse lentamente hasta volver a niveles normales dentro de los 20 a 80 días.
No es tampoco despreciable la contaminación lumínica que puede afectar el comportamiento de la fauna, sea silvestre o urbana.
Y hay todavía una instancia más a considerar, y es la carga de residuos aun cuando muchos de ellos sean ya inertes, que se impone al ambiente.
Tanto los del packaging, como los que forman parte del artefacto mismo, en los cuales la carga explosiva está contenida, son todos desechos de los que la comunidad debe después librarse.
Y acá me permito una digresión: existe tal volumen de basura en las comunidades urbanas, que se ha impuesto la llamada regla de las 4 R como la única alternativa inteligente para evitar que los residuos nos tapen por completo.
Las 4 R significan:
- Reducir. Y como ya he dicho más arriba, generar «bienes de consumo» inútiles no es la mejor manera de achicar el tonelaje de basura de la que hay que disponer después. La pirotecnia viola este principio.
- Reutilizar: Nada en la pirotecnia puede volver a usarse, porque literalmente se quema, casi por completo. Otro postulado ambiental violado.
- Reciclar: No hay tampoco envases inocuos ni materiales que puedan procesarse para nuevos usos, con lo cual la regla de las 4 R es por completo inaplicable para proteger el ambiente, cuando de fuegos de artificio se trata.
- Reparar: Tampoco se aplica esta regla, según la cual, los desperfectos solucionables nunca deben conducir a desechar artículo alguno.
¿Qué pasaría si se hiciera una evaluación de impacto ambiental?
Hasta aquí me he ceñido a la parte más directamente relacionada con mi profesión geológica, vale decir que me he referido a recursos, contaminación, suelos, aire y agua. Pero una evaluación de impacto ambiental debe, por definición ser completa, y por ende analizar todos los subsistemas que componen el medio, incluyéndose por lo tanto el análisis de los efectos potenciales sobre la población, la fauna, las construcciones, y hasta la economía.
En esa inteligencia, se pueden sumar otros resultados adversos, que sólo menciono porque exceden mi área de especialidad, pero que deben ser considerados también; por ejemplo:
- Posibilidad de incendios y explosiones, de los que hay muchísimos antecedentes, tanto en las etapas de fabricación como de almacenamiento, transporte, venta y uso.
- Efectos sobre las mascotas y animales silvestres que alteran su comportamiento por el estrés derivado del ruido y la vibraciones. No solamente se pueden producir heridas y muertes o extravíos por desorientación en el momento mismo del uso de la pirotecnia, sino que a largo plazo, la contaminación química puede afectar los ciclos reproductivos, y la salud en general.
- Accidentes personales, a veces invalidantes y hasta fatales que ocurren durante la manipulación de los artefactos.
- Costo económico y social a la hora de atender a los accidentados, y las posibles secuelas que deban sobrellevar.
- Costo de esfuerzo, tiempo y dinero para acudir a controlar los incendios que mencioné más arriba, y a mitigar sus daños.
- Costo psicológico para los afectados por accidentes. Esto permanece casi siempre como invisible, y no obstante, la sensación de culpa de un padre que ha comprado la pirotecnia con la que su hijo menor de edad ha padecido una mutilación o una quemadura, es de larga duración y puede conducir a conductas no deseadas, desde depresiones hasta adicciones y suicidios.
Insisto en que en estos aspectos, mi palabra surge del simple sentido común, pero hay miles de especialistas que podrían explayarse al respecto desde sus respectivas áreas de conocimiento. El precedente es un simple listado ilustrativo, que dista mucho de ser completo, precisamente porque excede mi propio conocimiento profesional.
¿Hay regulaciones legales?
Desde luego que sí, al menos en la mayoría de los países, ciudades y/o municipios. Por ejemplo, en casi todos lados está prohibida de manera absoluta la venta callejera, y la venta a menores. Tambié©n se exige que los menores manipulen los fuegos artificiales solamente con la asistencia de adultos responsables.
Y por lo general, solamente los artefactos debidamente autorizados por autoridad competente pueden ser comercializados.
En Córdoba, por ejemplo, está prohibido el uso de bombas de estruendo en las manifestaciones, y de bengalas en recitales de música.
Pero, ¿cuántas de estas reglamentaciones se cumplen de manera efectiva? ¿Cuándo se ha sabido del ejercicio de un poder de policía relacionado con este tema? ¿Alguien conoce que se haya aplicado alguna sanción alguna vez?
En determinados municipios del mundo, hay además legislación que solamente habilita a personal especializado, y en predios y horarios preestablecidos para manipular pirotecnia en festejos determinados. Eso es digno de imitar, siempre que luego se exija el cumplimiento de la normativa.
Por otra parte, la tecnología está buscando alternativas más saludables, menos peligrosas y mas amigables con el ambiente, para aplicar en la fabricación de pirotecnia.
Por ejemplo, se está privilegiando el uso de de materiales ricos en nitrógeno o nitrocelulosa, por sobre el del perclorato, porque su combustión es comparativamente más limpia y produce menos humo. Pero esos artefactos son todavía muy costosos, motivo por el cual, su utilización es muy reducida en la mayoría de los países.
¿Qué puede agregarse sobre el tema?
En este post, voy a salirme por un momento más de mi rol profesional, para hacer una pregunta desde el más profundo sentido común: ¿cuántos padres darían a su hijo preadolescente, un revólver o una granada para que se entretenga en Navidad? ¿Entonces, por qué le entregan una bolsa de explosivos casi tan potencialmente dañino, sin que se les arrugue el jopo?
Sí, ya sé que me van a decir que un cohete no es tan dañino como una granada, por cierto, pero por eso mismo se manipula de una manera mucho más irresponsable, a veces junto a elementos altamente inflamables, en la ventana de vecinos irascibles o metiéndolos en un tarro con cuanta porquería logran juntar para que el efecto sea más ruidoso.
Es verdad que una granada es más letal, pero por eso mismo su manejo es menos desaprensivo. ¿Sacan alguna conclusión al respecto? ¿Cómo creen que se vería la estadística si se comparara el número de accidentes fatales provocados por uno u otro aparejo en las fiestas de fin de año?
Bueno, por hoy creo haberme ya explayado bastante.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente, porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de este sitio.