Archivo de julio de 2011
El calor interno de la Tierra, parte 1
Los que son asiduos visitantes del blog saben ya que todos los procesos se interrelacionan, debido a la complejidad del sistema que pretendemos comprender, y por eso mismo pueden imaginar que si ahora traigo a colación este tema, es porque será un basamento importante para otros por venir, y saben también que los mandaré a revisar conceptos ya posteados, para comprender mejor este texto.
Los puntos que deberían repasar son las nociones de ciclo endógeno y exógeno, por un lado; y las de calor, temperatura y sus modos de medición por el otro.
El tema de hoy es muy importante pero un poco largo, por lo cual lo he dividido en dos partes que serán los posts de este lunes y el próximo, y que representan los primeros de los tópicos relativos a la energía de la Tierra y sus principales manifestaciones.
Entre ellas, el vulcanismo que últimamente está manifestando su importancia e impacto sobre la vida cotidiana, de manera espectacular, y que por eso mismo me interesa analizar un poco más sistemáticamente. Para fundamentar ese análisis introduzco estos temas.
Otras expresiones de esa energía interna son la gravitacional, la electromagnética y la radiactividad. A todas ellas las iremos conociendo lentamente, como ya estamos haciendo con la energía sísmica.
Pero vayamos a lo nuestro sin más preámbulos.
¿A qué hacemos referencia al hablar de energía geotérmica?
A aquella porción de la temperatura de la tierra que resulta de procesos internos generadores de calor. La que procede en cambio de la radiación solar, se incluye en el análisis del calor externo, y más adelante será también motivo de nuestras charlas.
¿Hay relación entre las dos principales fuentes de calor?
Obviamente, el calor interno y externo se interrelacionan, y hasta cierto punto se influyen mutuamente, como puede comprobarse en los micro climas dependientes de zonas termales, en los cuales la temperatura ambiente responde en parte a una radiación solar y en parte a la energía geotérmica.
En la superficie terrestre, la temperatura reinante depende en su mayor parte del calentamiento solar, y es al fin un balance entre éste y las condiciones del medio físico (incluyéndose aquí cualquier anomalía geotérmica); pero al descender en el interior de la corteza, la temperatura comienza a independizarse de los cambios climáticos, para empezar a responder a otros factores relacionados con la propia tierra.
Existe un cierto punto donde ambos aportes alcanzan un relativo equilibrio próximo al cero, y la temperatura resultante es bastante estable.
Es esa profundidad donde los cambios atmosféricos ya no tienen incidencia, y las variaciones del calor interior todavía no son notables, salvo en situaciones muy particulares y/o acotadas en el tiempo.
En julio del año 1783, se colocó en el subsuelo del observatorio de París, en la cota de -28 m, un termómetro que marca una temperatura casi constante desde entonces, de 11,8° centígrados, la cual representa la temperatura media anual del lugar.
Se han realizado mediciones parecidas en otras latitudes, pudiendo así deducirse la existencia de una capa denominada isotérmica, en la cual la temperatura permanece invariable a lo largo de todo el año.
La profundidad de esta capa varía con las condiciones climáticas de cada lugar. En climas tórridos puede encontrarse a no más de 1 m de profundidad mientras que en Buenos Aires alcanza los 18 y en las regiones circunpolares, los 30 a 35. Una vez superada la capa isotérmica, la temperatura de la tierra comienza a aumentar por su propio calor interno.
Esto se conoce desde la más remota antigüedad, y de una manera puramente empírica, según lo detectaban los mineros, al bajar a niveles cada vez más profundos de explotación.
¿Qué significan los términos Grado y Gradiente Geotérmico?
El incremento de temperatura se define con dos valores recíprocos: el gradiente y el grado geotérmico.
El grado geotérmico corresponde al aumento de temperatura que se alcanza al bajar 100 m perpendicularmente a la superficie. Su promedio es de unos 3° centígrados. Obviamente como ya lo hemos expresado, se mide en grados de temperatura.
El gradiente geotérmico se mide en cambio en metros, y se define como la distancia que hay que descender para que la temperatura aumente 1°C. En promedio se estima en 30 a 33 m.
Tanto el grado como gradiente geotérmico son altamente sensibles a las condiciones del lugar, razón por la cual tienen una gran variabilidad. El menor gradiente geotérmico registrado ronda los 6 m y el máximo supera los 400.
Los factores que inciden para esta gran variabilidad están en algunos casos relacionados con el propio origen del calor (movilidad y composición de los materiales, contenido en elementos radiactivos, proximidad de centros ígneos, etcétera); y en otros, tienen que ver con la respuesta térmica al calentamiento (calor específico, conductividad térmica, cercanía a la costa, presencia de calotas glaciarias, etc).
No obstante, en muchos casos tal distinción es imposible, ya que los factores son interdependientes, como por ejemplo composición y conductividad térmica.
Bien, según creo, pueden ir a descansar por hoy, ya que lo que sigue lo veremos el próximo lunes.
Si utilizan este texto, pueden citar directamente el blog, o el apunte original desde el cual lo he modificado para ustedes, y que también me pertenece:
Argüello, Graciela.1997. «La Tierra como cuerpo planetario individual» Cuadernillo didáctico Nº III, para circulación interna en la U.N.R.C.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
El Peso de la Prueba, (el caso del meteorito asesino)
Así como alguna vez les traje párrafos de un libro en el que la piqueta es un arma homicida, hoy tomo otros párrafos de El Peso de la Prueba de Michael Innes, donde lo que se usa para matar (o no, según se vea) es un meteorito.
Vean estos parrafitos:
-¿Acaso el meteorito poseería un valor intríseco: un contenido de metales preciosos que lo convirtiese en objeto capaz de excitar la codicia?
-Apostaría a que no. El oro, platino y plata nunca figuran entre los integrantes de los meteoritos, excepto en cantidades despreciables. Por añadidura, este meteorito, que tuve ocasión de ver rápidamente en la tarde de ayer, es de la especie pétrea común: es improbable un alto contenido metálico…
Más adelante aún, el policia a cargo de la investigación se plantea diversos acertijos, con el meteorito como sujeto de análisis, allá van:
¿Por qué asesinaría un hombre en esta forma usando un meteorito que solamente una persona carente de instrucción podría suponer instrumento de desgracia fortuita? Porque, o bien 1) el meteorito era el objeto más manejable; o 2) era el único objeto, o 3) poseía un significado simbólico para el ejecutor y, posiblemente, para una tercera persona; o 4) este meteorito particular provocaba asociaciones calculadas para desorientar o 5) un meteorito, genéricamente considerado, provoca asociaciones calculadas para despistar. La última posibilidad es la más sutil, y Tavender parecía tenerla presente anoche en la velada. (a) Es también posible una combinación de varios de los factores arriba mencionados.
Verán que lo último que escribe Innes, es también en la dirección de la convergencia de causas. (Aclaración para Day)
La imagen que ilustra el post fue tomado del blog de Daniel Marín