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Convocatoria a Becas SECyT-UNC

Convocatoria a Becas SECyT-UNC

Desde el lunes 6 de agosto y hasta el jueves 6 de septiembre se encuentra abierta la convocatoria a becas de Iniciación de Maestría, Maestría, Doctorado, Finalización de Doctorado y Posdoctorado de la SECyT-UNC.

Se recuerda que la FCEFyN priorizará las solicitudes de becas para Maestrías, aunque se considerarán otras solicitudes.

Para mayor información:

Info

 

¿Oro en la provincia de Córdoba, Argentina?

Imagen1oro gruesoComo les he contado ya en otros posts, el oro es un metal que genera gran fascinación sobre los seres humanos, y por eso, lo he elegido para recorrer algunos tramos de la historia de la minería en Córdoba, Argentina.

¿Se explotó alguna vez oro en la provincia de Córdoba, Argentina?

Sí, efectivamente, hubo diversos pulsos de explotación a lo largo de la historia, los últimos de los cuales están muy bien documentados, a diferencia de los que podrían haber tenido lugar en tiempos precolombinos, que se deducen sólo a partir de inferencias lógicas. Por eso, ahora voy a contarles esa parte de la historia de la que hay registros bien rastreables.

¿Dónde, cuándo y a cargo de quién comenzó la minería aurífera documentada en Córdoba?

Probablemente la explotación aurífera más productiva en la Provincia de Córdoba en la época de la Colonia fue la de las minas de San Ignacio, ubicadas en el Valle de Punilla, próximas a San Esteban, aproximadamente a 100 km de la ciudad capital, por la Ruta Nacional Nº 38.

Estas explotaciones estuvieron a cargo de los sacerdotes jesuitas, a quienes se atribuye también su descubrimiento, aunque es muy probable que hayan recibido la información de boca de los indígenas que “evangelizaban”. Durante todo el siglo XVII,  y hasta su expulsión, ordenada por el rey Carlos III de España en 1767, las minas fueron las más productivas de la región, en buena medida por el conocimiento técnico puesto en práctica por los sacerdotes.

La causa de la expulsión es hoy todavía motivo de controversias y múltiples interpretaciones, y aunque se atribuye a la acusación de haber sido los instigadores del Motín de Esquilache, cuyas causas también son discutidas, lo más probable es que tuviera que ver con el poderío económico que la Orden estaba alcanzando, y que amenazaba la propia supremacía monárquica.

Lamentablemente, al abandonar el virreinato, los jesuitas aplicaron la política de “tierra arrasada”, es decir que iban cerrando los socavones, desmontando todos los implementos mineros, y ocultando piques y estocadas. Por esa razón transcurrirían tantos años hasta su redescubrimiento.

¿Cómo siguió luego su historia?

Tal como he señalado más arriba, los jesuitas trataron de borrar todo rastro de sus explotaciones mineras, no obstante lo cual, no pudieron eliminar la información de los documentos en que registraban sus actividades, una vez que ellos estaban en manos de instituciones ajenas a la Orden.

Fue así que algunos audaces decidieron buscar el oro que seguramente escondía aún el territorio. Veremos más abajo la interesante historia de uno de esos aventureros, que no llegó a la Mina de San Ignacio, sino a otra no demasiado distante: la de Oro Grueso.

Pero volvamos a la explotación de San Ignacio, riqueza que fue redescubierta en 1889, debido a las tareas preparatorias de las vías del ferrocarril que debía llegar a Cruz del Eje. En ese momento se alumbraron las vetas conocidas como San Ignacio, Delfina, Argina, Lucía y Pencales.

Si bien inicialmente hubo algunos intentos poco sistemáticos realizados por lugareños y aventureros enterados del descubrimiento, la explotación legal quedó finalmente a cargo de la empresa San Ignacio Minas Company, que inauguraría la primera planta de cianuración de la Argentina.

No obstante, la suerte de la extracción no fue siempre favorable, pues conspiraban en su contra la falta de conocimiento geológico y técnico, más la distancia a los centros de comercialización importantes, y el exiguo capital invertido por la compañía. Según crónicas de la época, el administrador llegó a marcharse sin pagar a los operarios, quienes obtuvieron un permiso legal para continuar la explotación hasta cobrarse la deuda pendiente.

Más tarde, en 1932 se produjo la  mayor reactivación de la minería aurífera cordobesa, a cargo de Juan Minetti. Ese pulso favorable duraría sin embargo solamente unos ocho años en el distrito de San Ignacio, que luego se dedicó a la ganadería.

Durante su mejor época, el yacimiento de San Ignacio fue el lugar donde se extraía la mayor cantidad de oro en Córdoba; tanto que en su planta concentradora se procesaban hasta 500 toneladas diarias de material, con una ley de entre 18 y 300 gramos de oro por tonelada. La longitud total de galerías para explotar las vetas conocidas, alcanzaba los 650 m.

¿Hubo otros distritos auríferos explotados en Córdoba?

Sí, efectivamente, se puede mencionar también el distrito de La Candelaria, donde en 1936, el Sr. Antonio Podestá extrajo material aurífero de las minas Chita, Mimí, Nata, Clementina y Nené.

Y existían también otros distritos auríferos en Córdoba, como Paso del Molle, Paso del Carmen, Los Gigantes o Ciénaga de Britos, por ejemplo.

¿Qué es Oro Grueso?

Se trata de otra mina del distrito correspondiente al noroeste cordobés, ubicada a 45 km de La Falda, que fue- como adelanté más arriba- descubierta y explotada por un aventurero español llamado César Pascual, que conocía las crónicas en que se mencionaban las antiguas explotaciones jesuíticas, y que llegó avalado por el título de “adelantado en minería”, más o menos equivalente al técnico minero de hoy.

Pascual tenía 28 años y mucha iniciativa, de modo que contrató a baqueanos muy conocedores del área y recorrió piqueta en mano, el río La Candelaria.

En el Cerro que por entonces se llamaba “de los Gómez”, encontró  en 1875, un bochón de 14 kilos mayormente de cuarzo, del que se extrajo material para un lingote de 930 gramos, que fue luego donado al Museo de Ciencias Naturales de La Plata, por su relevancia histórica. Al tamaño de ese hallazgo se debe el nombre de Oro Grueso que hasta hoy ostenta el lugar.

A partir de ese momento, y por el primer ciclo, Pascual trabajó en 10 socavones, con 100 mineros criollos que trabajaban de manera precaria y artesanal. En algún momento, los primeros operarios se fueron alejando de la mina, fundamentalmente por sus temores supersticiosos. En efecto, comenzaron a esparcirse historias de ruidos extraños procedentes de las profundidades de las minas; y comenzó a relacionarse al “gringo Pascual” con actividades de magia negra; rumores seguramente abonados por sus trabajos con ácidos- que liberaban “extraños vapores”- en el laboratorio donde purificaba el oro.

Cuando los criollos se fueron marchando, lejos de bajar los brazos, Pascual se asoció con dos ingleses y un norteamericano, que habían sido sus compañeros de estudios en España, lo que le permitió adquirir maquinaria moderna (para la época) y acceder a mercados internacionales para vender su producto. Esto le permitió extender su explotación hasta el número de 80 socavones, con oro de ley que variaba entre 5 y 175 gramos por tonelada. Pero en Oro Grueso, se beneficiaba también plata, hierro y cobre.

¿Qué hay hoy en Oro Grueso?

Debido en parte al propio agotamiento del recurso, y en parte  a las nuevas legislaciones que impiden la extracción de metales a cielo abierto, por razones ambientales, hoy Oro Grueso es una posada en la que se puede  descansar y al mismo tiempo realizar turismo minero.

Toda la maquinaria y los elementos de trabajo minero que se usaron en el S XIX se han conservado en la vivienda o en sus alrededores. En la posada misma se conservan, tanto el mobiliario antiguo como la vajilla de plata y la cristalería fina traída de Castilla La Vieja.

Puede visitarse la Mina de Oro Grueso en una longitud de 150 metros aproximadamente. Si bien en la zona existen 200 minas en total, y dentro del campo de Oro Grueso hay entre 30 y 40, la única que cuenta con habilitación para recibir turismo en visitas guiadas, es Oro Grueso.

Algunas otras se denominan: La Barranca, La Quinta, Niño Dios, Los Ingleses, Porvenir y La Cascada, por ejemplo. Todas están debidamente estudiadas y mensuradas.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de esta página.

 

Un paisaje en la literatura.

Imagen1valledelos muertsoEstos párrafos describen muy bellamente la Geomorfología de la zona de Los Gigantes, y pertenecen al libro El valle de los muertos, de Rubén Pinus, autor cordobés.

Disfruten estas palabras:

…Recordaba, no obstante, que en todos los viajes mamá solía pedir a mi padre que se detuviera en determinado punto de la ruta para poder apreciar el bloque macizo de granito conocido como Los Gigantes.

La primera vez que lo hicimos yo tenía unos cinco años y me llevó un par de minutos encontrar la perspectiva correcta para vislumbrar la formación rocosa que con tanto entusiasmo mi madre deseaba hacerme conocer. Por más que lo intentaba, todo lo que veía era un extenso territorio de sierras rocosas, picos y lomadas bajo un cielo que parecía estar muy cerca de la superficie. En determinado momento, al fin, las sierras y lomadas conformaron la imagen de dos gigantescos cuerpos humanos recostados en la superficie, uno al lado del otro. En un instante y como por arte de magia vi que las sierras, lomadas y picos no eran sierras, lomadas y picos, sino parte de la anatomía de dos gigantes tomando el sol en medio de la nada. Me pareció fantástico y comencé a gritar “los veo, los veo” como si fuera el famoso ¡Eureka! de Arquímedes.

 Lo disfrutaron, ¿verdad?

Un abrazo ya hasta el lunes con un tema más científico. Graciela.

Becas Doctorales Cofinanciadas UNC-CONICET

Becas Doctorales Cofinanciadas UNC-CONICET

La Secretaría de Ciencia y Tecnología (SeCyT) informa que en 2018 la UNC cofinanciará cinco (5) becas con el CONICET. La convocatoria la realiza CONICET y estará abierta entre el 25 de junio y el 13 de julio del corriente.

Los interesados en postular a estas becas, deberán realizar su tesis doctoral en alguna Facultad de la Universidad Nacional de Córdoba, con la participación de dos Unidades Académicas de la UNC en la dirección y codirección de las mismas y en alguno de los siguientes temas:

·        Energías renovables y uso eficiente de la energía en la Provincia de Córdoba.

·        Procesos territoriales, segregación, prácticas sociales, subjetividades y desarrollo económico, dentro del Territorio de la Provincia de Córdoba.

·        Problemáticas prevalentes, emergentes y reemergentes en salud relacionadas con aspectos ambientales y socio-económicos en zonas urbanas o rurales de la Provincia de Córdoba.

·        Se recuerda que las solicitudes de esta convocatoria se tramitan a través de SIGEVA-CONICET.

Sobre la admisibilidad

La SeCyT-UNC realizará un proceso de admisibilidad previo al envío de la solicitud en lo que respecta al lugar de trabajo, Unidades Académicas participantes y temática. Para cumplimentar con este proceso, los interesados en postular a las becas internas doctorales cofinanciadas UNC-CONICET, deben presentar por mesa de entradas de la SeCyT-UNC hasta el 23 de junio, la siguiente documentación firmada por el postulante, director y codirector:

1.      Datos del postulante (nombre y apellido, correo electrónico).

2.      Resumen del plan de trabajo con énfasis en el aporte concreto a uno de los temas propuestos (máximo una carilla).

3.      Lugar de trabajo y Facultad en la cual se propone realizar la tesis doctoral.

4.      Datos del director y codirector (nombre y apellido, lugar de trabajo).

Desde la SeCyT-UNC se prestará el aval institucional correspondiente sólo a aquellas solicitudes que se consideren admisibles.

Becas estímulo a las vocaciones científicas, 2018.

La Secretaría de Ciencia y Tecnología (UNC) informa que desde el 4 junio hasta el 2 de julio estará abierta la convocatoria 2018 a becas Estímulo a las Vocaciones Científicas (EVC), otorgadas por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

En la UNC, esta convocatoria es gestionada por la SeCyT aunque las presentaciones de los estudiantes deben realizarse a través de las secretarías de ciencia y tecnología de las respectivas unidades académicas. Las becas EVC están destinadas a estudiantes de nivel de grado -de las instituciones universitarias integrantes del CIN- que deseen iniciar su formación en investigación.

Mediante este instrumento de promoción, se espera que los becarios realicen una experiencia de un año de duración, integrándose a un proyecto de investigación acreditado y financiado de la misma institución en donde estudia, y que cumplan con el plan de trabajo propuesto bajo la guía de un docente-investigador, quien actuará como su director.

La Beca EVC consiste en el otorgamiento de un estipendio mensual por un período de doce (12) meses a partir del 1 de abril de 2019, concebido como un apoyo para dedicarse durante doce horas semanales a las tareas y actividades de investigación, que se complementarán necesariamente con el avance de los estudios de la carrera de grado que se realiza.

Para ver las bases completas de la convocatoria, ingresar acá

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