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Los indios navajos y el Cañón del Colorado.

Imagencañón colorado1Cuando uno conoce el Gran Cañón del Río Colorado en Estados Unidos, definitivamente se queda sin aliento, y por eso no es de extrañar que ese asombro conduzca hacia explicaciones míticas con respecto a su origen.

Hoy encontré entre mis muchas lecturas, la explicación que dan los indios navajos, modernos habitantes de la región, para ese fenómeno grandioso, y me pareció interesante compartirla con ustedes.

Pero empecemos con algunos conceptos previos:

¿Qué se entiende por un cañón en Geomorfología?

En general se trata de un valle de profundidad excepcional, muy estrecho y de paredes tan abruptas que pueden considerarse prácticamente verticales.

Puede o no estar recorrido por ríos, ya que en ocasiones se trata de estructuras heredadas de otros climas, cuando el suministro de agua era diferente, o bien responde a causas sólo parcialmente relacionadas con la erosión.

¿Cuál es el origen del término?

El término comenzó a utilizarse por su semejanza al tubo de una pieza de artillería. Se emplea de manera muy habitual en los países de habla hispana. Su versión inglesa, (canyon) en cambio, es de aplicación local. Su uso es muy generalizado en la zona oeste, pero es casi desconocido en el este, tal vez precisamente porque se trata de un rasgo más común en aquella parte que en esta última.

¿Qué dice la leyenda nativa respecto al Cañón del Colorado?

Según la tradición de los navajos, Ye, el más poderoso de los dioses estuvo en el principio del tiempo vagando de manera errática por la zona, mientras arrastraba un objeto no especificado, pero de aristas agudas, con el que fue abriendo un surco en el terreno primitivo.

Por cierto, el tamaño de ese surco se corresponde con la sobrenatural fuerza y tamaño excepcional de un dios tan omnipotente. 

 ¿Cuál es en realidad el origen?

Para hablar del Gran Cañón ocuparemos muchos posts, porque es muchísimo lo que la Geología tiene para decir sobre él, pero hoy valga una primera y sencilla explicación, al solo efecto de contrastarla con la magia de la leyenda.

Muchos fenómenos convergieron para configurar el cañón que hoy conocemos, entre los que se pueden mencionar: la estructura original, en parte de origen endógeno y en parte sedimentaria, el levantamiento tectónico de la meseta, y la posterior inscripción en ella de todos los ríos y arroyos que conforman la cuenca del Colorado.

Las formas que hoy se aprecian son relativamente recientes y muy dinámicas, siendo en su mayor parte el resultado de la erosión diferencial de litologías de distinta resistencia.

Los agentes que desgastan la roca son  dominantemente el agua y el viento, pero también cumplen un importante papel los fenómenos coluviales, o gravitatorios.

Espero que este aperitivo los mantenga interesados para cuando volvamos a referirnos a este verdadero parque geológico en posts futuros.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

Atlas del infierno – Alejandro Dolina

dragon_del_infiernoFragmento extraído de El libro del fantasma de Alejandro Dolina.

Descripción del infierno
1) Ubicación
Las opiniones son muchísimas. Los romanos lo situaban bajo el Polo Sur. Gregorio Magno hablaba de un volcán de las islas Lípari. Otros han señalado el Etna, o el centro de la Tierra, o las Antípodas, o el Sol, o el valle de Josafat.

En el Huon de Bordeaux se dice que el infierno es una isla llamada Moysant. Hugo de Auvernia jura que encontró la puerta del infierno en el lejano Oriente. Acerca de las puertas, se conocen varias: el pozo de San Patricio, en una de las islas del lago Derg, en Irlanda; el fondo de un lago cerca de Pozzuoli; la que se llama Averno, ubicada en el camino del cabo Tenaro, que fue la que utilizó Heracles para raptar a Cerbero; en la vecindad de Heraclea del Ponto, en Trecén; debajo de Jerusalem; en la boca de los volcanes; en Ceram, una de las islas Molucas. La principal de las entradas tiene nueve puertas: tres de bronce, tres de acero y tres de diamante.

En general se coincide en que el Infierno está bajo la corteza de la Tierra. Los sabios de la Antigüedad creían que bajo los ínfimos sótanos estaban las raíces del Árbol de la Vida y del Árbol del Conocimiento, cuyas ramas superiores rozan el Trono del Señor.

Los griegos decían que bajo el Infierno había otra instalación aún más profunda: el Tártaro. La distancia entre la Tierra y el Infierno era la misma que entre el Infierno y el Tártaro. Esta distancia fue precisada en distintas ocasiones y era exactamente la longitud recorrida en caída libre por un cuerpo al cabo de nueve días. Sin embargo, la palabra egea tar se relaciona siempre con la idea de occidentalidad, así como salma indica la orientalidad. De este modo tar-tar significaría “muy, muy al oeste”.

La imagen que ilustra el post la he tomado de una página de dragones.

¿Cómo surgió el mito del Vellocino de Oro?

i-para-vellocino1 Hoy inauguro una nueva etiqueta, que ya había, no obstante preanunciado en el post relativo al Señor de los Temblores.

Esta vez, se trata no ya de mitos populares, sino de la elaborada Mitología de las grandes civilizaciones de la historia. Mitologías, por otra parte sumamente entretenidas, y no pocas veces relacionadas con la Geología.

Hoy les cuento algo sobre  la leyenda del Vellocino de oro y Jasón y los Argonautas.

El Vellocino era el vellón del carnero alado Crisomallo (Χρυσομαλλος), y le fue exigido a Jasón como condición para reclamar el trono de Yolcos en Tesalia, que legítimamente le pertenecía, pero había sido usurpado por su tío Pelias.

Este tan poco confiable tío había sido advertido por el oráculo acerca del peligro que para él representaba Jasón, y por eso le encomendó esta tarea, nada sencilla por cierto, que significó maravillosas aventuras de Jasón y sus compañeros Argonautas.

El carnero en cuestión había habitado en la Cólquide, una lejana playa del mar Euxino, pero para el momento en que Jasón busca su lana, ya había sido sacrificado,y su pellón era celosamente cuidado por seres fabulosos que Jasón debió enfrentar.

En fin que la historia de Jasón y los Argonautas es casi tan sabrosa como la Odisea y dio tema para una película alguna vez.

No obstante, la parte que se entrelaza con la Geología, es la explicación de cómo surgió la idea misma de un Vellocino de Oro.

No hay una sola interpretación, pero sólo una de las muchas que se acuñaron tiene asidero geológico. 

Y es aquélla que se refiere al método para extraer oro de los ríos, que hoy se conoce que se utilizaba al menos alrededor del siglo V a. C. , en la región de Georgia al este del Mar Negro.

En efecto por entonces se usaban pieles de oveja extendidas sobre marcos de madera que al ser sumergidas en aguas portadoras de pepitas de oro que bajaban desde placeres río arriba, se cargaban con el valioso mineral.

Los vellocinos se colgaban entonces en los árboles para secarlos antes de sacudirlos o peinarlos para recuperar el oro.

Ahora, expliquemos por qué el pelo de oveja puede actuar como una trampa para el oro y otros metales pesados.

El oro tiene un peso específico de 19,3 g por cm cúbico, razón por la cual, una ligera disminución en la capacidad de carga de una corriente cualquiera, supone su rápida depositación.

En efecto es una regla precisamente de oro, ya que de él hablamos, el hecho de que en general los elementos se depositan en orden decreciente de su peso específico.

Hasta aquí está claro, pero ¿qué papel juega el vellocino en este caso?

Pues sencillamente, genera por sí mismo una disminución de la velocidad de la corriente y por ende de su capacidad de transporte. ¿Y cómo lo hace?, simplemente aumentando la rugosidad del lecho, a través de los numerosos filamentos que lo componen.

Por si eso fuera poco, esos mismos pelos que disminuyen la capacidad de carga, provocando la caída de las pepitas de oro, las entrampan luego enredándolos entre ellos. ¡Bonita caspa, ¿no?!

Nobleza obliga a aclarar que numerosos autores cuestionan esta interpretación, porque la metodología descripta, según las pruebas existentes, es bastante posterior al nacimiento del mito.

   
Yo me apego no obstante a esta interpretación, trayendo en mi auxilio el adagio de Carl Sagan, quien señaló muy sabiamente que “Ausencia de prueba, no es prueba de ausencia”

Bueno, si esto les ha gustado, sigan visitando el blog.

Un abrazo, Graciela

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