Entradas con la etiqueta ‘Minería’
Una alusión literaria a los yacimientos minerales.
Este parrafito lo he seleccionado del libro de cuentos de Marta Lynch titulado «Los años de fuego», y forma parte del relato (interesante y fuerte por cierto) «Ana La Macha, o los años de fuego», que obviamente presta su título al libro entero.

….campo con pastos ricos y un margen de precordillera que siempre los hacía soñar con fabulosos materiales. Se murmuraba acerca del uranio, sobre cristales de bauxita, sobre rocas sin clasificar a las que la gente atribuía riquezas tales que acabarían por sí mismas con el rosario de padecimientos que se extendía de sur a norte, todo a lo largo de la provincia de frontera. Era un sueño más el del descubrimiento…
…Fantasías de mágicas y fabulosas riquezas, ríos de oro que convertirían a Jujuy en un sitial desde el que resplandecería la paz y la abundancia. Pero nada más lejos de la idea del oro que la pareja de la maestra y el agrimensor…
Una joyita literaria
Este texto que les presento es sólo un mínimo extracto de un libro que pinta las realidades mineras de hace ya un siglo, cuando las consecuencias ecológicas no se tenían en consideración. Pero había voces que ya alertaban, como la de Richard Llewellyn, quien en su libro -que daría tema para una película- «¡Cuán verde era mi valle», pinta esos efectos, con una prosa magistral.
Espero que disfruten este texto, porque vendrían otros del mismo libro en posts futuros.
-¿Cómo se permite que la mina nos haga esto?- pregunté a Mr. Gruffydd.
-¿Qué nos hace?
-Llenar de escoria todo esto.
-No hay dónde ponerla, hijo mío. Mira a la cumbre del monte. Allí están los narcizos.
Y allí estaban con sus hojas verdes que se recortaban un poco más oscuras contra el verde del pasto, y los pétalos amarillos se agitaban al viento en Glas Fryn y en todo el Valle hasta donde podía yo ver volviendo la cabeza.
Es posible que se vuelva a descubrir oro y que los hombres vuelvan a enloquecer, pero nadie comprenderá lo que yo sentí aquella mañana al ver el oro de los narcisos. El lugar más cercano a nuestra casa donde florecían era Glas Fryn.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de bing.com/images .
Working man by David Alexander
Tal como les adelanté la semana pasada, este hermoso tema, reconoce al menos dos versiones diferentes. Hoy les traigo la letra alternativa, que solamente David Alexander cantaba. Si ustedes repasan la letra más clásica en el post del viernes pasado, notarán las diferencias con ésta que hoy les traigo. Como la letra en inglés está en el video, me limito a entregarles mi traducción más abajo.
Estribillo:
Es un hombre de trabajo lo que yo soy,
Y he estado abajo, bajo la tierra,
Y juro ante Dios que si alguna vez vuelvo a ver el sol,
o por el tiempo que permanezca en mi mente,
nunca volveré a ir bajo tierra.
A la edad de 16 años,
con mi padre próximo a las lágrimas
mientras juraba no volver a enviar nunca más
a sus hijos al oscuro receso de las minas
donde envejeces antes de tu tiempo,
y el polvo de carbón se aposenta
pesadamente en tus pulmones.
Estribillo
A la edad de 65,
le rezo a Dios porque aún estoy vivo
y las ruedas sobre las minas no rechinan más,
y finalmente cierran el agujero
donde por años desgarramos el carbón,
y nunca más iremos bajo tierra
Estribillo (dos veces).
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
Working man by Rita MacNeil
Ésta es una de las tantas versiones existentes de esta bellísima canción. Como en el video aparece la letra en Inglés, les escribo más abajo su traducción al castellano. Y de paso les cuento que hay una curiosidad al respecto, ya que existe al menos una versión con cambios significativos en la letra, versión que por supuesto compartiré con ustedes muy pronto.
Estribillo:
Es un hombre de trabajo lo que yo soy,
Y he estado abajo, bajo la tierra,
Y juro ante Dios que si alguna vez vuelvo a ver el sol,
o por cualquier espacio de tiempo lo sostengo en mi mente,
nunca volveré a ir bajo tierra.
A la edad de 16, oh, él peleó con sus pares
que juraban que nunca verían a otro
donde envejeces antes de tu tiempo,
y el polvo de carbón se aposenta
pesadamente en tus pulmones.
Estribillo
A la edad de 64, oh, él te recibirá en la puerta
y te conducirá gentilmente tomándote del brazo,
a través del oscuro receso de las minas.
Oh, él te llevará atrás en el tiempo y
te contará de las dificultades que se tuvieron
Estribillo (dos veces).
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
Efeméride: Santa Bárbara, patrona de los mineros.

Hoy nos ocuparemos de una tradición relacionada con la minería, que tuvo ayer, como cada 4 de diciembre, su conmemoración internacional: el Día de Santa Bárbara, que es también el Día Mundial de los Mineros.
¿Quién es Santa Bárbara?
Santa Bárbara, es una mártir de la Iglesia Católica, que fue canonizada como Santa, y que es no sólo la patrona de los mineros, sino también de otros trabajadores relacionados con los explosivos y la artillería, y a la que se suele invocar como protectora en las tormentas eléctricas.
Es precisamente en su honor que toman el nombre de «santabárbara» los depósitos de pólvora y municiones de las embarcaciones de guerra. Se usa como sinónimo de polvorín.
¿Qué se sabe de la vida de Santa Bárbara?
Según sus hagiógrafos, Bárbara nació en Nicomedia, hacia el comienzo del siglo III, como hija del sátrapa Dióscoro. Vale aclarar aquí que la palabra sátrapa está empleada en su sentido original, es decir simplemente designando al Gobernador de una provincia de la antigua Persia, hoy territorio de Irán.
Dióscoro encerró a su hija en un castillo para evitar que se casara con un joven cristiano y comenzara a profesar esa religión. Irónicamente, fue durante su encarcelamiento que Bárbara se convirtió al cristianismo y fue inclusive bautizada. Llevó su desafío hasta el extremo de hacer construir una tercera ventana en su habitación, para representar a la Santísima Trinidad.
Al regreso de su padre, Éste había concertado un matrimonio al que ella respondió que sólo tomaría a Cristo por esposo. La ofensa a los dioses que adoraba el sátrapa sólo podía limpiarse a través del martirio, por lo cual se le infligieron terribles castigos, que no estoy dispuesta a relatar aquí, para ser luego enviada a un supremo Tribunal que la condenó a la decapitación. Fue su propio padre quien ejecutó la sentencia, y según la leyenda, una vez cumplido su cometido, lo alcanzó un rayo, que lo mató a su vez.
Esa supuesta intervención divina en forma de rayo y su trueno acompañante, determinaron que andando los siglos, y al perpetuarse el relato, la propia Iglesia, luego de canonizarla en 1568, durante el papado de Pío V, la consagrara como protectora en las tormentas eléctricas.
El imaginario popular comenzó luego a relacionar los truenos con la artillería, los explosivos, y más tarde, con la minería que hace uso de ellos.
Ahora, como una yapita, podemos ilustrarnos un poco sobre geografía e historia.
¿Cuál era la ubicación geográfica de Nicomedia?
Nicomedia, que en griego antiguo se esribía Νικομήδεια, era una antigua ciudad del reino de Bitinia, ubicada en lo que es hoy la ciudad turca de Izmit.
Bitinia fue por muchos siglos parte del Imperio Romano en el noroeste de Asia Menor. Estaba ubicado sobre la costa del mar Ponto Euxino, hoy conocido como Mar Negro. Ese mar era su límite por el este y el Mar de Mármara (en turco: Marmara denizi y en griego: Μαρμαρα̃ Θάλασσα, por entonces conocido como Mar Menor, lo era por el oeste.
Para que no se pierdan en el mapa, les cuento que el mar de Mármara es un pequeño mar interior que comunica el Mar Negro con el Egeo.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es la pintura realizada por Francisco Bayeu en 1767 y se encuentra en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de Aldehuela de Liestos, en Zaragoza, España, y yo la he tomado de Wikipedia.