Una joyita literaria

Este texto que les presento es sólo un mínimo extracto de un libro que pinta las realidades mineras de hace ya un siglo, cuando las consecuencias ecológicas no se tenían en consideración. Pero había voces que ya alertaban, como la de Richard Llewellyn, quien en su libro -que daría tema para una película- «¡Cuán verde era mi valle», pinta esos efectos, con una prosa magistral.

Espero que disfruten este texto, porque vendrían otros del mismo libro en posts futuros.

-¿Cómo se permite que la mina nos haga esto?- pregunté a Mr. Gruffydd.

-¿Qué nos hace?

-Llenar de escoria todo esto.

-No hay dónde ponerla, hijo mío. Mira a la cumbre del monte. Allí están los narcizos.

Y allí estaban con sus hojas verdes que se recortaban un poco más oscuras contra el verde del pasto, y los pétalos amarillos se agitaban al viento en Glas Fryn y en todo el Valle hasta donde podía yo ver volviendo la cabeza.

Es posible que se vuelva a descubrir oro y que los hombres vuelvan a enloquecer, pero nadie comprenderá lo que yo sentí aquella mañana al ver el oro de los narcisos. El lugar más cercano a nuestra casa donde florecían era Glas Fryn.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de bing.com/images .

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