Entradas con la etiqueta ‘Cosmos’

Un post navideño

Como podrán deducir, hoy, estando en tiempos de Navidad y Año Nuevo, me tomaré un día de descanso y celebración con la gente que quiero (y que capaz que hasta me quiere también) y me limitaré a recordarles un viejo post que se relaciona de alguna manera con estas fechas, y que pueden ir a leer aquí. El miércoles vuelvo a las andadas y nos encontramos otra vez en este mismo sitio. ¡Feliz Año Nuevo!

Graciela.

Un texto de Sábato

Entre mis lecturas, este libro me pareció interesante para compartir de a fragmentos. Hoy les traigo uno de esos textos, completo. El autor es Ernesto Sábato, del que no se requiere mucha más presentación ya que es un hito en la literatura argentina y americana. El libro es «Uno y el Universo», y el fragmento de hoy implica una mirada crítica sobre la «autoridad científica» que muchas veces resulta asfixiante.

Disfrútenlo porque no será el último que les presente de ese volumen.

Anteojo Astronómico.

Combinación de dos lentes que sirve para ver objetos lejanos y para refutar a
Aristóteles.

«El firmamento es eterno y sin origen», había decretado el sabio de Estagira.
Galileo se limitó a dar tres conferencias ante mil personas sobre la estrella
nueva aparecida en la constelación de la Serpiente. La disputa se exacerbó
cuando empezó a escrutar el cielo con su anteojo y a encontrar cosas raras.
Primero descubrió las fases de Venus, e hizo notar que ese hecho era la mejor
prueba de la hipótesis copernicana. Luego descubrió los satélites de Júpiter,
que si bien constituían otra prueba de esa hipótesis eran filosóficamente
absurdos: según los aristotélicos un cuerpo en movimiento no podía ser centro
de otro movimiento.

El matemático y astrónomo Clavius, de Roma, expresó con sobriedad su opinión
sobre el descubrimiento: «Me río de los pretendidos acompañantes de Júpiter».
Otros peripatéticos, más conciliadores, afirmaron que quizá el instrumento
mismo producía los satélites; Galileo ofreció diez mil escudos al que
fabricara un anteojo tan astuto. La mayoría de los aristotélicos, sin
embargo, se negó en redondo a mirar por el tubo, asegurando que no valía la
pena buscar semejantes objetos celestes, ya que Aristóteles no los había
mencionado en ninguno de sus volúmenes.

En una carta a Kepler decía Galileo: «Habrías reído estrepitosamente si
hubieras oído las cosas que el primer filósofo de la facultad de Pisa dijo en
mi contra, delante del Gran Duque, y cómo se esforzaba, mediante la ayuda de
la lógica y de conjuros mágicos, en discutir la existencia de las nuevas
estrellas».

Nos vemos el lunes, pasen un buen fin de semana. Graciela.

Equinoccio de Septiembre

No sé si a ustedes les pasa, pero yo, al menos, ya en la mitad del invierno empiezo a contar los días que faltan para la primavera. Por eso les paso la fecha y hora exactas en que tendrá lugar el equinoccio que marca su comienzo en el hemisferio sur.

Este año el equinoccio se producirá el 22 de septiembre de 2025 a las 18:19:16 horas UTC.

Por las explicaciones científicas de este fenómeno ya hice un par de posts, de modo que los remito a ellos. Sigan estos dos links.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

¿Cuándo se produce en realidad el equinoccio este año?

¿Qué es un equinoccio y por qué se produce?

Casi todo lo que diré hoy lo he explicado con mucho detalle antes, de modo que les sugiero que sigan cada uno de los links que les iré dejando. Hoy sólo quiero señalarles casi a manera de efeméride, un acontecimiento próximo, aclarándoles el momento preciso en que ha de ocurrir.

Si atendemos a la etimología, la palabra equinoccio proviene del latín, idioma en que se unen dos vocablos: aequi, que significa igual y noctium que significa noche. Esto alude a que en ese momento del año astronómico, (marzo) la duración del día y de la noche se igualan entre sí, comenzando el otoño en el hemisferio sur y la primavera en el hemisferio Norte, cosa que he explicado en otro post.

A partir del equinoccio de marzo, en el norte los días se alargan y las noches se acortan hasta alcanzar la mayor desigualdad en el solsticio de verano. A la inversa, en el sur se acortan los días y se alargan las noches porque marchamos hacia el solsticio de invierno.

Éste es el primer equinoccio del año, ya que hay anualmente dos momentos en que el día tiene la misma duración que la noche en todos los lugares de la Tierra. Ya mencionamos el de marzo, el segundo ocurre en Septiembre, cuando comienza el otoño en el hemisferio norte y la primavera en el sur.

¿Cuál es la fecha astronómica exacta en que se produce el equinoccio en este año?

En este año 2025, el equinoccio se producirá el 20 de marzo de 2025 a las 09:01:25 horas UTC, así llamado por las siglas en inglés de Tiempo Universal Coordinado, que les expliqué cuando hablamos de un sismo en Venezuela.

Si han seguido el link que les acabo de dejar, ya saben que la hora oficial argentina no es la del sistema UTC, por lo cual les aclaro que en nuestro país la conversión implica restar tres horas, es decir que el ingreso oficial al otoño en nuestro hemisferio será a las 6 horas y un minuto de la hora argentina.

¿Por qué se produce una variación de año en año?

El momento exacto del equinoccio es el instante en que el eje de la Tierra es perpendicular a los rayos del Sol.

Ahora bien, como ya lo saben mis lectores porque se los he explicado en otro post, cuando hablamos de los diversos movimientos de la Tierra como planeta, la posición relativa del eje de rotación respecto al sol se ve modificada por numerosos ciclos.

En este caso, la mayor influencia se debe a ese desplazamiento conocido como precesión que a su vez va sufriendo una variación de año en año. No obstante, por tratarse de un movimiento que cíclicamente se cierra sobre sí mismo, el intervalo de variación es estrecho y el primer equinoccio anual se produce siempre entre los días 19 y 21 de marzo, y no más allá.

¿Que puede agregarse?

Por relacionar los ciclos estacionales con tiempos de siembra y cosecha, son comunes las festividades en todo el mundo. Fiestas que comenzaron ya en las más antiguas culturas como celtas, mayas o del Extremo Oriente.

En las proximidades del equinoccio es cuando tiene lugar la temporada de auroras boreales en Canadá, Alaska y los países septentrionales de Europa.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio

Una efeméride de interés

Mañana 7 de enero se cumple un nuevo aniversario del descubrimiento, realizado por Galileo Galilei, de los cuatro satélites de Júpiter de mayor tamaño.

Como ya hay un post sobre Galileo, hoy vamos a actualizar un poco la información sobre los satélites en general y los de Júpiter en particular.

¿Cómo y cuándo se descubrieron esos «nuevos» satélites?

Si bien, según relatos medianamente informales, ya en el año 364 a.C., el astrónomo chino Gan De habría mencionado la presencia de una «luna» orbitando a Júpiter, el primer registro bien documentado fue de Galileo Glailei, quien ya en 1609 hizo algunas referencias de cuerpos satelitales acompañando a Júpiter. Sin embargo sus descripciones completas datan de 1610, atribuyéndose su publicación al 7 de enero de ese año.

Su descubrimiento fue realizado mediante la utilización de un telescopio de 30x, razón por la cual, sólo pudo establecer la presencia de los satélites de mayor tamaño, que luego fueron reunidos en el grupo precisamente conocido como Galileano, que comprende desde la menor a la mayor distancia del centro de Júpiter a: Ío, Europa, Ganímedes, y Calisto.

¿Cómo fueron denominados originalmente los satélites?

Galileo originalmente asignó a los cuatro satélites que registró, números romanos crecientes según se alejaban del planeta, y por muchos siglos algunos astrónomos conservaron esa tradición, coexistiendo con la que instauró Simon Marius, el astrónomo alemán que al reconocer a Galileo como autor del descubrimiento de los cuatro grandes satélites, les asignó también los nombres mitológicos que se siguen usando en la actualidad, pese a la evolución de la nomenclatura que veremos en seguida.

Al descubrirse el quinto satélite, el astrónomo y divulgador francés Camille Flammarion lo bautizó Amaltea, con lo que los nombres mitológicos se impusieron sobre la numeración romana. Esta tradición se conservó -hasta que apareció la nomenclatura normalizada- reservándose para los satélites de Júpiter los nombres de personajes de la mitología greco-romana que pueden relacionarse con Júpiter, o su equivalente griego, el dios Zeus.

¿Cómo evolucionó con el tiempo la nomenclatura de los satélites?

Fue en 1975, cuando la UAI (Unión Astronómica Internacional) ideó la denominación hoy vigente para cada nuevo descubrimiento de un satélite, y que paso a describir en seguida.
Ante cada nuevo satélite que se describe, automáticamente se genera una denominación alfanumérica de carácter provisional que luego es reemplazada por el nombre que para él se elige. Es interesante señalar que ambas designaciones pueden coexistir por muchísimo tiempo, simplemente porque la bibliografía suele acumularse muy velozmente mientras se discute la decisión de la UIA.

En todo caso, el procedimiento para generar el nombre provisional es:

En primer término se coloca una S mayúscula para indicar que se trata de un satélite, ya que son muchos los cuerpos celestes que se descubren a la luz de las nuevas tecnologías. Inmediatamente se coloca una barra y el año de descubrimiento, un espacio y la inicial del nombre del planeta al que orbita; y por último el número del orden en que se descubrió cada cuerpo en ese año. Así, por ejemplo, S/2017 J 1 corresponde al primer satélite de Júpiter que se descubrió en el año 2017.

Son una excepción los cuatro descubiertos por Galileo, ya que al ser descriptos simultáneamente, si se les quiere aplicar esta fórmula (lo que pocos hacen) deberían llevar en lugar del orden del descubrimiento el orden de distancia creciente respecto a Júpiter.

La propia UIA confiere también nombres propios, tal como les adelanté más arriba, y en el caso de las lunas de Júpiter, salvo Ganímedes que es un nombre masculino, son todos nombres de las figuras mitológicas femeninas que fueron amantes de Júpiter o tuvieron alguna otra relación con ese personaje.

Otro detalle de interés es que en los satélites exteriores a partir de Leda, se usa la convención según la cual se asignan nombres terminados en a, a los cuerpos que describen órbitas directas, es decir que se mueven en sentido antihorario si se observa el polo norte del planeta. Por el contrario, si sus órbitas son retrógradas, es decir que giran en el sentido opuesto, sus nombres terminan en e.

¿Cuántos son en definitiva los satélites de Júpiter que se conocen hasta hoy?

Pasaron un par de siglos desde el descubrimiento de Galileo hasta que en 1892, E. Barnard descubrió a Amaltea. Fueron los siglos XX y XXI los que agregaron más descubrimientos, por dos razones muy lógicas: por un lado el notable avance de los instrumentos ópticos, y por el otro, la posibilidad no despreciable de que la gran masa de Júpiter haya podido capturar en su campo gravitacional cuerpos que pasaban a cierta distancia.

Lo concreto es que hasta el presente se cuentan 95 satélites naturales en el conjunto joviano, que les he reunido en una tabla que ilustra el post.

¿Qué características tienen esos satélites?

Dada su enorme cantidad, es también muy grande su variabilidad, desde cuerpos con un diámetro de 5.262 km, como es el caso de Ganímedes, hasta pequeños viajeros como el S/2003 J 9, cuyo diámetro aproximado es de sólo 1 km.

Los astrónomos han agrupado las lunas por sectores con el nombre de uno de los satélites que los componen. Los del grupo Galileano son los de mayor tamaño, todos con más de 3.000 km de diámetro.

Como dije más arriba, no todas las lunas giran en el mismo sentido y sus órbitas son desde casi perfectamente circulares hasta extremadamente excéntricas, por lo cual tardan en completar su traslación alrededor del planeta tiempos tan breves como unas siete horas o tan prolongados como tres años terrestres.

Podemos hablar mucho más de algunas de estas lunas en futuros posts, tal vez de Ganímedes, ya que por su tamaño se encuentra en el top ten del Sistema Solar.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

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