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Antiguas cosmovisiones: hoy, Pitágoras.
Entre los muchos temas que son entretenidos para leer, la evolución del pensamiento humano (científico y no tanto) a lo largo de la historia, tiene un lugar privilegiado, por un lado porque a veces- mirado desde lejos y en otro contexto del conocimiento- resulta pintoresco; y por otro, porque siempre deja alguna enseñanza.
Y si uno intenta mirar esa evolución, no se salva de pasear por la enorme civilización que fue la Grecia antigua. Hoy empezaremos por allí, con uno de los más esclarecidos pensadores que entregó al mundo: Pitágoras.
¿En qué áreas se destacó Pitágoras?
Sus aportes más valiosos a la historia del pensamiento corresponden al área de las Matemáticas, y también de la Filosofía, pero como esta última no reconocía limitaciones, no pudo menos que incursionar en la Astronomía, que de alguna manera roza los campos que a los geólogos nos ocupan, y de esa parte de sus disquisiciones hablaremos hoy.
¿Cuándo y dónde nació?
Casi todos los datos son discutidos y/o discutibles, pero hay un acuerdo generalizado acerca de que su florecimiento habría ocurrido alrededor del aÃño 530 a.C., lo cual situaría el nacimiento aproximadamente en el 580 de esa era.
Sin embargo, no puede menos que mencionarse la opinión de Diógenes Laercio que le atribuye dos siglos menos, lo cual genera conflictos en la interpretación de casi todos los hechos que se le atribuyen en las biografías más confiables.
Respecto a su lugar de origen, hay coincidencia generalizada en señalar la isla de Samos.
¿Dónde queda la isla de Samos?
Samos, conocida en idioma turco como Sisam, es una isla de Grecia-muy próxima al Asia menor- que corresponde al grupo de las islas Espóradas Orientales, localizadas en el mar Egeo, al sur de la isla de Quíos y al norte de la isla de Patmos y del archipiélago del Dodecaneso.
¿Qué sabemos de la vida y obra de Pitágoras?
Como ya habrán advertido por una acotación anterior, no existen datos totalmente confiables sobre la vida de Pitágoras porque no dejó textos escritos, y sus biografías son muy posteriores a su muerte, cuando comenzó a reconocerse la importancia de su trabajo.
Habiendo pasado entre 150 y 250 años desde su vida activa hasta que surgiera el interés por documentarla, casi todo lo que se sabe está basado en historias transmitidas de manera oral, y por eso mismo hay muchas divergencias entre todas ellas.
El hecho de que la doctrina pitagórica implicaba una confraternidad hermética, salpicada de símbolos místicos y costumbres esotéricas contribuyó a generar, además, muchos mitos y cientos de leyendas muy difundidas y nunca comprobadas.
La obra que más se menciona sobre la vida de Pitágoras y su pensamiento, data del siglo III d.C., (cuando él ya llevaba muerto unos 800 años). De las tres fuentes más completas -Diógenes Laercio (ca. 200-250), Porfirio (ca. 234-305) y Jámblico (ca. 245-325) – la de Diógenes se considera la más objetiva.
¿Cómo puede resumirse su vida a la luz de esas versiones?
Según Hermipo (comediante ateniense del S. V a.C.), el padre de Pitágoras fue Mnesarco, un fabricante de anillos y mercader de Tiro. Algunas crónicas mencionan como su madre a Pythais, originaria de Samos, en Jonia, donde Pitágoras vivió los primeros años de su vida.
Se dice que habría acompañado a su padre en algunos de sus viajes comerciales, lo que amplió su conocimiento empírico, más allá de saber tocar la lira, escribir y recitar poesía.
En cuanto a la instrucción formal, sus profesores habrían sido los filósofos Ferécides de Siros, Tales y su pupilo, Anaximandro.
No hay documentación fehaciente, pero se asume que Pitágoras viajó por Egipto, Arabia, Fenicia, Babilonia e incluso la India, asimilando información, y adoptando nuevas costumbres entre las que se mencionan el vegetarianismo y la negativa a usar ropas hechas de piel de animales.
Probablemente en rechazo a la tiranía de Polícrates, se trasladó a Crotona en Italia, donde fundó una escuela filosófica y religiosa que rápidamente atrajo numerosos seguidores, conocidos como matematikoi.
Según algunos relatos, se casó con Téano, de Crotona, mujer instruida y notable, que a diferencia de su esposo dejó en legado algunos escritos.
Si bien existen relatos disidentes, la mayoría concuerda en que tuvieron una hija (Damo) y un hijo, Telauges que fue maestro de Empédocles, de quien ya hemos hablado en otra oportunidad.
¿Dónde, cuándo y cómo habría muerto Pitágoras?
Como muchos otros aspectos relacionados con Pitágoras, el motivo del fallecimiento fue objeto de numerosas especulaciones y relatos, algunos muy pintorescos.
Se sabe que aconteció hacia el año 508 a.C. y las circunstancias han sido narradas de maneras diversas.
Veamos algunas versiones.
Según Jámblico, Cilón, natural de Crotona, muy rico y poderoso, solicitó su admisión en la escuela de los pitagóricos, pero fue rechazado por considerárselo violento y autoritario. Siempre al decir de Jámblico, Cilón decidió tomar venganza y juró perseguir a los pitagóricos hasta la muerte del último de los integrantes del grupo.
A partir de allí, las versiones cambian notablemente. Según algunas teorías, Cilón incendió la casa donde se reunían los pitagóricos, y allí perdió la vida el maestro.
Para otros, Pitágoras huyó del incendio, refugiándose en un campo de habas, pero se detuvo por no causar daño en el sembradío, y sus perseguidores le dieron alcance, degollándolo.
Todavía hay quienes afirman que el filósofo permaneció escondido por 40 días en el templo de las musas de Metroponto o Metaponto, donde murió de hambre.
Este última versión se apoya en el hecho de que en tiempos de Cicerón su supuesta tumba se exhibía allí.
¿Qué aportó Pitágoras al conocimiento astronómico?
Pitágoras se adelantó a las concepciones que muchos siglos después requerirían una gran lucha para imponerse. Tanto, que se lo puede considerar el precursor de Copérnico.
En efecto, él desalojó -en su teoría- a la Tierra de la posición central que se le adjudicaba. concibiéndola en cambio como uno de los diez cuerpos que juntamente con la Luna y una «contratierra» (¿?) se movían alrededor de un fuego central, en ciclos de 24 horas.
Mucho más tarde, y a partir de estos primeros esquemas, Heráclides de Ponto y Aristarco de Samos, llegaron a la conclusión de que ese fuego central era el Sol. Son ellos pues, los primeros que arriesgaron un modelo heliocéntrico, en oposición al geocéntrico de Aristóteles, que no obstante continuó siendo el dominante aún hasta la Edad Media.
El otro gran acierto de Pitágoras fue establecer por primera vez que el Lucero matutino y el Lucero vespertino eran en realidad dos momentos diferentes en la visualización del mismo planeta: Venus.
Hasta ese momento, los griegos habían dado dos nombres diferentes al Lucero o Venus; Fósforo al de la mañana, y Héspero al de la tarde.
Como habrán apreciado, parte del conocimiento astronómico que hoy asumimos tan naturalmente, luchó para establecerse durante muchas centurias. De allí el doble mérito del pensamiento pitagórico: por un lado, llegó a conclusiones que precedieron al instrumental óptico en muchos siglos; y por el otro, se atrevió a desafiar los modelos por entonces imperantes.
¡Bien por él!
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de este sitio.
Sarmiento y la Geología.
Como en Argentina se aproxima el Día del Maestro, fecha creada en memoria de Domingo Faustino Sarmiento, me pareció pertinente que charláramos un poco acerca de lo que él hizo por la Ciencia en general y la Geología en particular, cuando fue Presidente de la República Argentina.
¿Cuáles son los datos más relevantes en la biografía de Sarmiento como figura política?
Domingo Faustino Sarmiento nació en San Juan el 15 de febrero de 1811, y todos recordamos la figura materna, Doña Paula Albarracín, que según se dice, moldeó su personalidad desde la más tierna infancia, dándole un ejemplo de laboriosidad- según cuenta la crónica más difundida- mientras tejía en su telar instalado bajo la higuera del hogar familiar.
Domingo Faustino fue docente desde muy temprana edad, y más adelante también escritor y autodidacta en muchísimas disciplinas.
Fue gobernador de su Provincia entre 1862 y 1864; y más tarde Presidente de la Nación Argentina (12 de octubre de 1868-12 de octubre de 1874), lo que lo consagró como el segundo presidente constitucional, luego de Bartolomé Mitre). Este período fue precisamente el más fructífero para la Ciencia en general y la Geología en particular, no porque él mismo fuera científico sino porque tomó decisiones políticas que fueron progresistas y pioneras en la época.
Posteriormente fue también Senador de la Nación Argentina por San Juan (12 de octubre de 1875-9 de octubre de 1879) y ostentó otros cargos públicos. Por los vaivenes políticos de este nuestro país tan ciclotímico, fue también un exiliado.
Falleció el 11 de septiembre de 1888, a los 77 años de edad en Asunción del Paraguay; y nosotros, los egresados de Córdoba le debemos mucho, más allá de cualquier convergencia o divergencia ideológica.
¿Cómo se relacionó la gestión política de Sarmiento con la Geología?
Cuando Sarmiento ocupaba el cargo de Ministro de Instrucción Pública de la Provincia de Buenos Aires, por gestiones de Humboldt en Europa, el científico alemán Germán Burmeister obtuvo un apoyo financiero del gobierno prusiano que le permitió radicarse en Argentina.
Más tarde, Burmeister llegó a ser director del Museo de Buenos Aires, y en 1868, como parte de sus tareas, envió una carta fechada el 5 de octubre, a un Sarmiento recientemente electo presidente, pero aun antes de su consagración oficial. En esa misiva, le solicitaba su apoyo para fortalecer la generación de contenidos científicos propios en el país, que hasta entonces se limitaba a importar conocimientos, o a recibir científicos que sólo permanecían algún tiempo colectando información.
Ejemplos de esta afirmación son las expediciones de Humboldt, o del Almirantazgo británico, en la que vino un por entonces ignoto biólogo llamado Charles Darwin. Pero eso es parte de otras historias, que también vamos a contar, como la del mismo Burmeister, en este blog, porque son de una riqueza extraordinaria.
Sarmiento se interesó personalmente en el tema que le planteara Burmeister, y redactó una ley que fue promulgada el 11 de Septiembre de 1869, en la que entre otras cosas se autorizaba al Poder Ejecutivo a contratar dentro y/o fuera del país hasta a veinte profesores para la enseñanza de ciencias exactas y naturales (el término por entonces era «ciencias especiales»).
Se decidió que la sede lógica para que esos científicos inauguraran sus cátedras sería la Ciudad de Córdoba (de allí lo de La Docta), tanto por su emplazamiento geográfico (central en el territorio nacional, y rodeada de las Sierras donde la geología y demás rasgos naturales se manifiestan de manera esplendorosa); como por su desarrollo cultural ya bastante adelantado, no sólo por su Universidad sino también por sus Colegios Nacionales. (Ejem, ejem, disculpen, ¿a qué Universidad pertenece mi corazoncito, eh?)
¿Cuáles fueron los primeros científicos que arribaron al país en esa convocatoria?
Como era natural, el encargado de todas las gestiones para la importación de los estudiosos que más adelante darían nacimiento a otras prestigiosas instituciones, fue el Dr. Burmeister, con el cargo de Comisario Extraordinario.
Los primeros «sabios importados» fueron: Max Siewert (químico), Pablo G. Lorentz (botánico), Hendrix N. Weyenbergh y Alfred Stelzner, geólogo, de quien tenemos mucho para hablar, por lo cual ameritará en algún momento su propio post.
¿Qué puede decirse de Germán Burmeister?
Para que este post no resulte tan extenso, en esta primera mención sólo apuntaré unos pocos datos sobre él.
Karl Hermann Konrad o Carlos Germán Conrado (como se lo conoció luego de haberse nacionalizado argentino) Burmeister, nació en Stralsund, Alemania, el 5 de enero de 1807 y murió en Buenos Aires, Argentina, el 2 de mayo de 1892, después de una larga y fructífera vida como naturalista, paleontólogo y zoólogo.
Publicó casi 300 exhaustivos trabajos describiendo la fauna, flora, geología y paleontología de varios países sudamericanos, pero en especial de Argentina.
Con su Description Physique de la République Argentine obtuvo la medalla de oro de la Exposición Geográfica de Venecia.
Dirigió desde 1862 y hasta su muerte el Museo Argentino de Ciencias Naturales en Buenos Aires, con un interludio durante el cual se ocupó de las gestiones que ya hemos explicado más arriba.
¿Qué consecuencias tuvo el ingreso al país de esos profesores europeos?
Además de generarse la carrera de Doctorado en Ciencias Naturales, y la primera Cátedra de Geología en Sudamérica, ese primer ingreso de estudiosos fue el antecedente inmediato de la Academia Nacional de Ciencias, creada en 1871, y cuya sede propia comenzó a construirse por un decreto de 1872, también durante la presidencia de Sarmiento.
Con posterioridad, en 1878, la Academia se separó de la actividad docente y se consagró de manera exclusiva a la investigación. La docencia quedó entonces en manos de la también recientemente creada Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que es hoy todavía la encargada de formar ingenieros, biólogos y geólogos.
¿Qué otras cosas relacionadas con la Geología impulsó Sarmiento?
El Observatorio Nacional de Córdoba forma parte de su legado, ya que fue él quien, mientras era representante argentino en Estados Unidos logró convencer al astrónomo Benjamin Apthorp Gould para que viajara a la Argentina para crear un observatorio astronómico.
Distintas demoras determinaron que Gould llegara a nuestro país cuando Sarmiento ya era presidente y ya había también creado el Observatorio Astronómico de Córdoba, al que la llegada del astrónomo norteamericano posicionó entre los de relevancia internacional.
Fue también durante la presidencia de Sarmiento que se crearon en la región cuyana las cátedras de mineralogía en los Colegios nacionales de Catamarca y de San Juan. De ellos surgiría, en 1876, la Escuela de Ingenieros de San Juan.
En 1872, y también a instancias de ese progresismo del presidente Sarmiento, se fundó la Oficina Meteorológica Nacional que funcionó hasta 1884 en Córdoba, para trasladarse luego a Buenos Aires.
Como pueden ustedes apreciar, Sarmiento no agota su gestión en el impulso a la escuela primaria argentina, ni muchísimo menos, y por todo ello merece la conmemoración que se aproxima.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
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Avances históricos en el desarrollo de la detección de sismos.
No sé si a ustedes les pasa lo mismo que a mí, pero yo soy incapaz de aceptar «verdades» dogmáticas. Siempre estoy buscando la explicación de las cosas. Los vendedores de milagros conmigo se mueren de hambre, porque si me hablan de un sistema novedoso para obtener resultados fabulosos en el ámbito que sea, nunca lo acepto sin entender su fundamento teórico.
No es que necesite entender cada parte de un mecanismo dado, pero sí considero imprescindible saber el principio que está implícito en su funcionamiento.
Asumiendo que ustedes serán igual de curiosos, y puesto que para entender la tectónica global se requiere un cierto nivel de abstracción, doy por sentado que me exigirán algunas pruebas de esa teoría.
Y para que puedan creer en esas pruebas, algunos conceptos físicos muy básicos, y las técnicas que permiten detectar y medir determinados fenómenos, serán un requisito previo.
Por eso, les voy a contar un poquito más acerca de los aparatos que se usaron alguna vez para señalar que un terremoto había tenido lugar, y les mostraré también de forma muuuuuuyyyyy sencilla cómo se fueron perfeccionando dichos ingenios a lo largo del tiempo.
Ya les conté sobre algunos intentos realizados hace ya varios siglos, y hoy les muestro otro sismoscopio muy rudimentario, que por eso mismo es fácil de entender en su funcionamiento y posteriores avances.
Más adelante, en otros posts, veremos otros aparatos más sofisticados, y luego los iremos enlazando con los fenómenos cuya observación condujo al actual paradigma de la Tectónica Global, o de Placas.
¿Dónde y cuándo surgió el sismoscopio que hoy nos ocupa?
El primer antecedente de este tipo de sismoscopios data de 1751, cuando Andrea Bina, padre benedictino, lo construyó en Italia, en ocasión del terremoto de Umbria.
¿En qué principio se basa?
Todo el sistema está basado en el principio de inercia que ya les expliqué en el post a que los he referido al comienzo de nuestro encuentro de hoy.
¿Cómo se reconocía que había ocurrido un sismo?
Sabiendo que una gran masa, relativamente independizada del suelo, tendería a resistirse a abandonar su posición de reposo, Bina diseñó un péndulo con mucha inercia, que pendía de un hilo largo y que tenía en su extremo inferior una punta aguzada, en contacto con una caja de arena.
Al moverse todo el sistema, la masa tendía a retrasarse, con lo cual, la punta dejaba su marca en la dirección desde la cual procedía el movimiento.
Debido a que la distancia de la marca más alejada hasta el centro del testigo de arena era proporcional al desplazamiento total del suelo, puede decirse que este aparato más que un simple sismoscopio, era un verdadero sismómetro, ya que «medía» la máxima amplitud del movimiento producido por el sismo.

Figura 1. El sistema se ha corrido hacia la derecha y la masa se retrasa por su inercia, hasta la posición B.
En la figura 1, les he esquematizado (en un gráfico sin escala) la idea general. Las líneas cortadas marcan la posición original de todo el marco solidario con el suelo y la caja de arena. La masa m originalmente está en la posición A.
Al moverse el terreno, (hacia la izquierda) por el sismo debido a ondas procedentes desde donde lo marcan las flechas, el sistema se desplaza hasta lo que indican las líneas continuas, y la masa, debido a su inercia, tiende a rezagarse, quedando en una posición tal como B (a la derecha en el dibujo). La punta habrá marcado el desplazamiento total, sobre la arena de la caja dibujada al pie del marco.
Por supuesto el esquemita es muy elemental, pero creo que ilustra bien el punto que pretendo explicar.
¿Cómo se produjo la evolución de este artefacto hacia los primeros sismógrafos?
Este instrumento fue perfeccionado con el uso de una banda de papel que se desplazaba sobre rodillos, y un estilete entintado que permitía un registro más o menos continuo del movimiento. Ese avance puede verse en la figura que ilustra el post y que he tomado prestada de la página de Televisa.
¿Qué avances significativos tuvieron luego lugar?
Dos de los principales avances tuvieron lugar aun antes de pasar a la registración continua que les he señalado recién, y fueron: la adición de dispositivos de amortiguamiento para evitar la vibración continuada del péndulo, y los cambios en las posiciones del eje de giro de los brazos del sistema, para separar movimientos verticales de horizontales.
La amortiguación se conseguía con una pestaña adherida al brazo móvil, que se sumergía en un líquido viscoso, que desaceleraba la vibración.
Para señalar los movimientos verticales del suelo, el eje de giro se disponía de modo horizontal, con sistemas de resortes que permitían al brazo moverse sólo verticalmente.
En cambio, para un mejor registro de la componente horizontal del movimiento, el eje de giro se dispuso de modo vertical. Todo lo explicado se ve en los esquemitas de la figura 2. (1 y 2)
Con posterioridad, las escalas fijas que se ven en la figura, se reemplazaron por tambores giratorios con papel, sobre los cuales, agujas con tinta trazaban el registro del evento transformando los sismoscopios originales en sismógrafos.
En el caso de registro vertical, el eje de giro del tambor era también vertical, mientras que se disponía horizontalmente para la componente horizontal.
Mucho más adelante, los estiletes entintados serían reemplazados por luces incidentes en papel fotográfico, y paso a paso se fueron acercando a sistemas de registro electrónico.
¿Por qué se fueron abandonando progresivamente?
Por su gran tamaño, y simplemente porque nuevos avances tecnológicos fueron generando otros sistemas basados en propiedades muy diferentes, como el elctromagnetismo, y hasta la tecnología laser, pero eso ya es otra historia que nos convocará en otros posts
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Un abrazo, y los espero el miércoles. Graciela.
Otra controversia de la historia: Plutonistas versus Neptunistas.
La historia de la geología está jalonada por numerosos debates, donde posiciones extremas y aparentemente imposibles de conciliar enemistaron a brillantes científicos, sólo para que al avanzar el conocimiento se comprobara, que ambos grupos tenían una parte de razón.
En efecto, cada uno más que equivocarse, lo que hacía era defender una porción pequeña de una realidad que incluía todas esas visiones parciales, y otras muchas más, en un rompecabezas mucho más grande.
Como si un grupo dijera «el gato es una cola», y otro dijera «el gato es un bigote», simplemente porque cada uno tiene en la mano esa parte del cuadro; pero el dibujo con la figura entera del gato incluye tanto la cola como el bigote, y también el lomo, las orejas, las patas etc.
Y eso es lo que pasó también con esta controversia histórica , pero vayamos por partes.
¿Qué postulaba el Neptunismo?
Esta escuela de pensamiento surgió hacia finales del siglo XVIII y sostenía que las rocas se debían a la cristalización de minerales en los océanos muy poco después de la Creación.
Por esta razón, recibió su nombre en alusión al dios Neptuno, que los romanos consideraban la representación del mar.
Este pensamiento, que luego sería desafiado por otra corriente antagónica, fue en su momento verdaderamente revolucionario, porque de alguna manera se despegaba de las concepciones bíblicas según las cuales, el mundo había sido diseñado como un todo completo en el acto mismo de la Creación. Además, no se fundamentaba en las Escrituras, sino en pruebas recopiladas, como los fósiles, por ejemplo.
No obstante, aun cuando no haya sido ésa la intención, de algún modo reforzó otras teorías dominantes, como ya veremos en seguida.
¿Quién lideraba el Neptunismo, y a quiénes atraía?
El padre fundador de esta teoría fue Abraham Gottlob Werner quien en ese tiempo se desempeñaba como inspector de minas en Sajonia. Era además profesor de minería y mineralogía en el centro más destacado de estudios geológicos de la época: la academia de minería de Freiberg.
Los fundamentos de la teoría Neptunista aparecen en su texto «Breve clasificación y descripción de las rocas» (1787), en el que reemplaza el criterio de clasificación geológica basada en los diversos minerales presentes, por una aproximación con más pretensiones genéticas, y de allí la interpretación del origen de las rocas.
Toda su concepción parte de asumir un planeta originalmente cubierto de agua, medio en el que se habrían formado las diversas rocas, ya sea por sedimentación mecánica o cristalización química.
Si bien esto no responde a la postura eclesiástica de un único acto creativo, sí resultó atractivo como fundamento «científico» para demostrar la ocurrencia del diluvio universal, razón por la cual consiguió la adhesión de muchos estudiosos que intentaban conciliar religión y ciencia.
¿Qué postulaba el Plutonismo?
Esta teoría resulta inicialmente opuesta al Neptunismo, ya que asume que las rocas se originan mediante procesos de cristalización y enfriamiento de los materiales (inicialmente sometidos a gran presión y temperatura) que alimentan a los volcanes, razón por la cual es también común denominarla Teoría del Vulcanismo.
El nombre le fue asignado como una simetría al de la teoría opuesta, y hace referencia al dios de las profundidades de la Tierra: Plutón, según los griegos. Tiene su correspondencia en Vulcano de la mitología romana, y de allí los dos nombres que se usan para esta escuela de pensamiento.
¿Quién lideraba el Plutonismo, y a quiénes atraía?
Si bien ya se la reconoce en las descripciones de Anton Moro (1687-1750), al informar sobre sus estudios en islas volcánicas, fue James Hutton quien la sistematizó y formuló más acabadamente, en su publicación editada por la Royal Society Transactions de Edimburgo en 1788.
Este modo de mirar la realidad fue particularmente atractivo para los grupos con mayor independencia de la religión, ya que mientras el Neptunismo daba sustento a narraciones como el diluvio, el Plutonismo implicaba ciclos y tiempos reñidos con la «verdad revelada»
De hecho, el propio Hutton fue más atacado bajo el estigma de ateo, que refutado con pruebas científicas.
¿Quién era Hutton?
James Hutton es sin duda una figura de primera magnitud en la Historia de la Geología, y a él se debe también la Ley del Actualismo de la que ya les he hablado, y que es fundamental para la ciencia que nos ocupa.
Nació en Edimburgo el 14 de junio de 1726, y murió en la misma ciudad el 26 de marzo de 1797. Fue geólogo, médico, naturalista, químico y granjero.
Revolucionó el concepto de tiempo, al postular edades que excedían con mucho la antigüedad aceptada para la Tierra.
Tan revolucionaria fue su concepción científica que su obra en tres Tomos, Theory of the Earth sólo terminó de publicarse más de 100 años después de su fallecimiento, cosa que se atribuye a una especie de censura no abiertamente declarada.
Tal vez, uno de los rasgs que lo distinguieron de casi todos los restantes naturalistas de su época, fue su afán por recopilar pruebas y su intento generar con ellas una teoría integradora, sin ideas preconcebidas.
¿Cómo y cuándo se cerró el debate?
Digamos que con un empate, como casi siempre pasa.
Efectivamente, la controversia se prolongó en el tiempo, y sólo hacia 1862, se definió al fin la parcialidad de ambas, puesto que hoy se sabe que algunas rocas se originan en el mar, o en todo caso, con más amplitud, en fenómenos de sedimentación; otras en el magma, y hay otras que ninguna de las anteriores escuelas había mencionado: las metamórficas. Y eso sin contar algunas interesantes transiciones.
La definición final de los tres grandes grupos de rocas fue por primera vez presentada por el Prof. Bernhard von Cotta.
¿Quién era Cotta?
Carl Bernhard von Cotta, más conocido como Bernhard von Cotta fue un geólogo alemán nacido el 24 de Octubre de 1808, que se educó en la Universidad de Heidelberg, donde fue inicialmente botánico, para luego dedicarse a estudiar rocas y yacimientos.
Entre 1842 y 1874 fue profesor de Geología en la Bergakademie y publicó. entre otros numerosos trabajos, su «Rocks Classified and Described: a Treatise on Lithology» (traducción que se debe a Philip Henry Lawrence en 1866)-
Murió en Freiberg, Sajonia el 14 de Septiembre de 1879, dejando como legado la clasificación tripartita de rocas todavía vigente en lo esencial.
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La foto que ilustra el post es de Hutton y la tomé de Wikipedia.
Un abrazo, y los espero el miércoles. Tengan Feliz Navidad. Graciela
Reseña del libro Historia del Petróleo en Argentina. 1907-1955. Desde los inicios hasta la caída de Perón, de Nicolás Gadano.
Gracias a la excelente gestión de Guillermo y Dayana, los responsables de Relaciones Públicas de este blog, y por la gentileza de la encargada de prensa de la editorial Edhasa, Srta Malena Sanchez Moccero, ha llegado a mis manos un libro más que recomendable, que les paso a comentar.
Se trata de Historia del Petróleo en Argentina. 1907-1955. Desde los inicios hasta la caída de Perón, de Nicolás Gadano.
¿Cuáles son los datos editoriales del libro?
En este caso se trata de la Segunda edición, de junio de 2012, consta de 711 páginas distribuidas en 15 capítulos, una introducción y un epílogo, además de anexos relativos básicamente a las fuentes consultadas. Su ISBN es 950-9009-83-0, y como ya dije antes el autor es Nicolás Gadano, y la editorial es Edhasa, mientras que la impresión estuvo a cargo de Cosmos Print, Buenos Aires.
¿Qué sabemos del autor?
Según los datos registrados en la solapa del propio libro, Nicolás Gadano es licenciado en Economía en la Universidad de Buenos Aires y Master de la Universidad Torcuato Di Tella, especializado en finanzas públicas y economía del petróleo.
Fue Subsecretario de Presupuesto de la Nación entre 1999 y 2001, y Economista del Servicio de Estudios de YPF REPSOL Argentina.
Por todo esto queda claro que se trata de un libro no relativo a las condiciones geológicas del petróleo, sino a la historia de su explotación en Argentina.
¿Qué puede decirse del libro mismo?
En un recuadro que he tomado de la faja del mismo libro, reproduzco los comentarios de Pablo Gerchunoff y Carlos Pagni, antes de expresar los míos propios.
¿Qué méritos especiales me hacen recomendarlo?
En primer lugar es un libro bien escrito, pensado desde los datos históricos, no dirigido a especialistas en economía, como podría suponerse, lo cual hace la lectura muy sencilla y hasta entretenida, aunque les cueste creerlo.
Por otra parte, está muy bien documentado, citando una gran profusión de fuentes, de distintos orígenes, resultando por eso, tan objetivo como puede desearse.
El mismo autor explica en su prólogo, por qué su análisis termina en 1955, y lo hace en estos términos:
Decidí poner un límite temporal a mi trabajo por dos motivos: la imposibilidad material de abarcar el período completo, y la necesidad de poner distancia suficiente como para preservar la objetividad e independencia requeridas…
Como ven, hay un cuidado especial en no embaderarse en una u otra dirección, lo cual se nota a lo largo de todo el texto, cuando se presentan muchas veces citas de documentos que se oponen entre sí, lo cual deja al lector en libertad de elegir cuáles les resultan más creíbles.
Es un libro de una riqueza tal de datos, que no puedo menos que considerarlo de consulta permanente para quienes deseen desentrañar una parte muy atractiva de la historia de nuestro país.
¿A quiénes puede interesar particularmente?
A mí me atrapó desde el punto de vista del manejo del recurso, y desde muchas anécdotas que se enlazan íntimamente con la Geología y las condiciones de los yacimientos, y de las actividades de exploración y explotación. Seguramente será muchas veces inspirador de posts en los que intentaré agregar a la visión histórica, la mirada del geólogo.
Pero pienso que debe ser también un texto de consulta para historiadores, economistas, políticos, periodistas, estudiantes y docentes universitarios de carreras afines al tema; y, cosa extraña dado el carácter del libro, no sería pesado para el simple curioso que desea saber un poco más sobre el petróleo y su historia.
En resumen, me parece un buen libro, que ya ocupa un lugar en el estante de consulta permanente. Ojalá compartan mi modesta opinión.
Un abrazo, y los espero el miércoles. Graciela.
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