Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’

Los animales en el arca, por Marco Deneví

Marco Deneví es uno de mis ídolos, y aquí Dayana encontró algo de ese autor que viene muy al caso en relación con el tema que venimos tratando últimamente y que fue publicado originalmente en Falsificaciones, Editorial Corregidor.

Sí, Noé cumplió la orden divina y embarcó en el arca un macho y una hembra de cada especie animal. Pero durante los cuarenta días y las cuarenta noches del diluvio ¿qué sucedió? Las bestias ¿resistieron las tentaciones de la convivencia y del encierro forzoso? Los animales salvajes, las fieras de los bosques y de los desiertos ¿se sometieron a las reglas de la urbanidad? La compañía, dentro del mismo barco, de las eternas víctimas y de los eternos victimarios ¿no desataría ningún crimen? Estoy viendo al león, al oso y a la víbora mandar al otro mundo, de un zarpazo o de una mordedura, a un pobre animalito indefenso. ¿Y quiénes serían los más indefensos sino los más hermosos? Porque los hermosos no tienen otra protección que su belleza. ¿De qué les serviría la belleza en un navío colmado de pasajeros de todas clases, todos asustados y malhumorados, muchos de ellos asesinos profesionales, individuos de mal carácter y sujetos de avería? Sólo se salvarían los de piel más dura, los de carne menos apetecible, los erizados de púas, de cuernos, de garras y de picos, los que alojan el veneno, los que se ocultan en la sombra, los más feos y los más fuertes. Cuando al cabo del diluvio Noé descendió a tierra, repobló el mundo con los sobrevivientes. Pero las criaturas más hermosas, las más delicadas y gratuitas, los puros lujos con que Dios, en la embriaguez de la Creación, había adornado el planeta, aquellas criaturas al lado de las cuales el pavorreal y la gacela son horribles mamarrachos y la liebre una fiera sanguinaria, ay, aquellas criaturas no descendieron del arca de Noé.arca-noe

A mí me encantó, ¿y a ustedes? Un abrazo y seguimos con esta historia el próximo lunes. Graciela

La imagen ilustrativa es tomada de un mail, no sé a quién pertenece.

Un profesor de Mineralogía, según Julio Verne.

bibliotecaEste párrafo es tomado de Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne, y como podrán ver, ya en la primera página tiene una descripción sin desperdicio, ya que hay profesores, todavía, como el que allí se describe, que no tienen ningún interés en compartir de verdad su conocimiento.

Tal vez por eso, como una reacción a ese egoísmo, a mí me gusta tanto darle a la ciencia un ropaje de entrecasa que la haga accesible a todo el mundo.

Ahora lean el parrafito que me gustó tanto, y que será el primero de muchos extractados del mismo libro, porque es un clásico de la ciencia ficción, centrado particularmente en la Tierra, nuestro objeto de estudio.

Otto Lidenbrock no es mala persona, lo confieso ingenuamente; pero, como no cambie mucho, lo cual creo improbable, morirá siendo el más original e impaciente de los hombres.

Era profesor del Johannaeum, donde explicaba la cátedra de Mineralogía, enfureciéndose, por regla general, una o dos veces en cada clase. Y no porque le preocupase el deseo de tener discípulos aplicados, ni el grado de atención que éstos prestasen a sus explicaciones, ni el éxito que como consecuencia de ella, pudiesen obtener en sus estudios; semejantes detalles teníanle sin cuidado. Enseñaba subjuntivamente, según una expresión de la filosofía alemana; enseñaba para él, y no para los otros. Era un sabio egoísta; un pozo de ciencia cuya polea rechinaba cuando de él se quería sacar algo. Era, en una palabra, un avaro.

En Alemania hay algunos profesores de este género.

Y permítanme agregar que no sólo en Alemania. Espero que les haya gustado. Un abrazo Graciela

Historias escritas por geólogos.

escanear0001eoYa les he presentado antes a mi colega y amigo, Dr. Pedro Leonardi, autor de un magnífico libro sobre los gliptodontes, pero hoy vengo a mostrarles una faceta distinta de su personalidad : la de excelente escritor.

Así pues, en nuestro recreo de los viernes vengo a presentarles su nuevo libro: Cuatro cuentos y sus tiempos, de Editorial Pirca de Alta Gracia, Provincia de Córdoba.

De ese texto, tomo un párrafo donde el escritor ficcional deja entrever el geólogo que lleva adentro:

…Se terminaron estos recursos alimenticios, nuestros inmensos bosques que proveían las plantas y los frutos de que vivíamos, desaparecieron y el hielo avanzaba cada vez más y nos moriríamos de frío. Para ese entonces ya habíamos estudiado los planetas de nuestro cosmos y habíamos fijado nuestra vista en planetas que gozaban de un clima igual al que nos había precedido, así que nuestra tecnología, mucho más avanzada que la que ustedes tienen en la actualidad, nos permitió llevar poco a poco, toda la población que quedó después de haber perecido, casi la mayoría, por efecto del frío. A ese cambio ambiental le siguieron grandes cambios geológicos por el movimiento de los continentes, por esa razón no quedó ni señal de toda nuestra civilización y de nuestras ciudades ni monumentos. El vulcanismo hizo el resto. Nuestros antepasados atrapados en ambientes que permitieron su fosilización son los dinosaurios que ustedes encuentran y desde entonces hasta ahora pasaron nada menos que 60 millones de años…

No tengo la menor duda de que tendrán ganas de leer algo más, para lo cual, los invito a disfrutar el libro completo, que en la ciudad de Córdoba pueden comprar en la librería Maidana.

Y ahora, los dejo para que disfruten su fin de semana, como pienso hacerlo también yo. Un abrazo, Graciela.

Cuentos de angustias y paisajes, de Salazar Herrera (fragmento)

imagen1rioEl escritor costaricense Carlos Salazar Herrera ya ha sido mencionado en este blog, porque sus Cuentos de angustias y paisajes, son de una gran belleza, y en muchas oportunidades describen elementos que la geología estudia, como en este caso, en que un río es tema de un párrafo hermosísimo.

Se trata de un párrafo de La saca

Hay una roca vertical, labrada a triángulos en lajas de pizarra.
Al pie, el río, desaguando mudo, dobla a la inversa la altitud de la roca.
Caen chorros de lo alto que se pulverizan en lluvia menudita.
La humedad pone en las grietas vegetación de helechos gigantescos.
Alguna vez, una laja desprendida corta el soliloquio del agua, y entonces huyen espantados los garrobos.
El río es como una ternura echada en el fondo del precipicio.

Espero que les haya parecido tan hermoso como me pareció a mí. Los espero el lunes. Un abrazo, Graciela

Profecía. Por Evangelista. Año 1460

fin-del-mundo1El siguiente fragmento, firmado bajo el seudónimo de Evangelista, es una parodia medieval a las profecías apocalípticas que nunca faltan a la hora de predecir sismos o de avisar sobre el fin del mundo.

El texto está extraído del post La verdad de Perogrullo del blog Cápsulas de lengua, que brinda más información sobre las perogrulladas o verdades de Pero Grullo que el diccionario de la RAE define como verdades o certezas que, por notoriamente sabidas, es necedad o simpleza el decirlas.

Esta es una profecía, de Evangelista, en que cuenta las cosas que han de venir.

(…) Comienza la profecía

El primero día de enero que vendrá será primero día del año, que todo el mundo no lo estorbará, si con tiempo no se remedia. Este día amanecerá al alba. Y tañerse han todas las campanas del mundo en tirándolas de las sogas, y harán tan grande estruendo, que no habrá cabeza de hombre sin su colodrillo. Vendrá una niebla tan grande y tan oscura que cubrirá el cielo, y no habrá hombre, por ciego que sea, que vea las estrellas a medio día.

Levantarse ha un torbellino tan grande que levantará las pajas del suelo: las gentes se meterán en sus casas, por no estar en la calle: esa noche dormirán todos los ojos cerrados, por miedo del polvo. Lloverá tanta de agua, que mojará el suelo y matará el polvo sin confision. Cantarán los gallos a oscuras de noche que no se vean unos a otros. Y otro día madrugarán las gallinas, rabiando de hambre, a escarbar en los muladares ajenos.

Luego harán relá¡mpagos y truenos, que no habrá hombre nacido que quede por nacer. Luego hará un terremoto tan espantable, que los muertos no osarán resucitar de miedo; los corazones estarán todos en los cuerpos, que no osarán asomar; los puerros y los ajos meterán las cabezas so tierra, y no osarán salir hasta que salgan canos; el azafrán y zanahorias y membrillos se tornarán amarillos de miedo. Las mujeres serán todas hembras; los mudos se mirarán unos a otros callando, que no habrá sordo que los oiga. El fuego se tornará caliente, que llegando las estopas, se encenderán; la tierra se calentará tanto del gran sol, que los ahorcados no osarán llegar los pies al suelo.

Las piedras se tornarán todas duras como cantos; los caminos estarán tendidos por el suelo; los rios correrán hacia ayuso; la mar se tornará toda agua, de manera que echando en ella una piedra y aun dos, no pararán hasta el suelo. Las montañas serán más altas que los llanos, de guisa que más se cansarán cien hombres por una montaña arriba, que no uno cabalgando por el llano. Todas las alimañas no tendrán más sentido que bestias, todas llenas de pelos; las aves llenas de plumas; las golondrinas todas de una color, que no se conocerán la una a la otra; a los mochuelos se les tornarán las cabezas de hechura de cebollas, con dos cuentas de ámbar en la cara.
(…)

Supongo que se habrán revolcado de risa como yo, divertimento que todos le debemos a Dayana, que ha encontrado esta perla en el mar cibernético.

Nos vemos el lunes con algo un poquito más serio. Un abrazo Graciela

 

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