Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’

Un poema geológico-ecológico

Este bello poema me llegó vía mail, y su autor es David Sosa Ortega, estudiante de Geología, cursando el 4to año en la Universidad de Pinar del Río, Cuba, y suscriptor del blog.

«Madre Tierra».

Por David Sosa Ortega
Quien pudiera aliviar tus depresiones

Y en tu tierra fértil ser semilla que germina;

Ser tus cumbres, tus divinas transgresiones,

Ser tu magma, ser tus valles, tu colina.

Cuántos años de este tiempo que reclama

Oh mi Tierra, de guijarros y aluviones,

Has vivido junto al cruel y al que te ama,

Y aún les brindas por igual tus bendiciones.

No es el verso quien responde a tu llamado

De la paz de tu selva en agonía,

De tu suelo corrompido y perforado,

Del exceso de los gases noche y día.

Oh mi Tierra, nuestra Tierra prometida

No es el verso, es el alma que te llora,

La de humanos que te curan cada herida,

Los de antes, del mañana, los de ahora.

Espero que lo hayan sabido apreciar tanto como yo. Hasta el próximo lunes. Graciela.

Cosas que pasan en todo el mundo.

Imagen1tangoen elparaisoEste párrafo me llamó la atención porque señala una situación que se narra para Estados Unidos, pero que también podría aplicarse aquí, y se relaciona con el manejo irresponsable de los recursos naturales de toda clase, no solamente de aquéllos que ya por costumbre son demonizados.

El párrafo pertenece a la obra «Tango en el paraíso», de Robert James Waller, que por si no lo saben, es autor también de Los puentes de Madison, libro que inspiró una de las más bellas películas que recuerdo.

Y aquí va la crítica relativa al manejo irresponsable de todas las actividades productivas:

Además de la agricultura y la ganadería, aquí nos dedicamos en cierta manera a la extracción, a la minería. Yo entiendo que extracción es cuando tomas algo sin dar nada a cambio. Así que hemos estado exprimiendo la tierra y el agua a un ritmo que excede con mucho el del reabastecimiento natural. Es decir, en cierto modo, como un producto secundario de nuestras actividades, nos dedicamos a la mnería. En este caso minamos la tierra y el agua. Pero de eso no hay que preocuparse mucho, porque si los problemas de la tierra y el agua se agudizan demasiado, todos estamos seguros de que el erario público nos sacará las castañas del fuego para salvar la granja familiar, aunque hayamos sido nosotros los que creamos esos problemas.

Por suerte se nos había dado muy bien camuflar todo esto hasta los últimos años, cuando algunos forasteros empezaron a hacer preguntas bastante mordaces sobre nuestra viabilidad.

Si me permiten, quiero enfatizar la última palabra: viabilidad. De eso se trata. Los recursos no son buenos ni malos, la actividades productivas no son buenas ni malas; son viables o no, tanto en su calidad y cantidad, como en su modo de explotación. Así de simple.

 

Traducción del post de la semana pasada (fragmento de Eating Dirt)

eating-dirt-charlotte-150Si ustedes son visitantes asiduos de este blog, ya sabrán con toda seguridad que el libro Eating Dirt, de Charlotte Gill se cuenta entre mis favoritos, tanto por las anécdotas que relata, como por la precisión de sus reflexiones acerca de la historia natural de los sitios en que el relato transcurre.

La semana pasada seleccionó un nuevo párrafo que puede servir a mis lectores tanto para solazarse como para darle usos más prácticos como:

  • ejercicio de traducción científica,
  • disparador de discusiones en clases de ciencias naturales de distintos niveles y carreras,
  • ejemplo de situaciones del pasado,
  • ejemplo de redacción tanto literaria como científica.

Es por todo eso que busco estos materiales para ustedes, pero sobre todo porque disfruto la buena lectura, y pienso que un placer compartido se multiplica.

Y ahora, la traducción del párrafo que les presenté en su idioma original, en el post del viernes pasado.

Hace catorce mil años, esta tierra estaba enterrada bajo el hielo del Pleistoceno. Los ecosistemas por debajo, aplanados,  sembrados de derrubios, y doblegados bajo el peso de los glaciares. Unos pocos milenios más tarde, el hielo retrocedió y la vida volvió a colarse subrepticiamente desde los bordes. El pino Lodgepole se movió hacia el norte desde California. Unos pocos miles de años después, cuando el clima se hizo más fresco y húmedo, el abeto Douglas, y la picea Sitka se hicieron cargo. Y luego, por la época en que los humanos iniciaron la agricultura, llegaron los monzones a visitar el noroeste del Pacífico.

 

From my favorite ecological book (aparecerá traducido al castellano el próximo viernes).

Charlotte-Gill300pxOnce again I share a wonderful text written by Charlotte Gill, and selected from her book Eating Dirt.

Fourteen thousand years ago, this land was buried in Pleistocene ice. The ecosystems underneath flattened, scree-strewn, beaten down under the weight of glaciers. A few millennia later the ice receded, and life crept back in from the fringes. Lodgepole pine edged north from California. A few thousand years after that, as the climate cooled and moistened, Douglas-fir and Sitka spruce took over. And then, about the time humans took up agriculture, the monsoons came up to visit the Pacific Northwest.

The photograph is taken from Google images.

 

El oro en un texto literario.

Imagen1magiadela vidaEste párrafo fue rescatado de una novela, en la que fue lo único que me gustó. Se trata de «La magia de la vida» de Viviana Rivero, quien hace en un momento del relato, la siguiente descripción, interesante en sí misma, aunque ignoro cuál fue la fuente y desconozco también el grado de exactitud de las cantidades y dimensiones que se describen, aunque sí son reales las propiedades a las que se alude. Pero como sea, es pintoresco, y lo comparto con ustedes.

El oro era especial en muchos sentidos. Una onza-poco más de treinta gramos de ese metal- podía ser estirada en un alambre de cien kilómetros y ser martillado tan fino que una copa podía ser aplastada sobre un campo entero de fútbol. También servía para revestir los contactos eléctricos de los sistemas de air bag de autos lujosos como los suyos y hasta para fabricar los reflectores antimisiles del avión del presidente de los Estados Unidos….

… … … … … … … … …

…Aun su médico le había recetado una inyección con sales de oro para la artritis de su rodilla….

 

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