Archivo de septiembre de 2014

¿Qué pasó en Avenida Ricchieri, Ciudad de Córdoba?

COLECTIVO ATRAPADO. Una unidad de Autobuses Santa Fe sufrió la tormenta y el mal estado del pavimento (La Voz/R. Pereyra).Hoy vengo de nuevo a quebrar la programación acostumbrada del blog, para referirme a un acontecimiento de actualidad.

¿Qué ocurrió en Avenida Ricchieri?

La noticia objetiva aparece en La Voz del Interior en los siguientes términos:

El pavimento precario que se había colocado en avenida Ricchieri al 2.700, en barrio Jardín, cedió y al menos dos autos y dos colectivos del transporte urbano de pasajeros quedaron atascados, pocas horas después de la tormenta de agua y granizo de la madrugada.

Hasta ayer se habían realizado obras de desagüe en el sector, hoy anegado por la lluvia.

…Uno de los automovilistas afectados señaló que en el lugar «no hay un solo cartel de prohibido el paso»…

De esto se deduce que existió un disparador del proceso, que fue, obviamente la tormenta que se abatió sobre la ciudad en horas de la madrugada de ayer, pero debemos agregar que el evento de colapso responde a características que atañen directamente a las condiciones del entorno físico, y que por esa razón tienen que ver con la Geología y la Geomorfología.

¿Cuál es el fenómeno que allí se produjo?

Geomorfológicamente, el fenómeno de colapso fue causado por un proceso que se conoce como sofusión, tubificación o piping, que ya he explicado en detalle en otro post, con motivo de un evento acontecido en Guatemala, hace un par de años. Les recomiendo leer ese texto, antes de seguir adelante.

¿Por qué ocurrió allí?

Como habrán leído en el post que les mandé a ver un poco más arriba, existen causas convergentes, tanto naturales como emergentes de la intervención humana.

Más allá de la tormenta que disparó el evento, las causas preexistentes tienen que ver con las condiciones de los suelos de esa parte de la ciudad.

Todos los que conocemos algo del tema sabemos que la región sur de la ciudad, y más específicamente la sudeste, es muy propensa a padecer sofusión, generando lo que en el hablar vulgar se conoce también como «mallines», porque los suelos dominantes son colapsibles en general.

Esto se debe a su vez, a que hay en la composición de los sedimentos del área un alto porcentaje de materiales finos de características tales que constituyen el material conocido como loess.

Mucho hay para decir sobre el loess, y ya hay un post sobre él dedicado a quienes no son especialistas.

Pero sin necesidad de abundar demasiado, cabe consignar que si bien en estado seco el loess es un material muy resistente, tan pronto como se embebe en agua es terriblemente lábil y se desliza con enorme facilidad.

Ese material es uno de los factores que generan las condiciones para el piping.

¿Qué otro factor incide en la profusión de mallines en esa parte de la ciudad?

Además del material, es su distribución regional la que hace que la ribera sur del Río Suquía, y más notablemente en su porción oriental sea una zona de mayor ocurrencia del fenómeno.

Efectivamente, es el interfluvio entre los Ríos Suquía y Talamocchita, el área con los loess más típicos en la provincia, es decir, los de mayor porcentaje de limos. Más al norte y más al sur, los loess se vuelven más arenosos, con lo que su resistencia al arrastre hídrico es ligeramente mayor, y exigen mayor velocidad del agua para su arranque y movilización.

Por otro lado, la Geología de la provincia está diseñada sobre grandes lineamientos estructurales que generan una forma característica. En ella, un gran bloque al este de las fallas regionales que determinan el levantamiento serrano, se encuentra inclinado (como si fuera un tobogán, si me permiten un paralelo muy poco científico) hacia el oriente constituyendo la Asociación Geomorfológica conocida como Plataforma Basculada. Sobre dicho bloque conformado por rocas duras, se deposita el loess.

Debido a la inclinación hacia el este, la cubierta de loess se hace cada vez más espesa, y el material más resistente a la erosión (el basamento) se encuentra cada vez más profundo.
El sedimento sobre el que se construye, entonces, es dominantemente loess típico.

¿Por qué ocurrió en este momento?

Sí, ya sé que les he dicho que el disparador fue la tormenta de ayer, pero eso no los autoriza a decirme: «Porque llovió, bolu tontuela», porque mi pregunta apunta a otra cosa.

Efectivamente, no me refiero al momento «4 de septiembre de 2014», sino a un lapso mucho más amplio, del orden de meses y años, en que estamos viendo cada vez con mayor frecuencia que se desploman edificios en construcción o hay colapsos en caminos, y hundimientos varios.

¿Por qué se hacen tan frecuentes estos eventos?

Pues porque en general se siguen aplicando fórmulas más o menos consagradas por el uso, a la hora de construir o intervenir en el medio, sin tener en cuenta que éste es dinámico, y que cada intervención sobre él modifica sustancialmente las condiciones reinantes para la siguiente construcción.

Los márgenes de seguridad que se calculan sobre estadísticas de escurrimientos de un par de años atrás ya están obsoletos, por la sencilla razón de que se están permantemente eliminando superficies de infiltración, toda vez que se pavimenta una calle, o se edifica sobre lo que antes era un terreno baldío.

Y es obvio que lo que se resta de la infiltración, mayoritariamente se suma al escurrimiento.

En conclusión, si se siguen aplicando fórmulas no revisadas con nueva información y nuevos cálculos estadísticos, las consecuentes intervenciones son más o menos suicidas.

Por supuesto que en el caso particular de Avenida Ricchieri, una parte importante del problema fue generado por la habilitación de un espacio pavimentado de manera precaria, más que por cualquier otra cosa, pero siempre subyace el hecho de que se autorizan y habilitan obras con muy pocas exigencias relativas a sus normas de calidad y casi sin seguimiento ni control.

¿Pueden evitarse estos eventos?

No en cuanto fenómenos naturales, pero sí pueden evitarse muchas de sus consecuencias, si como siempre digo, se realizan evaluaciones de impacto (EIA) con estadísticas actualizadas, y se respetan las limitaciones propias del territorio, interviniendo en él de manera racional, y no como simple respuesta a necesidades válidas, pero incompatibles con las condiciones inmodificables de los espacios intervenidos .

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Un abrazo y hasta el lunes, en que retomo el programa habitual. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de La Voz del Interior on line.

Eating dirt, de Charlotte Gill. Traducido al castellano.

Charlotte-Gill300px

Ya les he presentado antes esta joya literaria, de la que vengo extrayendo muy sabrosos párrafos. La semana pasada subí este texto en su forma original en inglés, y les prometí la traducción para hoy.

Considero que este párrafo permite visualizar la conservación de bosques y la reforestación en toda la dimensión de su significado.

Hay pocas cosas vivientes sobre la Tierra tan antiguas como el ADN de las coníferas. Los modernos siempreverdes no son sino vestigios de un antiguo esplendor…

…Los genes de las coníferas han sobrevivido por unos pocos cientos de millones de años a sequías climáticas, infestaciones, extinciones masivas e incendios naturales, por no mencionar las edades de hielo. Es como si las coníferas estuvieran hechas para prosperar en los extremos. En ese sentido, los bosques de coníferas del mundo son ecosistemas reliquia, repositorios de ADN sobreviviente.

Creo que esas palabras harán que miremos los bosques de coníferas con un respeto diferente y casi reverencial.

Un abrazo, y nos vemos el lunes. Graciela.

Curso de Precálculo gratuito y on line en Coursera

Este curso permite a los estudiantes adquirir una base sólida para abordar con garantías el primer semestre de un grado universitario. El contenido sienta las bases para trabajar con números reales, funciones y números complejos, incluyendo el estudio de las familias más importantes de funciones: lineales, cuadráticas, polinomiales, exponenciales, logarítmicas y trigonométricas. También incluye una introducción al cálculo diferencial e integral (reglas de derivación y funciones derivadas), y la aplicación simple del cálculo integral para resolver problemas sencillos sobre áreas planas y volúmenes.

El curso está orientado a estudiantes pre-universitarios o personas con conocimientos básicos de cálculo que quieren estar preparados para los cursos de nivel universitario.

Programa del curso
Semana 1: Números y funciones: conjuntos de números, el conjunto de los números reales, valor absoluto, subconjuntos, producto cartesiano, relaciones binarias, funciones inyectivas, exhaustivas y biyectivas, representación gráfica de funciones.
Semana 2: Funciones lineales, cuadráticas y polinomiales: rectas en el plano, pendiente de una recta, funciones constantes y funciones lineales, funciones cuadráticas, representación gráfica, ceros de funciones, polinomios y sus operaciones, factorización de polinomios, funciones polinomiales, ceros de funciones polinomiales.
Semana 3: Funciones exponenciales, logarítmicas: la función exponencial, representación gráfica, las funciones logarítmicas, representación gráfica, ecuaciones exponenciales, ecuaciones logarítmicas, aplicaciones.
Semana 4: Funciones trigonométricas: definiciones básicas, las seis funciones trigonométricas, identidades fundamentales, representaciones gráficas, aplicaciones.
Semana 5: Derivación: la tasa de crecimiento de una función lineal, rectas tangentes a una función en un punto, derivadas de funciones e interpretación geométrica, máximos y mínimos, propiedades de la derivada, la regla de la cadena, cálculo de derivadas.
Semana 6: Integración: el área limitada por una función, la integral indefinida, la integral definida, Teorema fundamental, cálculo de primitivas.
Semana 7: Números complejos: los ceros de la función f(x)=x2+1, los números complejos, representación gráfica y propiedades, operaciones con números complejos, forma polar de un número complejo, raíces de números complejos.
Semana 8: Revisión y examen final.

Más información

¿Qué se entiende por Geología médica?

escanearcuadrogomedi6Desde que la Medicina ha vuelto a considerar a los pacientes como un todo integrado en sí mismo y con su ambiente, e influenciado tanto por su genética como por su historia y sus circunstancias, numerosas ciencias se han acercado a ella para permitirle comprender a ese ser humano de manera completa.

Una de esas ciencias es la Geología, en una nueva aproximación aplicada, que se ha dado en llamar «Geología Médica», y que tiene mucho que ver con la Ecología.

¿Qué aspectos estudia la Geología Médica?

En general, aquéllos que se relacionan con la influencia del ambiente geológico con la salud de los seres humanos.

Pero se trata básicamente de aquéllos que se refieren a la composición petrológica, calidad del suelo, del aire y del agua, más que de los que tienen que ver con el riesgo de eventos potencialmente catastróficos, que se abordan desde la Geología Ambiental o el Ordenamiento Territorial, al cual la Geología aporta desde todas sus aristas.

¿Es una especialidad reconocida?

Hasta donde alcanza mi información, no existen todavía más que intentos bastante aislados y si se quiere todavía algo tímidos, liderados por los geólogos que por su propia iniciativa están estudiando esos aspectos.

Por tal razón, según creo, no existe una especialidad como tal cuyas incumbencias están debidamente reglamentadas, ni conozco de la existencia de la Geología médica como materia en los planes de estudios. Pero ya se está caminando en esa dirección, y creo que se trata de una cuestión de tiempo. No creo que pase mucho más, antes de que se implementen talleres, cursos y hasta especialidades en el tema, o al menos orientaciones de algunas especialidades, como la Geología Ambiental, por ejemplo.

¿Cómo incide la Geología en la salud de los seres humanos?

Si bien es cierto que solamente 6 elementos químicos (oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio y fósforo) constituyen aproximadamente el 99% del cuerpo humano, casi todos los restantes se encuentran también en muy pequeñas cantidades, y aun cuando sean tan escasos en el organismo, todos cumplen una función, y su déficit o exceso pueden generar enfermedades a veces crónicas y a veces agudas. Algunas de fácil remediación, y otras más difíciles de tratar.

La importancia de la geología local se fue develando cuando se «mapearon» enfermedades endémicas en distintos lugares del mundo, a veces muy distantes entre sí, pero que sin embargo coincidían en algunos aspectos de su litología.

Esto fue lentamente abriendo camino a la comprensión de que alguna relación habría entre esas dos circunstancias: la endemia y la geología local.

Como ustedes pueden ver en el cuadro que ilustra el post (tomado de Anguita Virella y Moreno Serrano, 1993), muchos de los elementos que el organismo requiere, se encuentran (o no) en las rocas circundantes, pero además, a través de procesos como la meteorización y erosión, son liberados hacia las aguas, y afectan las condiciones químicas también de los suelos y de la atmósfera.

Según cuál sea el caso, si el exceso o la falta de esos elementos en el ambiente geológico de cada área, pueden generarse enfermedades como el bocio, cuando falta el iodo; o el Hidroarsenicismo regional crónico (CRHA, por su sigla en inglés) cuando hay cantidad exagerada de arsénico en el agua, por mencionar sólo algunos ejemplos.

Hay situaciones, además en que la intervención humana puede generar riesgos inducidos, por ejemplo en zonas graníticas ricas en uranio, que al descomponerse liberan radón, un gas radiactivo, que puede ser causa de cáncer de pulmón.

En las zonas de afloramientos no intervenidas, el gas se diluye en el aire, manteniendo la radiación ambiental en niveles inocuos, pero si ese detalle no se tiene en cuenta, y se construyen viviendas, con abundancia del granito local como revestimiento, por ejemplo, o en hogares interiores, etc., el gas puede permanecer encerrado, alcanzando niveles peligrosos para la salud.

Todo lo que aquí apunto se refiere a condiciones geológicas que afectan a la población en general. Los casos de enfermedades profesionales como la silicosis o asbestosis de los mineros, exceden el concepto más estricto de Geología Médica, y se encuadran mejor en Medicina Laboral por un lado y en Higiene y Seguridad Industrial y Minera por el otro.

¿Hay modos de revertir los excesos o déficits que la Geología detecta?

En general se recurre a aditivos en la sal de mesa o en el agua de la red domiciliaria cuando se pretende compensar los déficits, y a medidas de saneamiento o a fuentes alternativas cuando el problema es el exceso.

Pero cualquiera sea el caso, el primer requisito es el conocimiento profundo de las condiciones petrológicas y la dinámica de la distribución de los detritos producidos en su erosión, a los fines de poder delimitar las áreas afectadas por cada uno de los problemas a resolver. En suma, la elaboración de los mapas de las relaciones ambiente geológico- riesgo médico, es la principal ocupación de la Geología Médica, y es por supuesto una actividad interdisciplinaria con los equipos de salud.

¿Qué más puede hacer la Geología por la salud de los seres humanos?

Desde un ángulo muy diferente, y fuera de esta nueva disciplina de la que venimos hablando, es obvio que muchos de los elementos que se utilizan para obtener diagnósticos por imágenes, o para tratamientos con radiaciones, o para artilugios ortopédicos y un sinfín de otras aplicaciones requieren el uso de recursos que sólo la minería es capaz de proveer.

Y como detalle final, no debe olvidarse la aportación que la Geología hace a la medicina forense, cuando busca sitios de enterramiento de cuerpos resultantes de delitos, o devela escenas de crímenes en función de los rastros de suelos y terrenos que contaminan cuerpos y vestimentas, tanto de víctimas como de victimarios.

Un trabajo mío publicado y que ya he subido en otro post puede servir de ejemplo.

Ojalá les haya interesado este tema, porque será un camino cada vez más transitado en el futuro por los recientes egresados, si mi intuición no me engaña.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

Bibliografía Consultada

Anguita Virella, F y Moreno Serrano, F. 1993. Procesos Geológicos Externos y Geología Ambiental. Editorial Rueda. España. (311 págs.)

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