Archivo de abril de 2013
Diccionario Geológico en clave de humor.
Hoy les voy a presentar algunas definiciones de mi Diccionario Geohumorlógico que vienen rezagadas, sencillamente porque se me ocurrieron ahora, cuando ya el diccionario viene por la letra C. De todas maneras, ya que las inventé, las comparto, aunque sea de modo algo extemporáneo.
Abancalado: terreno con bancos, propio de la City y sus áreas peatonales.
Abiótico: (Geología mé©dica) apócope de antibiótico.
Acarreo glaciario: manera de llamar a un preso que mató a sangre fría.
Accesorio: mineral que las rocas usan como bijouterie.
Accidente: contingencia topográfica inesperada.
Acídula: de esta manera, Dula.
Acratopegia: agua sin cratopegia.
Afloramiento: no le digo la verdad a Flora.
Agua marginal: agua que no acata las convenciones sociales.
Agujas de hielo: implemento de las modistas esquimales.
Amendrón: almendra muy grande.
Amazonita: guerrera valiente pero pequeñita.
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Espero que les haya gustado, y nos vemos el lunes. Graciela.
Anselmo Windhausen, pionero de la geología argentina
Si ustedes conocen algo de la historia de la Geología en Argentina, sabrán entonces que toda esa ciencia se desarrolló a partir de la llegada de una generación de geólogos alemanes que se instalaron principalmente en la Academia nacional de Ciencias, en Córdoba, y consecuentemente fueron también docentes en la Universidad Nacional de Córdoba, orgullosa heredera de esa tarea de avanzada.
Windhausen no fue de los primeros en llegar, sino que era parte de una segunda importación que le abriría las puertas a estudiosos que fueron luego próceres de la investigación geológica.
El Dr. Anselmo Windhausen (1882-1932) llegó a nuestro país desde su Alemania natal cuando apenas contaba con 27 años de edad y era ya un destacado Geólogo.
Su arribo se produjo al iniciarse el siglo XX, y desde ese momento, hasta su muerte prematura, recorrió nuestro país, abogando por la investigación petrolera en Plaza Huincul; relevando entre otros muchos sitios el Bosque Petrificado de Jaramillo, en Santa Cruz, cuyo nombre sería luego cambiado a Bosque Petrificado Cerro Cuadrado; y recomendando la explotación del lignito en el sitio que daría nacimiento al yacimiento carbonífero de Río Turbio.
Como si eso no alcanzara para convertirlo en una figura gigantesca en la Geología Americana, colaboró además en 1923 con el científico sudafricano Alexis du Toit, quien dio pruebas vitales para sustentar la teoría de la deriva de los continentes, de Alfred Wegener.
Fue también Windhausen un adelantado en la aplicación de ese paradigma, antecedente inmediato de la Tectónica de Placas, al estudio de la geología sudamericana.
En 1925 fue miembro co-fundador de la Sociedad Argentina de Geografía (GAEA), y co-editor de su revista. En 1926 fue designado profesor de Geología y Paleontología en la Escuela del Doctorado en Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba.
En 1928, la Sociedad de Geografia de Berlín le concedió (compartida con Fritz Khuehn) la medalla «Gustav Nachtigal» por su significativo aporte a las ciencias de la Tierra.
Pero su obra cumbre, la que le valió póstumamente el Segundo Premio Nacional de Ciencias, fue su libro en dos tomos denominado «Geología Argentina» (Ed. Peuser, Buenos Aires) que apareció en dos sucesivas entregas de 1929 y 1931.
Fue también tan adelantado como para proponer a YPF un convenio con la Universidad Nacional de Córdoba para generar un programa de becas para estudiantes de Ciencias Naturales. Muchos son los geólogos argentinos que se recibieron gracias a esas becas.
Cuando aún no había cumplido 50 años, falleció en el Hospital Alemán de Buenos Aires el 2 de abril de 1932.
De allí, lo invalorable de esta nota, firmada de su puño y letra, que hoy obra en mi poder, gracias al rescate del Dr Juan González Segura, quien -luego de sucesivos traspasos de un docente a otro- terminó heredando el escritorio que fuera de Windhausen.
Afortunadamente, al recibir ese mueble, el Dr Gonzalez Segura hizo una revisión cuidadosa de papeles que otros habrían tirado sin más a la basura. Por eso encontró entre otras cosas, este valioso documento, del que seré depositaria hasta el día en que Windhausen tenga su propio museo, ya que tantos otros personajes de mucha menos estatura lo tienen en Argentina.
Vean ustedes, por favor, la fecha que consta en el sobre donde fue conservada esta reliquia. Reza 24 de Diciembre de 1931, de donde puede deducirse que tal vez fuera la última nota que le envió a quien era en ese momento su colega docente, el Dr. Olsacher, el cual la archivó en una carpeta (de allí las perforaciones que se notan en el escaneo) que quedó por años en el escritorio del que les hablé.
Está, obviamente, escrita en alemán, pero me dio más trabajo traducirla que si hubiera estado en chino, porque la letra, por momentos es casi indescifrable. De hecho, hay palabras que sólo puedo decir que creo que dicen lo que traduje, pero no puedo jurarlo.
Aquí les presento los escaneos del sobre en que se conservó la nota, y del frente y dorso de la ficha en la que está escrita la misiva. Más abajo incluyo la traducción que pude hacer en función de lo que me parece leer en alemán.
Bueno, ahora, la traducción que pude hacer después de tratar de descifrar la letra, quedó así:
B. Aires, 24 Diciembre 1931.
Mi estimado Señor Olsacher
Adjunto uno de los cortes. Serán en total cuatro. Éste es del estrato con la fractura incipiente. Los otros cortes pueden ser útiles. El corte N° 2 será de la capa negra.
No se olvide de mi correo, y utilice la autorización para retirar el certificado.
Feliz Navidad y buen Nuevo Año.
Cordiales saludos.
A. Windhausen
La foto que ilustra el post es del mismo sitio del que tomé la información biográfica que he resumido en el post, y que pueden visitar haciendo click aquí si desean conocer más detalles.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
El Suquía.
Postal del Suquíapor Alberto Luis PérezAl mismo momento en que ingresaba a Córdoba por la Ruta 19, sentí que esa zona siempre me produce la misma sensación de estar viendo la historia cercana y lejana a la vez, unos diez o veinte mil años atrás.Me pregunto:-¿Cómo habrá sido de portentoso el antiguo SUQUÍA?Majestuoso, me respondo. Transportando toda el agua del valle de Punilla, los desagües de las Sierras Grandes, Tanti, Olaen… Trato de imaginar este río- hoy contenido entre cuatro paredes, (mejor dicho tres) y obligado a correr por un mínimo, estrecho canal- tras una temporada de lluvias de ésas que solemos tener los cordobeses, sin Diques de por medio.Alguna vez leí un estudio que ubica las márgenes en Alta Córdoba y Nueva Córdoba. Esas barrancas esculpidas por la fuerza del agua y el viento, alguna vez vieron de cerca los pejerreyes y las mojarras.-¡Qué maravilla de meandros habrá dibujado nuestro río – hoy convalesciente, tristemente contaminado- al llegar a los llanos, creando islas repletas de animales, totoras y quizás vida humana, al estilo de los Huarpes, que sólo diez mil años atrás vivían en los esteros de SAN JUAN, donde hoy sólo hay salinas…
El impacto de las precipitaciones intensas, inundaciones y anegamientos en las grandes ciudades
Los recientes acontecimientos en las ciudades de La Plata y Buenos Aires, deben movernos a profunda reflexión, y sobre todo, a buscar las explicaciones de por qué un fenómeno natural e inevitable se convierte en catástrofe.
Ya en otra oportunidad nos convocó la tragedia de San Carlos Minas, que verán en seguida sin embargo, que difiere en mucho de lo que hoy está sucediendo.
Empecemos por el principio, entonces:
¿Qué son las precipitaciones intensas?
Uno tiende a pensarlas como «lluvias fuertes» y punto. Sin embargo, la ciencia las define con parámetros que se calculan para cada región, según las condiciones tanto hidrometeorológicas como fisiográficas. Definir entonces la lluvia intensa para un lugar dado, significa realizar muchísimos análisis estadísticos, ya que se requiere primero establecer el tiempo mínimo sin lluvia necesario para separar un evento de otro y considerarlo como una precipitación independiente; una altura de lámina que justifique su análisis, y por fin una cantidad precipitada por unidad de tiempo, como para que se considere intensa.
A partir de allí, se puede establecer el tiempo de recurrencia, es decir, cada cuánto tiempo puede repetirse un fenómeno dado, con intensidad comparable. Y si se planifica a conciencia, esos datos deben considerarse al programar cualquier intervención en el medio.
De estos temas, ya les adelanté algo en dos posts: uno de definición de riesgos, y otro de evaluación de impacto ambiental, que les recomiendo leer también.
¿Es lo mismo inundación que anegamiento?
En el lenguaje corriente sí, pero para la Geomorfología son dos fenómenos de origen diferente, aunque puedan resultar ambos a partir de precipitaciones intensas.
Las inundaciones se relacionan con desbordes de cursos preexistentes, y en general afectan a las zonas ribereñas, o a canales, sean ellos naturales o artificiales, permanentes o temporarios, actuales o abandonados. El ejemplo que les he linkeado más arriba, de la catástrofe de San Carlos Minas, es una inundación en sentido estricto.
Tienen las inundaciones muchas aristas que analizaremos en otros posts, porque son de alto impacto y muy interesantes, pero dada la complejidad del sistema, no podemos tratar todo junto ahora.
Los anegamientos, en cambio, son el resultado de la retención de agua en un terreno desde el cual no encuentra salida por diversos problemas que impiden su drenaje. El agua que produce el anegamiento, en situaciones normales, es de origen pluvial y ocurre durante e inmediatamente después de las precipitaciones intensas.
Si ustedes recuerdan aquellos posts en que hablamos del ciclo del agua, podrán fácilmente deducir que toda aquella parte del volumen total de agua precipitada que no se infiltra o evapora, no tiene otra alternativa que escurrir.
Pero cuando algo detiene, impide, retrasa o dificulta el escurrimiento, la lámina de agua crece y puede llegar a alcanzar los niveles del evento que hoy presenciamos en Buenos Aires y La Plata. Eso es un anegamiento en sentido estricto.
Por supuesto, muchísimas veces, ambos procesos confluyen en el mismo escenario, y anegamientos e inundaciones se combinan y potencian entre sí.
Hoy nuestro foco son, pues, los anegamientos, porque en los acontecimientos recientes tienen papel preponderante, aunque no exclusivo.
¿En los anegamientos puede tener incidencia la intervención humana sobre el medio?
Sí, por supuesto.
Mientras que para evitar las inundaciones, bastaría con sólo respetar las zonas que no deben urbanizarse porque «pertenecen» a los cauces; la situación para los anegamientos es otra, porque son muchas las acciones humanas que agudizan el problema.
Supongamos por un momento que la urbanización no está emplazada en zonas de riesgo, aun así, su crecimiento incontrolado y sin planificación conduce casi inevitablemente a los anegamientos de las partes más vulnerables.
¿Cuáles son los resultados de la urbanización en general?
Aclaremos que hoy sólo quiero contarles los impactos sobre el escurrimiento del agua, porque son ellos los que inciden en anegamientos e inundaciones, pero además de estos efectos, las urbanizaciones tienen millones más, de los que iremos hablando a lo largo de muchos otros encuentros.
Pero, vean qué importantes son las principales alteraciones que en el escurrimiento introducen las construcciones urbanas:
- Aumentan la impermeabilización, con lo cual la infiltración se ve impedida, y hay un mayor caudal de agua que permanece en la superficie. En esto deberían pensar los vecinos cuando se pasan la vida pidiendo asfalto. Y es terrible la falta de criterio de los funcionarios que transforman las plazas en moles de cemento, en lugar de dejar superficies verdes para la infiltración y la evapotranspiración.
- Obstaculizan las vías naturales de escurrimiento. Esto pasa cuando se levanta una construcción en el medio de una parte baja del terreno, que hasta ese momento actuaba como drenaje natural de las partes más altas. A veces se trata de la nivelación de un terreno para edificar en él, o de una ornamentación como una fuente, un monumento o lo que sea, para «embellecer» un predio no utilizado con otros fines.
- Aceleran los escurrimientos al generar canales artificiales, que al carecer de rugosidad y vegetación drenan a mucha velocidad las aguas en las zonas altas, pero no dan tiempo de recuperación a las partes bajas que resultan anegadas.
- Concentran la salida de las aguas a través de drenajes que eligen unas pocas vías prediseñadas, en lugar de permitir la distribución de las aguas por múltiples canales aliviadores. Esto puede sumar a los anegamientos, fenómenos de inundación en las zonas recorridas por los canales que sufren desbordes en los casos de precipitaciones intensas.
¿Esto necesariamente conducirá a catástrofes?
Bueno, si no pone el asado en la mesa, por lo menos le prepara el mantel y los cubiertos, ¿no les parece?
En otras palabras, en esas situaciones, las condiciones está¡n dadas, y si se produce una lluvia intensa, un resultado como el que vemos, no debería asombrar a nadie.
¿Qué medidas preventivas se aconsejan?
Para algunas ya llegamos tarde, porque en realidad las megalópolis mismas están demostrando su inviabilidad.
Numerosos eventos naturales se han convertido en catástrofes, simplemente por la dimensión de la urbanización afectada, donde no solamente los daños se magnifican, sino que se dificultan las medidas de remediación, y se disparan problemas sociales que van desde los saqueos hasta la definitiva marginación de los damnificados, que por su enorme número resultan difícilmente reubicados en zonas de menor riesgo, o no encuentran reinserción social cuando su fuente de ingreso es afectada.
La calidad de vida -en materia de seguridad, disponibilidad de tiempo real para actividades productivas o aun recreativas, que queda muy disminuido por las grandes distancias a recorrer cotidianamente, etc. -, es también mucho menor en las grandes urbes que en las comunidades de magnitudes más compatibles con la dimensión humana.
Pero esto es casi una utopía mientras no se ponga patas arriba la concepción misma del problema.
Todo el tiempo estamos trayendo a la gente donde está el progreso, en lugar de llevar el progreso a donde está la gente. Y así vemos cómo las pequeñas poblaciones se ven abandonadas por los habitantes que terminan apiñándose en gigantescas aglomeraciones con todo el riesgo que eso conlleva.
Definitivamente se trata de decisiones políticas que los funcionarios no están dispuestos a tomar, porque por otra parte no se acostumbran a las grandes claves que podrían minimizar los problemas:
- Planificación y ordenamiento territorial con base científica.
- Evaluación de impacto ambiental antes de empreder cada modificación del ambiente.
- Consulta a los que saben sobre cada tema en particular.
- Abandono de la demagogia.
¿Hay medidas de mitigación del daño?
Sí, por supuesto, pero significan enormes inversiones, porque una vez que las decisiones equivocadas en materia de crecimiento urbano ya se tomaron, todas las medidas incluyen obras ingenieriles de mucho costo y difícil mantenimiento.
Eso sin tener en cuenta que, además, muchas de ellas resultan impracticables porque tendrían un altísimo costo social sobreagregado, en un momento en que ya se corre por detrás del problema, en vez de prevenirlo.
Por otra parte, existe la tentación, a la que muchas veces los funcionarios sucumben, de drenar las aguas de un sitio, para terminar anegando otro. Sólo un manejo integral de todo el espacio involucrado, con base científica, y honestidad política (lo que significará a veces tomar medidas antipáticas para la población) puede disminuir los daños a futuro.
¿Pueden repetirse estos eventos?
Lamentablemente sí, porque las condiciones estructurales que he mencionado más arriba son semejantes en casi todos los grandes conglomerados urbanos. Si las lluvias son lo suficietemente intensas, las consecuencias son predecibles.
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La fotografía que ilustra el post la he tomado de este sitio en la red.
Un abrazo y hasta mañana con un post más alegre. Graciela
Invitación especial.
Ya les adelanté en otro post algo de información respecto a Cuatrociencia, la muestra que la Universidad Nacional de Córdoba ha organizado con motivo de cumplir sus 400 jóvenes años. El objeto de esta muestra es acercar la Universidad al público en general, y especialmente a los jóvenes y niños.
Pues bien, dentro de ese marco, la que suscribe, o sea yo, bah, participará con una charla de divulgación científica (yo diría más bien desmitificación científica), que tendrá lugar en el Aula Interactiva de Cuatrociencia (Salón de Actos Pabellón Argentina).
El titulo de mi charla es : «Investigación en ciencia, ¿de qué estamos hablando?» y se llevará a cabo el día jueves 11 de abril a las 12:00 horas.
Ustedes ya me conocen a través del blog, de modo que saben lo que les espera: algo bien coloquial, donde la ciencia se vea como lo que es una actividad humana más, llena de desafíos, pero también de limitaciones.
Los espero, si no tienen nada más importante que hacer.
Un abrazo. Graciela


