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Glipto Boy (Billy), el “armadillo gigante” de la Era del Hielo 2.

gliptoboyHola, chicos, otra vez nos convoca una película de la superdivertida serie La Era del Hielo, de la que ya hemos hablado varias veces. Esta vez quiero que charlemos de Glipto Boy, o Billy, ese bicho parecido a un enorme tatú carreta que aparece en la segunda historia de la serie.

Y vamos a hacernos algunas preguntas, que nos permitirán  aprender algo, al mismo tiempo que recordamos tan graciosas aventuras.

¿Qué clase de animal representa Glipto Boy?

Por supuesto que definirlo no es tan fácil ni seguro, porque lo que vemos no es más que un dibujito animado, pero podemos suponer que está inspirado en un gliptodonte, ya que es lo que parece representar.

Y entonces la pregunta es ¿cómo eran los gliptodontes? A eso debo responder que si bien se parecen un poco a los armadillos, quirquinchos o animalitos similares, no son sus antepasados directos, como muchos tienden a creer. En efecto los gliptodontes no son tan parecidos a los dasipódidos (que son los armadillos) como uno podría pensar.

La confusión surge porque unos y otros presentan una coraza protectora externa, que en los gliptodontes (ya extinguidos) se conserva muy bien, a pesar de los miles de años transcurridos desde su desaparición.

Sin embargo, la diferencia más importante es que mientras que la caparazón de los gliptodontes era enteramente rígida, la de los dasipódidos está articulada en su parte media, de manera que permite a los animalitos convertirse en bolitas completamente acorazadas cuando hay alguna amenaza, como habrán visto en muchos dibujitos animados.

¿Qué caracteristicas tenían los gliptodontes?

Empecemos por decir que esos bichitos (bueno, bichotes en realidad, porque podían llegar a ser tan grandes como un pequeño automóvil, tipo Fiat 600) podían medir unos 3,3 metros de longitud, y hasta 1,5 metros de altura. Su peso llegaba a superar las dos toneladas.

Por eso mismo no eran muy ágiles, pero sí muy fuertes, cosa que naturalmente requerían para soportar su propio peso.

Por ser herbívoros, su papel era de presa de los grandes carnívoros de la época, pero además de contar con su armadura protectora, tenían también una robusta cola, que en algunas especies estaba ornamentada con puntiagudas proyecciones óseas que podían muy bien quebrar los huesos de sus depredadores.

Más abajo veremos que hay dos términos que no deberíamos confundir: gliptodonte y gliptodontino. Este último se aplica a toda una subfamilia, dentro de la cual Glyptodon es sólo uno de los géneros que esa subfamilia comprende.  Y a  los miembros de ese género en particular se les llama gliptodontes.

Ahora bien el género Glyptodon se divide a su vez en numerosas especies, por eso, no debemos confundirnos: cuando hablamos de Glipto Boy, usamos la palabra gliptodonte que tiene un sentido más general.

Mejor todavía sería llamarlo gliptodontino, porque al ser un dibujito, no podemos saber qué especie de Glyptodon representa, o si en una de ésas era un gliptodontino de otro género.

Es decir chicos, que todos los Glyptodons son gliptodontinos-, pero no todos los gliptodontinos son Glyptodons ni gliptodontes, ¿se entiende?

¿Cuál es la completa clasificación de los gliptodontes?

Expliquemos un poco mejor esto de los taxones. Taxones son los distintos conjuntos o categorías dentro de una clasificación. Es por eso mismo que un sinónimo de clasificación es taxonomía, como pueden leer en este viejo post.

Abajo verán los taxones en los que se va dividiendo toda la fauna hasta llegar a los gliptodontes. Vamos de lo más general a lo más específico.

Reino: Animalia (obviamente son animales)
Filo: Chordata (tienen una cuerda dorsal)

Subfilo: Vertebrata (tienen columna vertebral)
Clase: Mammalia (son mamíferos)

Subclase: Theria. (esto lo distingue de los animales que se desarrollan en huevos fuera del organismo materno)

Infraclase: Eutheria (eso significa que nacen suficientemente desarrollados como para no tener que permanecer en una bolsa materno o marsupio, como les pasa en cambio a los canguros y otros marsupiales).
Superorden: Xenarthra o Edentata. Para entender de acá en adelante, lean un poquito más, y ya verán…
Orden: Cingulata
Familia: Chlamyphoridae
Subfamilia: †Glyptodontinae (la cruz adelante significa que todo el taxón corresponde a ejemplares extinguidos). A todos los miembros podemos llamarlos gliptodontinos de manera general.
Hacia abajo, aparecen ya numerosos Géneros, uno de los cuales es †Glyptodon; y dentro de ese género hay también muchas especies.

Pero como ya les dije antes, nosotros no podemos aseverar si Billy es o no un verdadero Glyptodon, y de serlo no podemos tampoco saber a qué especie pertenece, porque el aspecto fundamental con el que se relaciona la metodología para clasificar los fósiles de gliptodontes, es según el diseño de las placas que conforman su caparazón. Y a eso no podemos verlo en el dibujito de la película.

¿Por qué los gliptodontes son clasificados del modo que lo son?

Ya les expliqué en pocas palabras la manera en que se categoriza a los gliptodontes hasta el nivel de infraclase. Ahora veamos lo que sigue.

Los gliptodontes son miembros del superorden Xenarthra, que también se conoce como Edentata, según la característica dominante que se quiera reflejar.

Xenarthra procede de dos palabras  griegas que significan: xenós= extraño, ajeno, raro; y arthrós= articulación. Es decir que se pretende indicar que los xernarthras o xenartros, tienen articulaciones extrañas, porque sus vértebras tienen carillas adicionales.

El término Edentata, en cambio, se refiere a otra característica del grupo, que también se expresa con el término Desdentados.

Pese a lo que parece indicar, los edentados no carecen de dientes, sino que tienen una dentadura relativamente rudimentaria, donde incisivos, caninos y molares no se diferencian entre sí, salvo por unas muy ligeras variaciones en los dientes delanteros.

Cuando designamos a un orden de organismos con el término Cingulata, estamos implicando la clase de cobertura externa del cuerpo, que en los cingulata (o lórica) se compone por un caparazón.

Imagenglipto00La familia Chlamyphoridae debe su nombre a las palabras que indican manto y perforado, porque su caparazón ostenta ornamentaciones medianamente porosas.

Y finalmente llegamos al término Gliptodontinae, que resulta de las palabras glyptós= labrado y donto= diente, lo que en definitiva significa “dientes esculpidos o labrados”, porque pese a la falta de diferenciación de los dientes entre sí, ellos ostentan un surco bien definido.

¿Cuándo  y dónde vivieron los gliptodontinos?

Si nos referimos al término más abarcativo, es decir que hablamos de la subfamilia Gliptodontinae, su biocrón (tiempo total en que existieron) abarca el intervalo entre el Eoceno tardío y el Holoceno temprano.

Si hablamos de los gliptodontes, en cambio, su tiempo de vida fue entre el Pleistoceno y el Holoceno temprano, es decir desde hace unos 2,5 millones de años y hasta hace unos pocos miles de años atrás.

Los gliptodontes ocuparon todo el continente americano, pero fueron más abundantes en el hemisferio sur, y se los encuentra sobre todo en las áreas de lo que alguna vez fueron pastizales, porque de ellos se alimentaban.

Efectivamente, al tener cuellos relativamente rígidos y tanto peso, no podían estirarse mucho, ni pararse en dos patas para aprovechar las hojas de árboles y arbustos, de allí que su comida estuviera constituida por las pasturas, propias de las grandes praderas norteamericanas, y las pampas argentinas y de países aledaños.

Se supone que los gliptodontes se movilizaban en pequeños grupos familiares en las que los machos protegían furiosamente sus crías contra los depredadores, y su territorio, contra otros grupos familiares.

¿Quién descubrió los primeros fósiles de gliptodonte?

Si bien  Charles Darwin fue un prolijo y prolífico investigador de los mamíferos sudamericanos, ya la primera mención de un especimen que podría pertenecer al género Glyptodon aparece en 1823, en la primera edición del trabajo de Georges Cuvier “Ossements Fossiles” (Osamentas fósiles).

¿Cuándo  y por qué se extinguieron?

Como siempre, en los grandes fenómenos naturales no puede reconocerse una causa única, sino que hay una convergencia de ellas.

Aparentemente la intervención humana tuvo alguna injerencia, ya que los nativos de la zona habrían consumido su carne y/o utilizado sus caparazones como refugios que hasta podían transportar de ser necesario.

Pero mucho más importante habría sido el cambio climático que por sobre todas las cosas puso en crisis el tipo de vegetación de la que los gliptodontinos se alimentaban.

Y por cierto, como en casi todas las extinciones, la propia evolución es en parte responsable de ellas, como veremos en algún otro post más adelante.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.

La otra foto es mía, tomada en el Museo de Ciencias Naturales Bartolomé Mitre de la Ciudad de Córdoba, un lugar que vale la pena visitar.

 

Un video muy interesante.

Hoy les presento un video filmado por Guille en uno de sus viajes a USA. Disfrútenlo.

Para que lo comprendan mejor, los remito a un par de posts que están en el blog, en los que  explico  bastante sobre el tema.

¿Qué sabemos del Patagotitan, el dinosaurio gigante argentino?

Imagen1patagotitanNuevamente, la Paleontología aparece en los titulares de los diarios, y antes de que me lo exijan Pulpo y Dayana,  😀 me pongo a escribir acerca de esta novedad.

¿Cuándo y dónde se produjo el hallazgo?

Pese a que hoy vuelve a ser noticia, ya en el año 2012, se descubrió el primero de los más de 150 huesos fósiles pertenecientes a por lo menos seis ejemplares diferentes de una misma especie de dinosaurio gigante.

Fue el peón rural don Aurelio Hernández, quien encontró el primer hueso en las proximidades de Trelew, Provincia de Chubut, Argentina.

¿Por qué se publica hoy como novedad?

Por la sencilla razón de que al hallazgo mismo (ocurrido en 2012) debían seguir excavaciones para extraer los restos, limpieza de todo el material, análisis de cada pieza, y la lenta reconstrucción de ejemplares tan completos como fuera posible, antes de poder finalmente intentar la clasificación.

Todo ese trabajo arrojó como resultado el descubrimiento de que se trataba de una especie nunca antes descrita, y para colmo, del animal más grande del que se tenga registro.

En definitiva, la noticia es que finalmente han sido publicados los resultados de más de cuatro años de trabajo, de un equipo de investigadores conformado por los paleontólogos  José Luis Carballido y Diego Pol [CONICET- MEF (Museo Egidio Feruglio, Trelew)], Alejandro Otero (CONICET-Museo de La Plata), Ignacio Cerda y Leonardo Salgado (CONICET- Universidad Nacional de Río Negro) y los geólogos  Alberto Garrido (MPCNJO, Zapala), Jahan Ramezzani (MITC, Massachusetts, USA), Rubén Cúneo y Marcelo Krause (CONICET-MEF).

Todos los resultados obtenidos se publicaron en la revista científica Proceedings of the Royal Society (Reino Unido).

¿Cómo habría sido el nuevo dinosaurio encontrado?

Se trataría de un ejemplar de alrededor de 76 toneladas de peso y hasta 40 metros de longitud, con un largo cuello, que permite suponer que le habría dado ventaja para alimentarse de ramas altas de árboles de gran tamaño, que por la época de su existencia, habrían existido en la hoy árida Patagonia.

Detalles menores de su anatomía lo distinguen de todas las especies anteriormente conocidas.

¿Por qué es tan importante el hallazgo?

  • Primero, porque se trata de la especie animal de mayor tamaño que se conoce hasta la fecha.
  • Segundo porque se hallaron tal cantidad de restos, que fue posible obtener la reconstrucción anatómica más completa de cuantas se conocen hasta el presente, para los herbívoros de mayor tamaño en la historia terrestre.
  • Porque el estado de preservación es igualmente favorable para la descripción específica.
  • Porque confirma una vez más que los ejemplares  de dinosaurios de mayor tamaño conocidos hasta el presente, habitaron alguna vez el territorio argentino, con lo cual ese espacio se convierte en especialmente atractivo para posteriores investigaciones y reviste potencial interés para obtener financiación, que siempre es vital en todo proyecto científico. Otros hallazgos de grandes herbívoros en la Patagonia incluyen el Argentinosaurus, y el Giganotosaurus, que ahora resulta comparativamente “diminuto”

¿A qué debe su nombre?

El nombre científico completo de este nuevo argentinito es Patagotitan mayorum.

Patagotitan es la denominación de género, y alude por un lado a su procedencia en la Patagonia argentina;  y por otro, a los ancestrales símbolos de fuerza, poder y enormidad, los titanes, semidioses de la mitología griega.

Patagotitan podría pues interpretarse como “titán de la Patagonia”.

La palabra mayorum corresponde a la especie y se acuñó en honor a la familia Mayo, propietaria de la Estancia La Flecha, donde se produjo el hallazgo de los fósiles, y donde fueron hospedados los investigadores involucrados en las tareas de campo.

¿Por qué se lo considera un titanosaurio?

Comencemos por decir que los titanosaurios conforman un clado cuya denominación más exacta es Titanosauria, y que comprende dinosaurios saurópodos macronarios (es decir de grandes narices), que vivieron a lo largo del período Cretácico, en lo que hoy es Asia, América, Europa, África y Australia.

Ahora cabe aclarar el significado de la palabra clado, que proviene del griego κλάδος (clados), que significa rama.

Un clado es pues, cada una de las ramificaciones resultantes de practicar un único corte en el árbol filogenético. Incluye por supuesto  un antepasado común y  a partir de él, toda la descendencia que forma esa única rama.

Según donde se practique el corte, un clado puede incluir géneros y especies, sólo especies, o hasta conjuntos más grandes, de allí que el clado no ocupa un lugar fijo en el árbol de la biología.

Veamos dónde se ubica el clado de los titanosaurios:

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Superorden: Dinosauria
Orden: Saurischia
Suborden: Sauropodomorpha
Infraorden: Sauropoda
(sin rango, correspondiente al clado): Titanosauria
Superfamilia: Titanosauroidea

Más abajo aparecerá pues el Patagotitan que nos ocupa.

¿Cuándo vivió y cuáles habrían sido los hábitos del Patagotitan?

Su biocrón- es decir el intervalo de su existencia como especie- corresponde al Cretácico, y las dataciones practicadas arrojan una edad aproximada a los 101 miloomes de años, lo que sería más exactamente en el final del Cretácico medio (Albiano).

Todavía es escasa la información, pero podemos adelantar su alimentación herbívora, y su posible hábito gregario (es decir que constituían rebaños o manadas), que se deduce del hecho de haberse encontrado restos de media docena de ejemplares en un espacio relativamente reducido.

¿Qué podemos agregar respecto a ese coloso?

Lo más destacable es obviamente su gran tamaño, lo cual nos lleva a pensar en ese factor como uno más de los que incidieron en su extinción, no demasiado alejada en el tiempo posterior al de la vida de los ejemplares hallados.

Por supuesto hay una convergencia de causas, algunas de las cuales ya estaré adelantando en posts muy próximos, pero el exceso de demanda sobre el medio que los alojaba, resultante de sus enormes volúmenes, pudo ser una de las causas más relevantes.

En efecto, un animal de semejante tamaño seguramente implica una gran presión sobre el medio, del cual requiere ingentes cantidades de alimento. Eso genera un estado vulnerable del nicho ecológico, y en ese estado, un pequeño cambio climático puede significar que muchas especies queden en el camino, sobre todo aquéllas muy especializadas, muy demandantes o ambas cosas al mismo tiempo.

El gigantismo es por ende, muchas veces parte de los estados finales en la evolución de una especie cuya extinción se aproxima.

Y esta fábula del exceso de demanda sobre los recursos que puede proveer el ambiente, tiene seguramente una moraleja también para los humanos, pero les dejo la tarea de deducirla a ustedes mismos, como tarea para el hogar.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio. Por supuesto es una reconstrucción teórica del  dinosuario tal como se supone que podría haber sido.

Video: Megaterio, rescate en las Sierras Grandes

Este ejemplar define una nueva especie de megaterio, hasta hoy desconocida. El paleontólogo Carlos Luna, que explica el hallazgo en el video, fue mi alumno, uno de los tantos de los que puedo enorgullecerme, por la mínima parte que me cupo en su formación.

El Museo de Paleontología de la Universidad Nacional de Córdoba.

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Megarachne servinei Hünicken. Bajo de Véliz. San Luis.

El Museo de Paleontología de la Universidad Nacional de Córdoba merece un post por su historia e importancia, y a eso nos dedicaremos hoy.

¿Dónde se encuentra el Museo?

Este Museo tiene su sede en un edficio que pertenece a la Academia Nacional de Ciencias y que ha sido declarado Monumento Histórico Nacional. Su dirección es Avda Velez Sársfield 299, y depende de la Universidad Nacional de Córdoba.

¿Cuándo se fundó?

No es sencillo establecer una fecha cierta, ya que inicialmente las colecciones fósiles que los constituían ocupaban algún espacio en las mismas instalaciones que el Museo Stelzner de Geología y Mineralogía (del cual también hablaremos alguna vez) de la U.N.C, que había sido fundado durante la presidencia de Sarmiento en 1871.

Tal vez el hito que podría tomarse como su puntapié inicial es el nombramiento, en 1885, de Florentino Ameghino, como su primer director.

¿Cómo evolucionó a lo largo de su historia?

Las primeras colecciones que darían pie a su nacimiento son las que realizaron los primeros geólogos, de origen alemán, que llegaron al país de la mano del Presidente Sarmiento, y que trabajaron de manera muy fecunda entre 1871 y 1900.

Como dije más arriba, fueron albergadas en otro Museo ya existente, padeciendo la falta de espacio propio, hasta el extremo de perder su identidad entre 1905 y 1909.

Durante un largo lapso, sólo hubo un pequeño espacio “prestado” en el ya mencionado Museo Stelzner, hasta que en 1995, durante el rectorado de Francisco Delich, y bajo la responsabilidad del Dr. Mario Hünicken, se habilitaron un par de salas para exhibición al público. Esta situación continuó hasta el año 2006, en que por razones presupuestarias volvió a cerrarse.

No obstante, el tiempo de cierre fue también de impulso para reorganizaciones internas que permitieron la reapertura en 2010.

¿De dónde proceden sus colecciones?

Pese a la falta de espacio genuino, que motivó varias interrupciones en la historia de las salas abiertas al público, las colecciones siempre siguieron creciendo, mayormente por gestión de la Cátedra de Paleontología, y de la mano de los trabajos de investigación llevados a cabo por los docentes de la Universidad e investigadores de CONICET, y gracias a donaciones varias.

Las colecciones históricas más importantes son las de los fósiles colectados en las campañas de Stelzner a La Rioja, San Juan y Mendoza; las de Brackebush a Mendoza y San Juan; las de paleobotánica de Kurtz; y las de ejemplares coleccionados por Bodenbender, Carlos Ameghino, y Windhausen entre otros.

De las colecciones más modernas, a cuyo origen me referí más arriba, merecen ser mencionadas las de microfósiles como los conodontes, que fuera tema de especialización de muchos de los investigadores que pasaron por la Cátedra.

¿Qué características tiene hoy el Museo y qué objetivos persigue?

El museo cuenta con un hall de acceso y un salón con la exhibición permanente, donde se puede leer una breve síntesis de la historia evolutiva de la vida en el planeta.

Hay tanto ejemplares reales como réplicas, que abarcan un rango de escalas que va desde los microfósiles hasta un dinosaurio de 13 metros de longitud.

La evolución geológica y climática también puede seguirse en la visita, junto con información acerca de las causas de extinción, y conceptualizaciones sobre el tiempo geológico.

En la nueva sala de exhibición hay dos secciones, una de las cuales ilustra acerca de las condiciones en que se forman los fósiles, y la otra hace un recorrido cronológico de la evolución biológica.

El objetivo excede la mera presentación de curiosidades, para adentrarse en la educación y divulgación de la ciencia y el conocimiento ambiental.

¿Qué se puede agregar?

Uno de los rasgos más interesantes es la existencia de una “Sala de descubrimientos”, organizada para la visita de niños de entre 4 y 13 años de edad, que pueden visualizar microfósiles o pequeñas partes de macrofósiles, recurriendo a lupas binoculares, además de participar en juegos didácticos y dejar sus propias impresiones a través de dibujos y comentarios.

P.S.: Tanto la foto que ilustra el post como la información básica fueron extractadas del libro Memorias Materiales,  Museos de la Universidad Nacional de Córdoba, editado por esta última, como parte de la colección de los 400 años. Corresponde al Capítulo redactado por Tauber, A. ; Mazzoni, A.; Ortega, G. y Albanessi G.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente, porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

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