Volvemos con la literatura

Hoy vuelvo a extractar para ustedes un párrafo de ese magnífico libro titulado «Tango en el paraíso», de Robert James Waller, que como ya les comenté otras veces, es también el autor de «Los puentes de Madison». Waller nació en Estados Unidos en 1930 y falleció en su rancho de Texas en 1917.

En este caso, les presento una muy buena pintura de la reacción de mucha gente ante la evidencia científica que choca con sus propios prejuicios, gustos, o intereses. Veánlo por sí mismos:

Las cosas no mejoraron cuando el ecologista apareció en el local de la Legión Americana en Salamander, y volvió a hablar. Pero por alguna razón, resultaba más difícil hacer oídos sordos cuando la audiencia era reducida y todos podían mirarse a los ojos. Era delgado y muy serio, y hablaba con voz queda. Mostraba diagramas y números, y tenía respuestas tan serenas como contundentes para sus preguntas. Era como si supiera que sus críticas provenían de las creencias infundadas que se obstinaban en preservar, y no estaba dispuesto a dejar pasar una. Ellos se empeñaron en buscar lagunas en sus argumentos. No encontraron ninguna, y por eso le aborrecieron todavía más.

Como sucede con la mayoría de las personas, por muy inteligentes que sean, Axel Looker tenía su propia forma de dejar de lado las evidencias desagradables que no encajaran con lo que él quería. De manera que aunque sabía que el científico tenía toda la razón, no podía reconocerlo ante nadie, ni siquiera ante sí mismo.

Un abrazo y hasta el próximo lunes, cuando volveremos a aprender temas específicos de la Geología. Graciela

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