Un poco más sobre la dinámica eólica

Si bien ya he comenzado a contarles algunas cosas a modo de introducción al tema, todavía tendremos muchos posts relativos a este activo agente modelador del paisaje. Hoy seguiremos todavía con algunas generalidades más. Vamos a ello.

¿Qué propiedades del viento generan su capacidad erosiva?

Comencemos por señalar que en este post, salvo aclaración en contrario, estaré usando la palabra erosión en su sentido amplio, vale decir para referirme al ciclo completo y no sólo a la fase de desgaste en dicho ciclo. Les recomiendo leer este post para que entiendan mejor el sentido de esta aclaración.

Ahora sí, veamos qué propiedades del viento le permiten ejercer una acción erosiva. En el post anterior sobre este tema, hemos definido al viento como aire en movimiento, y eso parece ser algo muy etéreo incapaz de labrar paisajes, pero no es así porque en definitiva el aire es un cuerpo físico material, con composición que puede variar según cuántos elementos accesorios incluya (contaminantes por ejemplo), lo cual le confiere al menos dos propiedades significativas: su viscosidad y densidad.

Ya en el post que he linkeado más arriba les señalé que la viscosidad y la densidad no son la misma cosa, aunque en el habla corriente a veces se usen los dos términos como sinónimos. Por las dudas les recuerdo que la densidad es el cociente de la masa de un cuerpo (en cualquier estado) respecto a su volumen.

En cambio la viscosidad es una propiedad muy característica de los fluidos, como en este caso es el aire, que remite a la resistencia al movimiento y la deformación. Se relaciona con las fuerzas ejercidas entre las moléculas y que deben superarse para obtener cambios en el estado del flujo. Dichas fuerzas generan a su vez lo que se llama tensión de corte que permite levantar partículas de los sólidos sobre los que el aire se moviliza.

Tanto la densidad como la viscosidad dependen de factores como la temperatura y el contenido de humedad y de partículas en carga, por lo cual no son constantes. Esas dos propiedades además de la velocidad, dan al viento su potencial erosividad,

La densidad del aire- aunque variable según dijimos antes- es aproximadamente unas 800 veces menor que la del agua, por lo cual por mucho tiempo se consideró que su capacidad de desgaste era despreciable. No obstante, al faltar la película protectora que implica precisamente la presencia de agua, el viento puede generar partículas de muy pequeño tamaño tal como iremos viendo en sucesivos posts.

En cuanto a la viscosidad es en promedio unas 55 veces menor que la del agua, pero vale también lo dicho más arriba.

Lo que sí es real es que tiene una competencia mucho menor que el agua o el hielo en movimiento, pero debe considerarse la definición científica del término competencia, que en su uso corriente puede llamar a confusión. Para evitar malas interpretaciones les recomiendo leer el post que acabo de linkear.

¿Cómo se denominan los vientos según su velocidad?

Al margen de la escala científica y universal de Beaufort que les presenté ya en otro post (linkeado más abajo) en el hablar corriente suele usarse la siguiente nomenclatura para designar a los vientos según su velocidad creciente:

  • Céfiro a brisa suave entre 1,5 y 15 km/hora
  • Brisa entre 16 y 22 km/hora
  • Viento suave o flojo entre 23 y 35 km/hora
  • Viento moderado entre 36 y 48 km/hora
  • Viento fuerte entre 49 y 64 km/hora
  • Viento muy fuerte entre 65 y 96 km/hora
  • Huracán desde 96 km/hora en adelante.

¿Cuál es la incidencia del viento en la dinámica exógena?

No es solamente un agente de erosión en su sentido amplio, como veremos en muchos posts venideros, sino que además es un importante elemento del clima, ya que distribuye temperatura y humedad en las partes bajas de la atmósfera.

Por otro lado, en cuanto a su capacidad de transporte, puede llevar en suspensión partículas, hasta a cientos o miles de kilómetros de distancia de su fuente de origen. Eso se explica por la ley de Stokes que ya les he explicado antes en otro post.

Un ejemplo muy interesante son las llamadas «lluvias de sangre», que se produjeron muchas veces en Italia y España, cuando las lluvias lavaban las partículas procedentes del norte de África y que se mantenían en suspensión, mientras el viento que soplaba desde áreas desérticas ricas en hematita roja las transportaba toda esa distancia.

¿Cómo se produce la acción geológica del viento?

La acción geológica del viento, así como la del agua, reconoce tres fases: carga o erosión propiamente dicha, transporte y sedimentación. Pero cada una de ellas da suficiente tema de conversación como para que hoy las dejemos en suspenso hasta otra oportunidad.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.

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