Algo más sobre la subducción

A lo largo del tiempo hemos hablado ya bastante sobre la subducción y sus efectos sobre la sismicidad, pero el tema está siempre lejos de agotarse, por un lado por su propia complejidad, y por el otro por los nuevos avances en la investigación. Hoy vamos a hablar un poco de otro matiz que se viene discutiendo en la última década aproximadamente.
¿De dónde procede la información que voy a presentarles?
Ustedes saben que soy muy respetuosa y tengo cuidado de mencionar la fuente cuando utilizo material ajeno, pero en este caso, se trata de apuntes que he ido acuñando en conversaciones personales, en presentaciones en congresos, cursos y jornadas, de modo que no puedo atribuir el resultado de esta recopilación a un autor en particular. Pero sí puedo asegurarles que se trata de conclusiones de investigaciones serias, muchas de ellas todavía en curso.
¿De qué información se trata?
Según ya les vengo explicando hace mucho, las zonas de subducción implican dos placas adyacentes, una de las cuales se hunde por debajo de la otra, en desplazamientos más o menos permanentes con velocidades aproximadamente constantes.
También hemos dicho que cuando el movimiento se traba por algún tiempo, se acumula energía suficiente como para generar grandes sismos cuando las placas finalmente se liberan de esa inmovilidad temporaria.
Ahora bien, hace algo más de una década se vienen detectando movimientos que se distinguen del desplazamiento normal de la placa en subducción.
Aclaremos, antes de avanzar más, que las placas no son -como suele imaginarse y presentarse en esquemas didácticos muy simplificados- sólidos continuos y homogéneos, sino que tienen una gran variabilidad litológica y estructural a lo largo de toda su extensión, sobre todo cuando se trata de placas mayores.
Por eso es que localmente pueden ocurrir «eventos de desplazamiento lento» o SSEs por su sigla en inglés (slow slide events) que por muchas décadas no se consideraron en las investigaciones tectónicas, pero hoy se miran bajo una nueva luz.
¿Qué son los SSEs?
Los SSEs son movimientos de una velocidad acelerada respecto a la del desplazamiento promedio de la placa, pero que no alcanzan a ser tan veloces ni repentinos como para generar ondas capaces de producir sismos apreciables.
Sin embargo, cada vez hay más consenso en asumir que aunque los SSEs no generen terremotos por sí mismos, sí pueden disparar o inducir sismos y tsunamis en las regiones próximas, donde la energía acumulada alcance para ello.
Todavía hay dos puntos vitales en discusión, cuya respuesta se sigue buscando: ¿cuán alta es la incidencia de los SSEs en sismos de gran magnitud? y ¿cómo es todo el mecanismo involucrado en la ocurrencia de los SSEs?
Hasta el presente, los SSEs que cuentan con monitoreos más completos son los que se producen en el NW de Norteamérica y el SW de Japón y en la zona norte de la subducción de Hikurangi en Nueva Zelanda.
En los dos primeros casos, los estudios no son sencillos porque la profundidad involucrada es de más de 20 km. En el tercer caso la mayor densidad de ocurrencia se da entre los 2 y 15 km desde el fondo oceánico, lo que ha permitido reconocer una recurrencia de 1 a 2 años, con duraciones de entre dos y tres semanas. Son por supuesto datos en continua revisión.
¿Qué efectos tienen esos eventos?
Hay registros que demuestran que al menos dos grandes terremotos (el de 2011 en Tohuki-oki y el de 2014 en Iquique, Chile) estuvieron precedidos por los desplazamientos lentos de que venimos hablando.
No obstante, como ya he reiterado varias veces, todo lo que hay hasta ahora son estudios en curso que señalan en esa dirección, pero que son insuficientes por sí mismos para generar conclusiones válidas. Pero de confirmarse esas hipótesis, el estudio y seguimiento de SSEs sería una herramienta invalorable para la predicción de sismos de gran magnitud.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.