Una pequeña crítica a la inducción, de la mano de Popper

04112010021Ustedes ya saben que soy docente de alma y vocación y  no solamente porque ése es mi trabajo, de modo que he intentado siempre fundamentar mis clases con conocimientos didácticos y pedagógicos.

En ese marco, he asistido a numerosos cursos y talleres donde se han llegado a proponer los más insólitos métodos de enseñanza. (Algunas anécdotas para los días viernes saldrán de allí, ya lo verán)

Entre esos métodos, la dichosa inducción viene reinando desde hace una parva de años, aunque también desde hace una parva de años, epistemólogos de fuste, como Popper, la hayan cuestionado.

Y hoy me permito sumar mi propio escepticismo, que parecerá menos herético si lo fundamento con esa opinión tan autorizada.

Recordemos que Karl Raimund Popper (1902-1994), nació en Austria,  tuvo formación universitaria en el ámbito de la Lógica y debió emigrar a Nueva Zelanda por su disconformidad con el nazismo imperante en la época .

Pero no sólo era un disidente político, como ya les adelanté, también era un cuestionador de ese método que tanto se ha sacralizado: la inducción.

Para el que no lo sabe, el razonamiento inductivo o inducción se define como una modalidad consistente en obtener conclusiones generales a partir de premisas que salen de datos particulares.

Es decir algo así como partir de observaciones repetidas de objetos o acontecimientos de la misma índole para establecer conclusiones aplicables a todos los objetos o eventos semejantes a ellos.

Podría decirse que es la generalización al conjunto, de propiedades observadas en un número finito de casos.

Popper señala al respecto que inductiva es una inferencia que a  partir de enunciados singulares o particulares avanza hacia enunciados universales a los que podría denominarse como hipótesis o teorías.

Es menester aquí explicar la diferencia entre enunciados universales y enunciados singulares.  Según Popper, los primeros tienen el carácter de leyes naturales, y los segundos- a los que también denomina “condiciones iniciales”- se aplican a un acontecimiento concreto. Son estas condiciones iniciales las que describen lo que suele conocerse como “causa” del acontecimiento en cuestión; la predicción resultante de aplicar la teoría a esa situación particular, describe a su vez, lo que se denomina corrientemente como “efecto”.

A renglón seguido, Popper critica el fundamento del método inductivo, pues los enunciados singulares nunca alcanzan un número suficientemente elevado como para asegurar su permanente y/o definitiva corroboración.

Por otra parte, para justificar la inferencia inductiva se debe establecer un principio de inducción. Popper limita la posibilidad de establecer dicho principio pues entonces todas las inducciones basadas en él serían en realidad propias de la lógica deductiva.

Popper rechaza también la doctrina de que las inferencias inductivas aun sin ser estrictamente válidas pueden alcanzar cierto grado de seguridad o de probabilidad.

Ahora bien,  si el propio principio de inducción no se toma como verdadero sino como simplemente probable, debería recurrirse o bien  a una regresión infinita o a una doctrina de apriorismo. En este último caso, si el enunciado del principio inductivo se acepta a priori, no se trata de un postulado científico sino de un dogma de fe.

A título personal, comparto en gran medida el escepticismo de Popper con relación al inductivismo, particularmente cuando se lo usa como fundamento para  la metodología didáctica.

La experiencia docente  indica que es por lo menos ingenuo suponer que enunciados de cierta complejidad puedan surgir de manera espontánea, por la mera manipulación de objetos de estudio (rocas, minerales, fósiles, mapas, fotografías aéreas, imágenes satelitales, etc.) sin un conocimiento teórico previo, siquiera muy básico.

Es como decirle a alguien: “Ve a buscar en mi escritorio”. La réplica natural vendrá en la forma de una pregunta “¿Qué debo buscar?”  Difícilmente se encuentra aquello que se ignora que se está buscando.

Por lo tanto, imaginar que un alumno después de “jugar un rato” con un grupo de rocas puede establecer por ejemplo que algunas de ellas son ígneas y otras en cambio, sedimentarias o metamórficas,  es por lo menos de un optimismo exagerado.

Y no obstante, cada vez hay más textos “modernos” basados en premisas tan inocentes como “permitir que el alumno compare muestras para descubrir por sí mismo las diferentes texturas, ( o estructuras, o minerales, rocas o lo que venga al caso)”

En mi modesta opinión, sin el marco teórico requerido, y sin los códigos sdecuados, se requerirá mucha suerte para organizar en una o dos clases  el conocimiento que a los científicos abocados al tema le insumieron años de investigación compleja.

En definitiva, no creo en la actividad por la actividad misma. Los trabajos prácticos no deberían ser meras sesiones de manipulación de especímenes sin ton ni son.

Tirar unos cuantos ejemplares sobre la mesa y decirle a los alumnos que “los clasifiquen” es una actividad inconducente.

El docente tiene la responsabilidad de  generar una actividad práctica con consignas claras, objetivos bien establecidos y por supuesto, con basamento teórico suficiente.  De lo contrario, sería igualmente provechoso poner a los alumnos a jugar a la payana, esperando que después de un rato sean expertos petrólogos. Con mucha suerte, si uno le has dado un marco teórico previo, a lo mejor algunos llegan a reconocer  cuáles de las “piedritas” son plutónicas y cuáles son volcánicas.

Y que se enojen los  pedagogos si quieren.

Un abrazo, Graciela

4 comentarios para “Una pequeña crítica a la inducción, de la mano de Popper”

  • terox dice:

    Mirá, te entendí apenas la mitad de la parte teórica…

    Lo que si me parece increíble es que a nivel universitario (entiendo que ese es el caso) se pongan a hacer experimentos pedagógicos más propios de un jardín de niños… como diríamos acá, es como querer inventar el agua tibia…

  • Graciela L.Argüello dice:

    Tal cual, Terox, ya vas a ver las barbaridades que conocí, cuando las vaya subiendo a la etiqueta de anécdotas. Hasta me tocó leer en una propuesta de un concurso, (hace una parva de años) a alguien que proponía como “trabajo práctico” que los alumnos recortaran cartulinas de colores para representar las placas en movimiento, y las hicieran desplazarse por un pizarrón, pegándolas con cinta scotch en distintas posiciones. Y precisamente lo que le pregunté al aspirante al cargo docente fue : “¿Alguien le dijo que el cargo al que aspira es en la Universidad y no en el Kindergarten?”
    Imaginate decirles a los alumnos el primer día de clase, que traigan una bolsita con cartulinas de colores, tijeritas, y la meriendita para la tarde…
    Un beso Graciela. No te pierdas las anécdotas, van a estar jugosas.

  • Nu dice:

    Genial la explicacion de popper !

  • Graciela L.Argüello dice:

    Gracias, Nu.

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