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¿Tienen relación el sismo en España y la predicción hecha para Roma?

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Hoy, cuando se produjo el sismo en España, pensé que debía escribir algo al respecto, pero que no significara ni repetir lo ya señalado en otros eventos, ni adelantarme al análisis más sistemático que ya he iniciado por entregas, y así fue que se me ocurrió esta vuelta de tuerca sobre el tema, sobre la cual hay tanto para decir.

Pero vayamos por partes, y analicemos primero el sismo español con nuestra mirada geológica.

¿Cómo y cuándo se produjo el evento sísmico en España?

Se trata de un terremoto con dos liberaciones de energía separadas por menos de dos horas, que alcanzaron magnitudes de  4.5 grados y 5.3 grados, y que se registraron a las 17:05 y 18:47 (hora local) respectivamente.

El epicentro se situó en la ciudad de Lorca (Murcia), emplazada en el sureste de España, a 368 km de Madrid.

Se trata de un evento de poca profundidad, lo cual explica en buena medida los daños provocados, ya que la cantidad de energía liberada no es muy grande, sobre todo si se la compara con la de los terremotos de Chile o de Japón, de reciente ocurrencia.

¿Por qué se produjo el sismo en ese lugar?

La zona afectada yace sobre la costa mediterránea, y conviene recordar que toda esa región es muy activa, sobre todo volcánicamente, pero también en lo que a sismos se refiere.

Y esto es así, porque en esa zona corre un límite entre placas, y ya les he explicado que es precisamente a nivel de los contactos entre las mismas donde se producen una gran variedad de fenómenos espectaculares.

Si miran el mapa, el mar Mediterráneo es atravesado por la zona en que la placa Africana colisiona con la Eurasiática, y esta última se ha visto convulsionada últimamente por varios sismos acontecidos en su borde opuesto, de modo que su movilización no debería ser una sorpresa.

imagen-placas-etc11España registra un promedio de 2.500 terremotos anuales, casi siempre con magnitudes de entre 2 y 3 grados como máximo. Por esa razón, pese a la habitualidad de los eventos, su baja intensidad los hace pasar desapercibidos.

No obstante, un terremoto de energía modesta como el de la fecha, es muy destructivo por la alta vulnerabilidad de las edificaciones antiguas y no necesariamente sismorresistentes.

Con respecto al sismo registrado en la fecha, se encuentra entre los más graves acaecidos en los últimos sesenta años en España. El 20 de abril de 1956,  la provincia de Granada padeció un terremoto con el saldo de 12 muertos, más de 70 heridos y 500 edificios destruidos; mientras que en la provincia de Huelva, un evento de 7.5 grados de magnitud dejó cuatro muertos el 28 de febrero de 1969.

¿Qué se había predicho para el 11 de mayo de 2011?

En realidad se trata más de un rumor que de cualquier otra cosa, ya que se atribuye a Raffaele Bendandi (1893-1979), la supuesta previsión de un violento terremoto que debería haber tenido lugar hoy, 11 de mayo, en Italia, el cual habría dado por resultado la destrucción de la ciudad de Roma.

Pero, de hecho, no se presentó publicación alguna para probar tal predicción, y Bendandi no era tampoco un científico, sino un autodidacta que se había hecho conocido en la época de Mussolini por supuestos aciertos relativos a terremotos de ese tiempo, de los cuales tampoco hay registro fidedigno (me refiero a los aciertos, no a los terremotos)

¿Ese terremoto supuestamente previsto podría ser éste de España?

No, de ninguna manera, porque ni ocurrió en Italia, ni destruyó ciudad alguna, ni tuvo la entidad requerida para ser equiparable a ese megaevento anunciado.

Digamos que hubo una rara coincidencia en la fecha, pero nada más.

Eso sería como si yo le dijera a un amigo: “Mañana te vas a ganar el gordo de la lotería de Santa Fe”, y el cuñado del socio de ese amigo se ganara un asado en la feria de platos del Jardín de Infantes de su hijo. ¿Les parece que yo podría decir que acerté en la predicción?

Pero hagamos una salvedad importante: es probable que ahora sí se produzca alguno que otro movimiento más, si no  en Italia, en cualquier otro lugar del Mediterráneo, pero sencillamente como parte del acomodamiento de la placa que ya comenzó a dar señales de vida. El famoso efecto dominó del que tantas veces les he hablado. Eso no significaría que la predicción haya sido correcta, sino que ocurrido el primer desplazamiento notable, todo el conjunto debe reajustar su posición de equilibrio relativo.

¿Por qué no aceptamos esa predicción como un hecho científico más allá de sus diferencias con lo que ocurrió en realidad?

De por sí esas diferencias ya mencionadas podrían bastar para rechazarla, pero existe además otro cúmulo de razones:

  • Como ya lo expresé más arriba, no está documentada en ningún escrito serio.
  • Nunca Bendandi explicitó metodología científica ni técnica para predecir terremotos.
  • El conocimiento geológico en la época de actividad de este autodidacta estaba en pañales (y sucios para más datos), tanto es así, que ni siquiera se había entronizado el actual paradigma de la tectónica de placas.

  • El solo hecho de poner una fecha exacta a una predicción sísmica desmerece toda su credibilidad, aún a la luz de una ciencia muchísimo más evolucionada, como es la actual.

¿Hay posibilidades reales de predecir eventos sísmicos?

Hace ya bastante que se viene trabajando en esa dirección, y hay muchos datos que permiten esperar la ocurrencia de determinados eventos en un intervalo de tiempo no demasiado acotado.

Esto quiere decir que no se puede poner fecha, pero sí suponer que algo se aproxima o puede esperarse en un sitio determinado, en un plazo mediato y no estrictamente definido.

Sobre esas metodologías, vendrán muchos posts en el corto plazo, no lo duden, porque son sumamente atractivas.

A propósito de estos pronósticos, un ejemplo de razonamiento lógico y científicamente fundamentado lo vieron en este propio blog, cuando con motivo del terremoto de Nueva Zelanda, advertí que convenía mirar hacia algunas zonas como Filipinas, entre otras, porque hacia allí podían desplazarse las tensiones resultantes del acomodamiento de placas.

Desafortunadamente, a los pocos días, la naturaleza me dio la razón cuando ocurrió el sismo de Japón, país asentado entre tres placas, una de las cuales es precisamente la de Filipinas.

Por otra parte, el próximo lunes sube un post sobre Geoindicadores, que tangencialmente roza el tema, ya que no apunta estrictamente a predicciones sino a monitoreo de eventos y cambios actualmente en curso; pero es bueno hacer notar que a veces los llamados “signos precursores” de un terremoto, permiten dar alertas tempranas sobre su advenimiento.

En esos casos en particular, no se trata de una predicción en sentido estricto, sino de una detección con un margen de tiempo que puede a veces significar la diferencia entre una catástrofe y un evento inevitable, pero de consecuencias no tan luctuosas.

Para que se entienda mejor valga el siguiente ejemplo: los signos precursores son como el malestar y la fiebre que preceden a la erupción típica del sarampión: primero se sienten esos síntomas y uno o dos días después se ven las típicas manchitas. Pero cuando comienza la fiebre, la enfermedad ya está instalada.

De la misma manera, hay determinados acontecimientos que si bien se perciben antes de la sacudida principal, ya son parte integrante del fenómeno sísmico, y saber reconocerlos puede permitir la emisión de alertas tempranas con horas y hasta días de antelación. Pero, repito, no se está prediciendo en ese caso, sino sencillamente decodificando las señales más precoces de un terremoto.

Los animales lo hacen constantemente, y por eso el seguimiento de sus conductas es una de las tantas estrategias dentro de la metodología de prevención.

Pero todo eso ya es materia suficiente para numerosos posts en el futuro. Por hoy me despido hasta mañana, ya que éste es un post fuera de programa, dictado por los acontecimientos. Un abrazo Graciela.

PD: A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.

P.S.: La foto que ilustra el post es de las muchas que me envió mi amigo Paulino, y corresponde a efectos del terremoto de 2010 en Chile.

¿Por qué si hubo un tsunami en Japón, se ordenaron evacuaciones en lugares como Ecuador y Chile?

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Hola, otra vez, algo muy breve, para explicar algo que tal vez resulte oscuro al habitante que se ve sometido a una alarma a miles de kilómetros de distancia del lugar del evento sísmico de la fecha. ¿Por qué se dan alertas de tsunami en Chile y Ecuador, si el origen estuvo del otro lado del mapa?

No quiero volver a abundar en temas que ya hemos tratado, por eso los remito a los correspondientes posts, que pueden encontrar en este blog.

Eso los llevará a muchos textos donde les he ido explicando estas abrumadoras manifestaciones de la naturaleza.

Pero sí hay unos pocos puntos que merecen ser destacados: en primer lugar, recordarán ustedes que cuando se produjo en fecha reciente el terremoto de Nueva Zelanda, ya les advertí que cabía esperar una especie de efecto dominó sobre las placas involucradas, y eventualmente las adyacentes.

Entre los sitios a mirar con atención que señalé, además de la placa Pacífica, estaba la zona de Filipinas, hacia donde podía esperarse que se corriera la liberación de energía.

Pues bien, Japón se encuentra afectada por tres placas, las dos mencionadas (Pacífica y Filipinas), y la Eurasiática, de modo que no podía tomarnos tan de sorpresa lo acontecido en la madrugada de hoy.

Entonces, las réplicas que cabe esperar y los sucesivos sismos de acomodamiento, seguirán seguramente centralizados en esas tres placas y sus adyacentes.

Pero hoy nos convoca la alerta de tsunamis lanzada, que llega hasta América Latina, y definir si es o no razonable.

Pues sí, lamentablemente sí, yo diría que hay que estar vigilante y atento a todas las indicaciones de autoridad competente.

En esta situación es mejor exagerar las precauciones que ignorarlas, y les indico por qué: si bien en sitios como México, Perú y Chile, la Placa Pacífica ya no está directamente sobre el continente, sino que está separada de él por la de Nazca o Cocos según el caso, y sus movimientos en respuesta podrían tener un considerable retraso para producirse, el océano tiene en cambio su propia dinámica.

¿Esto qué significa? significa que no necesitamos un gran desplazamiento de las placas del lugar para que los efectos de un tsunami afecten una zona costera, puesto que la energía que moviliza la masa marina puede haberse liberado a gran distancia, y llegar de todas maneras.

Por supuesto, cuanto mayor sea la distancia recorrida, más energía se irá perdiendo y los posibles efectos pueden ser más moderados, lo cual es una fortuna, indudablemente.

Pero, lo que debe resaltarse es que el hecho de que aunque la placa convulsionada no sea la de los fondos costeros de Chile, por ejemplo, no implica que se esté absolutamente a cubierto de un posible maremoto, ya que la masa oceánica es continua.

Vale decir que aunque la corteza sobre la que se asienta el agua esté fragmentada, a la hora de agitarse el propio fluido, éste no presenta separaciones ni rupturas.

Mi consejo puede ser reiterativo, pero no está de más: escuchen a las autoridades competentes, no al murmullo popular; miren el mar, y si algo les llama la atención, reaccionen rápidamente; estén atentos a las actitudes de los animales, si migran hacia las zonas altas, síganlos. Si están encerrados y se agitan sin causa aparente, libérenlos y síganlos también.

Si no tienen motivos para ir a la costa, no vayan, y si tienen posibilidades de tomarse un tiempo en lugares más mediterráneos, no se priven de hacerlo.

Pero sobre todo, eviten el pánico innecesario, que lejos de ayudar sólo complica las cosas.

Alertas es la palabra, no alarmados. Un enorme abrazo, y espero que todo siga en calma. Graciela

PD: A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.

Video de la propagación del tsunami

El sismo de Nueva Zelanda, su interpretación geológica

imagen1para-nueva-zelanda1Hace tiempo que vengo hablando de terremotos y tsunamis, empujada por los acontecimientos, lo cual me ha impedido por el momento el abordaje sistemático que quiero hacer a la tectónica de placas, porque requiere muchos conocimientos previos que deseo presentarles con una secuencia lógica.

No obstante, hay ya algunos conceptos que debidamente simplificados, han ido apareciendo en el blog, y a los que los remito para no repetir detalles de un post a otro. Por eso, les recomiendo que usen los links que pongo a su disposición en cada caso, y repasen ideas ya presentadas.

Es decir que hoy sólo voy a referirme al caso específico de Nueva Zelanda (o Nueva Zelandia, si prefieren, como también se la puede seguir llamando), con las particularidades y consecuencias posibles que le dan color propio a la situación.

En el día de la fecha,  martes 21 de febrero,  a las 12 horas 51 minutos de la hora local, se produjo un terremoto con magnitud 6,3 de la escala Richter, que ha causado daños materiales y alrededor de un centenar de víctimas personales.

El hipocentro estaría situado a 5 km de la ciudad de Christchurch, la segunda en  importancia del país,  y a  4 km de profundidad, según el Servicio de Geofísica de Estados Unidos (USGS).

Comencemos por darle un contexto geográfico:

¿Dónde está ubicada la zona afectada por el sismo?

Nueva Zelanda forma parte de la región conocida como Oceanía, de la cual el país más conocido es Australia.

Precisamente al sudeste de Australia se encuentra este territorio largo y estrecho, que vemos en el mapa (tomado de Wikipedia) que comprende dos islas grandes y una cantidad de otras mucho más pequeñas. Esa configuración no es caprichosa, sino que responde a su historia geológica.

El conjunto abarca unos 268.000 km 2 y en él se destacan las Islas Norte y Sur, cuyos nombres en el idioma nativo maorí son Te Ika un Maui y Te wai Pounamu, respectivamente.

Estas dos islas mayores se encuentran separadas por el estrecho de Cook, que tiene un ancho mínimo de 22 km.

Si les interesa buscarlas en Google Earth, las coordenadas son entre 29° y 53° de latitud S y entre 165° y 176° de longitud  E.

¿Por qué tiene esta zona actividad sísmica recurrente y violenta?

Los invito a mirar en el mapa más abajo la posición en el marco de la tectónica de placas. Me tomé para ello el trabajito de marcar Nueva Zelanda con un recuadro, que si se fijan bien, está montado precisamente en una zona de límites entre dos placas, que como ya les conté con motivo del terremoto de Chile, es un tipo de emplazamiento de mucha movilidad y liberación de energía.

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¿En qué se parece esta situación a la de Chile, y en qué se diferencia de ella?

En ambos casos hay convergencia entre placas, y un proceso de subducción, situación que implica en los dos sitios alta actividad tanto sísmica como volcánica.

Pero allí terminan las coincidencias y comienzan las diferencias.

En primer lugar, se trata de placas distintas no solamente por su ubicación sino por su carácter. En Chile estuvieron involucradas las placas de Nazca (oceánica) y la Sudamericana (continental); mientras que en este caso las dos placas en juego (Australiana y Pacífica) son de composición oceánica.

Esto no es en absoluto trivial, ya que toda la dinámica cambia por razones que en otros posts analizaremos con profundidad y detalle, pero que ahora debemos adelantar que básicamente tienen que ver con su densidad.

En el caso en que la colisión es entre una continental y una oceánica, la primera está destinada a permanecer en la superficie, y la otra a subducir por ser la más pesada.

Cuando las dos son oceánicas, el destino de cada una depende de juegos mucho más complejos en los que un detalle no menor es la velocidad de  su desplazamiento, pero una de ellas subducirá también.

En esta subducción con dos placas oceánicas ¿qué efectos se producen?

Por cierto que hay mil detalles que analizar, pero hoy nos centraremos en el caso de Nueva Zelanda, porque como ya les dije, toda la Tectónica de Placas se desmenuzará de manera más sistemática a lo largo de numerosos posts.

De manera sencilla y abreviada, digamos que cuando una placa se mete por debajo de la otra ( en este caso la Pacífica está en descenso) en la zona de ese ingreso rumbo al manto, se generan profundas fosas oceánicas (para este lugar las de Tonga- Kermadec), del otro lado de las cuales, el alivio de presiones propio de la zona de ruptura permite entre otras cosas el ascenso del magma que da origen a lo que se llama arcos volcánicos.

Podemos ya fácilmente deducir que todo el archipiélago es pues resultado de la actividad magmática, lo que lo hace volcánicamente muy activo. Si además hay subducción, no pueden tampoco asombrarnos los terremotos.

En efecto, cuando hablamos del sismo de Haití, dijimos ya que hay diversas causas para los terremotos, y aquí se conjugan dos de ellas, y las de más liberación de energía, precisamente.

¿Por qué fue éste un momento favorable para un sismo de gran magnitud?

En realidad los movimientos son continuos, y lo que varía básicamente es el monto de energía liberado en un único episodio.

Cuando, como ya expliqué en otros posts y sus respectivos comentarios, se ha producido un silencio sísmico, es decir un largo tiempo en que las placas se habían encontrado trabadas acumulando energía, se enciende la luz roja, porque en algún momento se producirá el gran salto.

Así fue hace un año en Chile, y ya en ese momento advertí en ése y otros posts, que se vendría un largo tiempo de agitación sísmica porque las placas habían abandonado una posición de precario equilibrio, y se moverían reacomodando sus límites, en una especie de efecto dominó.

Recientemente hubo un nuevo sismo de magnitud en Chile, en una placa que todavía se está acomodando y cabía esperar que algunas de las placas vecinas se movieran más bruscamente de lo habitual para  reacomodarse.

Algo así pasó hace un año, cuando México se vio afectada. En ese momento el mayor efecto rebote fue hacia el norte, afectando fundamentalmente a la placa de Cocos, pero también a la porción noreste de  la Placa Pacífica, colindantes  ambas con la de Nazca.

Ahora, parece que el corrimiento más importante se está dando en el otro extremo, pero de la misma placa Pacífica, perturbada por la de Nazca otra vez.

¿Por qué este terremoto, causó más daños que el del 4 de Septiembre de 2010, que era de mayor magnitud?

En efecto, en esa fecha ocurrió casi en el mismo lugar un sismo de magnitud 7, que sin embargo no fue seguido de pérdidas de vidas.

Esto se debe principalmente a que la profundidad de este sismo de hoy fue de apenas 4 kilómetros, es decir fue muy somero, lo cual implica que casi toda la energía liberada llegó prácticamente sin pérdidas hasta la superficie donde generó las ondas largas responsables de los daños.

Cuando el hipocentro del sismo es más profundo, mucha de la energía se va invirtiendo en deformaciones y rupturas de rocas subyacentes, pero en este caso, en tan breve recorrido, la fuerza del terremoto prácticamente estaba intacta por decirlo de una manera sencilla, cuando llegó a la zona urbanizada.

¿Cabe esperar más terremotos?

Lamentablemente sí. No solamente las réplicas de este movimiento principal, en sitios muy próximos, sino que cabe también prestar particular atención a todos los bordes de las placas que ahora se agitaron.

Por ejemplo, es importante monitorear lo que pueda estar ocurriendo en Nueva Guinea,  Australia, Indochina , Filipinas, etc.

No significa esto que haya que alarmarse, pero sí prestar atención a lo que indiquen los organismos específicos que seguramente están abocados al seguimiento de los cambios in situ.

Y no está de más, también ser sensible a los que muchas veces avisan sin ser escuchados: los animales domésticos y silvestres. De esto hablaremos en su momento, porque aunque no lo crean, forma parte de las estrategias de predicción científica.

¿Tsunamis son previsibles?

No sería demasiado extraño, ya que son placas oceánicas, precisamente, las que se están deformando.

Las fosas al oriente de la zona de convergencia de las placas, podría eventualmente actuar como barrera de disipación de la energía en profundidad, pero el occidente podría llegar a verse afectado. Lo bueno del caso es que los tsunamis pueden advertirse con horas de anticipación.

Y como siempre, pregúntenle a sus mascotas 😀

PD: A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.

Bueno, espero no haberlos aburrido con este tema, y los espero mañana con una gacetilla. Un abrazo Graciela

Tragedia de San Carlos Minas, ¿qué pasó el 6 de enero de 1992 y por qué?

Cada 6 de enero se cumple un nuevo aniversario de una tragedia que podría no haber ocurrido si se hubieran tenido en cuenta las condiciones geológicas y geomorfológicas del terreno antes de planificar su uso.

Conviene aclarar que la inundación en sí misma era, como casi todos los eventos geológicos, absolutamente inevitable, pero podría no haber tenido las consecuencias trágicas que ya conocemos, si se hubiera respetado la “vocación natural” del territorio, en lugar de intervenir inadecuadamente en él.
Es decir, que una vez más quedó demostrado que el concepto de catástrofe es antropocéntrico por excelencia como ya señalé.

¿Dónde se encuentra la población de San Carlos Minas?

En la Provincia Geológica Sierras Pampeanas de Córdoba y San Luis, geográficamente en la Provincia de Córdoba, Argentina, con coordenadas 31° 11′ latitud Sur y 65° 16′ longitud oeste, a 740 metros sobre el nivel del mar.

Su ubicación es sobre la pendiente occidental de las Cumbres de Gaspar, que son parte a su vez del Cordón Central de las Sierras Pampeanas de Córdoba.

¿Qué ocurrió el 6 de enero de 1992 en San Carlos Minas?

Nada menos que lo que hoy se recuerda como la peor catástrofe acontecida por causas naturales y en tiempos históricos, en la Provincia de Córdoba.

Según lo que comunicó en su momento la prensa, el Arroyo Noguinet, que por largas temporadas luce casi escuálido, creció a expensas de una fuerte tormenta hasta generar un frente de crecida de 300 metros de extensión lateral y ocho metros de altura, que se encajonó en el viejo puente, en buena medida ya obstaculizado por troncos y escombros arrastrados por la corriente.

De resultas de ello, parte del agua endicada aguas arriba se precipitó por lo que había sido su viejo cauce, justamente donde se había urbanizado intensivamente en las décadas anteriores.

El propio puente cedió también y el agua arrasó con aproximadamente 100 casas, muchas de las cuales fueron arrancadas con sus cimientos completos.

Otras 72 viviendas resultaron dañadas, y el barro se aposentó con espesores de hasta un metro en el propio centro del pueblo, que contaba con alrededor de mil habitantes entre permanentes y estacionales.

Todo el evento duró menos de dos horas, en las cuales algunos cuerpos fueron arrastrados hasta el dique Pichanas y otros no aparecieron jamás. Se calculó que se habían perdido unas 40 vidas humanas.

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¿Qué características meteorológicas tuvo el evento que produjo la inundación de San Carlos Minas?

Se trató de una tormenta convectiva, característica del verano, ya que es producto del rápido ascenso de aire sobrecalentado hasta alturas en que la condensación de la humedad produce nubes de desarrollo vertical, las cuales a su vez generan precipitaciones intensas. (Ésta es una descripción muy breve de un tema que amerita futuros posts).

El área de influencia de la tormenta en ese momento fue de unos 400 km2, comprendiendo varias cuencas, entre las cuales estaba la del Arroyo Noguinet.

La Dirección Provincial de Hidráulica de Córdoba informó la caída de 240 mm de agua a lo largo de seis horas en la cuenca alta (Cumbres de Gaspar); 140 mm en siete horas en la cuenca media y 204 mm en seis horas en la parte baja.

Como es natural, las precipitaciones fueron variando su intensidad, pero tuvieron su pico en un lapso de tres horas aproximadamente.

El caudal estimado para el escurrimiento producido fue de 1900 m3 por segundo.

Estudios posteriores determinaron un tiempo de recurrencia de cinco mil años para eventos de esta magnitud.

Esto quiere decir que ocurre uno de ellos, en promedio, cada 5.000 años. Pero como todo cálculo estadístico puede resultar peligrosamente engañoso si no se comprende que el mismo resultado puede obtenerse con dos tormentas separadas por cinco mil años entre sí, pero también por dos tormentas semejantes en la misma semana, o lustro o década, seguidas de casi 10.000 años sin que se repitan.

¿Cómo puede describirse la inundación desde el punto de vista geomorfológico?

El detalle de los acontecimientos que arriba se describen de manera casi anecdótica, tiene un correlato geomorfológico que es el siguiente:

Luego de haber llovido copiosamente en toda la cuenca desde la madrugada, y cuando el caudal de agua que se desplazaba por ella superó el umbral de 1.000 m3 por segundo, alrededor de las 9 de la mañana el agua comenzó a ingresar al valle donde está emplazada la población, utilizando un paleocauce (cauce antiguo que hasta ese momento no era funcional y que fue reactivado en el evento) que está al este del pueblo, y que puede verse en la fotografía aérea de 1994, señalado con las trazas en rojo que marcan la dinámica de la creciente.

El paleocauce es el que aparece más a la derecha del lector y que se ve como un curso serpenteante, mientras que las otras flechas más rectas marcan desbordes desde él y desde el Arroyo, todos los cuales afectaron al poblado arrasándolo desde distintos frentes siempre de este a oeste. Aclaremos que el norte está hacia la parte superior de la foto aérea.

Este primer ataque cubrió la zona urbanizada con un espesor de aproximadamente un metro y medio de agua.

A continuación, el meandro (curva acentuada del río) que se ve al sur del pueblo se rompió con el avance de la creciente, abandonando así las aguas su curso habitual, para dirigirse hacia la parte de urbanización más reciente, un barrio de planes de vivienda, que fue el más afectado y donde más vidas y bienes se perdieron en todo el evento.

A la salida del meandro se localizaba el puente carretero que se mencionó más arriba y que se observa claramente en la fotografía aérea de 1970, el cual primero actuó como barrera que forzaba el agua hacia el pueblo, y luego, al ceder, liberó una corriente de agua, lodo, escombros, etc., sobre la ya devastada población.

En las Figuras que siguen, puede observarse la reconstrucción del evento.

San Carlos Minas

¿Qué factores condicionaron la magnitud del evento?

Hubo factores de diversa índole que generaron las condiciones para la producción de la inundación misma, y a ellos se sumó la intervención antrópica (humana) para que esa inundación fuera en definitiva catastrófica.

  • Factores meteorológicos fueron las características propias de la tormenta, tales como su intensidad, duración y distribución temporal.
  • Factor geológico dominante fue la constitución litológica, que corresponde en un 70% a rocas metamórficas de muy baja permeabilidad.
  • Factor geomorfólógico de alta incidencia es el relieve abrupto que se encuentra al este de la zona afectada, y que concentra los escurrimientos precisamente hacia el valle que ella ocupa.

  • Factor antrópico que además resultó determinante es el emplazamiento de la urbanización.

¿La tragedia pudo haberse evitado?

Sí, si se hubiese ocupado el terreno de una manera coherente con una planificación en que se hubiera tenido en cuenta el riesgo geológico.

Vuelvo a repetir lo ya dicho: el fenómeno de la creciente no podría haberse evitado, pero sí sus consecuencias.

Por ejemplo, la mala ubicación del puente, a la salida del meandro, y su diseño en el que no se atendió a la cantidad de agua que se debería evacuar en un evento extraordinario como el de 1992, son elementos que definieron el desarrollo de la tragedia, según ya se ha mencionado.

Por otra parte, los invito a observar la foto de 1970 y compararla con la de 1994:  en la última está resaltado en rojo el paleocauce que se reactivó en el evento, pero en la de 1970 es también visible, sobre todo para un ojo entrenado.

Por mínima que hubiera sido la participación de los técnicos (geólogos por ejemplo) en la planificación urbana, ese rasgo habría sido una señal de alarma al rojo vivo.

En efecto, la urbanización se encuentra claramente  encerrada entre un canal que actúa como lecho episódico (de esto habrá posts en el futuro, pero se trata de un cauce que se activa  solamente en crecidas extraordinarias) en el límite este del valle y el canal actual activo, sobre el límite oeste.

La mera presencia de señales de antiguas inundaciones (el paleocauce y los niveles de terrazas) indica que esa zona debe ser liberada al río porque éste lo reclamará en algún momento.

Instalar allí un barrio es suicida, o como muchas voces dijeron en su momento, una prueba de avaricia, corrupción o tal vez ambas cosas, en las personas responsables de aprobar los planes de vivienda y llevarlos a cabo.

Ojalá esta dramática experiencia sea tenida en cuenta por los planificadores urbanos.

Espero que no les haya aburrido un post tan extenso. Un abrazo Graciela.

PD: A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.

Bibliografía consultada:

Barbeito, O. y Ambrosino, S. 1993. Estudio geomorfológico de la catástrofe de San Carlos Minas. Pcia de Córdoba. Rep. Argentina. X Simposio Brasileiro de Recursos Hídricos. I Simposio de Recursos Hídricos do Cone Sul Anais 3. 78-97

Barbeito, O. y Ambrosino, S. 2005.Evaluación de umbrales de inundaciones extremas y desastres, mediante el empleo del criterio geomorfológico, las técnicas de teledetección e información histórica. RIOS 2005: Principios y Aplicaciones en Hidráulica de Ríos. H. D. Farias, J. D. Brea y R. Cazeneuve (Editores). ISBN 987-20109-4-3 (CD-ROM) & 987-20109-5-1 (libro). Segundo Simposio Regional sobre Hidráulica de Ríos, Neuquén, Argentina, 2-4 nov. 2005

Las tres figuras pertenecen al trabajo citado en primer término, mientras que la comparación entre fotografías aéreas que ilustra el post es del segundo de los trabajos mencionados.

Agradezco la gentileza de ambos colegas, Barbeito y Ambrosino, quienes me facilitaron el material bibliográfíco detallado más arriba.

¿Por qué puede haber cambiado de color el lago Huechulafquen?

ACTUALIZACIÓN:

Hoy (4 de enero de 2011) está advirtiendo la prensa que en el Nahuel Huapi se estaría registrando también un cambio de color, y mi análisis puede aplicarse también a ese caso, ya que ha habido nuevamente un sismo de cierta importancia en la zona en que se encuentra este nuevo lago (el Nahuel Huapi).

Por supuesto, hay condiciones locales ligeramente diferentes, pero lo que escribí el 6 de diciembre puede servir de pista, por eso lo estoy actualizando hoy.

Por otra parte la nueva coincidencia sismo- cambio de color, apunta a reforzar la presunción de una relación causal más que fortuita.

Esto es lo que posteé en diciembre:

800px-2006_0220huechulaufquen0037Hace un par de días, Dayana me envió una nota tomada de la página del CONICET, y yo ya sé que eso significa que tengo que hacer un post al respecto.  (Me explota esta chica, no hay caso… 😀 . No importa, Day, lo mismo te quiero)

La escueta noticia que yo debo interpretar para ustedes, se refiere al cambio de color, de azul oscuro a turquesa, detectado en el lago Huechulafquen,  aproximadamente en agosto de este año y con posterioridad al sismo de Chile.

Ciertamente ya hay investigadores en el lugar estudiando el tema, y yo sólo haré, como lo indica la etiqueta que elegí para el post, algunas especulaciones a distancia, que ellos, andando el tiempo podrán establecer si se aproximan o no a sus propios resultados.

Debido a que no he visitado el lugar ni formo parte de esos equipos de investigación, lo mío es más bien un ejercicio teórico y un entretenido desafío, pero basado en experiencias de investigación.

Una forma entre otras de abordar una incógnita en un proyecto investigativo, es plantear posibles soluciones (hipótesis) con las correspondientes estrategias para su validación o falsación.

Es decir que uno puede proponer respuestas a su enigma, e imaginar qué datos serían probatorios de cada respuesta,  y qué datos en cambio las invalidarían.

Los pasos concretos para confirmar o descartar esas teorías, pueden implicar mucho tiempo de campo, gabinete y laboratorio hasta completar el rompecabezas.

Eso lo harán los científicos que hoy conforman el equipo que ya se ha abocado a resolver por qué el cambio de color del lago.

Yo no formo parte del equipo, de modo que estoy eximida de aportar las pruebas, pero nada me impide generar mis propias especulaciones, con sus correspondientes estrategias de comprobación o descarte, como un simple ejercicio detectivesco, que a mí me parece muy atractivo, y espero que a ustedes también.

¿Dónde está situado el lago Huechulafquen y qué características tiene?

El lago forma parte del Parque Nacional Lanín, enclavado en la localidad de Junín de los Andes, Provincia de Neuquén.

Se extiende por 82, 87 km2  y alcanza profundidades de hasta 120 metros.

Se encuentra conectado con el lago Epulafquen mediante una estrecha garganta, y da nacimiento al río Chimehuín cuya cuenca completa está comprendida entre los paralelos 39º 30´ y 40º 15´ S y entre los meridianos 70º 45´ y 71º 45´ O, con extensión total de 2649 km2.

Su origen es glacial, y su posición es a los pies del volcán Lanín.

¿Qué debe tenerse en cuenta al comenzar el análisis del problema?

En la investigación real de campo, cuanto más información preexistente haya, mayores serán las posibilidades de descifrar el enigma, porque los cambios acontecidos serán más fácilmente identificados.

La carencia de esa información dejará siempre la duda en pie, porque si una determinada condición no ha variado, no se puede atribuir a ella la alteración de color observado.

Y por supuesto, una modificación siempre se reconoce por comparación entre situaciones previas y posteriores al ingreso de materia, energía o ambas al sistema.

¿Cómo se puede encarar el análisis teórico del fenómeno de cambio de color?

En primer lugar conviene recordar que todos los sistemas involucrados de manera real o presunta, son complejos y pueden interrelacionarse, de modo que una buena estrategia es separarlos en núcleos de análisis más sencillo.

Por supuesto, como todo intento de clasificación,  admite numerosas alternativas, según el criterio que se aplique, pero en este caso, he decidido separar tres grupos:

  • Posibles causas químicas.
  • Posibles causas biológicas.
  • Posibles causas físicas.

Y desde luego habrá también toda una amplia gama de eventuales combinaciones entre ellas, pero insisto, trato de llevar el rastreo de culpables a su expresión más sencilla, sobre todo porque son meros devaneos intelectuales, ya que no conozco ese lago ni tengo información de primera mano recogida en el lugar.

¿Cuáles serían las posibles causas químicas?

Obviamente, la presencia de sustancias cromóforas ( de las que hablaremos alguna vez, pero que son las que dan color a los objetos materiales), cuyo origen es el verdadero problema a descifrar.

En todo caso, lo primero es comparar las composiciones químicas antes y después del cambio de color, y de existir modificaciones, deberá rastrearse la fuente del material ingresado.

Entre otros, un contaminante artificial, producto de efluentes vertidos en el lago podría ser el “delincuente” que ha teñido las aguas.

Para confirmar esta hipótesis debería identificarse un vertedero y/o un posible productor del efluente.

Considero esta explicación altamente improbable, porque se trata de un Parque Nacional, donde se ejercen estrictos controles, y no hay industrias  allí instaladas.

Otro emisor de elementos químicos podría ser el propio volcán. Gases volcánicos como el sulfuro de hidrógeno, combinándose con elementos comunes como Fe o Cu, pueden producir colores turquesas.

Poco probable, no obstante, porque en una zona de alta incidencia turística, difícilmente pasaría desapercibida una erupción volcánica.

Por otra parte, he leído en numerosas gacetillas que se atribuye el cambio a una erupción subácuea de algún cráter secundario, que por tal razón no tuvo expresiones visibles en superficie.

Sin embargo, ninguna erupción en las profundidades del lago habría dejado de producir efectos notables en la temperatura y  pH, que si fueron tan intensos como para cambiar de color el agua, seguramente habrían producido mortandad en la fauna lacustre.

Eso no podría haber pasado desapercibido a los pescadores que acuden en masa al iniciarse la temporada de noviembre, pero ellos no han reportado cambio alguno en ese aspecto.

De todos modos, deberían investigarse variaciones en el relieve del fondo lacustre atribuibles a derrames de lavas recientes.

Algunos otros cambios químicos están tan fuertemente influenciados por la biología que los mencionaré en el próximo punto, y bien podrían generar otra división como cambios bioquímicos.

¿Cuáles serían las probables causas biológicas?

La eutrofización (aumento de la biomasa) de un lago puede generar cambios importantes en la coloración de sus aguas.

Para no hacer este post interminable, no entraremos a considerar los motivos por los que podría el lago volverse eutrófico, pero cuando esto ocurre, la actividad respiratoria  de los organismos presentes en abundancia genera mucho CO2 y consume O2.

Esto disminuye  tanto el pH  como el potencial redox  (ya habrá posts sobre estos temas).

Dadas esas condiciones, comienza la reducción del ión férrico al ión ferroso, que por una parte es soluble, y por la otra tiene colores verdosos que afectarían el color del agua.  (He aquí los cambios bioquímicos a los que me refería antes)

Esta hipótesis debería confirmarse o descartarse analizando si se han dado o no las condiciones eutróficas, o si se han acentuado en caso de ser preexistentes.

¿Cuáles son las posibles causas físicas?

Pueden ser varias y también coexistir entre sí y con algunas ya mencionadas, pero señalo dos como las más importantes:

Cambios de temperatura muy acentuados pueden generar alteraciones en la estratificación térmica del lago, que conducen a variaciones significativas en oxigenación, pH y potencial redox.

Todo esto, como ya mencioné en el punto anterior puede afectar el estado de oxidación del hierro y generar esos compuestos verdosos también mencionados arriba.

Material en suspensión producto de remoción en masa también puede interactuar con la luz, reflejando diferentes longitudes de onda y dando distintos colores en el agua.

Para confirmar o descartar esta teoría, la búsqueda de cicatrices de despegue recientes  ya sea en superficie o en profundidad, debería ser la herramienta idónea.  Esas cicatrices se ven obliteradas por la erosión pero siendo un fenómeno tan próximo temporalmente, los investigadores deberían poder encontrarlas.

Y ahora les presento mi hipótesis favorita, que es también física, pero se enmarca en los aspectos tectónicos, y pone en escena la relación con el sismo acontecido en marzo, que ha tenido numerosas réplicas, e implica rupturas y acomodamientos que se han extendido el tiempo suficiente como para explicar el cambio de color, observado  recién hacia finales del invierno.

¿Cuál es la hipótesis que prefiero para explicar por qué cambió de color el agua del lago Huechulafquen?

Una hipótesis que comprende numerosas relaciones causales, y que debo empezar explicando el fenómeno de dispersión de Rayleigh.

¿Qué es la dispersión de Rayleigh?

La luz visible penetra en los cuerpos transparentes, ya sean sólidos, líquidos o gaseosos y al chocar con partículas más pequeñas que la longitud de onda de la radiación, éstas actúan como el clásico prisma de Newton, descomponiendo la luz en los distintos colores del espectro visible.

Algunas de estas frecuencias son absorbidas y otras son reflejadas, según la composición y estructura del objeto involucrado, en este caso las aguas del lago.

El color visible es el de la luz reflejada,  azul para el agua lacustre.

Como el fenómeno de dispersión de Rayleigh aumenta con el espesor del material penetrado por la radiación, si un lago es más profundo se ve de un azul más oscuro, si en cambio es más somero, la intensificación del azul no es tanta, y puede acercarse a tonos próximos al celeste o como en este caso, el turquesa.

¿Por qué habrían cambiado las condiciones de la dispersión de la luz?

Porque hubo un cambio en la profundidad del lago, como consecuencia de los sismos sucesivos que habrían provocado variaciones en la posición del fondo rocoso que constituye el reservorio.

Esto es perfectamente natural, ya que la relativa rigidez de los materiales continentales someros hace que respondan a las tensiones aplicadas, en forma de rupturas distribuidas a lo largo de la zona más afectada de la placa tectónica responsable del terremoto.

Esto implica que la imagen de una gran placa deslizándose bajo otra como un todo continuo es un tanto simplista, pero ya la iremos afinando en sus detalles a lo largo de sucesivos posts, porque éste ya está más largo que discurso de tartamudo.

Para terminar, señalo que si la topografía del fondo del lago y su inclinación han variado de manera comprobable, ya tendremos resuelto el enigma.

Como una pequeña yapa, les traigo una cita tomada de un reportaje en el cual se menciona un supuesto cambio de dirección de las aguas que podrían deberse a un cambio de inclinación del fondo en consonancia con un sismo de los tantos acontecidos en estos meses.

Unos metros más hacia la cordillera está Horacio Baylac (88), propietario de la hostería Refugio del Pescador, situada a metros del puerto. “En agosto, cuando empecé a salir al lago, vi varias señales de que algo pasaba abajo. Un día de viento observé una franja grande en el medio que cambiaba de orientación y empezaba a correr para el otro lado. Después que le puse más atención, vi que el agua en vez de azul estaba celeste y como con olas mezcladas de colores”, relató a La Nacion.

El párrafo anterior lo he tomado de la red, pero desconozco  su verdadero origen,  (aunque parece ser el diario La Nación) porque lo he visto replicado en numerosas páginas, y no sé cuál es la fuente original.

Otro párrafo, también de la red, parece confirmar mis deducciones:

En esa zona, precisamente, se observan “grietas” en la costa y se afectó la noche del temblor un muelle recientemente construido en la hostería Huechulafquen (a metros de Puerto Canoa), que fue arrastrado aguas adentro, contó el guardaparque Gastón Marchioli, quien llegó a la seccional después de ese episodio.

Ahora nos queda esperar quizás varios meses hasta que los científicos de CONICET den su veredicto, confirmando o invalidando mi hipótesis favorita.

Cualquiera sea el caso, yo me mantuve entretenida, y espero que ustedes también.

PD: A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.

La foto que ilustra el post la he tomado de Wikipedia.

Hasta el miércoles. Graciela

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