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¿Qué sabemos del Patagotitan, el dinosaurio gigante argentino?

Imagen1patagotitanNuevamente, la Paleontología aparece en los titulares de los diarios, y antes de que me lo exijan Pulpo y Dayana,  😀 me pongo a escribir acerca de esta novedad.

¿Cuándo y dónde se produjo el hallazgo?

Pese a que hoy vuelve a ser noticia, ya en el año 2012, se descubrió el primero de los más de 150 huesos fósiles pertenecientes a por lo menos seis ejemplares diferentes de una misma especie de dinosaurio gigante.

Fue el peón rural don Aurelio Hernández, quien encontró el primer hueso en las proximidades de Trelew, Provincia de Chubut, Argentina.

¿Por qué se publica hoy como novedad?

Por la sencilla razón de que al hallazgo mismo (ocurrido en 2012) debían seguir excavaciones para extraer los restos, limpieza de todo el material, análisis de cada pieza, y la lenta reconstrucción de ejemplares tan completos como fuera posible, antes de poder finalmente intentar la clasificación.

Todo ese trabajo arrojó como resultado el descubrimiento de que se trataba de una especie nunca antes descrita, y para colmo, del animal más grande del que se tenga registro.

En definitiva, la noticia es que finalmente han sido publicados los resultados de más de cuatro años de trabajo, de un equipo de investigadores conformado por los paleontólogos  José Luis Carballido y Diego Pol [CONICET- MEF (Museo Egidio Feruglio, Trelew)], Alejandro Otero (CONICET-Museo de La Plata), Ignacio Cerda y Leonardo Salgado (CONICET- Universidad Nacional de Río Negro) y los geólogos  Alberto Garrido (MPCNJO, Zapala), Jahan Ramezzani (MITC, Massachusetts, USA), Rubén Cúneo y Marcelo Krause (CONICET-MEF).

Todos los resultados obtenidos se publicaron en la revista científica Proceedings of the Royal Society (Reino Unido).

¿Cómo habría sido el nuevo dinosaurio encontrado?

Se trataría de un ejemplar de alrededor de 76 toneladas de peso y hasta 40 metros de longitud, con un largo cuello, que permite suponer que le habría dado ventaja para alimentarse de ramas altas de árboles de gran tamaño, que por la época de su existencia, habrían existido en la hoy árida Patagonia.

Detalles menores de su anatomía lo distinguen de todas las especies anteriormente conocidas.

¿Por qué es tan importante el hallazgo?

  • Primero, porque se trata de la especie animal de mayor tamaño que se conoce hasta la fecha.
  • Segundo porque se hallaron tal cantidad de restos, que fue posible obtener la reconstrucción anatómica más completa de cuantas se conocen hasta el presente, para los herbívoros de mayor tamaño en la historia terrestre.
  • Porque el estado de preservación es igualmente favorable para la descripción específica.
  • Porque confirma una vez más que los ejemplares  de dinosaurios de mayor tamaño conocidos hasta el presente, habitaron alguna vez el territorio argentino, con lo cual ese espacio se convierte en especialmente atractivo para posteriores investigaciones y reviste potencial interés para obtener financiación, que siempre es vital en todo proyecto científico. Otros hallazgos de grandes herbívoros en la Patagonia incluyen el Argentinosaurus, y el Giganotosaurus, que ahora resulta comparativamente “diminuto”

¿A qué debe su nombre?

El nombre científico completo de este nuevo argentinito es Patagotitan mayorum.

Patagotitan es la denominación de género, y alude por un lado a su procedencia en la Patagonia argentina;  y por otro, a los ancestrales símbolos de fuerza, poder y enormidad, los titanes, semidioses de la mitología griega.

Patagotitan podría pues interpretarse como “titán de la Patagonia”.

La palabra mayorum corresponde a la especie y se acuñó en honor a la familia Mayo, propietaria de la Estancia La Flecha, donde se produjo el hallazgo de los fósiles, y donde fueron hospedados los investigadores involucrados en las tareas de campo.

¿Por qué se lo considera un titanosaurio?

Comencemos por decir que los titanosaurios conforman un clado cuya denominación más exacta es Titanosauria, y que comprende dinosaurios saurópodos macronarios (es decir de grandes narices), que vivieron a lo largo del período Cretácico, en lo que hoy es Asia, América, Europa, África y Australia.

Ahora cabe aclarar el significado de la palabra clado, que proviene del griego κλάδος (clados), que significa rama.

Un clado es pues, cada una de las ramificaciones resultantes de practicar un único corte en el árbol filogenético. Incluye por supuesto  un antepasado común y  a partir de él, toda la descendencia que forma esa única rama.

Según donde se practique el corte, un clado puede incluir géneros y especies, sólo especies, o hasta conjuntos más grandes, de allí que el clado no ocupa un lugar fijo en el árbol de la biología.

Veamos dónde se ubica el clado de los titanosaurios:

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Superorden: Dinosauria
Orden: Saurischia
Suborden: Sauropodomorpha
Infraorden: Sauropoda
(sin rango, correspondiente al clado): Titanosauria
Superfamilia: Titanosauroidea

Más abajo aparecerá pues el Patagotitan que nos ocupa.

¿Cuándo vivió y cuáles habrían sido los hábitos del Patagotitan?

Su biocrón- es decir el intervalo de su existencia como especie- corresponde al Cretácico, y las dataciones practicadas arrojan una edad aproximada a los 101 miloomes de años, lo que sería más exactamente en el final del Cretácico medio (Albiano).

Todavía es escasa la información, pero podemos adelantar su alimentación herbívora, y su posible hábito gregario (es decir que constituían rebaños o manadas), que se deduce del hecho de haberse encontrado restos de media docena de ejemplares en un espacio relativamente reducido.

¿Qué podemos agregar respecto a ese coloso?

Lo más destacable es obviamente su gran tamaño, lo cual nos lleva a pensar en ese factor como uno más de los que incidieron en su extinción, no demasiado alejada en el tiempo posterior al de la vida de los ejemplares hallados.

Por supuesto hay una convergencia de causas, algunas de las cuales ya estaré adelantando en posts muy próximos, pero el exceso de demanda sobre el medio que los alojaba, resultante de sus enormes volúmenes, pudo ser una de las causas más relevantes.

En efecto, un animal de semejante tamaño seguramente implica una gran presión sobre el medio, del cual requiere ingentes cantidades de alimento. Eso genera un estado vulnerable del nicho ecológico, y en ese estado, un pequeño cambio climático puede significar que muchas especies queden en el camino, sobre todo aquéllas muy especializadas, muy demandantes o ambas cosas al mismo tiempo.

El gigantismo es por ende, muchas veces parte de los estados finales en la evolución de una especie cuya extinción se aproxima.

Y esta fábula del exceso de demanda sobre los recursos que puede proveer el ambiente, tiene seguramente una moraleja también para los humanos, pero les dejo la tarea de deducirla a ustedes mismos, como tarea para el hogar.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio. Por supuesto es una reconstrucción teórica del  dinosuario tal como se supone que podría haber sido.

Finalmente, mi propio dinosaurio.

Imagen1dinpUstedes han venido siguiendo conmigo el advenimiento de mi bebé dinosaurio (que todavía no tiene nombre, porque estoy esperando sus sugerencias), y les prometí que una vez que estuviera bien presentable, les explicaría algo sobre la especie que representa. O que creo que representa, porque al fin y al cabo no es más que un juguete, y la clasificación, por eso mismo, nunca es cien por ciento segura.

Les parecerá una aclaración tonta, pero no faltó el desubicado que se puso a discutir la taxonomía de Sid,  el dibujito animado de la Era del Hielo. ¡Imagínense!

¿Qué dinosaurio estaría mi juguete representando?

Observando mi juguete, vienen a mi memoria algunas posibilidades, nunca muy distantes entre sí, y tengo que decidirme por una, simplemente mirando sus rasgos más sobresalientes, cosa que no responde en absoluto a las técnicas científicas que se aplican para una verdadera clasificación.

Por eso, elegir un nombre es en este caso, sobre todo un juego y una excusa para ponerlos a ustedes, chicos, en contacto con algunas nociones sobre un dinosaurio en particular.

Así pues, el dinosaurio que a mi modo de ver más se parece a mi “mascotita” es el Saurolophus, del que hablaremos en este post.

¿Por qué características supongo que lo es?

Mirando el juguete, las características que saltan a la vista son:

  • la desproporción entre las extremidades anteriores y las posteriores, relacionada con una forma de cadera que lo ubica en el orden Ornistichia (ya hablaremos en otro post de esto, porque es muy interesante)
  • la cresta sobresaliente,
  • la fuerte cola,
  • el hocico semejante a un pico de pato.

Por supuesto que todos esos rasgos están suavizados por razones de fabricación y para hacer del animalito un juguete más simpático. Pero tomándolos todos en conjunto, creo que decidirme por un Saurolophus no estaría lejos de la intención del fabricante (que no le ha puesto nombre científico alguno en las especificaciones).

¿Cómo es su clasificación completa?

Este animal se clasifica como sigue:
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Superorden: Dinosauria
Orden: Ornithischia
Suborden: Neornithischia
Infraorden: Ornithopoda
Familia: Hadrosauridae
Subfamilia: Saurolophinae
Tribu: Saurolophini
Género: Saurolophus
Especies descritas:

Saurolophus osborni
Saurolophus angustirostris

Conviene señalar que hay menciones de al menos una posible especie más, pero hay al respecto todavía mucha discusión, por lo cual, su inclusión en la taxonomía es muy dudosa, y yo prefiero esperar antes de hacerlo.

De estas dos especies aceptadas, la osborni residía en América, y por tratarse de un juguete yanqui, asumo que es la representada por mi bichito. La angustirostris era asiática, en cambio.

¿De qué tamaño habría sido en la realidad?

Como ya dije más arriba, estoy asumiendo (un poco caprichosamente) que mi mascota es Saurolophus osborni, de modo que habría medido casi diez metros de largo, y pesado casi dos toneladas. Su cráneo era de apoximadamente un metro.

Si se tratara de la otra especie, habría sido todavía más grande.

¿De dónde deriva su nombre y quién lo descubrió?

La palabra se compone a partir de dos términos griegos: sauro= lagarto y lophus= cresta; con lo que se apunta a su más notable característica morfológica. (Les recuerdo, chicos, que morfología significa “estudio de las formas”, y no tiene nada que ver con comer mucho).

El primer hallazgo de restos fósiles de Saurolophus se debe a Barnum Brown y data de 1911.

Se trató de un hallazgo afortunado porque era un esqueleto casi completo- lo cual no es para nada común- que hoy puede verse en el Museo Americano de Historia Natural.

Brown lo encontró en Canadá, más específicamente en sedimentos del  Cretácico Superior de la Formación Cañón Herradura, (que en el tiempo de las excavaciones de Brown tenía otro nombre) y que se ubica en el Río Deer, en Alberta.

¿Para qué habría servido su cresta?

No hay acuerdo absoluto entre los científicos al respecto, pero se le atribuyen funciones tan variadas como:

  • facilitar la respiración,
  • regular la temperatura,
  • ser un ornamento para atraer ejemplares con los que aparearse,
  • servir para emitir sonidos de comunicación.

En un principio, cuando se pensaba que era completamente sólida, también se la pensó como un rudimentario elemento defensivo, idea que se desestimó al comprobarse que en realidad contenía numerosos canales huecos, que por un lado la hacían más frágil para esa función, y por el otro, apuntaban mejor a cualquiera de las utilidades mencionadas en la lista anterior.

¿Dónde y cuándo vivió?

Según los registros con que se cuenta, habría vivido en el Cretácico tardío, vale decir hacia fines de la Era Mesozoica, más específicamente hace entre 74 y 70 millones de años atrás.

Su distribución geográfica habría sido en los territorios que hoy corresponden a Canadá y Asia del norte.

¿Cómo habrían sido sus hábitos?

Según la interpretación de los fósiles que se han recuperado, los Saurolophus podían moverse tanto sobre sus cuatro patas, como solamente sobre las traseras y elevando el tronco, lo que les permitía alimentarse- siendo herbívoros- de plantas hasta una altura de aproximadamente cuatro metros.

En otras palabras, tenían dos alternativas de locomoción: como bípedos y como cuadrúpedos. La posición de cuadripedia era probablemente la utilizada para correr, mientras que la bípeda era la preferida a la hora de alimentarse de hojas a gran altura.

Debido a que no han podido identificarse en los registros fósiles, órganos específicos de su cuerpo que les permitieran una defensa muy efectiva frente a posibles depredadores, se supone que se reunían en pequeñas manadas para obtener una mejor protección.

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P.S.: La imagen que ven más abajo es de wikipedia, mientras que las fotos, obviamente son mías. Pero no de mi persona, sino de mi juguete, 😀

Saurolophus debivort.png
De DebivortEnglish Wikipedia, image was slightly altered., CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2195622

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

¡¡¡Ya está naciendo el dino!!!!

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Hola, chicos, como ven ya ha asomado bastante del dino, y por eso sabemos que es un dinosaurio crestado. Cuando esté totalmente fuera del cascarón, voy a invitarlos a un post de día lunes, para explicarles de qué dinosaurio se trataría y por qué lo supongo.

Espero que no salte ningún desubicado a discutir la clasificación de un simple juguete, como ya pasó con la clasificación de un dibujito. ¿Se imaginan algo más absurdo?  Pero pasó, en el post de Sid, el personaje de la Era del Hielo.

Les dejo el link por si quieren ir a ver los comentarios. ¡Jajaja!, hay intervenciones que dan risa.

Aparte, les cuento que esto que les voy mostrando de semana en semana, en realidad ha ocurido en cuestión de horas (poco más de 72), pero no quería interrumpir el hilo del blog, que solamente dedica los viernes al juego y la diversión.

Vean como viene evolucionando el dino.

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Y por último, ¿qué nombre le vamos a poner en cuanto nazca? espero sus sugerencias, aunque ya tengo yo algunas ideas.

Un abrazo y hasta el lunes, o el próximo viernes, como prefieran. Graciela.

¡Ya nace mi dinosaurio!

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Casi como un regalo del día del geólogo y de cumpleaños del blog, mi dinosaurio está comenzando a salir del cascarón.

Vean la secuencia de fotos.

Pero ya que estamos, les aclaro algo. El juguetito, como les mostré en el primero de los posts de esta serie, se llama Ginormous hatching Dinosaur.

Pero ojo, no se dejen engañar, Ginormous no es, al menos hasta ahora, el nombre de ningún dinosaurio que haya existido en realidad. Se trata de una palabra inventada, a partir de juntar dos términos ingleses: Giant y enormous. De allí sale la expresión Ginormous, que se aplica a cualquier cosa muuuuuuyyyyy grande, pero sobre todo en alusión a lo tecnológico como, por ejemplo, bases de datos, redes sociales, plataformas cibernéticas, etc.

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Disfruten las fotos. Hasta el próximo lunes, Graciela.

Así está mi dinosaurio, casi listo para nacer.

PICT0043Hola, chicos, ¿vienen siguiendo mi juego con el dino que está preparándose a salir del cascarón? Aquí llevaba 24 horas el juguetito en remojo, ¡y miren cómo ya empiezan a verse grietas en el cascarón!

Yo estoy ansiosa por verlo “nacer” ¿y ustedes? ¡Creo que el próximo viernes ya será un hecho! Mientras tanto, pasen el lunes por el blog, para aprender cosas más científicas. Los espero. Graciela.

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