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Cómo realizar publicaciones científicas. Un largo embarazo y un parto difícil.

app00010Tal vez hayan leído en otro lugar del blog, que soy también escritora literaria, de modo que puedo bien comparar ambas maneras de trabajar.

Escribir literatura depende sólo de la inspiración, la práctica y algún conocimiento de gramática y sintaxis. Normalmente es una tarea solitaria, que puede generar un cuento corto en un par de horas, incluyendo el tiempo de pasarlo en la PC, catalogarlo y archivarlo hasta el momento de su publicación.

No es así la historia con un texto científico, y menos en temas de alta complejidad como los geológicos.

Normalmente son el resultado de la interacción de dos o más especialistas en distintas áreas y recorren un largo camino antes de su publicación.

El proyecto del cual son resultado, puede durar años, con numerosas salidas al campo, muchas horas de gabinete antes y después de cada una de ellas, y días, semanas o meses de laboratorio para obtener resultados.

Luego, otra vez días o semanas de interpretación de esos resultados, que muchas veces no son los esperados, y exigen largas horas de estudio y discusión entre los miembros del equipo. Discusiones que, entre paréntesis, no siempre son tan llenas de dulzura como podría desearse.

Después de corregir acá, revisar allá, repasar dudas, consultar otras opiniones y despotricar bastante, el texto consensuado va tomando forma.

Luego se procede a ponerlo en caja según las normas del editor de la revista, libro, libro de actas o lo que sea que se haya elegido como vehículo de difusión del trabajo.

Esto también lleva días de pelea cuerpo a cuerpo con la PC, porque vive en ella un diabólico Poltergeist que desacomoda los textos cuando uno incluye las figuras, corta las tablas cuando se pegan las fotos y borra los mapas cuando todo lo demás está en su lugar.

En casi todos los casos, habrá existido un período de tediosa traducción en el medio, ya que siempre se exige el inglés para las publicaciones internacionales, y aun para las nacionales el resumen va en ese idioma (el famoso abstract).

Una vez armado este primer texto, los autores sobrevivientes al proceso lo envían al comité editor seleccionado según la temática y propósito del escrito.

Ese comité actúa como un primer filtro que se limita a señalar la pertinencia o no del tema, el correcto formato según la caja preestablecida, la longitud del trabajo y la calidad de las fotos y figuras.

Muchas veces de allí vuelve con una amable nota que dice “Mejoren las fotos” o “hay un renglón de más en el abstract”, o “sobran dos caracteres en el título, por favor corrijan y reenvíen”.

Nuevamente amenos intercambios entre los autores, matizados por expresiones como: “¿Viste?, ¿no te dije, bol, tontuelo, que el título era muy largo?” “¿y vos, cómo cara repámpanos editaste las fotos?”, “¡No podés ser tan pelot distraído! ¡¿Cómo vas a olvidarte de poner el número del mapa!?” etc., etc.

Sobreviene la primera corrección, y allá vuelve la versión nueva. El editor la aprueba, si quiere, claro, y la manda a los revisores científicos (tres o cuatro según los casos), cada uno de los cuales aporta su propio punto de vista para mejorar el resultado.

Los mencionados evaluadores no se comunican entre sí, de modo que uno pide que se amplíe el ítem Contexto Geomorfológico por ejemplo, y otro dice que se lo resuma porque está muy extenso.

Uno dice que debería insistirse un poco más en la Micromorfología y otro que ese punto no viene para nada al caso.

Conciliar las exigencias de todos ellos, como verán, no es fácil, pero sí obligatorio.

Pasan algunos días en las correcciones solicitadas y se procede a enviar la nueva versión. Los evaluadores siempre están atestados de trabajo, de modo que también se toman su tiempo, entre un par de meses y un par de años, digamos.

Una vez aprobada la versión corregida, el tiempo se lo toma la editorial, y por eso no es extraño que en un paper se lea en letra pequeñita, y arriba: “presentado 2004, aceptado en 2006” y que finalmente se incluya en un número del año 2008 del Journal en cuestión.

Así pues, mis queridos lectores, se justifica muy bien el celo que uno pone en incluir toda referencia bibliográfica cuando usa un parrafito ajeno, y la vehemencia con la que solicita igual tratamiento para los textos de los que es autor o coautor.

O sea, si me usan los textos, por favor, incluyan una referencia bibliográfica completa o mencionen el blog, por lo menos, para que sus propios lectores vengan a leerla por su cuenta.

Por otro lado y de resultas del mismo complejo proceso, la mayoría de las editoriales exigen de los autores, la cesión del copyright en pago de su aceitado sistema, que imprime y distribuye por el mundo, trabajos que de no ser así no leería nadie.

Por esa razón, habrá algunos papers que ni yo misma como primera autora o como coautora podré reproducir aquí. En esos casos, sólo puedo proveer el link a la página de la editorial donde leerán el trabajo completo, si la reseña que sí puedo presentarles, les interesa y los motiva como para querer leer el resto.

Bueno, chicos, pórtense bien y tomen el trabajo de otros autores mencionando siempre la fuente correspondiente. Nos vemos prontito, gracias Graciela.

Nominado por Deutsche Welle, tercer puesto por votación popular
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