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Ciencia y Tecnología - Luis María Pescetti
Cuento extraído del libro de literatura infantil ¡Buenísimo, Natacha!, que puede leerse en la web oficial del autor.
La escuela organizaba una Feria de Ciencia y Tecnología. La maestra propuso una serie de trabajos precisos para introducirlos en el tema. El primero fue que averiguaran la diferencia entre ciencia y tecnología.
La ciencia es por ejemplo la electricidad, los pararrayos, todo así. Y la tecnología es la leche, por ejemplo, que nos da queso, o los aviones.Natacha hace la tarea
Isaac Newton fue un gran inventor contra los rayos que protegió a todas las personas contra los rayos, inventando el pararrayos.
La ciencia es una gran necesidad, no como la tecnología porque sin ella no podríamos vivir. Albert Einstein y Madame Curie son dos grandes inventores de la humanidad aunque sufrieron muchas injusticias, porque no sólo inventaban parte del día y la otra tenían que enseñar también.
Los alumnos los querían mucho porque los respetaban porque cuando entraban les decían: “Buenos días, profesor Albert Einstein, ¡qué linda teoría!” o “Buenos días profesor Madame Curie, ¡qué lindos rayos equis para una radiografía!”, porque ellos no se conocieron. ¡Vivan Albert Einstein y Madame Curie! ¡Aunque la humanidad los separe!
Natacha
¿Azar o finalidad?: una controversia histórica
Hoy nos vamos a meter una vez más en la Historia de la Geología, intentando sacar alguna enseñanza de ella.
Esta vez vamos a remontarnos varios siglos atrás, lo cual nos hará sonreír condescendientemente en un primer momento, pero sólo hasta que miremos las cosas desde otro ángulo, como a mí me encanta proponerles.
Los protagonistas de nuestra historia de hoy vivieron en el S.V a.C, en la antigua Grecia, y son el muy conocido Aristóteles, que dominó todo el pensamiento por siglos, y desafiar cuya autoridad era por mucho tiempo una auténtica herejía, por un lado; y por el otro un pintoresco Empédocles, el cual es considerado uno de los primeros mártires de la ciencia, ya que muere al caer en el cráter del Etna. (Sí, ya sé el chiste fácil: sólo en pédocles pudo caerse así…)
Pero vayamos a nuestra historia con moraleja y todo.
¿Qué postulaba Aristóteles?
Que los organismos se adaptan como respuesta al medio, presentando cambios que les dan mejores posibilidades de vida. Así menciona la lana más gruesa de los carneros de climas más fríos, por ejemplo.
No obstante, hubo también voces críticas que señalaban que existen igualmente, organismos con características que los desfavorecen, como la excesiva cornamenta de algunos cérvidos que muchas veces obstaculizan sus desplazamientos en zonas con determinadas formas de vegetación.
Así, pues, casi como una protesta, Empédocles elabora su propia teoría.
¿Qué enunciaba Empédocles?
Algo que suena como una extraña y algo alocada hipótesis, según la cual, la historia de la vida pasa por tres etapas, a saber:
-
en la primera etapa, desde el suelo mismo surgen espontáneamente órganos y miembros aislados.
-
en la segunda etapa ellos se combinan azarosamente en todas las formas posibles.
-
en el tercer momento sólo sobreviven las combinaciones mejor organizadas, que desde entonces comienzan a reproducirse sexualmente.
¿Cuándo aparece la controversia?
Las dos visiones mencionadas definieron la separación de dos escuelas de pensamiento: la del azar y la de la finalidad.
Son cultores de esta última Anaxágoras y Aristóteles, y apoyan a la primera Demócrito y Teofrasto.
Según la escuela del azar, los cambios no responden a necesidades ni propósitos previos sino que se dan de manera casual,
Según la escuela de la finalidad, aparece primero la necesidad del cambio, y luego los organismos responden con una mutación.
¿Cómo se dirime la controversia?
De hecho, por muchos siglos, Empédocles fue estigmatizado como poco menos que un delirante, al menos en lo que hace a su visión de la conformación de los organismos, pero a la luz de la interpretación actual, se reconoce en ella el germen de un concepto moderno, y se comprende al fin que la realidad pasa más o menos por el medio, como por otra parte ocurre casi siempre.
Porque si me permiten una digresión, casi no hay forma ni de acertar ni de equivocarse de manera total, completa y absoluta. Cada afirmación loca puede rozar por algún lado alguna verdad, y cada sensata formulación tiene algún tornillito flojo si uno lo mira un poco mejor.
Si los seres humanos incorporaran esta premisa, muchos fundamentalismos y enconados enfrentamientos dejarían de tener sentido, pero no es fácil ¿verdad?
En suma ¿qué pasó con ambas concepciones?
Toda la fabulosa interpretación de Empédocles resume un hecho: el papel del azar en las mutaciones. La postura Aristotélica, en cambio, representa de alguna manera la selección natural y la supervivencia del más apto, y su mayor capacidad de reproducción.
En efecto, hoy se piensa que las mutaciones son fundamentalmente provocadas por distintos factores, generalmente fortuitos o accidentales, pero no en respuesta a una necesidad preexistente.
Pueden deberse algunas veces a cambios ambientales, como radiaciones, variaciones en las dietas, exposición a contaminantes o enfermedades, por ejemplo, todo ello durante la gestación.
Triste y célebre ejemplo lo provee el caso de la Thalidomida, un sedante que, consumido por mujeres gestantes en Estados Unidos y en la década del cincuenta, provocó numerosos nacimientos de individuos con malformaciones en los miembros, o directamente sin ellos.
Cualquiera de esos factores y otros que no se conocen, pueden causar un cambio en la información genética transmitida que, de perpetuarse, es el inicio de una mutación.
Si lo miramos detenidamente, esto apunta más o menos en la dirección de la postura partidaria del azar, o de lo que puede rescatarse de ella.
Ahora bien, debido a que algunas de esas potenciales mutaciones implican la aparición de individuos mejor adaptados a las exigencias del medio, éstos se vuelven dominantes y se reproducen más, perpetuando el cambio -que había sido primero casual- en sus descendientes, lo cual hoy llamamos supervivencia del más apto y selección natural.
Supongamos un herbívoro que no se distinguiera del resto, que da a luz un hijo con un cuello anormalmente largo. Supongamos también que hay sobrepoblación y hambruna, pero este “bicho raro” se encuentra, sin quererlo, con la ventaja de un cuello que le deja alimentarse de aquellas partes del follaje a la que los demás no llegan. Está mejor alimentado y más fuerte que el resto, de modo que se reproduce más y pasa esa mutación a más ejemplares que los demás. En el tiempo ese cambio puede llegar a acentuarse hasta generar hasta una nueva especie, que podría haber sido la jirafa, en esta supuesta situación.
Todo esto podría asimilarse en alguna medida a la antigua escuela de la finalidad, aunque en realidad nunca existe el plan previo que la palabra finalidad parece indicar. Simplemente se trataría de un cambio inesperado y no planificado, que fue funcional a un fin: la supervivencia, y el potencial reproductivo.
En resumidas cuentas, ninguno era del todo loco ni tampoco tan sapiente, porque ni la finalidad es tal en un sentido estricto, ni el azar deja de jugar un papel importante en la evolución de las especies.
¿Les gustó este tema? Si es así, prepárense para muchas otras controversias que a la larga demostraron su esterilidad, ya que cada postura tenía su pizca de razón. Interesante moraleja para la soberbia de muchos.
La imagen que ilustra este post es una pintura de Pablo Picaso, que he seleccionado porque el período cubista de ese creador siempre me trae a la mente la teoría de Empédocles. Según dicha teoría, esa pobre criatura sería uno de los especímenes no viables que tenderían a desaparecer. Y que me salten al cuello los Picasistas…
Nos vemos el miércoles. Un abrazo Graciela
Muestra Tecnópolis
Tecnópolis estará abierta al público miércoles y jueves de 10 a 19, viernes de 10 a 22, y sábados y domingos de 12 a 22, excepto los días de lluvia. , en Villa Martelli.
Los asistentes podrán disfrutar más de 14 espacios: un planetario para personas con capacidades diferentes, un domo donde se podrá entender el experimento físico del colisionador de hadrones por medio de una pelícu
la en alta definición, y un stand en el que se sentirán todos los climas del país recorriendo el llamado Túnel de la Biodiversidad.
Para los niños, la muestra ofrecerá la posibilidad de cruzarse con un dinosaurio en el continente Imaginación y excavar en busca de fósiles como un paleontólogo.
Los adultos podrán probar autos eléctricos, vehículos híbridos y enormes maquinarias agrícolas que se producen en el país.
La entrada será libre y gratuita.
Si están pensando en visitar Tecnópolis en familia, los invito a leer mis consejos para visitar muestras científicas con niños.
Infomación general
Dirección: Juan B de La salle 4365, Villa Martelli
Cómo llegar
En auto: Por colectora Av. General Paz, hacia Riachuelo, entre Balbín y Contituyentes, Villa Martelli
El predio tiene estacionamiento gratuito con capacidad para más de 2.000 vehículos.
En colectivo:
GENERAL PAZ Y AV. SAN MARTÍN
Convergencias líneas: 25, 57, 78, 87, 105, 123, 168 (ex 90), 169. Distancia: 3.60 km
GENERAL PAZ Y CONSTITUYENTES:
Convergencias líneas: 15, 28, 111, 112, 117, 127, 140, 142, 175, 176. Distancia: 1.25 km
En tren:
FF.CC. MITRE
Ramal José L. Suarez – Estación Migueletes
Distancia: 2.7 km
Ramal Mitre – Estación J.B.Justo
Distancia: 2.0 km
FF.CC BELGRANO
Estación Padilla
Distancia: 2.7 km
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A los lectores: este blog difunde estos eventos como un modo de atraer la atención del público sobre temas científicos, pero no tiene ninguna relación con las empresas organizadoras de los eventos, muestras y exposiciones.
La información brindada es la válida al momento de publicación del post. Si las condiciones arriba enunciadas sufrieran cambios, rogamos a los lectores o a los responsables de la muestra que nos informen de los mismos para actualizar los datos.
Gustavo Adolfo Bécquer y la ciencia
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) es para mi gusto uno de los más grandes poetas de habla hispana, capaz de expresarlo todo con belleza y sobre todo gran sencillez.
En este caso, en la Rima IV de su libro Rimas y leyendas, manifiesta como nadie las limitaciones de la ciencia, y además lo hace de tal modo que sólo pregona sus carencias para acentuar el triunfo sobre ella de la poesía.
Aquí les presento el fragmento que corresponde a ese tema, y creo que de paso les dejo picando la curiosidad para leer el resto, con lo cual me deberán el enorme favor de descubrir a Bécquer si aún no lo han hecho.
Disfrútenlo y tengan un buen fin de semana.
Rima IV (fragmento) de Gustavo Adolfo Bécquer
…Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
La ciencia, esa desconocida.

Hace algunos posts atrás, cuando los inicié en la geología como disciplina, enumeré los aspectos formales de la ciencia. Hoy vamos a conversar otra vez sobre ella, pero atisbando en sus contenidos y con una mirada más crítica.
En aquel primer momento expresé entre otras cosas, que la ciencia es un conjunto ordenado de conocimientos. Y en las nociones de metodología, también les mencioné algunos de los métodos que se utilizan para establecer y validar esos conocimientos.
Ahora vamos a poner a temblar esa bella estantería, porque es hora de asumir, que en última instancia, la adopción final de ese acervo científico no es otra cosa que un acuerdo social.
En efecto, todo el cúmulo de contenidos que rigen nuestra visión científica del mundo, es, si bien se mira, un entramado de convenciones generadas por los investigadores de cada disciplina, y puesto a disposición de la sociedad, que le da su aprobación final para entronizarlo como el paradigma vigente. (paradigma= norma o modelo)
Esto hace de la ciencia en su conjunto una construcción cambiante y siempre provisoria.
A lo largo de la historia hubo descubrimientos revolucionarios que, sumados unos a otros cambiaron a la larga todo el paradigma científico.
Podemos mencionar un par de ejemplos bien claros, que son hitos muy dramáticos, como el pasaje de la teoría Ptolemaica a la Copernicana es decir desde ese sistema planetario dibujado por Ptolomeo con la Tierra, en el centro, y con el resto de los planetas girando a su alrededor, al que hoy aceptamos, en el que el Sol es la estrella alrededor de la cual giran la Tierra y otros cuerpos, constituyendo el Sistema Solar.
Esto se conoce también como el cambio de paradigma desde el universo geocéntrico al heliocéntrico.
Otro ejemplo es el pasaje de la noción del mundo material compuesto por cuatro elementos: aire, agua, tierra y fuego, a la actual concepción que implica más de cien y deja siempre abierta la posibilidad de seguir incorporando nuevas sustancias.
En cada caso, cuando los paradigmas cambiaron, primero hubo una gran resistencia de parte de la sociedad en general y de la comunidad científica en particular.
Sólo cuando la acumulación de pruebas fue suficiente, se instaló el nuevo paradigma.
Hilando más fino, y sin que medie un cambio tan dramático, la ciencia evoluciona permanentemente, corrigiéndose acá, retocándose allá, robusteciéndose en algún punto, y refinándose en otro, de tal manera que se dice que en unos diez o quince años el conocimiento de una rama determinada de la ciencia se vuelve totalmente obsoleto.
Mala noticia, chicos, hay que pedalear bastante para permanecer más o menos actualizado.
Y eso que todavía no les dije lo peor.
Ya sabemos que la ciencia en última instancia, es un acuerdo social y para colmo provisorio, ahora veamos su relación con la realidad.
Para eso les invito a analizar la bella obra de Octavio Ocampo que ilustra este post. Ocampo es un pintor mexicano, maestro de la incertidumbre.
Juguemos un poco, a ver: ¿Qué hay en ese cuadro? ¿Un rostro femenino? Si se fijan bien, pueden verse también un par de ardillas sobre un árbol, almacenando bellotas.
Ahora bien, ¿cuál es la realidad? Pueden decir “una mujer”, pueden decir “ardillas” y hasta pueden decir “ambas cosas”.
Pues, mis queridos lectores, deberé decirles: las tres respuestas son falsas. La respuesta correcta es “ninguna de las tres opciones”.
Porque la realidad no está allí. En ese cuadro lo que hay es la representación de una, de otra, o de ambas cosas, como prefieran.
Sutil ¿verdad? Pero toda una diferencia.
Y ahora llegamos al punto al que quería llegar.
Al cabo, la ciencia no es la realidad, sino la interpretación o representación que de ella hacemos. Y para colmo con validez provisoria, y sujeta a permanentes ajustes.
Bueno, ahora que les he pateado el tablero, les voy a ayudar a levantar las piezas.
Por lo menos hay cosas que la ciencia puede hacer con relativa seguridad, y es ir descartando interpretaciones antojadizas, absurdas, ridículas o reñidas con ciertas normas básicas muy comprobadas a lo largo del tiempo.
Así, por ejemplo, en el cuadro que analizamos, estamos seguros de que no está representado Pinocho enlazando una vizcacha.
Es decir que en definitiva, la ciencia tiene algunas certezas, aunque también debamos incorporar a nuestra tarea científica un cierto grado de aceptación de las incertidumbres.
Porque al cabo, y volviendo al magistral pincel de Ocampo, según cómo elegimos mirarlo (paradigma aplicado) acordaremos cuál de las opciones ya mencionadas es la correcta (consenso social)-
Bueno, por hoy ya hemos discurrido bastante, pero todavía podemos romper mucho más las estructuras. No me digan que no la podemos pasar muy entretenidos.
Los espero en el próximo post para seguir abriendo la cabeza a nuevas interpretaciones. Un científico abrazo, Graciela.
