“Científicos en el ring”, otro libro para recomendar

cientificosenelring-213x300Hoy vuelvo a la carga con algunos comentarios sobre un libro de la colección Ciencia que ladra, de la Editorial Siglo XXI, que me parece muy valiosa por su intención de desacralizar la ciencia y sus cultores, llevándola a un público masivo que a veces le teme, por estar acostumbrado a leerla en textos de rebuscada redacción y llenos de términos abstrusos.

En esta colección, la ciencia es amigable y está arropada en un lenguaje coloquial que hace su lectura muy amena y fácil.

El título que me ocupa hoy es “Científicos en el ring” de Juan Nepote, y los demás detalles editoriales y comerciales, es decir la ficha técnica completa- pueden leerlos en el correspondiente post del blog de Dayana.

¿Cómo es la estructura del libro?

Se plantea a través de un capítulo general en donde se vierten conceptos acerca de la ciencia que se parecen bastante a mis propias apreciaciones, razón por la cual no puede menos que gustarme; y seis capítulos más, cada uno de los cuales reseña controversias históricas entre los grandes genios del desarrollo científico.

En cada uno de esos capítulos, presentados como eventos de lucha libre, se recuerdan datos biográficos de los “contendientes” y sus correspondientes teorías, por las cuales se enfrentaron de maneras más o menos elegantes, según las personalidades de los involucrados.

¿Cuánta profundidad tiene el tratamiento de los temas científicos?

Sólo la imprescindible para comprender la controversia misma, porque es en realidad un libro enfocado a la parte epistemológica si se quiere, es decir a un análisis del desarrollo del conocimiento a través del tiempo. Por eso mismo abarca disciplinas diferentes sin volverse pesado en ningún momento ni indigerible para especialistas de áreas diversas o legos, directamente.

¿Qué partes son dignas de destacar?

Para mi gusto personal, las que brillan con luz propia son las que dejan al descubierto las verdaderas y muy humanas características de los científicos, por completo alejadas de ese estereotipo de iluminado carente de emociones, errores y pasiones que parece reinar en el  imaginario colectivo.

Tanto cuando se muestran en sus mezquindades como cuando aparecen sus grandezas, este paseo al que Nepote nos invita, es para mi gusto muy atrapante.

Y me gustan algunas reflexiones que surgen casi como al pasar.

Me he permitido elegir los párrafos que más me gustaron y agregarles un pequeño comentario en algunos casos. Acá va mi selección.

Después de algunos rounds donde se ve mucho encono en los enfrentamientos, aparece un Darwin sereno y generoso con su competidor Wallace, que me deslumbra:

…Pero Darwin actuó sensatamente: le comunicó todo el asunto a Charles Lyell y solicitó su apoyo para una publicación inmediata y conjunta de sus trabajos y los de Wallace en la prestigiada Linnean Society. Pocas veces se ha visto semejante acto de elegancia entre científicos.

Ya lo creo que no es muy común, y de esto tengo anécdotas para los posts de los viernes, ya lo verán.

Ya en la cuarta lucha, casi como al pasar se plantea una pregunta que es maravillosa:

…¿Un descubridor es quien primero encuentra una novedad en la naturaleza, o quien sabe darle un significado?

Aunque parezca que la respuesta es obvia, y no puede ser otra que la igualdad en importancia de ambas acciones, (ya que no se puede explicar lo que no se ha descubierto aún, ni alcanza la mera observación de algo que no se comprende) esta pregunta ha generado peleas dignas de mejor causa, y algunas están detalladas en el libro de manera muy entretenida.

Un parrafito que me pareció maravilloso es aquél que cita las palabras de Schrödinger, premio Nobel de Física de 1933, quien demuestra una humildad muy poco corriente entre los científicos, según lo cuenta Nepote:

…cuando cayó en sus manos una versión impresa de la  teoría de la relatividad general de Einstein que le causó enorme impacto (“su comprensión me planteó grandes dificultades a pesar de que disponía de todo el tiempo que desease para abundar en ella”)…

Por si esto no fuera suficiente para hacernos admirar a Schrödinger, Nepote encuentra todavía en una de sus cartas a Wien, otra joyita que comparte con el lector:

…La física no consiste sólo en la investigación atómica, la ciencia no se limita a la física, y la vida no se reduce a la ciencia.

Por si todos los méritos ya señalados en el libro fueran pocos, el remate es contundente y no puedo menos que presentarlo, inclusive en apoyo de cosas que ya les conté, y que muchos se niegan a aceptar:

…La ciencia, entonces es un gran edificio colectivo, aquella actividad acumulativa en la que es esencial negociar y consensuar, y en la que es válido (y muy necesario) disentir, que trabaja con verdades temporales…

…Y así avanzamos, golpe a golpe y ciencia a ciencia.

¿Cuál es la conclusión de esta reseña?

Pese a que es un texto de divulgación científica, y como tal especialmente pensado para los que se interesan en ella sin practicarla profesionalmente, a mí me parece un libro que no debería faltar tampoco en las bibliotecas de los investigadores, porque hay muchas interesantes moralejas que extraer de él.

Como habrá quedado claro, a mí me encantó.

Un abrazo, Graciela

2 comentarios para ““Científicos en el ring”, otro libro para recomendar”

  • terox dice:

    A ver si lo consigo… parece el tipo de libro que hubiera podido escribir mi buen doctor Asimov…

    Y hablando de Schrödinger, siempre me he preguntado que clase de mascota tenía, y si era un gato, de qué color era… ¿azul tal vez, como el de Roberto Carlos?

  • Graciela L.Argüello dice:

    No llega a Asimov pero vale la pena, yo lo disfruté un montón, te lo recomiendo, Terox

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