Más sobre las inundaciones en las Sierras Chicas.

Imagen1 uenca río ceballosEn su momento, hace ya dos años, cuando se produjeron las terribles inundaciones de 2015, publiqué un post con las explicaciones científicas del caso.

Posteriormente, se encargó a una comisión de expertos que estudiara el fenómeno acontecido, y elaborara un mapa de riesgos.

Hoy les presento una síntesis de sus resultados, y les recuerdo aquel post en los que prácticamente les decía lo mismo (y sin cobrarles un centavo, jejeje).

Lo más importante sin embargo, es que ahora, con el mapa de riesgos ya realizado, las autoridades sean sensatas a la hora de permitir o no nuevas intervenciones en el área.

¿Quiénes y cuándo realizaron el estudio del que hablo?

El informe fue realizado por científicos de la UNC, liderados por Alicia Barchuk, un mes más tarde de la catástrofe acontecida el 15 de febrero de 2015, y cuenta con un antecedente de finales de 2013, cuando se dio a conocer la existencia de los riesgos de deslizamientos e inundaciones en la zona de las Sierras Chicas de Córdoba, particularmente en la cuenca de los ríos Ceballos y Saldán.

Se titula “Evaluación posterior al desastre: impacto de las inundaciones ocurridas el día 15 de febrero de 2015 en la cuenca del Río Ceballos – Saldán” y tiene como marco el proyecto de investigación “Efectos de los cambios de cobertura y uso de la tierra en cuencas hídricas en la provincia de Córdoba: impactos y riesgos socio-ambientales”, que cuenta con el aval de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC (2014-2015).

¿Cuál fue la metodología aplicada en el estudio?

El método comprendió dos instancias: una de análisis a partir de sistemas de información geográfica y la otra con muestreo de campo.

Utilizando una imagen satelital de julio de 2014, de toda la cuenca de Río Ceballos, se observó esencialmente la ocupación de la tierra. Luego se evaluaron variables como pendiente, distancias a los ríos y arroyos, niveles de altitud en relación al mar y la manera en que participan las subcuencas hasta la salida de la cuenca de Río Ceballos-Saldán.

¿Qué conclusiones arrojó ese estudio?

Se determinó que los factores que se potenciaron unos a otros fueron, según este estudio los siguientes:

  • Uso del suelo: básicamente por la urbanización en Sierras Chicas,  que no ha respetado las áreas que por estar  ubicadas en las zonas de mayor riesgo de inundación, deberían estar vedadas a ella. Contribuyó también el desmonte de bosque nativo para agricultura y/o urbanización.
  • La pendiente que facilita el escurrimiento, privilegiándolo sobre la infiltración y la evaporación. Por otra parte ese escurrimiento resulta más acelerado, y adquiere mayor capacidad de arrastre de materiales.
  • Altura sobre el nivel del mar. En las zonas altas, el agua baja rápidamente por el propio efecto gravitatorio, mientras que en las zonas bajas es más probable que se estanque.
  • Emplazamiento de las construcciones en proximidades de las orillas de los ríos y de los arroyos más importantes.

¿Se parece a lo que yo había adelantado?

Prácticamente en todo, salvo que para mi gusto faltaron algunas variables que yo señalé en el post que deben haber leído si siguieron mi link, a saber: las características de las precipitaciones acontecidas, los incendios  previos y la falta de alertas, elementos que no se mencionan en el informe, pero que magnificaron el desastre.

Esos elementos fueron clave para convertir un fenómeno natural en una catástrofe.

En el informe que ahora les comento, probablemente no se tuvieron en consideración porque más que explicar lo acontecido se pretendía, creo, elaborar políticas a futuro. De cualquier modo, me parece que aun con ese objetivo, al menos dos  de esos temas deberían haberse considerado, y ellos son las alertas y la prevención de incendios.

La otra divergencia con relación a mi análisis (hecho en seguida del desastre, y sin tanta parafernalia), es que yo no mencioné la altura sobre el nivel del mar, ya que no considero que sea tan alta la incidencia por sí misma. En efecto, lo que se manifiesta en el informe, en realidad se explica por la pendiente no por la altura, ya que una meseta plana, podría estar a miles de metros de altitud y permitir de todos modos el estancamiento del agua, mucho más que su carrera ladera abajo.

Sólo de dos maneras indirectas podría tener valor la altura sobre el nivel del mar: la primera, si implicara la presencia de nieves de altura que se fundieran sumando agua a la precipitada, pero ése no fue el caso en 2015.

La segunda  forma se relaciona con la cantidad de agua que se va sumando a lo largo del recorrido, que aumenta si la mayor altura alarga ese camino.

Pero siempre ocurre el flujo de agua a favor de una pendiente. Sin ella, no hay desplazamiento  importante de corrientes. A la inversa, por escasa que sea la altura, con inclinación suficiente, el flujo puede ser intenso.

Eventualmente, una tercera incidencia de la altura podría ser a través de cómo ella condiciona la formación de tormentas intensas, y el régimen de precipitaciones en general.

¿Qué señala el mapa de riesgos resultante?

Lo que sí es novedoso en el informe, es que se cuantificaron  distintas zonas,  tales como las siguientes.

  • Sin riesgo de inundación: 12.052 hectáreas, principalmente donde se conservó el bosque, los pastizales y roquedales.
  • Bajo riesgo: 4.804 hectáreas.
  • Riesgo medio: 1.968 hectáreas.
  • Riesgo alto: 859 hectáreas.
  • Riesgo extremadamente alto: 330 hectáreas.

Es precisamente en los dos últimas áreas de riesgo alto y extremadamente alto  (más de mil hectáreas en conjunto) donde se asienta el trazado urbano.

La conclusión final del informe  es que se deben impedir las urbanizaciones en las zonas de alto y muy alto riesgo de inundación, así como recuperar, en estas áreas, la cobertura vegetal.

Lo que yo vengo diciendo hace…¿cuánto?

¿Algo más para añadir?

Sí, un detalle no menor es que se debe tener muy presente que estadísticamente las mayores inundaciones tienden a ocurrir durante el mes de febrero y a veces hasta comienzos de marzo.

Como la estación lluviosa comienza en diciembre y en marzo casi ha llegado al final, suele desatenderse el sistema de alertas, por ese ligero desfasaje temporal entre los picos de los montos precipitados y los de anegamientos e inundaciones.

Esto se debe a que la acumulación de agua en el subsuelo aumenta a lo largo de toda la estación, y una cantidad de lluvia que a comienzos de la temporada puede resultar infiltrada en su mayor parte, escurre, en cambio en su casi totalidad cuando se encuentra con un suelo ya saturado.

Por eso es importante que las autoridades responsables no se relajen cuando se aproxima el final del tiempo de lluvias. De hecho, puede ser el tiempo de mayor peligrosidad.

 

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es tomada del informe mencionado en el texto.

2 comentarios para “Más sobre las inundaciones en las Sierras Chicas.”

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