Hipatia, la primera mujer científica de que se guarda memoria.

Estamos en una época en que se habla del «empoderamiento» femenino, como de una gran novedad. Sin embargo desde lo más remoto de la historia, se yerquen figuras inmensas que, contra toda la cultura y los hábitos vigentes, saltaron a la luz pública por su auténtico poder, ganado por mérito propio (no por cupos), y sobre todo por la fuerza de su intelecto, y su inquebrantable voluntad de estudio y superación.

La más antigua de la que se guarda noticia en el ámbito de la ciencia, es probablemente Hipatia. De ella hablaremos hoy,

¿Quién fue Hipatia?

Hypatia o Hipatia, según la traducción que se elija para su nombre griego original Ὑπατία, nació y vivió en Alejandría, una de las tantas ciudades fundadas por Alejandro Magno hacia el año 331 a.C, en el norte de África, más específicamente en Egipto, en las proximidades del delta del Nilo.

Durante la vida de Hipatia, Alejandría se había constituido en el centro de la ciencia y la filosofía del mundo occidental. Pero fue también el tiempo de una gran turbulencia académica, política, religiosa y social, que incidió en el destino final de la científica.

Hipatia fue filósofa y maestra neoplatónica griega, pero nos interesa particularmente por su actividad en los campos de las matemáticas- en el que se la considera la primera mujer realmente versada de la historia-; y la astronomía; por algunos de sus inventos; y porque fue maestra en una selecta escuela, a la que asistieron aristócratas cristianos y paganos, algunos de los cuales ocuparon altos cargos, como el obispo Sinesio de Cirene, Hesiquio de Alejandría y Orestes, que era prefecto de Egipto en el momento de su muerte.

¿Qué se sabe de su biografía?

No es mucho lo que se sabe de esta maestra, tal vez porque a la mujer en ese momento no se la consideraba un ser pensante que mereciera demasiada atención, tanto es así que ni siquiera conocemos con certeza la fecha de su nacimiento, que podría ser en algún año entre el 355 y el 370 de nuestra era. Su muerte, envuelta en una historia truculenta se produjo en marzo del 415 o, según otras fuentes, del 416.

Era hija de uno de los más famosos matemáticos del Museo de Alejandría, de nombre Theon,  quien seguramente la introdujo en el estudio científico, con tal éxito que, en contra de todas las usanzas de su tiempo, Hypatia alcanzó el reconocimiento del propio gobierno de la Roma Cristiana. En efecto, fue la primera vez que una mujer obtuvo una posicón pública rentada en el área del conocimiento, cuando se le concedió el cargo de directora de la Escuela Plotinia.

Aunque allí enseñaba filosofía, sobre todo sobre los textos de Platón y Aristóteles y sus discípulos, no fue ése su fuerte, sino que más bien le proveyó la disciplina de pensamiento para sustentar sus estudios en las áreas de matemática, geometría y astronomía.

Hacia el año 400 Hipatia, según se menciona en la Suda (Enciclopedia  bizantina del saber de la época) lideraba a los neoplatónicos de Alejandría, y a ella acudían estudiantes de todas partes del Imperio Romano.

En el año 415 o 416, fue torturada y asesinada en una revuelta de las muchas que agitaron su tiempo, según algunas versiones, por razones políticas; según otras, por motivos religiosos (fue acusada de paganismo); y según otras más, por haberse atrevido a desafiar los cánones de la época en lo que se refiere al rol de la mujer en la sociedad. Es probable que todo contribuyera a convertirla en una víctima propiciatoria, que según se dice  (aunque no esté comprobado), fue desollada aun antes de perecer a manos de una turba enloquecida.

¿Cuál fue su legado científico?

Si bien no se conserva su obra escrita, hay referencias y citas de ella en lo que resta de los documengtos que no sucumbieron en la destrucción de la Biblioteca de Alejandría; y en la correspondencia de algunos de sus discípulos, como los ya mencionados Sinesio de Cirene y Hesiquio de Alejandría.

Según esas citas- muchas de ellas textuales- fue autora de importantes y esclarecedores comentarios sobre las teorías matemáticas y las tablas astronómicas de Claudio Ptolomeo; contribuyó también a la teoría algebraica, a través de sus disquisiciones sobre el Arithmeticorum (Aritmética en 14 tomos) de Diofanto; y comentó también las secciones cónicas de la geometría de los sólidos de Apollonio de Perga.

Creó también un Canon astronómico en el que cartografió cuerpos celestes y confeccionó un planisferio. Editó el comentario de su padre, Theon, a Los Elementos, de Euclides.

Hipatia se interesó también por la  física y la mecánica, y en cuanto a sus desarrollos prácticos, inventó un densímetro y un destilador,  y mejoró el diseño de los primitivos astrolabios con los que se determinaban las posiciones de las estrellas en la bóveda celeste.

¿Cuáles de sus reflexiones merecen recordarse especialmente?

Hay muchas reflexiones que se le atribuyen, y que merecen ser tenidas en cuenta. Sólo he seleccionado las que me parecen más próximas a la ciencia:

  • Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para comprender las cosas que hay más allá.
  • Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar.
  • El que influye en el pensamiento de su tiempo, influye en todos los momentos que le siguen. Deja su opinión para la eternidad.
  • La verdad no cambia porque sea o no sea creída por la mayoría de las personas.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es el  Retrato imaginario de Hipatia, detalle de «La escuela de Atenas», de Rafael Sanzio (1509-1510).

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