¿Es la perla una piedra preciosa?

En realidad, si ustedes son seguidores asiduos y de larga data del blog, ya sabrán la respuesta,  (negativa, por cierto) porque estuvo implícita en otro post, pero hoy quiero explayarme un poco más, porque precisamente es lo que les prometí en ese momento.

¿Por qué la perla no es una piedra preciosa?

Pues, muy sencillamente porque no es un mineral, puesto que su origen es orgánico, a pesar de que químicamente tenga un alto contenido de carbonato de calcio.

Como expliqué en el post que ya deberían haber consultado, pese a no ser piedra preciosa, sí es una gema. Recuerden que las gemas comprenden a las piedras preciosas y a varias sustancias más, como en este caso, la perla.

¿Qué es en realidad la perla?

La perla, si uno bien lo mira, debería parecernos más bien asquerosota, ya que no es en el fondo más que tejido cicatrizal de un determinado grupo de seres vivos.

También podríamos llamar a las perlas “estrategias defensivas” o quistes, si quieren, con lo cual se llega a la inmediata conclusión de que los seres humanos somos capaces de cualquier cosa por adquirir status. Hasta de colgarnos del cuello una especie de tumor de bonita apariencia.

Pero expliquémoslo mejor: sucede que cuando una partícula extraña se introduce en la parte blanda de algunos moluscos, sobre todo en los bivalvos, su presencia produce una notable irritación, y para defenderse de ella, las ostras (entre otros bichos) han aprendido a neutralizarla, creando perlas.

Para generar las perlas, el interior del molusco cubre lentamente la partícula invasora con una mezcla de cristales de carbonato de calcio (CaCO3) y una proteína llamada conchiolina.

Esa mezcla se conoce como nácar, sustancia que normalmente protege toda la cavidad interna de las valvas del animal (cavidad paleal). Cuando el animal no sufre agresiones, el nácar es como una piel interior, pero si hay un cuerpo extraño, esa misma piel se va engrosando a su alrededor, y cuando varias capas de ese nácar se han aglutinado en forma de un verdadero abultamiento, ¡voilá! estamos ante el nacimiento de una perla.

Digamos que ese nacimiento requiere más gestación que un elefante, ya que pueden requerirse aproximadamente diez años para que se forme una perla discretita.

Las perlas más conocidas son las consideradas como gemas o piedras preciosas, por su simetría y su particular lustre. Las perlas preciosas son producidas en su inmensa mayoría por las ostras pertenecientes a la familia Pteriidae.

¿Por qué se considera a la perla como gema?

Porque cumple con los requisitos exigibles, y que ya mencioné en el post que he linkeado más arriba. En pocas palabras porque es durable, hermosa y relativamente escasa.

¿Cuáles son las condiciones que dan a la perla su belleza?

Aclaremos que si bien todos los tejidos cicatrizales generan perlas en sentido amplio, sólo son perlas clasificables como gemas, aquéllas que tienen formas más o menos esféricas o de lágrima, de lo contrario se las descarta como gemas y se las destina a otros usos. Esos usos pueden ser, entre muchos otros, molerlas para dar brillos nacarados a ciertos cosméticos, o para generar perlas reconstituidas, etc.

Además de la forma, y los diversos matices posibles que hasta pueden llegar a dar perlas negras, existen otras características que suman puntos en la belleza de las perlas.

Esas características son: el brillo tornasolado propio del nácar, y que se conoce en gemología como iridiscencia, la intensidad de ese brillo, de apariencia sedosa, y la  presencia, a veces, de lo que se conoce como formas o figuras lumínicas.

Tanto el brillo como las figuras lumínicas son también respuestas características de los minerales ante la acción de la luz que incide sobre ellos, razón por la cual los explicaré en detalle en su momento, entre las propiedades físicas que vengo analizando.

No obstante, hoy no puedo menos que mencionar y describir una de esas figuras, (que después les develaré por qué se produce) porque es una condición muy valiosa en las perlas.

De todas las figuras lumínicas posibles, las perlas suelen presentar adularescencia, nombre que viene de la adularia o piedra de luna, y que consiste en un brillo interno y profundo muy parecido a una nube lechosa que cambia de tonalidad según la dirección en que se observe el objeto.

¿Desde cuándo se la considera gema?

Si bien no hay un registro seguro de esto, y todo lo que podemos hacer es especulaciones al respecto, no es una locura pensar que ya desde la prehistoria puede haber sido apreciada, por la sencilla razón de que a diferencia de otras gemas, no requiere de pulidos, tallados ni de ningún otro tratamiento para develar su belleza. Seguramente tan pronto como el primer molusco conteniendo una perla fue abierto, ese hallazgo habrá sido atesorado, tal vez hasta como algo mágico.

Pese a la falta de documentación fehaciente, desde las más antiguas culturas se las ha encontrado engarzadas en ornamentos varios, por lo común pertenecientes a la realeza y las clases nobles de cada sociedad.

¿Es alto su precio en el mercado actualmente?

El precio, como el de todas las gemas, es altamente dependiente de los vaivenes de la moda, y de las reglas de la oferta y demanda.

Por esa precisa razón, el precio originalmente era exorbitante. Esto era así cuando el suministro de las perlas dependía de la pesca de moluscos realizada por buceadores nativos de las zonas ricas en ellos, carentes de todo equipo, y que por esa razón muchas veces dejaban la vida en la empresa.

Al mejorar las técnicas de buceo, aumentando la cosecha de moluscos y disminuyendo el riesgo de tal empresa, los precios fueron disminuyendo progresivamente.

En la situación actual, por un lado el gusto y la moda han relegado a las perlas a un segundo plano respecto a las piedras preciosas más caras, como el diamante o la esmeralda; y por el otro las perlas pueden cultivarse, inundando el mercado con una oferta creciente, pese a la demanda estabilizada. Por todo esto, las perlas tienen hoy un precio bastante menos elevado que a lo largo de su historia previa.

¿Cómo se cultivan las perlas?

Básicamente lo que se hace es confinar a los moluscos de las especies productoras de perlas, en criaderos donde sistemáticamente se les inyectan sustancias irritantes para estimular su producción de quistes defensivos en forma de perlas.

Existen criaderos de agua dulce y salada, de temperaturas cálidas y frías, lo cual define las especies de bivalvos empleados, y consecuentemente la calidad de las perlas obtenidas, y la velocidad de la generación, que puede variar entre unos pocos meses hasta tres o cuatro años, vale decir mucho menos  que  en la naturaleza. Ese tiempo tiene además que ver con la sustancia inyectada.

Por todo lo dicho, a mí regálenme diamantes en lugar de perlas, así no andan torturando moluscos por mi causa. 😀

Y ya que estamos, ¿no se preguntaron si los corales son piedras preciosas?

Espero verlos el próximo miércoles. Un abrazo. Graciela.

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P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de una página de la red.

7 comentarios para “¿Es la perla una piedra preciosa?”

  • terox dice:

    Te faltó decir que un test para saber si las perlas son auténticas es restregarlas en los dientes… pero estoy seguro si las que se sienten “ásperas” son las reales… o más bien las falsas…

  • Graciela dice:

    Eso no vale para distinguir cultivadas de pescadas, y respecto a las sintéticas la calidad ha mejorado tanto que ése ha dejado de ser un criterio suficiente. Terox.

  • terox dice:

    Lo que es la vanidad humana… me imagino que las “reales” son mucho más caras que las sintéticas, y difíciles de distinguir… pero uno va y paga solo para decir que “son auténticas”…

  • Sergio dice:

    Hola Graciela! Felicitaciones por la página, estoy buscando en Argentina si existe alguna carrera o tecnicatura en Gemología, vivo en Rosario y si podés indicarme alguna data, desde ya agradezco tu respuesta!
    Abrazos y buen día para todos!

  • Graciela dice:

    No tengo la información que me pedís, Sergio, creo que sólo puede hacerse una especialización en Gemología a partir de la mineralogía.

  • Roberto. dice:

    Y algún día, una criatura encontrará entre los restos humanos, un bonito cálculobque se convertirá en la sensación del momento. Habrá granjas de humanos para satisfacer la demanda e incluso kits para que los pequeños destripen un humano para sacar los cálculos.

  • Graciela dice:

    Hola Roberto, deberías escribir un cuento o una novela del género distopia con ese argumento, está muy bueno.

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