El Volcán Paricutín y su historia. Parte 2.

Este post es la segunda parte del que comencé el lunes pasado, de modo que deberían ir a leerlo antes de adentrarse en el texto de hoy.

Las preguntas que contesté en el post anterior son:

¿Dónde queda el volcán Paricutín?

¿A qué se debe su nombre?

¿Qué dice la Geología respecto al surgimiento de este volcán?

¿Qué tipo de volcán es?

¿Por qué es tan interesante la historia del Paricutín?

Y a partir de aquí comenzamos la segunda parte del post:

¿Cuándo y cómo se registró la primera erupción?

El Paricutín puede considerarse no solamente el más nuevo de los volcanes del mundo, sino también el único que tiene fecha de nacimiento precisa. Esa fecha es 20 de febrero de 1943.

Por otra parte, tuvo un rápido crecimiento ya que once meses más tarde, las lavas solidificadas habían creado un cono con una altura de 457 m donde originalmente se extendía un llano sembrado de maíz.

Es muy interesante recurrir a las crónicas de la época y recuperar en ellas el relato de Dionisio Pulido, un indio tarascano que fue quien primero reportó el evento en curso, y al dar la alarma, permitió la evacuación, de tal manera que el volcán no se cobró víctimas humanas, pese a que sepultó bajo sus materiales dos pueblos enteros, que ya habían sido evacuados.

En el texto de Branson et al. (1964) se lee la noticia tal como fue consignada en la declaración de Dionisio, originalmente en el dialecto nativo y luego traducida al castellano:

Aquel sábado estaba yo en el campo con mi mujer Pabla y con nuestro hijo Crescencio, de diez años, que cuidaba de nuestros corderillos, mientras yo araba la tierra para sembrar el grano.

De pronto oí cómo resoplaba el suelo delante de mí y vi salir humo de la tierra y creí que el mundo se había incendiado. El suelo tembló durante diez minutos y parecía como si las aguas bajasen corriendo. Más tarde la tierra silbó y vi humo, y recordé que un ingeniero había hablado de que podría formarse un volcán, ya que habíamos estado sufriendo terremotos durante dieciocho días.

Vale la pena resaltar ese signo temprano que permite predecir la posibilidad de erupciones, que es la ocurrencia previa de movimientos telúricos, resultantes de la movilización subterránea de los magmas que buscan salir a la superficie.

En este caso, los síntomas comenzaron casi tres semanas antes.

¿Qué pasó después con ese volcán?

Imaginen por un momento el contexto de ese fenómeno único en la historia: corría el año 1943, cuando se contaba ya con medios suficientes para fotografiar, filmar, medir, registrar, etc., etc. El lugar fue inmediatamente la meca de los estudiosos de México, y por supuesto del vecino país norteamericano y del resto del mundo.

Por eso es que se cuenta con tanta información, tan detallada como para que se hayan llegado a identificar hasta etapas con nombre propio a lo largo de la historia entera de las erupciones.

Se considera que la actividad del volcán duró alrededor de 9 años y algunos días y horas, y que la lava recorrió unos 10 km desde el nuevo cráter.

Los geólogos que estudiaron los eventos a lo largo de esos nueve años, dividieron la actividad volcánica en tres periodos principales: Quitzocho, Sapichu y Taquí Ahuan.

En el primero, la actividad significó la primera construcción del cono, seguido de recurrentes flujos de lava y la expulsión intermitente de bombas y lápilli. En los primeros cuatro meses el crecimiento en altura del cono llegó a 200 m, y a 365 en los cuatro siguientes.

En ese tiempo se evacuó la población de Parícutin (junio de 1943) antes de que llegaran a sepultarla completamente las cenizas, y el poblado de Santa Ana Zirosto fue reubicado también.

El periodo Sapichu fue de muy corta duración, pero con actividad intensa, incluyendo derrames de lava y expulsión de cenizas y bombas de diferentes dimensiones.

El periodo Taquí Ahuan implicó una reactivación del cono principal que alcanzó los 457 m que hoy ostenta, y fue en él que se desalojó San Juan Parangaricutiro que resistió hasta el 10 de mayo de 1944, cuando sus habitantes caminaron 33 km a lo largo de más de 20 días, hasta el lugar del nuevo emplazamiento del que sería Nuevo San Juan Parangaricutiro.

Este periodo se mantuvo con actividad intermitente hasta 1949, cuando se produjeron algunos años de calma, hasta la reactivación de enero de 1952.

La actividad final registrada fue el 4 de marzo de 1952.

Desde entonces sólo existen activas algunas fumarolas, al menos hasta la fecha.

Como un regalito final, les incluyo un video muy interesante que preparó la BBC al cumplirse 70 años del nacimiento del Paricutín, el 20 de febrero de 2012.

Bibliografía.

Branson, C.; Tarr, W.; Keller, W.1964. Elementos de Geología. Ed. Aguilar  España. 653 pp.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente, porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: Tanto la imagen que ilustra el post como la figura interna fueron tomadas de Imágenes Google.

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