El refugio para tornados

Hace muchísimos años, cuando viajé a Cancún, tomé, como cualquier turista, varias excursiones, una de las cuales me llevó a la isla Mujeres.

La isla es realmente pequeña. y también lo es el pueblo, de modo que no bien bajé de la lancha que me llevó hasta allí, una de las primeras cosas que vi fue un edificio que se destacaba del resto por ser bastante menos pintoresco, y mucho más moderno, donde funcionaba alguna institución gubernamental, que no recuerdo bien cuál era.

Pero mis ojos, siempre entrenados en determinados aspectos de la realidad avizoraron un pequeño cartel en el muro, junto a la puerta de ingreso, que decía «Refugio antitornados».

Y allá fui, más rápido que urgente, para hablar con el funcionario a cargo, ansiosa por conocer cuáles eran las especificaciones técnicas particulares que hacían de la modesta edificación un refugio recomendable, y oficialmente recomendado.

Y éste fue el diálogo:

-Disculpe la molestia, pero me interesan profesionalmente los eventos potencialmente catastróficos, y las estrategias para minimizar los daños. ¿Me puede decir por qué este edificio es «antitornados»?

– Porque se aguantó bien el último.

Imagínenme cayendo de espaldas con las patitas en el aire como en los dibujos animados, y no estarán muy lejos de mi verdadera reacción ante la respuesta.

Un abrazo y hasta el lunes con algo mucho más serio. Graciela.

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