Ciclo de conferencias “Los dinosaurios a través del cine” en Barcelona – Abril a junio 2011

Teniendo la categoría Geología y cine, qué mejor que presentarles este ciclo para que quienes estén en Barcelona puedan disfrutar un poco de paleontología con pochoclos (palomitas de maíz, pop corn o como las llamen en Catalunya).

A continuación , la gacetilla correspondiente, tal como llegó al blog, redactada por los propios organizadores, que NO somos nosotros.

En este ciclo se abordarán muchos temas en torno a los dinosaurios: los mitos, los monstruos, las representaciones según las diferentes culturas, la mirada de los seres humanos de ayer y hoy, entre otros.

A partir de extractos de cinco películas míticas, y de la mano del paleontólogo José Luis Sanz y de otros cinco invitados del ámbito de la literatura, el cine o la filosofía, los participantes del ciclo penetrarán en el mundo de estos seres y en el laberinto de imágenes que han generado en nuestra cultura.

Coordinador y presentador: José Luis Sanz
Lugar: CosmoCaixa, Calle Isaac Newton 26, Barcelona.
Horario: 19.00 hs
Actividad gratuita. Plazas limitadas
Reserva anticipada opcional en la web
Más información:
www.laCaixa.es/ObraSocial

Cronograma del ciclo

Miércoles 13 de abril – Japón bajo el terror del monstruo
José Luis Sanz, catedrático de Paleontología, UAM
Daniel Aguilar, experto en cine fantástico japonés
Conferencia en colaboración con la Fundación Japón.

Japón bajo el terror del monstruo inaugura uno de los géneros de la cinematografía japonesa más conocidos y con mayor número de seguidores en todo el mundo, el “kaiju-eiga” (cine de monstruos gigantes). A partir de esta primera entrega, el cine japonés ha desarrollado históricamente una rica y compleja mitología que incluye monstruos con diferentes orígenes y características. Es de notar, no obstante, que la mayoría de estos monstruos son combinaciones de diferentes animales, ficticios o reales, de un mundo deificado por la tradición religiosa nativa japonesa, denominada sintoísmo (kami o espíritus de la naturaleza).
Japón bajo el terror del monstruo es una película de una gran belleza formal, con una impresionante escenografía tenebrista al servicio del horror, pero también de la esperanza de la humanidad (representada en el pueblo japonés, que sufrió los bombardeos atómicos) por un mundo mejor. Porque Godzilla (Gojira en japonés) es, en realidad, un dinosaurio mutado por una explosión atómica que lo convierte en una especie de descomunal dragón que arroja por la boca fuego radiactivo. Parece evidente, por tanto, que Gojira representa la amenaza nuclear, tan temida por la humanidad en los años 1950 y 1960. No obstante, una característica singular de este famoso monstruo gigante japonés es su cambio de actitud frente a los seres humanos, a los que ha defendido a veces de amenazas terrestres o extraterrestres. En alguna película de la década de 1990, Gojira encarna incluso el espíritu nacional japonés, el tradicional del Imperio del Sol Naciente.

Miércoles 11 de mayo – El valle de Gwangi
José Luis Sanz
Jordi Agustí, investigador ICREA en el IPHES

El valle de Gwangi describe la existencia de un mundo perdido con dinosaurios y otros animales de nuestro pasado remoto. Gwangi es identificado generalmente como un Allosaurus, aunque contiene elementos singulares. En primer lugar, su arquitectura general es de aspecto más masivo, menos grácil que la del Allosaurus. En realidad el único rasgo que le identifica con el género del Jurásico Superior norteamericano y europeo es la presencia de tres dedos en la mano (evidentemente, un carácter primitivo que no indica nada). Por otra parte, las proporciones de la cabeza son considerablemente grandes, incluso para un Tyrannosaurus. En cualquier caso, parece que era ésta la intención de Ray Harryhausen, su creador, como admitió en una entrevista en el año 2001: “se suponía que Gwangi era un personaje de mayor tamaño, una especie de Tyrannosaurus más que Allosaurus”.

Gwangi vive en un mundo perdido (su paraíso particular) del que es arrojado por la acción de los hombres, en este caso un colectivo que se mueve, bien por intereses monetarios (los cowboys) o de autopromoción científica (el paleontólogo). Pero Gwangi está también caracterizado por otros rasgos atípicos, fuera de lo común en el discurso fantástico con dinosaurios, representando también la alteración del orden divino.

Desde este punto de vista el dinosaurio, típico símbolo de tiempos arcaicos, también representa el mal primordial, el que ha existido siempre en la Tierra, que por supuesto, es de origen ultra natural. La amenaza de Gwangi no es neutralizada por procedimientos modernos, sino que es quemado, como una bruja, dentro de una catedral (la de Cuenca). De esta manera, el dinosaurio no es destruido por tecnología moderna, sino por la acción del fuego purificador dentro de un recinto sagrado, único agente que realmente asegura que el Mal (con mayúscula) es realmente destruido, algo que sabía perfectamente Torquemada.

Miércoles 18 de mayo – Parque Jurásico
José Luis Sanz
Miquel Barceló, catedrático del Departamento de Ingeniería de Servicios y Sistemas de Información, UPC

De todos los procedimientos generados por el discurso fantástico para sincronizar a hombres y dinosaurios, el de Parque Jurásico es el que apela más directamente al conocimiento científico, al estado del arte de la ciencia.

El procedimiento, clonar un dinosaurio mediante el ADN recuperado de su sangre, obtenida en un mosquito conservado en ámbar, es ingenioso, pero actualmente imposible de realizar por la ingeniería genética.

Desde el punto de vista de los dinosaurios cinematográficos, Parque Jurásico supuso una completa renovación del género basada en dos puntos principales: la forma de realizar los dinosaurios y sus aspectos más paleontológicos, es decir, la morfología de los animales y sus patrones de comportamiento. El cine ha utilizado históricamente distintos procedimientos para plasmar estos animales en la pantalla, pero los sistemas informáticos de imagen de síntesis permitieron, por vez primera, que los dinosaurios cinematográficos tuvieran aspecto y movimientos verdaderamente creíbles.

Por otra parte, Spielberg tenía la intención de alejarse en esta película del mito del monstruo, por lo que hizo (casi) todo lo posible para que los dinosaurios del film fueran un reflejo de la paleontología oficial de la época. Así, Parque Jurásico se convirtió en un vehículo de divulgación de las nuevas interpretaciones paleobiológicas sobre los dinosaurios que habían surgido durante la década de 1970. Eso no quiere decir que la película respete absolutamente el conocimiento científico, ya que contiene algunas licencias divertidas, como el dinosaurio terópodo Dilophosaurus convertido en un escupidor de veneno dotado de un collarín extensible, como el del lagarto clamidosaurio australiano.

Miércoles 25 de mayo – Hace un millón de años
José Luis Sanz
Roman Gubern, catedrático de Comunicación Audiovisual, UAB

Hace un millón de años es una de las películas que representan mejor el género cinematográfico conocido como cine prehistórico.

Este tipo de discurso en el cine se basa normalmente en una ucronía, es decir, en un relato histórico de un tiempo que nunca ha existido. La razón ya se ha indicado: los grandes dinosaurios nunca convivieron con los seres humanos. Nuestros supuestos antepasados cavernícolas se enfrentan con una formidable naturaleza adversa, a la que vencen gracias a su capacidad de raciocinio. Desde este punto de vista, el cine ha convertido a los hombres prehistóricos en un arquetipo de héroe primitivo, representantes del triunfo de la inteligencia humana sobre la naturaleza. Por ello, en el cine prehistórico los dinosaurios suelen representar sólo las adversidades que los protagonistas deben enfrentar. Pero en las sociedades humanas prehistóricas del discurso fantástico cinematográfico, los individuos no sólo se enfrentan a la naturaleza sino también a sus congéneres, en un ambiente que puede ser definido como típico del darwinismo social. Se conoce como tal la aplicación directa de las ideas biológicas evolutivas de Darwin a las sociedades humanas, es decir, la lucha por la supervivencia y la selección natural entre seres humanos y grupos sociales serían los factores determinantes del progreso y desarrollo histórico de la humanidad.

En Hace un millón de años, una de las dos tribus de la película (significativamente, de fenotipo rubio) se aparta del contexto del darwinismo social y describe una sociedad primitiva dominada por la compasión y la justicia.

Miércoles 1 de junio – El monstruo de tiempos remotos
José Luis Sanz
Fernando Savater, filósofo y escritor

El monstruo de tiempos remotos constituye el paradigma del tipo de relato en el cine dinosauriano sobre la confrontación entre la humanidad actual y bestias prehistóricas. La estructura de esta confrontación suele ser recurrente: el dinosaurio aparece y ataca a los seres humanos; los órdenes social y natural son alterados; los humanos atacan al monstruo, el dinosaurio es destruido y el orden restablecido. En este caso, el dinosaurio procede de los hielos árticos y el escenario de la confrontación es la ciudad de Nueva York. Se trata de un gran cuadrúpedo especialmente inventado para esta película, un híbrido desconocido entre un dinosaurio saurópodo (cuadrúpedos herbívoros) y un terópodo (bípedos carnívoros).

En la estructura del mito dinosauriano en la cultura popular, uno de los factores más importantes es la explicación de la sincronía entre los seres humanos y los grandes dinosaurios, extinguidos más de 60 millones de años antes de la aparición del hombre.

En El monstruo de tiempos remotos la explicación del discurso fantástico apela a la supervivencia de un dinosaurio congelado. Este recurso está probablemente basado en un fenómeno muy conocido: la aparición de mamuts y otros grandes mamíferos cuaternarios en los suelos helados de Siberia y Alaska.

El problema, en el mundo real, es que no existen hielos tan antiguos como para congelar un dinosaurio.

2 comentarios para “Ciclo de conferencias “Los dinosaurios a través del cine” en Barcelona – Abril a junio 2011”

  • Herakles dice:

    En Cataluña, a los “pochoclos”, en catalán se les llama “crispetes”, término que equivaldría a castellano “encrespaditas”.

    Saludos

  • Graciela L.Argüello dice:

    Gracias, Herakles, aquí les llamamos también pururú, palomitas de maíz o popcorn, pero ese nombre nunca lo había escuchado. Gracias por el aporte

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