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El geólogo y su sombrero

imagen1sombreromiosEste post se lo vengo prometiendo a Dayana hace un montón. Bueno, no sólo éste sino muchos más, puesto que ella entiende que así como en su momento me explayé sobre la piqueta, hacerlo sobre los demás objetos que constituyen el equipo fundamental del geólogo no estaría de más.

Y voy a cumplir con esta premisa, paso a paso. Hoy veremos que un sombrero que pretenda entrar en la lista de los objetos de verdad amados por un geólogo, no puede ser cualquier cosa que le tape los sesos para que no se los cocine el sol.

Un buen sombrero tiene sus requisitos. Y van mucho más allá de la estética. De hecho, pueden a veces ir a contrapelo de ella, pero tienen su razón de ser.

¿Cómo se selecciona un buen sombrero para el campo?

Primero hay que tener en cuenta las circunstancias en las que se lo va a usar. Hoy no hablaremos de los cascos de protección contra accidentes que son norma de seguridad ineludible en las canteras a cielo abierto, ni de los que además deben portar una lámpara para tareas subterráneas, porque a ésos no les podemos dar adecuadamente el nombre de sombreros.

Hoy hablaremos de los que usamos en tareas al aire libre, pero del tipo exploratorio o de investigación.

Y en ese punto, lo primero a considerar es el clima.

¿Cómo es un buen tocado para zonas frías?

Algunas personas creen suficiente un gorrito de lana para abrigarse la cabeza, pero por experiencia les digo que aun en pleno invierno, una larga exposición solar produce quemaduras en el rostro, y eso arruinaría nuestro bello cutis a la larga.

Por eso, considero indispensable el uso de la visera hasta en el invierno más crudo. Y no me parece práctica la costumbre de ponerse la capucha del rompevientos y sobre ella una gorrita de golf, o al revés una gorra playera y encima subirse la prolongación de la campera, porque cualquiera de ambas cosas limitan mucho el movimiento.

La mejor opción es, para mi gusto, una gorra con visera, orejeras flexibles que pueden levantarse si no hace frío excesivo, y si es posible, con forro de lana o similar.

Precisamente hoy ilustro el post con un par de fotos de mi sombrerito, ése que mis colegas y alumnos ya me conocen bien, porque va conmigo a todas partes, en invierno, claro. Lo ven con las orejeras bajadas y levantadas, y como ven tiene corderito por dentro y visera, aunque no se la vea bien.

¿Qué usar en verano?

Si se trata de una zona no excesivamente calurosa, una gorrita de las comunes, con visera anda bien, sobre todo para las áreas con vegetación más o menos enmarañada, o si en algún momento hay que atravesarlas para llegar al sitio de trabajo. Yo prefiero elegir tres requisitos más, dentro de lo posible, a saber: que sean de colores llamativos, para el caso de que haya algún accidente, porque eso facilitaría la búsqueda de mi cuerpo (pre o post mortem, 😀 ), que tenga buena ventilación, ya sea por los dos o tres agujeritos que algunas gorras traen, o porque sea de una tela tipo red, por lo menos en parte, y por fín, algo que no siempre encuentro, que tenga un bolsillito con cierre en la copa, para llevar un carnet, tarjeta o llave que conviene conservar a mano. No siempre se juntan todos los requisitos con facilidad pero hay que tener paciencia y buscar.

Si la zona es extremadamente cálida, son muy recomendables los sombreros tipo legionario que tienen una extensión para proteger la nuca del rayo directo del sol.

Y por último, lo que más me gusta a mí personalmente (aunque el que tanto amé ya pasó a mejor vida después de muchos años de uso y abuso) que es una opción para campos abiertos y climas no muy ventosos: el sombrero de paja toquila, que nosotros llamamos panamá, pese a provenir de Ecuador. Tienen la gran ventaja de ser frescos, livianos y proveer un ala ancha que genera una sombra muy deseable cuando se va a estar todo el día al aire libre, sea cual sea la hora y por consiguiente la posición del sol. Ésa es su ventaja respecto a las gorritas de visera que hay que ir dando vuelta según uno se va desplazando o se corra el sol.

Además, conveimagensombreos-toqu1ngamos que son una paquetería, ¿no les parece?

Espero que les sirva de algo, porque vendrán más posts relativos a la indumentaria.

Un abrazo, Graciela

Tips para sacar fotos útiles desde el punto de vista del geólogo

imagen1suelos-podsolÉste es uno de esos posts a los que me veo empujada (con zamarreo incluido) por Dayana, quien quiere aprovechar cada viaje de la mejor manera posible, trayendo fotos realmente útiles, de modo que me preparó un listado de preguntas sobre  las cosas que piensa que deberían saber quienes van a hacer una salida al campo- ya sea como estudiantes, aficionados, turistas curiosos o geólogos principiantes- al disparar su cámara.

Pero antes de abocarme al punto debo aclarar algunas cosas:

  • No busquen aquí especificaciones sobre cámaras, objetivos, filtros, ni otras yerbas, porque de eso no sé un pomo. Tal vez si a ustedes les parece, podemos invitar al Pulpo, que sí sabe, a prepararnos un post sobre eso en el futuro.
  • Todo lo que diremos se referirá en este primer post sobre el tema, a fotografías de campo sobre el terreno.
  • No hablaremos, todavía, ni de las fotografías aéreas, ni de las de laboratorio o microscopía, o de imágenes subacuáticas u otras situaciones especiales que seguramente tendrán sus propios posts.
  • No estaremos haciendo referencia tampoco a ninguna otra forma de teledetección como imágenes satelitales ni cosa por el estilo, para todo lo cual deberán esperar con alguna paciencia hasta que lleguemos a ellas en otros posts.

Y ahora sí, a lo nuestro.

¿Qué importancia geológica tienen las fotografías que se toman en el campo?

En primer lugar, todos sabemos que una imagen vale por mil palabras, y por muy habilidoso que uno sea con la retórica, a la hora de describir un fenómeno, nada supera a la visión directa de lo que se quiere mostrar.

Por otra parte, enunciar la presencia de tal o cual proceso en un determinado lugar requiere alguna prueba para el lector que no puede ir directamente a constatarlo.

Y hasta puede darse el caso de que una fotografía sirva de elemento de consulta con un colega que sabe más que uno sobre algún tema determinado.

Por todo eso, conviene tener en cuenta algunos detalles al tomar fotos. Por cierto, esos detalles variarán según el objetivo de la excursión, y la persona que lleva la cámara. Es decir que mientras que los geólogos, estudiantes de geología, y/o carreras afines tomarán en cuenta todo lo que aquí les diga, los simples turistas y aficionados, elegirán cuáles de los consejos les resultarán más o menos interesantes, según su propia intención.

¿Para qué se usan las fotografías geológicas?

  • Como ya adelanté, todo informe, requiere ilustración probatoria y/o aclaratoria de lo que se enuncia. Esto vale para trabajos prácticos de los alumnos, tesis, apuntes y libros  para docencia o papers a publicar.
  • En muchos casos, las fotografías sirven para recordar relaciones entre los elementos del paisaje, o posiciones en que se realizan determinados hallazgos, o son como ya señalé en el post de excavaciones paleontológicas, documentos probatorios de la manera en que yacían originalmente, diferentes restos fósiles, estructuras o muestras.
  • Todo geólogo que se precie, tiene su propio banco de imágenes, del que hará uso para ilustrar charlas, conferencias, workshops, o posts de blogs 😀 , llegado el caso.
  • Eventualmente, y conociendo la metodología adecuada, pueden hacerse mediciones sobre las fotos, y debidamente editadas en softwares adecuados, pueden ser completadas con datos y nomenclaturas, como se ve en la fotografía superior, ilustrativa del post. (Nobleza obliga, el crédito por las indicaciones añadidas a esta foto en particular corresponde a mi colega Jorge Sanabria)

¿Qué podemos decir del equipamiento a utilizar?

Yo personalmente, no mucho, porque como ya advertí más arriba, ignoro casi todo sobre él. Pero la experiencia y el sentido común me autorizan a indicar un par de pequeñeces, a saber:

  • Es básico asegurarse de tener suficiente “autonomía de vuelo” si se me permite usar esta expresión fuera de su contexto adecuado. Vale decir, hay que cerciorarse de tener las pilas o baterías cargadas, y/o llevar otras de repuesto. No hay nada más frustrante que hacer un hallazgo importante y no poder fotografiarlo porque la cámara se quedó sin pilas.
  • Si la campaña dura más de un día y se regresa a un sitio donde se cuenta con energía eléctrica, es muy importante tener el cargador de pilas o baterias, y por supuesto usarlo.
  • En esa situación también es importante tener el cable para descargar las fotos a la notebook o PC, o el lector de chips, según sea el caso, porque tampoco es nada agradable tener que andar borrando fotos para hacer espacio en la memoria, por falta de previsión.
  • Todavía hay quienes prefieren las fotos en papel, en cuyo caso habrá que atenderse a la provisión de rollos.
  • Siempre es importante llevar todo el tiempo la cámara dentro de su estuche, porque nadie está exento de accidentes en el campo, y la cámara es muy sensible a los golpes, (el que la lleva también, pero a ése no hay forma de meterlo en un bolsito). Por otra parte, también hay que protegerla del polvo y otras agresiones omnipresentes en el campo.
  • El uso del trípode es bastante complicado en la mayoría de las situaciones, porque por lo general las superficies son muy irregulares y escarpadas, y las posiciones desde las que se hacen las tomas son también poco corrientes, pero si se dispone de él y no es engorroso cargarlo, puede ser un auxiliar útil.
  • A la hora de seleccionar entre un equipo voluminoso y pesado de más calidad y uno liviano y pequeño de resolución más modesta, se debe considerar el modo de trasladarse. Si se cuenta con vehículo que nunca quedará demasiado distante, la primera es la opción deseable, si se caminará muchas horas con la mochila en la espalda, lo es en cambio la segunda. Por supuesto, casi siempre uno simplemente lleva lo que tiene, sea cual sea su tamaño, peso, calidad etc.
  • Precisamente, como consecuencia de lo anterior, y dada la calidad de los teléfonos celulares más modernos, su ayuda no es de despreciar tampoco.

¿Qué cosas son motivo de interés para una fotografía en una campaña geológica?

Eso dependerá del motivo del viaje. Obviamente, si se trata de un proyecto geomorfológico, por ejemplo, la mayor parte de las fotos estarán apuntando al relieve y la estructura del paisaje, mientras que un pedólogo tomará básicamente perfiles.

Pero ningún geólogo, sea cual sea el motivo de su viaje (incluso recreación y turismo) desaprovechará la oportunidad de sacar fotos que le permitan testimoniar un proceso interesante, más allá de que esté o no trabajando en él. Un ejemplo que les aclarará a qué me refiero pueden leerlo en el post de la palmera delatora,  donde les conté una anécdota de mi viaje al caribe colombiano.

Así, pues, rocas con formas erosivas notables (como en  Talampaya o el  Valle de la Luna), o estratos bien diferenciables por su color o su modo de yacencia, hallazgos de minerales poco comunes o de restos fósiles, cicatrices de avalanchas, eventos catastróficos o sus efectos visibles, todos son temas que de percibirse, deben ser registrados, por cierto.

Y por supuesto, notas curiosas (determinada fauna, un hermoso atardecer, un ejemplo de contaminación ambiental, etc.) o accidentales (una caída graciosa, una posición ridícula de alguien del equipo, etc) también son un buen tema, aunque sólo sea por su pintoresquismo. Algunos ejemplos de esto aparecerán en posts de viernes, ya verán.

El turista o simple aficionado, seguramente centralizará su atención en los atractivos naturales y de gran espectacularidad que motivaron su visita al lugar, como por ejemplo geisers, cavernas, volcanes, marismas, salares, desiertos, dunas, etc.

En algunos casos, el turista testimoniará en cambio, visitas a intervenciones sobre el paisaje o sus recursos, como podrían ser  explotaciones mineras, construcciones de represas, medidas de protección del suelo, etc.; o bien ámbitos más urbanos como visitas a museos, exposiciones o muestras que de todas maneras guarden estrecha relación con la geología.

¿Cómo se toman las fotos para obtener su mayor utilidad?

  • En primer lugar, debe tenerse siempre presente que todo evento, hallazgo, rasgo o estructura del paisaje, es parte integrante de él, y es emergente de un sistema de alta complejidad, razón por la cual, cada toma debe atender al contexto. Si se fotografía un perfil de suelo, por ejemplo,  junto a la foto de detalle debe estar también la foto del paisaje en el que ese perfil está inmerso, de lo contrario su interpretación se dificulta. Es decir que siempre haremos tomas con diferentes aproximaciones: megascópico (el panorama general) mesoscópico (el sitio del perfil) y macroscópico (el perfil mismo). Luego, en laboratorio pueden hacerse tomas microscópicas también, llegado el caso.
  • Dada la diversidad de escalas de las fotos, ellas siempre deben tener un elemento de tamaño conocido para dar idea de la real magnitud de lo que se ha capturado en la imagen. Eso justifica la inclusión de alguna persona en ellas, pero la patética actitud de algunos colegas que corren a ponerse en pose cuando ya  hay otro elemento para testimoniar el tamaño, debe ser absolutamente erradicada porque nunca mejora la calidad de la foto. La falta de un elemento de proporciones conocidas induce a error, como puede verse en las dos figuras que incluyo más abajo: la fig. 1 es un recorte del perfil, que por no tener patrón comparativo no dice nada de la magnitud de la pared fotografiada. Cuando vean la Fig.2, en cambio,  entenderán exactamente lo que les digo, porque se trata del mismo perfil, pero allí la foto está completa y su magnitud queda clara.
Figura 1
Fig. 2

Fig. 2, la pequeña figurita al pie del perfil soy yo, lo que da idea del tamaño. Mi estatura es normal (165 cm)

  • Por otra parte, la máxima utilidad de la foto a los fines científicos, se obtiene cuando en el mismo momento de la toma, se añaden al objeto, no sólo patrones de escala, sino también algún rótulo identificatorio, y hasta marcas especiales para señalar los cambios detectados en el análisis in situ. Esto puede verse en la fig. 3, donde el perfil cuenta con una cinta métrica con segmentos de dos colores que se alternan cada 10 cm, un rótulo con el nombre del perfil (LG 1) y flechitas metálicas que se clavaron en el lugar de cada horizonte visualizado. Qué elementos use cada uno para estos fines es variable, desde simples marcas hechas con el cuchillo de campo hasta alfileres marcadores o las flechitas de este caso.
  • Un último tip especial para los geólogos, que será más útil a los más novatos, puesto que los de más experiencia ya seguramente lo conocen, es la posibilidad de tomar fotos que luego pueden verse en tres dimensiones de modo semejante a como se ven los pares estereoscópicos de fotografías aéreas. Para los lectores que no saben de qué estoy hablando, ya vendrán los correspondientes posts. Esto se consigue simplemente tomando dos fotos adyacentes del mismo objeto de interés, corriéndose la cámara lateralmente el espacio necesario para que el elemento enfocado aparezca en las dos tomas con un recubrimiento lateral de  aproximadamente el 60%. Es decir: primera toma, correrse a un lado hasta ver el objeto de nuevo, pero desplazado de manera que el nuevo cuadro cubra el 60% de la foto anterior, y tomar una nueva foto.

  • Esas fotos deberán imprimirse luego en calidad óptima y papel fotográfico, y se podrá ver el objeto en tres dimensiones siempre que se cuente para ello con un estereoscopio, aunque sólo sea de bolsillo. Con suerte, las gafas especiales semejantes a las de los cines pueden servir, y con muuuuuuuuuuuuuuuchísssssssima experiencia se puede obtener el efecto a ojo desnudo.

¿Qué información relevante se debe agregar a la foto para su archivo?

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Si la foto es de un evento único, o de un viaje turístico que no se repitió nunca más, tal vez la propia memoria alcance para su identificaión, pero ése no es el caso cuando se ha visitado docenas de veces un lugar de trabajo y se han tomado fotos de muchos perfiles y relieves parecidos, por eso es importante ir anotando los detalles de cada toma, ya en la propia libreta de campo, lo cual les aseguro que no es fácil cuando uno tiene compañeros que creen que lo recordarán todo y están siempre urgidos de seguir avanzando para volver del campo temprano, al cuete pero temprano; pero bueno, ésa ya es otra historia…

Lo concreto es que después cuando uno agrupe los resultados deberá archivar también los siguientes datos:

  • Número de foto y proyecto o trabajo al que pertenece .
  • Fecha y hora del día, para evaluar los efectos de la iluminación sobre los detalles.
  • Zona de trabajo.
  • Localización del punto de observación y dirección hacia la cual se toma la foto.
  • Descripción de lo que se fotografía, y/o de lo que se intenta ilustrar.
  • Si se ha usado un patrón de referencia de tamaño tal que pueda llamar a confusión, aclararlo. Recuerdo ahora a un colega, eminente en su área de especialización, que cuando aparece como patrón de referencia en una foto, agrega, con sentido del humor y honestidad científica envidiables ” la persona en la fotografía tiene estatura subnormal”

Bueno ha sido un post largo, pero espero que provechoso, aunque no me queda ninguna duda de que el tema está lejos de verse completamente agotado.

Nos vemos el miércoles, un abrazo Graciela

15 situaciones de posibles riesgos en el campo y cómo minimizarlos

placageologiaPara los que trabajamos en profesiones que exigen realizar algunas actividades en entornos silvestres, conocer los riesgos implícitos, y tomar algunos recaudos al respecto, es un aspecto importante, y ése es el motivo de este post.

Conviene aclarar que las 15 situaciones de riesgo que he seleccionado, son las que corresponden a las tareas no específicas de determinadas especialidades.

Es decir, por ejemplo, que no mencionaré aquí que un vulcanólogo debe procurar no caerse en el interior de un volcán (hay casos históricos que serán motivo de futuros posts), ni enumeraré los equipos de protección requeridos en la alta montaña, o en un  glaciar.

Tampoco hablaré sobre los accidentes en excavaciones mineras o perforaciones petroleras.

Insisto, en este caso estoy apuntando a la generalidad, lo que puede servir también a quien ande haciendo turismo por zonas agrestes. En el futuro podrían aparecer posts sobre seguridad minera o semejantes, para cubrir las situaciones que hoy no se incluyen.

Y relacionado con el tema de accidentes y riesgos en el campo, los invito a visitar mis posts sobre Cómo mejorar la posibilidad de supervivencia en el campo parte 1 y parte 2.

  1. Picaduras de insectos. Esto es una eventualidad que puede complicarse cuando se trata de personas alérgicas, y la mejor manera de prevenirla es el uso de repelentes, de los cuales hay muy buenos productos en el mercado.  Por otra parte,  la precaución especial al dar vuelta una piedra suelta, o al apoyar la mano en un tronco, evita accidentes con los invertebrados más ponzoñosos, como los alacranes, que suelen ocultarse allí. Contar con antihistamínicos en el mínimo botiquín de campo, es también una buena idea.
  2. Mordedura de ofidios. La precaución especial es el uso de calzado de caña alta como los borceguíes, según ya mencioné en el post sobre indumentaria. Valen también los recaudos del punto anterior porque también los ofidios eligen troncos y espacios bajo piedras sueltas para esconderse.
  3. Intoxicaciones. Esto puede suceder cuando se lleva al campo comida que requiere refrigeración continua, sin atender a ese detalle debidamente, cuando se compran embutidos por el camino, o cuando se deja uno tentar por frutas silvestres no muy maduras. Las maneras de evitarlo son las obvias; no llevar un sobre de mayonesa en la mochila que se expone al sol, por ejemplo, o separar convenientemente las provisiones de los reactivos que se usan en el campo. Cargar todo junto y a lo loco, es suicida. Carbones y antieméticos en el botiquín son una ayuda, pero implican el riesgo de enmascarar una intoxicación más grave que podría pasar desapercibida.
  4. Derrumbes. Para los que como yo describen perfiles en paredes expuestas de muchos metros de espesor, y sobre materiales deleznables, como el loess, el riesgo omnipresente es el desplome de la pared encima del que la está describiendo. Conozco casos fatales, y por eso, no es cosa de desatender. La principal precaución es mirar siempre por encima de la propia cabeza, por si se observan cambios alarmantes, y seleccionar muy bien los sitios de muestreo, de modo que no se quite la sustentación de volúmenes de sedimentos sobreyacentes.
  5. Caídas. Son los accidentes comunes, y casi inevitables, pero hay que tener particular cuidado con los sitios donde uno se para, que muchas veces están erosionados por debajo. Usar el sistema “culipatín” (descender sentado, deslizándose sobre la cola) puede no ser muy elegante, pero sí es muy seguro.
  6. Accidentes con los implementos geológicos. Ya mencioné algunos, como por ejemplo con el uso de la piqueta, en un post anterior. Otros implementos, como palas, mazas, picos, etc., implican sus propios riesgos y se verán en otros posts  en el futuro.
  7. Insolaciones. Son probablemente el riesgo más desatendido hasta por los profesionales con muchos años de experiencia, pero pueden conducir a malestares severos. Una gorra adecuada es un sencillo modo de evitarlas.
  8. Quemaduras de sol. Vale lo mismo que para el punto 7, pero aquí lo indicado es usar pantalones largos y camisas con mangas también largas, más protector solar de factor 30 o más en las áreas expuestas. Les aseguro que se adquiere de todas maneras un lindo bronceado, y eso sin poner en riesgo la piel, ya que como decía la propaganda “tenemos una sola piel ¿por qué no cuidarla?”
  9. Tormentas eléctricas. Son un riesgo bastante importante porque a veces pueden ser letales. Lo primero a tener en cuenta es que buscar refugio bajo un árbol es la peor de las estrategias posibles, ya que son precisamente ellos los que actúan como pararrayos en el campo. Por razones que explicaré en otro post, cuando una persona está expuesta en un área sin árboles, es ella precisamente quien atrae los rayos, por sobresalir sobre el terreno. En tal caso, si el auto está cerca, entrar en él y cerrar todos los vidrios genera una jaula de Faraday que protege de las descargas eléctricas. Pero si la distancia a recorrer es excesiva y los rayos están cayendo en el lugar en que uno está, la mejor estrategia es tirarse en el suelo, tan plano como se pueda, por mucho que uno se embarre…y rezar (el que pueda, los ateos pueden intentar una rápida conversión, en todo caso)
  10. Granizo. En este caso sí, una saliente rocosa, o un árbol son buenos refugios. No es común que el granizo y los rayos sean simultáneos, pero de darse el caso, elijan la muerte que  más les guste: una pedrada en el mate o que los parta un rayo, y actúen en consecuencia. 😀
  11. Conflictos con los dueños de los campos. Desconozco qué pasa en otros países, pero en Argentina, donde lamentablemente el cuatrerismo rural, los asaltos en las estancias, los robos de silos etc,  están de moda, meterse en un campo privado sin autorización del dueño es una apuesta peligrosa. Tengo un par de anécdotas para subir en futuros posts, relativas a ocasiones en que fuimos corridos a tiros o amenazados con armas, por propietarios irascibles.
  12. Enfriamientos. No necesariamente deben alcanzarse niveles de auténtica hipotermia para padecer consecuencias indeseadas, o incomodidades innecesarias, aun en climas considerados benignos, cuando se carece del abrigo suficiente y necesario en jornadas ventosas o sin insolación. Yo personalmente recomiendo llevar además una prenda extra, por si se producen cambios inesperados a lo largo de la jornada de trabajo.
  13. Ataques de animales. Cuáles son los animales sobre los cuales estar alertas, depende de cada geografía particular, pero puede decirse que casi cualquier animal es potencialmente peligroso si se siente acorralado o está defendiendo a sus crías. Por supuesto, el daño que pueden causar varía mucho si se trata de un hámster o un puma, pero hasta la mordedura del primero puede transmitir enfermedades y causar infecciones, de modo que el mejor consejo es respetar a todas las especies, y no provocarlas innecesariamente. Normalmente éste es un peligro de baja incidencia, porque los animales salvajes tienden a alejarse de los visitantes humanos, porque idiotas no son. En realidad los ataques más peligrosos pueden llegar a ser los de los perros entrenados para eso, y suelen ocurrir en predios cerrados y no en campo abierto.
  14. Desorientación. Aunque pueda creerse que en la era de la tecnología, ya no hay modo de perderse en el campo, eso es un riesgo siempre presente cuando se conjugan ciertas circunstancias. Por ejemplo, aun contando con un GPS (geoposicionador satelital), un manto espeso de nubes, o una niebla densa debilitan hasta tal punto la señal del satélite que el grado de precisión disminuye críticamente. Por otra parte, si bien lo común es ir al campo con fotografías aéreas, mapas y/o imágenes satelitales, estas últimas tienen una escala de muy poco detalle y los otros dos no sirven de nada cuando la visibilidad es prácticamente nula, ya sea por bruma, niebla o nubes bajas, y no pueden reconocerse las referencias de campo a más de dos o tres metros. La brújula es la mejor opción en este caso, siempre y cuando se esté consciente de cuáles han sido los propios desplazamientos hasta el lugar de su consulta. Este punto da para un post posterior.
  15. Asfixia por inmersión. Esta situación es más común entre aquéllos que trabajan en lagos o lagunas, pero aun quien trabaja alejado de ellos debe tener cuidado antes de decidirse a vadear una corriente cuya verdadera topografía desconoce. Muchos arroyos y ríos aparentemente someros, ocultan hoyas y remolinos, o canales profundos, que pueden ser una trampa para cualquier desprevenido.

Todo lo dicho no apunta a generar paranoias, sino solamente prudencia. Algunas precauciones se van incorporando lentamente a la práctica cotidiana, hasta que se toman de modo automático y se trabaja de modo seguro.

Espero que les haya servido de algo. Un abrazo y hasta el próximo post. Graciela.

* Sobre la ilustración: es una alusión (con un poco de humor negro) al canal Crónica TV de Argentina que es famoso por las noticias amarillistas, extrañas o bizarras que presenta en sus clásicas placas rojas.

Piquetas geológicas – Características, usos y consejos para la compra

imagen-piqueta1¿Qué es una piqueta?

Piqueta (también llamada picota en algunos países) es el nombre que se le da al martillo especialmente diseñado para uso geológico general; y digo general, porque en casos particulares, algunos especialistas cargan con otros tipos de martillos.

Por ejemplo, el pedólogo usa un martillo como el de los gomeros, mientras que el petrólogo requiere una maza de acero.

Pero de esos casos especiales iremos hablando en sucesivos posts.

Lo que sí debemos dejar bien claro es que la relación entre el geólogo y  su martillo es muy estrecha.

Tanto es así, que el lema del geólogo es en casi todo el mundo occidental: “Mens et malea”, palabras de origen latino que significan precisamente “mente y martillo”.

Este lema figura en una gran cantidad de logotipos de asociaciones geológicas y eventos relacionados, y cuando no es así, por lo menos aparece un martillo dibujado en ellos. (Vean por ejemplo el logo del Congreso Peruano, que les incluyo)

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Hecha la introducción, hoy vamos a explayarnos sobre el más usado de los  martillos para geólogos: la piqueta o martillo geológico.

¿Por qué el geólogo requiere un martillo especial?

No es por esnobismo ni por paquetería, lo que sucede es que, a diferencia de un carpintero, el geólogo no trabaja con clavos y maderas que penetran o ceden respectivamente con relativa facilidad, sino que se enfrenta con materiales de gran tenacidad, y que oponen mucha resistencia, como las rocas.

Por eso su martillo es especial y lamentablemente también bastante caro.

¿Qué requisitos debe cumplir una piqueta y por qué?

En primer lugar es una pieza única de acero, en lugar de constar de un cabo de madera insertado en un trozo de hierro o acero con un agujero central.

Esto es así porque  si tuviera dos piezas, al golpear una roca resistente,  serían muchas las probabilidades de que la cabeza (del martillo, pero también la del geólogo, de rebote y llegado el caso) saliera disparada hacia atrás en una reacción muy peligrosa.

Y permítanme una digresión: casi todos los geólogos, cuando estudiantes, recurrimos a martillos comunes hasta poder acceder a una piqueta, y hemos visto los accidentes de que hablo con asiduidad suficiente como para convencernos de invertir los pesitos necesarios en el útil adecuado, tan pronto como nos adentramos en la vida profesional.

Volviendo al tema, digamos también que esa pieza única que constituye la piqueta tiene en la parte del mango, una protección especial de material sintético, con agujeros espaciados, de modo que  permitan la disipación de la energía, de tal manera que al golpear una roca la fuerte resistencia que ésta opone no lastime la mano del que empuña el martillo.

¿Es importante que la piqueta tenga una correa en el mango?

Si bien no es un rasgo absolutamente indispensable, cuando la tiene suma puntos, porque el geólogo no trabaja en un taller sino que se desplaza por el campo, muchas veces por lugares empinados en los que el uso de las manos es indispensable para salvar ciertos obstáculos, y llevar el martillo en la mano resulta incómodo. Tampoco es muy práctico guardarlo a cada momento en la mochila. El lazo o correa permite colgarlo de la muñeca en ciertos momentos.

Convengamos en que esto debe hacerse de manera cuidadosa, para no resultar lastimado con la propia piqueta, y es por esa razón que algunas marcas no tienen esa correa, y ofrecen en cambio una funda que se puede calzar en el cinto. Por supuesto, también en ese caso una caída con la piqueta en la cintura puede ser peligrosa, de modo que ninguna alternativa es ciento por ciento segura, y nada reemplaza a la propia prudencia.

¿A qué se debe la forma especial de la cabeza de la piqueta?

Ese diseño particular responde a las necesidades de su uso.

Debe tener un extremo romo para golpear con él los minerales y rocas y determinar así su clivaje o fractura, es decir las superficies de debilidad a lo largo de las cuales se rompen con más facilidad. De hecho son las líneas que los geólogos aprovechan para extraer las muestras con menos dificultad.

El extremo aguzado se utiliza para separar con él materiales según los planos de esquistosidad o estratificación.

Cualquiera de ambos extremos es un argumento contundente en una discusión en el campo. 😀

¿Cuánto pesa una piqueta?

Las hay de diversos pesos y tamaños, para adecuarlas a las necesidades de los distintos usuarios, pero el rango de variabilidad es de aproximadamente 400 a 600 g, ya que  de ese modo se cuenta por un lado con el peso mínimo necesario para poder extraer muestras; y por el otro no es demasiado incómodo para transportar.

¿Un estudiante de Geología debe comprarse una piqueta al comenzar la carrera?

No necesariamente, ya que los trabajos de campo durante el cursado de la carrera no son tantos como a lo largo de la vida laboral, y un martillo común de los que están en el cajón de las herramientas de cualquier familia, puede ser suficiente mientras se lo use con las precauciones indispensables.

La compra prematura de la piqueta puede ser un error porque como ya señalé más arriba, hay especialidades en los que los martillos tienen rasgos diferentes, de los cuales iremos hablando en otros posts.

Por otro lado, si al recibirse comienzan a trabajar en relación de dependencia, el empleador suele proveer todo el equipamiento necesario, lo que les dará tiempo para elegir cuidadosamente su propia piqueta cuando sepan por experiencia cuál es la que más les conviene para pasar en su compañía el resto de la vida.

Deben tener mucho cuidado en la elección, porque divorciarse de una piqueta después de muchas campañas, es un proceso más doloroso que divorciarse de un esposo/a. 😀

En resumen, y como pueden ver, la forma de una piqueta no es en absoluto caprichosa, y de que se respeten estas especificaciones depende su calidad y precio.

Espero que esta información les haya sido útil y no los haya aburrido. Un abrazo. Graciela

10 comidas prácticas para llevar al campo

alemania-057Ustedes ya saben que Dayana no es geóloga, pero sabe muchísimo sobre comunicación en Internet, y por eso me va orientando sobre los temas que pueden interesar a mis lectores (he llegado a llamarla mi “directora de contenidos” 😀 )

De ella aprendí por ejemplo a consultar el stat counter para ver qué búsquedas traen gente. Y una pregunta que se ha repetido ya algunas veces es  ¿qué comida es cómoda para llevar al campo?

Bueno, pues hoy, ése es el tip que nos ocupa. Pero debo aclarar que se trata de las comidas ligeras de los mediodías, cuando uno sólo se detiene una media hora, saca algo de la mochila y lo come frío para seguir de inmediato con el trabajo.

En esa situación la comida debe ser fácil de transportar, fácil de consumir y fácil de digerir, para evitar, tanto la tentación de una larga sobremesa matizada de bostezos premonitorios de una siesta no planeada, como la terrible complicación de una gastroenteritis colectiva en el medio de la nada.

Porque no es en absoluto agradable que detrás de cada yuyo haya alguien gritando con voz estrangulada: ¡ocupado!

Otra cosa es la cena, cuando la campaña dura varios días, y uno puede darse el lujo de un buen asado  como el que ven en la foto, porque luego no debe retomar el trabajo hasta la mañana siguiente.

Antes de leer sobre las comidas, los invito a visitar mi post con el truco para mantener siempre frescas las bebidas que lleven al campo.

Ahora sí, para los mediodías de almuerzos frugales y apurados, éstas son mis sugerencias:

  1. Los consabidos y clásicos sandwiches, ya preparados con su correspondiente aderezo y  que pueden ser de variedades de fiambres y de carnes, pollo, quesos, milanesas varias, atún , etc. Son, sin ninguna duda la opción más cómoda y rápida, pero conviene tener otras alternativas para evitar el hartazgo cuando se sale más o menos frecuentemente.
  2. Comidas frías del grupo de las carnes, que comprenden milanesas de pollo o de vaca, peceto horneado, asado o hervido, debidamente cortado en rodajas finas, matambre relleno o arrolladoi, también en fetas o rodajas, presas de pollo asado o al horno. Aclaremos que para estas carnes, y para otras opciones que mencionaré más abajo, conviene llevar sachets individuales de mayonesa, mostaza, etc, de los pequeñitos que se usan en los fast foods.
  3. Tartas o pasteles y aun empanadas, de rellenos que acepten su consumo en frío, como son las de jamón y queso, choclo, pollo o atún. A mí personalmente no me gustan las de carne de vaca, verdura, zapallitos o cebollas si no son calientes, pero eso va en gustos.
  4. La pizza fría es buena opción para el que le guste a esa temperatura. A mí me encanta.
  5. Las latas de atún, viandada y choclo desgranado son buenas ideas por su comodidad, ya que no requieren otra cosa que un abrelatas y un cubierto.
  6. Picadas ya listas en un recipiente hermético, que pueden incluir salame y otros embutidos (una morcillita, por ejemplo), quesos, aceitunas, salchichas, etc y se complementan muy bien con bolsitas de chips como papas fritas, palitos salados, maníes, chizitos. No son recomendables para estómagos o hígados delicados, para dietas bajas en grasas o colesterol, etc.  Por suerte mi metabolisno es a prueba de balas, porque es una de mis opciones predilectas.
  7. Ensaladas de legumbres y hortalizas, eventualmente de brotes de soja, ya preparadas en recipientes herméticos. Las de lechuga y tomate no son recomendables porque resisten muy mal el calor y el paso de las horas en cualquier clima.
  8. Huevos duros. son un poco aburridos pero cómodos para transporte y consumo.
  9. Ensaladas de arroz o de fideos con pepinillos, aceitunas, puerros, champignones, morrones etc, todo finamente picado.
  10. Piononos de rellenos varios, tales como atún con morrones, fiambres con huevos picados, etc., etc.

Por supuesto existen muchas opciones más, y hasta hay quienes pasan el día con algunas frutas (no es mi caso) , pero con estas ideas ustedes pueden inventar sus propias variantes, y no pasarán hambre en el campo.

Yo personalmente siempre completo el menú con algunas golosinas para postre, porque de lo contrario, no me siento satisfecha. En ese caso se recomiendan alfajores, turrones, masitas y chocolates, pero sólo en invierno, porque nada es más feo que un chocolate todo derretido y chorreando.

Recuerden llevar bolsas para juntar los residuos y llevarlos con ustedes hasta la primera estación de servicio en que puedan arrojarlos en un tacho ad hoc.

La materia orgánica como cáscaras de frutas, o semillas se puede dejar en el campo siempre que haya suelos y no afloramientos de roca viva, porque en los primeros se incorporará rápidamente.

Dejar restos de comida sin bandejas ni envoltorios también es aceptable porque siempre habrá algún animal silvestre que los aproveche.

Por último, recuerden mi truquito para conservar las bebidas bien frescas, y a disfrutar la campaña. Un beso Graciela

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