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Explicación sobre el “cráter” en Guatemala: convergencia de causas

guatemala-city-sinkhole¡¡¡¡No, si cuando yo digo que lo mío es un apostolado!!!

Son las 0 horas y en vez de estar durmiendo calentita en mi cama, estoy sentada ante la PC, redactando un post fuera de programa para satisfacer la curiosidad de los lectores y manteniéndome despierta y tan lúcida como mis naturales limitaciones me lo permiten, a fuerza de café.

Lo primero que seguramente van a notar es que lo he etiquetado como reflexiones varias, sencillamente porque estoy tratando de emitir un diagnóstico a miles de kilómetros de distancia y sin conocer directamente el lugar, del que sólo veo las fotos.

Por esa razón, tomen esto como especulaciones con fundamento teórico pero sin pruebas adquiridas in situ.

Agradezco a Ulises el link que me llevó a leer un trabajo reciente sobre tectónica de Guatemala, de allí salen algunas ideas, pero hay bastante más para agregar.

Primero debo confesarles que cuando vi la primera de las imágenes, ésa que dio la vuelta al mundo en toda la prensa escrita, me pareció un fotomontaje, porque se veía como un cráter excesivamente prolijo para ser un fenómeno catastrófico y repentino.

Pero nuevamente apareció Ulises al rescate, tirándome el link de la National Geographic, de donde he tomado la foto que ilustra el post, y que en un acercamiento, ya va tomando otro cariz.

En efecto, allí pueden verse restos de las instalaciones que corrían bajo el pavimento, casas bastante deformadas, e irregularidades en las paredes que no se distinguían en la anterior.

Con todo esto y Nat Geo de por medio, decidí tomarlo en serio. Y allí comienza el análisis.

Explicación geológica del “cráter” de la ciudad de Guatemala

Una de las leyes fundamentales de la geología es la de convergencia de causas (que voy a explicar en detalle en algún otro post del futuro, cuando la Naturaleza deje de tirarme temas inesperados de manera tan irrespetuosa) que básicamente dice que en la mayoría de los casos, se conjugan varios agentes y factores para desencadenar un fenómeno determinado.

Y éste parece ser un ejemplo.

En primer lugar, nos encontramos ante una ciudad emplazada en una zona de actividad tectónica con fallas activas. Esas fallas son buenos caminos para circulación de fluidos, como el agua.

Pero sucede que un gran espacio de terreno ha cedido de manera prácticamente instantánea, lo cual indica que ha estado ocurriendo un proceso solapado y subterráneo que ha ido vaciando el terreno hasta generar el colapso cuando dejó de tener la necesaria resistencia para sostener la urbanización encima.

Hay dos posibles procesos que se constituyen en principales sospechosos en este crimen, y ellos son los fenómenos kársticos (futuro post) y el piping o sofusión; ambos, formas de erosión hídrica subterránea.

La Karstificación o carsificación implica una disolución de los materiales, por lo cual la composición requerida es bastante específica, pero por lo que leo de la geología de la ciudad, no hay allí calizas, ni yesos, ni dolomías siquiera a las que echarles la culpa, de tal manera que libero al karst de sospechas, y hago foco sobre el piping.

En este caso, no hay disolución química sino arrastre mecánico, y lo único que se requiere es que se trate de materiales sedimentarios no consolidados, lo suficientemente finos como para ser arrastrados por un fluido como el agua, a favor de una pendiente o de líneas de debilidad, todo bajo la superficie. ¡Voilá, parece que hemos hallado al culpable!

En efecto, tenemos:

  • agua de infiltración, ya sea de origen pluvial, o de desagües con pérdidas, o cañerías de conducción de agua potable, o un poco de cada una;
  • materiales sueltos, ya que según leo en el trabajo que me recomendó Ulises, el vulcanismo antiguo proveyó el relleno piroclástico que es material fino y desagregado, pasible de ser transportado en suspensión o por rodamiento y arrastre mecánicos, según el tamaño y la forma;
  • un sistema de fallas (las de Mixco) que proveen superficies de discontinuidad a lo largo de las cuales el agua tiene salida y puede desplazarse con todo el material que quiera llevarse;

De modo que en principio, las condiciones están dadas para que por largo tiempo, una cámara subterránea se vaya formando, y vaciándose cada vez más.

Podría haber cedido en sucesivos colapsos, a medida que se hiciera demasiado débil para sostener las construccciones por encima, si no hubiera aparecido un cómplice inesperado en esta trama: la tormenta Ágatha que generó inundaciones que sumaron un peso más que suficiente para que el hundimiento ocurriera de modo repentino.

Hasta aquí una explicación posible, que resultará válida mientras no aparezca una mejor, y que de demostrarse errónea, tiene en su descargo el hecho de que no estoy viendo más que fotos y leyendo información de prensa.

Si me pagan el viaje, podemos analizar las cosas más científicamente  en el lugar de los hechos y tratar de allegar pruebas :D

Y antes de dejarlos, les hago una aclaración que me parece importante, las publicaciones periodísticas en inglés han sido más correctas que las castellanas, porque han usado el término “sinkhole” que significa agujero o pozo de hundimiento, y eso es de lo que en definitiva se trata; mientras que en castellano le llamaron cráter, palabra que tiene en su sentido estricto otras connotaciones.

En efecto, un cráter puede ser de origen volcánico o de impacto meteorítico, y ninguno de ésos es el caso aquí.

Por eso, el título del post lleva entrecomillada la palabra cráter.

Bueno, niños he cumplido mi promesa a Ulises, Dayana y Pulpo, tratando de descifrar el enigma. Un beso Graciela

P.D.: El trabajo que menciono y que me dio alguna información sobre el subsuelo de Guatemala es:

Pérez, C.L. , 2009. ESTRUCTURA GEOLÓGICA DEL VALLE DE LA CIUDAD DE GUATEMALA INTERPRETADA MEDIANTE UN MODELO DE CUENCA POR DISTENSIÓN. Revista Geológica de América Central, 41: 71-78, 2009 ISSN: 0256-7024

7 de Mayo: Día Nacional de la Minería

fotos-explotacionesEl 7 de mayo se conmemora el día de la minería ya que fue precisamente en esta fecha que la  Asamblea Constituyente de 1813 sancionó la primera Ley de Fomento Minero, a propuesta de la Junta de Gobierno de entonces.

Debido a que soy docente en una carrera que habilita profesionales para desempeñarse entre otras cosas en el área de la minería, y  a que mi primera actividad al terminar la carrera fue precisamente en una prospección minera, según pueden ver en mi currículum, esta fecha tiene mucho significado para mí.

Lamentablemente tiene también mucha carga emocional para mucha gente bien intencionada pero escasamente informada, que respondiendo a discursos bucólicos de ecologistas a ultranza, ha llegado a demonizar una actividad, que como todas las humanas tiene tanto aspectos favorables como desfavorables.

Pero ninguno de ambos aspectos debería ser considerado fuera de su marco contextual.

En primer lugar, debe recordarse que no existe ninguna actividad que carezca de impacto sobre el medio. Todas lo tienen, y el quid de la cuestión es encontrar el punto de equilibrio donde el impacto provocado se vea justificado por los beneficios resultantes.

Y entonces viene la segunda instancia de análisis:

  1. No existe una única forma de explotación minera. Algunos modos de explotación son altamente contaminantes, pero existe también tecnología que minimiza esos efectos. Obviamente los costos se encarecen, y las empresas sólo aplican esas tecnologías si son obligadas por un estado vigilante que ejerza de manera efectiva su poder de policía. No siempre es ése el caso, pero allí no cabe culpar a la Minería de faltas que son del poder político en realidad.
  2. Hay otras actividades que son tanto o más contaminantes que la minería, y no son sin embargo demonizadas, un poco porque son ineludibles y otro poco porque sus efectos son solapados y sobre todo soslayados por la prensa.  Un claro ejemplo es la basura urbana, que ya nos está tapando, y los residuos generados por la permanente actualización tecnológica. O los residuos patógenos de Hospitales de alta complejidad. Todo contamina, y nadie se arroja sobre el tema con tanto encono como sobre la minería.
  3. La Minería es la base de casi toda forma productiva en el sistema en el que estamos inmersos en la actualidad. Casi no existe elemento de uso cotidiano que no empiece su historia en una explotación minera. Ni siquiera estaríamos sentados ante una PC si la minería no proveyera todos los elementos que se utilizan para su fabricación. Y nuestras casas… todas comienzan en materiales minerales. Aunque me digan “la mía es una cabañita de troncos”, yo tendría que contestarles: -”Ajá, ¿y con qué cortaste los troncos? ¿con los dientes? ¿O usaste tal vez un hacha de acero, para lo cual algún minero anduvo extrayendo hierro para vos? Salvo que tengas un castor entrenado, claro…”
  4. ¿Y los pueblos afectados por la minería? Analicémoslos también en su contexto. En muchas regiones, la naturaleza no provee otra riqueza que sus minerales, y no explotarlos es condenar a los habitantes a una pobreza extrema, innecesaria e injusta.

Entonces ¿qué? ¿Destruyamos todo, contaminemos todo, abusemos de todo?

¡NO!

No hay razón alguna para tales extremos. La minería, como toda actividad humana, debe ser racionalmente planificada e inteligentemente ejecutada. Y aunque parezca una cuestión ajena, todos podemos aportar a esa consigna.

Para empezar, revisemos nuestro propio consumo. Si dejamos de correr tras artículos suntuarios, la presión sobre el recurso decrece, y la minería puede ser más sustentable, con menos efectos negativos sobre el medio.

Tengo en preparación un post sobre recursos, que va a completar muchos de estos supuestos, pero permítanme señalar un pequeño detalle casi risueño, pero que nos puede hacer pensar:

Muchas de las personas que se oponen a la explotación del oro, ostentan en su cuello esas cadenitas, precisamente de oro, que la moda impuso y que implican un muñequito por cada hijo, nieto o sobrino que se tiene.

Ése es un uso superfluo para un metal cuya versatilidad lo hace inestimable en medicina y odontología por ejemplo. ¿Seremos capaces de prescindir de esas cadenitas, tal vez?

Luego exijamos de nuestros gobiernos, políticas de explotación minera que impliquen la más limpia de las tecnologías viables, y el ejercicio de un control incorruptible sobre esos emprendimientos.

Exijamos también proyectos de explotación que conlleven evaluación de impacto, monitoreo posterior, plan de emergencia, de mitigación de daños, y de remediación posterior del paisaje. ¡Estamos en el siglo XXI! Todo eso es posible.

Y finalmente exijamos también que la riqueza extraída de una región sea devuelta a la misma en forma de bienestar para sus  habitantes.

Entonces sí, podremos festejar con alegría el Día de la Minería. Porque es una actividad productiva enriquecedora, cuando se encara de manera responsable y comprometida.

Sé que muchos van a odiarme, pero el discurso adolescente de oponerse a todo, sin buscar alternativas superadoras, es ingenuo y debe ser revisado si no queremos vivir en cavernas, desnudos, sin comunicaciones, trasladándonos a pie, y sin otro entretenimiento que mirar las estrellas o ver correr el agua de un arroyito.

Porque decir NO a la minería es decir no a la construcción, a la ropa (¿o pensaste que las máquinas textiles se hacen con pasto? y así quisieras coser tu propia ropa, alguna tijerita metálica vas a usar), a la telefonía en todas sus formas, a los automóviles, a la industria del entretenimiento, etc, etc, etc.

Como ya dije en otro post, la polémica está servida, Un abrazo ,Graciela

¿Por qué fueron catastróficas las lluvias en Río de Janeiro?

imagendeslave-brasil1En la pasada semana hemos sido testigos de la pérdida de numerosas vidas humanas en las ciudades de Río de Janeiro y Niteroi, cosa que no debería haber ocurrido si se hubiera tenido en cuenta el riesgo geológico implícito en los asentamientos precarios que no debieran haberse permitido nunca.

Para entender mejor las reflexiones que aquí deseo compartir, recomiendo la lectura previa del post relativo a Riesgo Geológico, pero aun sin leer dicho post, espero que sea comprensible lo que pretendo expresar.

Los sistemas geológicos son, como ya he dicho varias veces, de gran complejidad, pero si además se les añade una intervención humana sin ningún criterio normativo, puede llegar a generarse una bomba de tiempo, como lamentablemente han demostrado ser las favelas cariocas.

Como prueba de ello, las estadísticas señalan que se producen decenas de incidentes anuales que involucran procesos de remoción en masa en los cerros cargados de urbanizaciones precarias. Y cada tanto, como en estos días,  ocurre algo que cobra centenares de vidas a modo de macabro peaje a un manejo irresponsable del ambiente.

Pero ¿cuál es la situación en las favelas de Río?

En general y para decirlo rápidamente, el de un Riesgo por aludes, o como se los llama localmente “deslaves”, de la mayor severidad.

Y esto es así porque tanto la Peligrosidad como la Vulnerabilidad, los dos componentes del Riesgo son máximos.

La Peligrosidad, que ya explicamos en otro post se compone a su vez de Susceptibilidad y Amenaza, es naturalmente alta, pero además se ha visto incrementada por la acción humana.

Si recordamos que la vulnerabilidad, a su vez se refiere a la posibilidad de afectación de vidas y bienes, debido a la relación del hombre con el ambiente, se deduce rápidamente que en este caso, la gran responsabilidad por la ocurrencia de la catástrofe es precisamente de los propios habitantes y sus gobiernos.

¿La catástrofe era previsible?

Como dije en el correspondiente post, un proceso natural sólo es una catástrofe, si nosotros nos ponemos en su camino.

Pero en este caso, además la intervención humana, ha magnificado su capacidad destructiva, a través de numerosas acciones desafortunadas.

Volvamos al análisis del Riesgo.

Dijimos que es Peligrosidad por Vulnerabilidad.

Esta última no podía ser mayor, ya que todas las construcciones que se vieron afectadas estaban localizadas en las zonas más inestables, eran de una gran precariedad, y albergaban una densidad poblacional insostenible para todas esas condiciones.

Por otra parte, se carecía por completo de vías de evacuación, planes de contingencia o medidas de mitigación del daño.

El ingreso para socorrer a las víctimas es dificultoso y no estaba previsto de manera alguna. En definitiva, el escenario de ocupación urbana no podía ser peor, ergo la vulnerabilidad es la máxima posible.

¿En qué medida era peligrosa la situación?

Ya demostrada la vulnerabilidad, nos queda analizar el otro elemento del riesgo:  la peligrosidad, definida a su vez por la susceptibilidad, y la amenaza.

Ya expliqué en el blog que la susceptibilidad abarca todo el conjunto de las condiciones geológicas que favorecen el proceso potencialmente destructivo.

Y aquí se suman: un clima con lluvias torrenciales; un suelo profundo que se carga de agua con facilidad, aumentando por un lado su peso, y por el otro su capacidad para fluir; y pendientes de alto ángulo, y relativamente cortas.

Las condiciones están naturalmente dadas, pero como si ello fuera poco, cuando el hombre urbanizó, aumentó considerablemente la susceptibilidad a través de las acciones siguientes:

  • Eliminación de la vegetación natural, que por un lado retiene agua, y por el otro disminuye su velocidad de flujo, al generar mayor rugosidad y rozamiento.
  • Eliminación de superficies de infiltración en cada asentamiento o ampliación de vivienda, con lo cual el agua disponible para escurrimiento superficial es cada vez mayor.
  • Falta de canaletas y drenajes que podrían atenuar siquiera en parte la pérdida de superficies de infiltración, ya mencionada.
  • Localización de los complejos habitacionales en los bordes mismos del talud, que a su vez se va modificando de manera caprichosa, según las necesidades de construcción, por otra parte siempre precaria.

¿Y los deslaves son muy comunes?

La posibilidad de ocurrencia es lo que se conoce como Amenaza en el análisis de riesgo, y en teoría es independiente de cualquier acción humana, pero en esta circunstancia tan particular, en que el paisaje ha sido tan profundamente modificado, la regularidad de los fenómenos se ha incrementado notablemente, porque tanto la pendiente como la distribución de los excedentes hídricos se han visto fuertemente alteradas.

Sobre el disparador, es decir la cantidad de agua precipitada, es sobre el único factor que la urbanización no ha tenido influencia directa.

¿Por qué fue tan grande y tan dañino esta vez el desmoronamiento?

Porque según lo informado por el Servicio Meteorológico de Brasil, hacía 48 años que no se producían precipitaciones tan intensas, y en ese lapso, los asentamientos precarios crecieron exponencialmente.

Por último, cabe agregar que la situación particular de Morro de Bumba, en la ciudad de Niteroi fue aún peor, porque todo el asentamiento se generó sobre un antiguo basural compactado, cuya inestabilidad como terreno no podía ser  de ninguna manera mayor.

Espero que estas explicaciones les hayan aclarado el panorama, al mismo tiempo que los hayan puesto a reflexionar sobre los enormes riesgos de la falta de planificación territorial.

La foto que ilustra el post es de un deslizamiento en Teresópolis, interior de Río de Janeiro en 2002. y es tomada de www.uol.com.br/2002/dez.

¿Es conveniente trasladar Puerto Príncipe, capital de Haití?

haiti-faults_npr_sCon motivo de los luctuosos hechos acontecidos en Puerto Príncipe, Haití. mucho se escucha últimamente acerca de la posibilidad de cambiar el emplazamiento de la ciudad, realizando el traslado como una respuesta orgánica al ya iniciado éxodo espontáneo desde las zonas más afectadas.

La gran pregunta es ¿Sirve el traslado para evitar más destrucciones y pérdidas humanas?

Bien, hay varios niveles de análisis:

Desde la propia geología, poca utilidad puede verse en tal desplazamiento, porque en realidad toda la isla está afectada por la amenaza sísmica, ya que como señalé oportunamente este terremoto es de origen tectónico. Otro sería el caso si la causa del movimiento fuera de cualquier otro tipo más localizado, como los que mencioné en el post correspondiente.

En este caso, sin embargo, si se fijan ustedes en el mapa que ilustra el post,  que he tomado del blog colega MiGeo y que cumplo en linkear aquí, las fallas responsables de los sismos atraviesan gran parte de la isla y por otro lado, el asentamiento de ésta en una placa tan activa como la Caribe, hace casi irrelevante ese posible traslado.

No obstante, desde otros niveles de análisis, la medida aparece como bastante acertada, por varias razones, a saber:

  • La permanencia de algunos muros en pie, sería una tentación para iniciar la reconstrucción aprovechando esos relictos, que no obstante, ya han demostrado no ser competentes a la hora de soportar las tensiones sísmicas.
  • La limpieza y demolición de los restos sería enormemente costosa, visualizándose como una medida más razonable dejar que la naturaleza siga su curso, y lentamente incorpore al paisaje natural los restos que hoy son un luctuoso recordatorio.
  • Reiniciar la vida cotidiana en una zona que encierra tanto dolor y atesora tan espantosos recuerdos, estaría lejos de ser un punto de partida saludable para una vida renovada.
  • Se puede aportar en cambio algunas objeciones, como por ejemplo que abandonar la ciudad a su suerte significaría saqueos sin fin. Es posible, pero ¿acaso no ocurren de todos modos?

Aun sin ser mi área de competencia, me parece preferible la fundación de una nueva ciudad lejos del luto, antes que el enorme esfuerzo de pelearle a la naturaleza lo que ella ya reclamó para sí.

Y por último, debo insistir en que esa zona es sísmica. y nada puede cambiar este simple hecho.

Bueno, queridos lectores, nos vemos el miércoles, si algo urgente no me trae antes al blog. Un abrazo Graciela.

Minería: La polémica está servida.

mineria-en-1900Muchas son las voces que se vienen alzando en contra de una actividad productiva que mal que nos pese, es indispensable para mantener en movimiento un sistema y un estilo de vida al que casi ninguno de los que la defenestran está dispuesto a renunciar.

La minería tiene como toda otra actividad humana un impacto sobre el ambiente.

Negarlo sería inmoral, pero asumir que prohibirla de manera absoluta es posible, sin generar otros impactos diferentes, es por lo menos ingenuo.

Por un lado, porque deberíamos prescindir de una multitud de elementos que se obtienen de los recursos minerales; y por otro, porque colapsaría toda una cadena de producción que en ellos comienza, lo cual generaría entre otras cosas, un desempleo masivo con su secuela de indigencia y marginalidad.

No se trata, insisto, de prohibir sino de regular. Y de manera estricta.

Permítaseme una digresión que aclararía, creo, la realidad que muchos miran desde una postura principista pero de escasa contextualización.

Dejemos un poco la minería y veamos la medicina.

Podríamos también demonizarla y considerarla la gran responsable del estado del deterioro ambiental que hoy padecemos.

Pensemos que ella es la que ha ido eliminando los controles naturales que mantenían la población humana dentro de un número que armonizaba con el ambiente que le da sustento.

Al desaparecer las enfermedades que provocaban gran mortandad, al generar metodologías que permiten procrear a las personas naturalmente infértiles y al empujar la expectativa de vida cada vez más lejos, ha propiciado un crecimiento exponencial de la población, que lógicamente agota los recursos, acumula desechos, produce polución, y contamina el medio.

Entonces, ¿es la solución gritar ¡no a la medicina!?

No me parece.

Porque ya no estamos dispuestos a morir de parto, de angina pultácea, o de una infección en una uña.

Como ya no estamos dispuestos a vivir en cavernas, y por eso no queremos renunciar a la explotación minera.

Pero vale para ambas disciplinas una premisa que a veces perdemos de vista: su aplicación racional, regulada, inteligente y con el menor impacto negativo posible.

Así pues, el encarnizamiento terapéutico que mantiene enfermos en estado vegetativo por años, es tan discutible como la minería que extrae de cualquier manera, sin medir costos ni consecuencias sobre la calidad de vida y el ambiente.

Existen ya muchas tecnologías que minimizan los daños, ¿por qué no exigir su aplicación, en lugar de  exigir que cese la producción?

Racionalidad en las discusiones y aperturas hacia otros discursos además del propio, es lo que nos está haciendo falta, en mi muy modesta opinión.

Recordemos con este sencillo ejemplo que la minería no es la única actividad que dispara consecuencias indeseadas, y busquemos un equilibrio inteligente antes que un simple ensañamiento con un chivo expiatorio, que no otra cosa es la minería, si la sacamos de contexto.

Les aclaro que la foto es tomada de un mail, de modo que ignoro el autor, pero es de una explotación minera de tungsteno, en San Luis (Los Cóndores), del año 1900.

Bueno, chicos, los dejo pensando. Un beso. Graciela.

P.S.: Algunos de los temas que acabo de tocar me llevan a reflexionar que ya se impone un post sobre conceptos básicos acerca de recursos, evaluación de impacto etc etc. Los iré preparando para muy pronto, lo prometo

Catástrofes naturales. Una mirada distinta

terremoto catastrofes naturales

La palabra catástrofe es la traducción de la palabra griega καταστροφη que se traduce a nuestro alfabeto como katastrophe y deriva de  los vocablos kata= abajo y strophe= voltear.

De la conjunción de ambos términos se deriva el concepto de derrumbar, derribar, y por extensión destruir o demoler.

Como puede observarse fácilmente, todo el concepto tiene una fuerte connotación antropocéntrica-

En efecto, ese significado de destrucción y calamidad le viene conferido por los efectos resultantes sobre las vidas humanas o sobre sus bienes, pues los propios fenómenos no son sino una parte integrante de los procesos de permanentes cambios que constituyen los sistemas geológicos.

Lo que los hace diferentes, es su ocurrencia instantánea (sismos, aludes, deslizamientos, derrumbes etc.) o de corta duración (vulcanismo, inundaciones, etc.)

La energía siempre forma parte de los sistemas naturales, pero ocasionalmente, su rápida liberación toma desprevenidos a los seres humanos, cobrando muchas veces sus vidas, y generando casi siempre pérdidas económicas de considerable magnitud.

Sin embargo esos procesos ocurren de modo habitual y se repiten a lo largo de la historia geológica con una recurrencia que puede ser de decenas a cientos o miles de años.

Sólo se convierten en verdaderos acontecimientos luctuosos debido a que es el hombre quien no respeta los límites que el sentido común debería imponerle, y genera desde pequeños asentamientos hasta enormes conglomerados urbanos en zonas que exhiben una gran inestabilidad geológica, y que a la larga o a la corta acabarán reacomodándose sin ningún respeto por los designios humanos.

En definitiva lo que llamamos catástrofes no son sino procesos relativamente rápidos y de gran espectacularidad, que no serían en absoluto destructivos si no se pusiera a su disposición tanto elemento frágil.

En otras palabras: si tengo un elefante en el fondo de mi patio, no tengo por qué considerarlo dañino, salvo que yo misma desparrame a su alrededor mi mejor porcelana china.

Es decir, él podrá moverse cómodo y a su antojo sin romper absolutamente nada, hasta que yo misma ponga copas de cristal en su camino; pero si lo hago no tengo luego de qué quejarme, ¿no les parece?

Todo lo dicho es un aperitivo para un tema que pronto seguirá, y es lo que se conoce como riesgo geológico y su evaluación.

Tema, por otra parte absolutamente apasionante, ya van a ver…

Por ahora, los dejo con un catastrófico abrazo hasta el próximo post Graciela

Más de la Minería y su valoración

escanear00049Ya les adelanté en un post anterior que la Minería merece una mirada objetiva, y compartí con ustedes la nota que la Escuela de Geología elevó al Consejo Directivo de La facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales. De resultas de esa nota, el Consejo directivo emitió una Resolución en consonancia, que pueden leer en el recuadro más abajo.

Resolución. 439

Una vez más, estoy usando una foto tomada de la revista del Houston Museum of Natural Science  de Houston Texas, Estados Unidos de América.

En este caso corresponde a un rarísimo ejemplar de bismuto nativo, que muy pocas veces se encuentra en tan perfecto estado de cristalización . De hecho el ejemplar que se exhibe es considerado como uno de los mejores, si no el mejor, encontrado en toda la historia de la minería. Fue hallado en Schneeberg, Sajonia, hacia finales del Siglo XIX y  todo el conjunto mide alrededor de 7 cm de diámetro promedio.

Bueno, hasta aquí llegamos por hoy ¿Nos vemos el miércoles? Un cristalino abrazo Graciela.

Minería: ni ángel ni demonio.

los-terrones-020Habiendo alcanzado mi nivel de sobresaturación respecto a las numerosas cadenas de mails, seguramente bien intencionadas, pero obviamente con escaso o nulo fundamente científico y técnico, relativas a la actividad minera, he decidido comenzar a subir algunos posts con la intención de aportar alguna racionalidad al debate.

Una mirada sensata no puede ser fundamentalista ni en un sentido ni en el otro. Como bien dicen los alemanes, cuando un fallo es equilibrado, ambas partes quedan igualmente disconformes.

Y respecto a la explotación minera en particular, hay muuuuuuucho para considerar, de modo que éste será el primero pero no el último de los posts sobre el tema

Cuando algunas voces airadas se opusieron a que las universidades recibieran dinero de YMAD (Yacimiento Minero Agua de Dioniso), la Escuela de Geología de la Universidad Nacional de Córdoba, de la cual formo parte, llamó a una reunión de claustro a los fines de fijar su postura institucional.

Y allí estuve yo también, pues mis primeros pasos en el ejercicio de la profesión, hace ya muchos años, fueron precisamente en la prospección de Uranio con profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Y debo agregar que casi todos los geólogos hemos realizado alguna vez tareas vinculadas con la minería.

La que hoy les presento es la nota resultante de la reunión que mencioné más arriba, que fue redactada con el aporte conjunto de los miembros de la Escuela, para su elevación al Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales.

Pueden leerla completa haciendo clic en el cuadro de más abajo, como ya hicieron en otros casos, pero les vuelvo a repetir que aquí no se agota el tópico ni remotamente, esto es más bien un aperitivo, para estimularlos a volver a leer otras entradas en que iré abordando la problemática desde sus muy diversas aristas ¡que vaya si las tiene!

En todos esos futuros posts prometo ser tan objetiva como sea posible, partiendo de la premisa de que quien ve todo bien es un iluso, pero quien ve todo mal es un derrotista.

Y quien cree poder apoderarse de LA verdad, negándose a escuchar la voz del otro, además de ejercer un comportamiento autoritario, se cierra a sí mismo la posibilidad de aumentar el propio conocimiento.

Quien pontifica, casi siempre “tontifica”, de modo que abramos el debate, pero escuchando también a quienes han estudiado y estudian el tema, y no sólo a los que lo rechazan visceralmente sin conocerlo en profundidad, y sin pensar, que sin minería, hoy no estaríamos, por ejemplo, comunicándonos por Internet, entre otras cosas.

Bueno allí les dejo la nota de la Escuela de Geología, y seguimos la charla en otros posts. Un mineral abrazo Graciela

 Fondos YMAD - Posición de la Escuela

La foto ilustra mis andanzas campestres, y como pueden ver uno no la pasa tan mal en el trabajo.

La ciencia, esa desconocida.

octavio ocampo imagen cuadro

Hace algunos posts atrás, cuando los inicié en la geología como disciplina, enumeré los aspectos formales de la ciencia. Hoy vamos a conversar otra vez sobre ella, pero atisbando en sus contenidos y con una mirada más crítica.

En aquel primer momento expresé entre otras cosas, que la ciencia es un conjunto ordenado de conocimientos. Y en las nociones de metodología, también les mencioné  algunos de los métodos que se utilizan para establecer y validar esos conocimientos.

Ahora vamos a poner a temblar esa bella estantería, porque es hora de asumir, que en última instancia, la adopción final de ese acervo científico no es otra cosa que un acuerdo social.

En efecto, todo el cúmulo de contenidos que rigen nuestra visión científica del mundo, es, si bien se mira, un entramado de convenciones generadas por los investigadores de cada disciplina, y puesto a disposición de la sociedad, que le da su aprobación final para entronizarlo como el paradigma vigente. (paradigma= norma o modelo)

Esto hace de la ciencia en su conjunto una construcción cambiante y siempre provisoria.

A lo largo de la historia hubo descubrimientos revolucionarios que, sumados unos a otros cambiaron a la larga todo el paradigma científico.

Podemos mencionar un par de ejemplos bien claros, que son hitos muy dramáticos, como el pasaje de la teoría Ptolemaica a la Copernicana  es decir desde ese sistema planetario dibujado por Ptolomeo con la Tierra, en el centro, y con el resto de los planetas girando a su alrededor, al que hoy aceptamos, en el que el Sol es la estrella alrededor de la cual giran la Tierra y otros cuerpos, constituyendo el Sistema Solar.

Esto se conoce también como el cambio de paradigma desde el universo geocéntrico al heliocéntrico.

Otro ejemplo es el pasaje de la noción del mundo material compuesto por cuatro elementos: aire, agua, tierra y fuego, a la actual concepción que implica más de cien y deja siempre abierta la posibilidad de seguir incorporando nuevas sustancias.

En cada caso, cuando los paradigmas cambiaron, primero hubo una gran resistencia de parte de la sociedad en general y de la comunidad científica en particular.

Sólo cuando la acumulación de pruebas fue suficiente, se instaló el nuevo paradigma.

Hilando más fino, y sin que medie un cambio tan dramático,  la ciencia evoluciona permanentemente, corrigiéndose acá, retocándose allá, robusteciéndose en algún punto, y refinándose en otro, de tal manera que se dice que en unos diez o quince años el conocimiento de una rama determinada de la ciencia se vuelve totalmente obsoleto.

Mala noticia, chicos, hay que pedalear bastante para permanecer más o menos actualizado.

Y eso que todavía no les dije lo peor.

Ya sabemos que la ciencia en última instancia, es un acuerdo social y para colmo provisorio, ahora veamos su relación con la realidad.

Para eso les invito a analizar la bella obra de Octavio Ocampo que ilustra este post. Ocampo es un pintor mexicano, maestro de la  incertidumbre.

Juguemos un poco, a ver: ¿Qué hay en ese cuadro? ¿Un rostro femenino? Si se fijan bien, pueden verse también un par de ardillas sobre un árbol, almacenando bellotas.

Ahora bien, ¿cuál es la realidad? Pueden decir “una mujer”, pueden decir “ardillas” y hasta pueden decir “ambas cosas”.

Pues, mis queridos lectores, deberé decirles: las tres respuestas son falsas. La respuesta correcta es “ninguna de las tres opciones”.

Porque la realidad no está allí. En ese cuadro lo que hay es la representación de una, de otra, o de ambas cosas, como prefieran.

Sutil ¿verdad? Pero toda una diferencia.

Y ahora llegamos al punto al que quería llegar.

Al cabo, la ciencia no es la realidad, sino la interpretación o representación que de ella hacemos. Y para colmo con validez provisoria, y sujeta  a permanentes ajustes.

Bueno, ahora que les he pateado el tablero,  les voy a ayudar a levantar las piezas.

Por lo menos hay cosas que la ciencia puede hacer con relativa seguridad, y es ir descartando interpretaciones antojadizas, absurdas, ridículas o reñidas con ciertas normas básicas muy comprobadas a lo largo del tiempo.

Así, por ejemplo, en el cuadro que analizamos, estamos seguros de que no está representado Pinocho enlazando una vizcacha.

Es decir que en definitiva,  la ciencia tiene algunas certezas, aunque también debamos incorporar a nuestra tarea científica un cierto grado de aceptación de las incertidumbres.

Porque al cabo, y volviendo al magistral pincel de Ocampo, según  cómo elegimos mirarlo (paradigma aplicado) acordaremos cuál de las opciones ya mencionadas  es la correcta (consenso social)-

Bueno, por hoy ya hemos discurrido bastante, pero todavía podemos romper  mucho más las estructuras. No me digan que no la podemos pasar muy entretenidos.

Los espero en el próximo post para seguir abriendo la cabeza a nuevas interpretaciones. Un científico abrazo, Graciela.

Cómo realizar publicaciones científicas. Un largo embarazo y un parto difícil.

app00010Tal vez hayan leído en otro lugar del blog, que soy también escritora literaria, de modo que puedo bien comparar ambas maneras de trabajar.

Escribir literatura depende sólo de la inspiración, la práctica y algún conocimiento de gramática y sintaxis. Normalmente es una tarea solitaria, que puede generar un cuento corto en un par de horas, incluyendo el tiempo de pasarlo en la PC, catalogarlo y archivarlo hasta el momento de su publicación.

No es así la historia con un texto científico, y menos en temas de alta complejidad como los geológicos.

Normalmente son el resultado de la interacción de dos o más especialistas en distintas áreas y recorren un largo camino antes de su publicación.

El proyecto del cual son resultado, puede durar años, con numerosas salidas al campo, muchas horas de gabinete antes y después de cada una de ellas, y días, semanas o meses de laboratorio para obtener resultados.

Luego, otra vez días o semanas de interpretación de esos resultados, que muchas veces no son los esperados, y exigen largas horas de estudio y discusión entre los miembros del equipo. Discusiones que, entre paréntesis, no siempre son tan llenas de dulzura como podría desearse.

Después de corregir acá, revisar allá, repasar dudas, consultar otras opiniones y despotricar bastante, el texto consensuado va tomando forma.

Luego se procede a ponerlo en caja según las normas del editor de la revista, libro, libro de actas o lo que sea que se haya elegido como vehículo de difusión del trabajo.

Esto también lleva días de pelea cuerpo a cuerpo con la PC, porque vive en ella un diabólico Poltergeist que desacomoda los textos cuando uno incluye las figuras, corta las tablas cuando se pegan las fotos y borra los mapas cuando todo lo demás está en su lugar.

En casi todos los casos, habrá existido un período de tediosa traducción en el medio, ya que siempre se exige el inglés para las publicaciones internacionales, y aun para las nacionales el resumen va en ese idioma (el famoso abstract).

Una vez armado este primer texto, los autores sobrevivientes al proceso lo envían al comité editor seleccionado según la temática y propósito del escrito.

Ese comité actúa como un primer filtro que se limita a señalar la pertinencia o no del tema, el correcto formato según la caja preestablecida, la longitud del trabajo y la calidad de las fotos y figuras.

Muchas veces de allí vuelve con una amable nota que dice “Mejoren las fotos” o “hay un renglón de más en el abstract”, o “sobran dos caracteres en el título, por favor corrijan y reenvíen”.

Nuevamente amenos intercambios entre los autores, matizados por expresiones como: “¿Viste?, ¿no te dije, bol, tontuelo, que el título era muy largo?” “¿y vos, cómo cara repámpanos editaste las fotos?”, “¡No podés ser tan pelot distraído! ¡¿Cómo vas a olvidarte de poner el número del mapa!?” etc., etc.

Sobreviene la primera corrección, y allá vuelve la versión nueva. El editor la aprueba, si quiere, claro, y la manda a los revisores científicos (tres o cuatro según los casos), cada uno de los cuales aporta su propio punto de vista para mejorar el resultado.

Los mencionados evaluadores no se comunican entre sí, de modo que uno pide que se amplíe el ítem Contexto Geomorfológico por ejemplo, y otro dice que se lo resuma porque está muy extenso.

Uno dice que debería insistirse un poco más en la Micromorfología y otro que ese punto no viene para nada al caso.

Conciliar las exigencias de todos ellos, como verán, no es fácil, pero sí obligatorio.

Pasan algunos días en las correcciones solicitadas y se procede a enviar la nueva versión. Los evaluadores siempre están atestados de trabajo, de modo que también se toman su tiempo, entre un par de meses y un par de años, digamos.

Una vez aprobada la versión corregida, el tiempo se lo toma la editorial, y por eso no es extraño que en un paper se lea en letra pequeñita, y arriba: “presentado 2004, aceptado en 2006” y que finalmente se incluya en un número del año 2008 del Journal en cuestión.

Así pues, mis queridos lectores, se justifica muy bien el celo que uno pone en incluir toda referencia bibliográfica cuando usa un parrafito ajeno, y la vehemencia con la que solicita igual tratamiento para los textos de los que es autor o coautor.

O sea, si me usan los textos, por favor, incluyan una referencia bibliográfica completa o mencionen el blog, por lo menos, para que sus propios lectores vengan a leerla por su cuenta.

Por otro lado y de resultas del mismo complejo proceso, la mayoría de las editoriales exigen de los autores, la cesión del copyright en pago de su aceitado sistema, que imprime y distribuye por el mundo, trabajos que de no ser así no leería nadie.

Por esa razón, habrá algunos papers que ni yo misma como primera autora o como coautora podré reproducir aquí. En esos casos, sólo puedo proveer el link a la página de la editorial donde leerán el trabajo completo, si la reseña que sí puedo presentarles, les interesa y los motiva como para querer leer el resto.

Bueno, chicos, pórtense bien y tomen el trabajo de otros autores mencionando siempre la fuente correspondiente. Nos vemos prontito, gracias Graciela.

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