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Para los que me dicen “Tengo una piedra y me gustaría saber qué es”

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Después de haber recibido por mail cientos de fotos de minerales, rocas y fósiles, con el pedido de que haga una determinación a distancia, he llegado a la conclusión de que este post se impone.

Debo decirles, primero, que nada me gusta más que dar una mano cuando puedo hacerlo y dentro de márgenes razonables, pero hay pedidos que son poco racionales.

Usemos un ejemplo. ¿Mandarían ustedes un mail a un médico de cualquier lugar del mundo con una foto de su hijito señalándose algún lugar de la pancita, en el que escribieran lo siguiente?

“A mi nene le duele ahí donde se señala. ¿Qué enfermedad tiene?”

Muy probablemente no recibirían respuesta, pero de llegarles un mail, diría muy probablemente, “Tráigalo al consultorio” y punto.

Porque el médico no puede diagnosticar sin ver al paciente, o sin tener por lo menos una serie de datos precisos  como edad, altura, peso, antecedentes familiares y personales, etc., etc.

Seguramente, además querría hacer algunas maniobras como palpación, auscultación, le tomaría la temperatura y la tensión arterial, entre otras cosas. ¿No les parece?

Entonces, ¿por qué suponen que un geólogo va a ver una foto, sin escala, a veces con muy mala definición, y/o  llena de sombras y/o fuera de foco, y va a poder diagnosticar alegremente de qué material se trata?

Es muy arriesgado intentar diagnosticar por una foto, aunque a veces uno lo haga,  solamente por complacer a un lector que ni siquiera se ha tomado el trabajo de leer los posts en los que se vienen explicando tantas cosas acerca de la manera de determinar minerales macroscópicamente.

Porque si lo hubiera hecho, ya sabría qué son los caracteres organolépticos, y cómo se determinan, siempre con el ejemplar en la mano.

Hay toda una serie de posts en que explico cómo reconocerlos, incluyendo elementos como el tacto, y hasta el olor. Por eso, el contacto directo con el mineral es importante para definirlo.

En las fotos que me llegan, por lo general no hay referencia alguna de tamaño, ni puedo saber si el espécimen es de alta o baja densidad, no sé si suena de una u otra manera al golpearlo o si brilla de una u otra forma al moverlo; no puedo hacerle la raya o probarle la dureza, etc., etc.

Porque sepan ustedes que existen miles de especies minerales, y muchas de ellas sólo se distinguen entre sí por un mínimo detalle, que puede ser uno de los que mencioné más arriba y cuyo reconocimiento requiere un contacto directo con el ejemplar.

Además, por lo general ni siquiera sé de dónde procede, y cuál era su modo de yacencia, cosa que me permitiría relacionarlo con un grupo específico de minerales.

Por todo lo dicho, lo mejor que puedo hacer cuando me llegan esos requerimientos por mail es contestar:

“Traemelo, o llevalo a algún geólogo que te quede más cerca, para que lo diagnostique con el ejemplar en la mano”, porque sin tener la muestra cualquiera cosa que se diga es una apuesta muy alocada.

Otra opción es que lean todos los posts con el tag “minerales”, y hagan ustedes mismos las maniobras que allí se indican, y hagan una ficha con los códigos que en esos posts les expliqué; luego, con esa ficha pueden consultar un manual o escribirme para que en función de esas propiedades yo misma les dé una respuesta.

Pero, ojo, que esa respuesta será tan válida como sean de correctas sus determinaciones. Si hicieron algo mal, es responsabilidad de ustedes mismos.

Y finalmente, quedan advertidos de que de ahora en adelante, cuando me lleguen esas consultas, les mandaré como respuesta un link a este post, y no lo tomen a mal, es que sencillamente diagnosticar una muestra de mineral, roca o fósil tiene un protocolo, muy diferente a mirar una foto que llega por mail.

Un abrazo y nos vemos el próximo miércoles. Graciela.

La foto fue tomada por el Pulpo en uno de los museos de USA.

El 5 de junio ¿deberíamos festejar el Día del Ambiente o el Día del Medio ambiente?

para medioUna de las efemérides de interés de este blog es la del 5 de junio que recuerda el Día Mundial del Medio Ambiente.

Este término es un tanto polémico ya que divide a la comunidad  de las ciencias naturales en dos partes muy bien definidas, y a veces bastante beligerantes: las que abogan por desterrar y las que bregan por mantener la combinación “medio ambiente”.

La expresión medio ambiente tiene tantos defensores de su uso, como puristas que desean su erradicación.

Personalmente -con ciertas especificaciones- me enrolo entre los últimos, y voy a explicar por qué.

Primero definamos el contexto en que me opongo al empleo de los dos términos. En el lenguaje coloquial admito la libertad de elección de acuerdo al uso, la costumbre, el lugar del mundo, y los gustos personales.

Me pongo en cambio más exigente a la hora de una presentación científica, y es en ese supuesto que debe leerse todo el post.

¿Qué significa medio?

Se trata de una palabra que admite hasta treinta distintas acepciones, de muy diversos significados. De todas ellas, son aplicables en el contexto a que nos referimos aquí, y con variados grados de especificidad, por lo menos las siguientes:

  • Espacio físico en que se desarrolla un fenómeno determinado.
  • Conjunto de circunstancias culturales, económicas y sociales en que vive una persona o un grupo humano.
  • Conjunto de circunstancias o condiciones exteriores a un ser vivo que influyen en su desarrollo y en sus actividades.

Todas esas definiciones y las que constan en la siguiente pregunta están en wikipedia.

¿Qué significa ambiente?

La etimología de la palabra ambiente es a partir del latín ambiens, que a su vez deriva del verbo ambere, que puede traducirse como “rodear”, o  “estar a ambos lados”.

También tiene más de un significado ( se enumeran hasta siete), de entre los cuales son más relacionados con nuestro objeto de estudio, los siguientes:

  • Fluido que rodea un cuerpo.
  • Aire o atmósfera.
  • Condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas, etc., de un lugar, de una reunión, de una colectividad o de una época.

¿Por qué es cuestionable la combinación “medio ambiente” desde el punto de vista meramente semántico?

Primero les pido que comparen las definiciones enumeradas arriba y notarán que básicamente se refieren a lo mismo, con lo cual, en determinadas acepciones, medio y ambiente se pueden considerar como sinónimos.

Entonces, sería redundante reunir ambos términos en la misma expresión. Casi como designar a un choripán como “comida alimento” . Y sí, es la misma cosa, cuando de choripanes hablamos, por lo cual en ese sentido se trata de un pleonasmo.

Y ya que estamos, definamos pleonasmo, que también tiene dos circunstancias diferentes:

Puede tratarse de un error involuntario donde se incurre en un exceso o redundancia; o bien de una figura retórica intencional en que se emplean más palabras de las necesarias para dar énfasis a un contenido.

Si yo digo “hijo filial” es una redundancia nada bonita; pero si digo ” me lo gritó en mi propia cara” es una forma de enfatizar la idea, porque es obvio que mi cara es mía propia, aunque yo no lo aclare.

En el contexto técnico, medio ambiente no es una figura literaria, sino una redundancia lisa y llana. Entonces, se impone la siguiente pregunta:

¿Por qué y cómo se extiende la expresión “medio ambiente”?

Porque en el lenguaje corriente y no técnico ni científico, son tantas las acepciones de ambas palabras, sobre todo las de “medio”, que podría surgir alguna confusión, si no se atiende al contexto en que están inmersas.

Por ejemplo, podría entenderse que la expresión “los efectos recayeron en el medio” se refiere a una de dos cosas:

  • que no tuvieron lugar ni muy arriba ni muy abajo,  ( ni muy cerca ni muy lejos, etc.) sino en el centro.
  • que impactaron en el ambiente.

Por ese motivo, en el hablar corriente, combinar ambas palabras no tiene por qué ser condenable, ya que puede responder a la intención de especificar el sentido en que ambas se aplican, lo que no está de más para términos con tanta cantidad de significados como vimos antes.

Y por eso mismo, se ha extendido tanto el uso, que hasta hay organismos e instituciones oficiales que se denominan “Departamento de Medio Ambiente”, “Ministerio de Medio Ambiente”, etc.

¿Por qué geológicamente es innecesario referirse al “medio ambiente”?

Porque como ya me he cansado de explicarlo, la Geología hace un abordaje sistémico en sus investigaciones, y en teoría de sistemas, el ambiente está muy claramente definido como “un complejo supersistema de factores externos que actúan sobre un sistema y determinan su configuración y evolución”

Una vez definido el sistema de interés, el ambiente incluye todos los  parámetros, físicos o de otra naturaleza que sin ser parte directamente integrante del sistema en análisis, conforman su entorno e interactúan con él.

El ambiente puede también ser entendido en sí mismo como un sistema y cada uno de sus integrantes como un subsistema sobre el cual el sistema general influye.

En ambos casos, – ya se entienda al ambiente como sistema o supersistema- difícilmente se pueda malinterpretar cuál es la acepción en uso.

Decididamente en este aspecto técnico científico, los términos quedan en sí mismos claramente definidos, ya que no se podrían confundir con significados metafóricos como “ambiente festivo” o “estaba medio dormido”.

¿Cuál es la conclusión?

La valoración de correcto o incorrecto para el empleo de la expresión “medio ambiente” depende del contexto en que se use.

En el lenguaje corriente es más que aceptable; mientras que en un paper científico (geológico más específicamente) es una redundancia que cuando actuamos como revisores de potenciales publicaciones, tendemos a cuestionar seriamente.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente, porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de un mail y no sé a quién pertenece.

Las inundaciones, crónica de un evento anunciado.

http://www.cordobatimes.com/wp-content/uploads/2014/02/Ctalamochita3.jpgHoy me pregunto por qué tanta ineficacia a la hora de plantear medidas de precaución ante las inundaciones que eran previsibles, y no exclusivamente por el monto tan elevado de las precipitaciones, sino porque las condiciones de las cuencas habían cambiado muy recientemente de manera drástica.

¿Por qué nunca los funcionarios escuchan a los que les advierten con algún fundamento?

Esto viene a cuento porque yo misma lo puse por escrito en mi post del 20 de Septiembre, cuyo link les incluyo ahora otra vez.

Odio tener que decirles que ya se los advertí, pero nadie pareció tomar nota a tiempo.

Nos vemos el lunes, un abrazo Graciela.

P.S.: la foto que ilustra el post es de este sitio

El balance de una vida con la Geología. Parte 2.

En este post en particular, les conviene leer la introducción que hice la semana pasada, porque si no, ni siquiera van a entender a qué viene, y por qué, de pronto, cuento partes de mi propia historia personal.

Les aclaro además que esta vez las preguntas fueron formuladas por Dayana, y yo me limito a contestarlas.

En la primera parte, publicada el lunes pasado, contesté las siguientes preguntas:

-¿Cómo llegaste a la docencia?

-¿Cómo han cambiado las cosas en casi 40 años de enseñar Geología?

-¿Cómo eran tus clases?

-¿Cómo es tu relación con alumnos y ex alumnos?

-¿Qué cosas no tan buenas encontraste en la Facu?

– Contanos historias graciosas de tu paso por la docencia.

Y ahora sí, vamos a completar el “reportaje”:

¿Recordás historias emotivas de tu paso por la docencia?

No hace mucho, ya jubilada, fui a la Facultad a dar una charla en el marco de un evento especial organizado por la Escuela de Geología para alumnos visitantes de una Escuela Técnica del interior de la provincia, y cuando preparaba el cañón para la proyección del power que tenía listo, se acercó un ex alumno, hoy docente en Mineralogía, brillante y muy buena persona, sólo para decirme que me recordaría siempre como uno de sus mejores profesores, y que mis clases habían estado entre sus favoritas, por amenas, ordenadas y didácticas.

Agregó que no quería dejar de decírmelo ahora, ya que antes no lo había hecho para que no pareciera una manifestación interesada.

Me hizo sentir muy bien, y es un recuerdo que atesoraré, sobre todo por venir de quien viene, (F.C.) un auténtico crédito para la geología argentina.

¿Recordás historias divertidas ocurridas en el campo?

Sí, miles, pero también serán motivo de posts en la etiqueta Anécdotas geológicas.

No obstante, les cuento que hubo por lo menos dos ocasiones en que nos sacaron a tiros de campos a los que, llevados por el entusiasmo de la investigación, nos metimos saltando alambrados, como verdaderos intrusos. Tenían razones para hacerlo, pero son situaciones que no se olvidan con facilidad.  Los detalles serán posts de viernes muy pronto.

¿Podrías contar historias de logros personales o de tus alumnos?

Sí, también muchas, pero una que me llena de orgullo, es la de un alumno, que superó una situación social muy desfavorable, a través del estudio y el trabajo. Me reservo los detalles, por respeto a su privacidad, pero puedo contarles que todavía hoy conservo con emoción y cariño en mi celular, un mensaje de texto que me envió con motivo del día del maestro, como diez años después de haberse recibido.

Copio textualmente una partecita muy breve de ese mensaje:

…Usted sabe que le debo la carrera…Esa oportunidad que me dio para ser profesional no se olvida jamás…

D. S. hace alusión en ese mensaje a su primer examen universitario, cuando yo estaba en Geología General, y remé al lado de él, para ayudarlo a expresar conocimientos que tenía, pero que le costaba mucho verbalizar, precisamente por su extracción social. El resto del Tribunal, (aclaro que no son los docentes que están hoy en la Cátedra) prejuicioso, se oponía a darle una oportunidad. Y eso es lo que él no olvida, aunque yo sólo lo recordé cuando me llegó ese mensaje.

Creo que la posición profesional y social de D.S. hoy, es el mejor premio que me llevo de la docencia.

¿Qué esperás haber dejado en los alumnos que pasaron por tus clases?

Un buen recuerdo. Que me reconozcan como una buena persona y que hayan advertido cuánto amé la docencia. Si de paso aprendieron algo, mejor todavía.

¿Qué vas a seguir haciendo de tu vida por fuera de la UNC?

Todo lo mismo que he hecho siempre, pero con más tiempo y más relajadamente. Es decir todo lo que les conté en la pestaña sobre mí : danzas, literatura, blogs, proteccionismo animal, idiomas, libros, música, viajes, y siempre, siempre divulgación científica.

Por otra parte, espero poder disfrutar un poco más de mis hijos, nietos, nueras, amigos, y por supuesto, mis niñitas ladradoras que siempre están a mi lado.

¿De qué te jubilás y de qué no?

Bueno, de hecho no me he ido del todo de la Uni, ni de la docencia ni de la investigación. En el último caso, porque el proyecto científico del que soy codirectora sigue por lo menos hasta fin de año, y después puedo- si quiero- engancharme en otros.

Vengo realizando charlas de extensión y de divulgación, y la agenda está abierta para muchas más.

Sigo participando como evaluadora científica en numerosas publicaciones nacionales e internacionales, entre las que destaco la Quaternary International de Editorial Elsevier, que es un top ten en mi área de conocimiento, y donde ya estoy en la database como reviewer, después de haber actuado como tal un par de veces.

Al margen, sigo participando en publicaciones científicas para dar a conocer  los resultados de investigaciones que todavía no se liberaron al público.

Luego de mi jubilación, me ocupé también de armar, junto con Sabrina y Gabriela un poster acerca de suelos, que formará parte de la exhibición permanente en el Museo de Paleontología de la Universidad Nacional de Córdoba; formo parte de la Comisión redactora del Capítulo Suelos del Relatorio para el Congreso Geológico Argentino que tendrá lugar en Córdoba el año próximo, y tantas otras cosas, que sería muy largo enumerar.

Pero no quiero olvidar la mención de que tengo también en carpeta posibles intervenciones en cursos y clases especiales para determinadas carreras de Universidades privadas.

Y por fin, mi gran proyecto es la publicación de libros de divulgación científica, de los que seguramente pronto tendrán noticias en el blog. En efecto, el primero de ellos está ya escrito y en plena búsqueda de editorial.

Por fuera de la Geología, hay también un par de libros ya en manos de un potencial editor, bajo el formato de libros electrónicos. Uno de ellos es de los cuentos para adultos, cuyo estilo los que me siguen en mi otro blog ya han llegado a conocer; y el otro de Prosa poética y poesía, también según conocen los lectores de ¿Y si hubiera una vez?

Un tercer libro está en proceso de armado y es de humor.

Y ya he comenzado a escribir otro de divulgación geológica.

O sea, no me busquen en la plaza ni el geriátrico por el momento, que cuando no esté a full con estas cosas, estaré seguramente tachando de mi lista de destinos pendientes, los diversos lugares del mundo que me falta conocer todavía.

En resumidas cuentas, despedirse no es irse, y la vida es tan plena como uno quiere que sea, en cualquier etapa de ella.

Un abrazo y nos vemos el miércoles. Graciela.

El balance de una vida con la Geología. Parte 1.

danzas 029Este post me generó muchas dudas a la hora de tomar la decisión de publicarlo o no.

Y les explico la historia:

Ocurre que al cumplir mis 60 años de edad, tomé la resolución de jubilarme, pero lo hice silenciosamente, en agosto de este año.

Dayana comenzó a insistir en que debía hacer un post al respecto. Y yo a resistirme. Mi resistencia pasaba por el hecho de que conozco los prejuicios de nuestra sociedad con respecto a la gente que supera la barrera de los 60.

Mi temor era específicamente que de pronto mis lectores me vieran como un fósil que ya no tiene más nada que aportar (aunque los que saben algo de Paleontología saben también que la información que los restos fósiles brindan es invalorable), y comenzaran a abandonarme.

No obstante, pasados un par de meses, y encontrándome con la realidad de que estoy cada vez más ocupada, y que además no me he alejado de la actividad científica como podría esperarse, me rendí a la estocada final del argumento de Dayana:

-“Si no demostrás lo contrario, estás contribuyendo a sostener el mismo prejuicio que tanto te molesta”.

Y sí, es maldita la criatura, pero tiene toda la razón del mundo, así que aquí está mi “post del alpiste” como ella lo bautizó, porque según ella, si no levanto la bandera de los jubilados activos, sólo me queda dar de comer a las palomas en la plaza.

De hecho, ella y el Pulpo, cayeron a casa el día de mi jubilación, con un paquete de alpiste de regalo, que es el que ven en la foto 1.

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Foto 1

En cambio, la foto que ilustra el post es actual, tomada en una de mis prácticas de ballet clásico, más específicamente durante ejercicios de barra a tierra, y tiene el objetivo de demostrarles que 60 años no es nada, y que yo sigo tan regia como siempre, jejeje 😀

Volviendo al tema del post, la otra cara de la moneda es que además yo no entendía muy bien qué quería Dayana que contara, ya que mi jubilación al cabo y a la postre, es un hecho privado que no le interesa a nadie más que a mí.

Y entonces, ella se descolgó esgrimiendo preguntas que bien miradas, pueden tener algún significado para los lectores.

Hecha la introducción, tomo las preguntas tal como me las formuló Dayana, y completo una especie de “reportaje imaginario” para compartir con ustedes algo que se parece a un balance, pero nunca a una despedida.

Y son tantas las preguntas que de hecho este post del alpiste vendrá en dos partes.

¿Cómo llegaste a la docencia?

Tuve la suerte de entrar por la puerta grande, aunque fuera con un cargo chico, jejeje. Paso a explicarles. Yo me recibí siendo muy joven (21 años cumplidos dos meses antes de recibir el título), y lo hice con promedio superior a 8, que además era el mejor promedio de la promoción, y sin aplazos. Esos tres requisitos eran los exigidos para obtener el Premio Universidad, también conocido como Medalla de Oro.

Parte de la reglamentación de ese Premio implicaba que se me otorgaba un contrato por un año con un cargo de docente (el cargo más bajo) en la materia que yo misma eligiera. Y así empezó mi carrera, en la Cátedra de Geofísica, de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la Universidad Nacional de Córdoba.

Después fui obteniendo mejores cargos, primero en promociones directas, y después a través de los concursos, cuando volvieron a existir en las Universidades argentinas, desde 1985. En total en mi carrera acumulé cinco concursos  (abiertos) ganados. Más que muchos colegas, me enorgullece decir,

¿Cómo han cambiado las cosas en casi 40 años de enseñar Geología?

Difícil pregunta ésta, ya que todo el abanico entre “nada” y “sustancialmente” podría incluirse en la respuesta. Y eso es así porque depende de cada cátedra, materia y/o equipo docente.

Así, es cierto que hay quienes no se han enterado ni siquiera de los cambios de nomenclatura que vienen acontenciendo desde hace más de 20 años  en su área de especialidad (no voy a dar ejemplos, pero los que están en el tema ya estarán acuñando nombres,  jejeje); pero también hay materias en las que todos los docentes se encuentran en la cresta de la ola y empujan para que los demás se unan al cambio.

También en las técnicas didácticas hay quienes no salieron todavía del franelógrafo, o poco más o menos, y quienes incorporan todas las herramientas que la tecnología pone en sus manos.

Hay quienes no terminan de entender qué significa la enseñanza cuyo objetivo es el desarrollo de competencias, y quienes a pesar de no saber de qué se trata, se oponen de todas maneras. Hay en el otro extremo, entusiastas del aprendizaje basado en problemas, aunque también otros están convencidos de que si no “desarrollan” todos los temas en clase, los alumnos no pueden acceder a ellos de ninguna otra manera.

En otras palabras, puedo señalarte cambios, pero también estatismo, depende de los actores involucrados.

¿Cómo eran tus clases?

No querría calificarlas yo misma, pero sí puedo decirte que a mí me encanta dar clases, que nunca me aburrí, y espero no haber aburrido a mis alumnos tampoco.

Pero si mirás el blog detenidamente, tendrás una pista de cómo presento la información, y cómo me gusta jugar con ella.

Este blog es un poco como un aula virtual más abierta que la que desarrollé en mi materia.

Porque me enorgullece decir que en el mismo año en que ya había presentado los papeles para jubilarme, estaba armando el aula virtual de la materia, como una innovación más.

Mi orgullo es que nunca “hice la plancha”, hasta el último minuto estuve generando los cambios, a medida que la Facu ponía los medios a nuestra disposición. Y te puedo asegurar que fui la primera profe que dio clases con Prezi en la Escuela de Geología de Córdoba.

¿Cómo era tu relación con alumnos y ex alumnos?

Otra vez, una difícil pregunta. Pero puedo darte datos objetivos.

Existe en la Universidad un sistema de Control de Gestión Docente que incluye entre otras cosas, encuestas a los alumnos, que ellos responden anónimamente una vez cursada la materia. Y siempre tuve elogiosos resultados. Siempre.

Y de mis ex-alumnos, puedo decirte que todavía muchos de ellos me escriben mails, o son mis amigos de facebook, y cuando los encuentro por la vida, es una alegría mutua. No recuerdo que algún ex alumno haya pasado por la facultad sin hacer un alto en la cátedra para darnos un abrazo.

Y hay lectores en este mismo blog, que fueron mis alumnos y a veces dejan comentarios cariñosos.

Todos ellos enriquecieron mi vida, y de todos aprendí algo.

Creo que eso se debe a dos cosas: soy una buena persona, aunque no sea ningún genio de la Geología, por un lado; y por el otro, siempre amé y disfruté la docencia, y eso se nota. Los alumnos saben, no son tontos.

¿Qué cosas no tan buenas encontraste en la Facultad?

La burocracia. La permanente exigencia de rellenar papeles para esto y para lo otro. La lentitud para resolver las cosas. Y los palos en la rueda que a veces se ponen unos a otros los propios docentes, por un extraño sentido de la competencia que no siempre es todo lo sana que me gustaría ver. Y algunas cosillas más que prefiero reservarme porque mi mamá me enseñó que la ropa sucia se lava en casa, y porque no son tan graves como para merecer una denuncia pública, después de todo. 😀

¿Recordás historias graciosas?

Por supuesto, pero ya las he contado, o las iré contando en la categoría Anécdotas geológicas del blog.

Pero te cuento una que no da para un post porque es muy cortita.

Cuando ingresé en la docencia, era como ya te dije, muy jovencita, y uno de los primeros días en que me tocó dar una clase, y había puesto sobre la mesa bastante material para ilustrarla, un alumno, que no tenía idea de quién era yo (una ignota ayudante, pero docente al fin), me advirtió:

-Che, flaca, ése es el escritorio del profe, si llega a ver todo lo que le desparramaste ahí, te va a sacar cagando (sic)

Bueno fue verle la cara cuando le dije:

-Es que yo tengo que dar la clase hoy. Soy la nueva docente.

Hasta aquí llegamos por hoy, los invito a leer las respuestas a las siguientes preguntas, la semana que viene:

– Historias emotivas.

– Historias del campo.

– Historias de logros (personales, de los alumnos, etc).

– ¿Qué esperás haber dejado en los alumnos que pasaron por tus clases?

– ¿Qué vas a seguir haciendo de tu vida por fuera de la unc?

– ¿De qué te jubilás y de qué no?

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