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¿Es lo mismo loess que limo?

alto Fierro y Ruta 36 015Supongo que mis lectores son lo bastante listos como para darse cuenta de que si me tomo el trabajo de aclararlo es porque existen diferencias que es necesario considerar.

¿Por qué a veces los propios profesionales confunden entre sí los términos loess y limo?

Porque ambos materiales tienen rasgos físicos medianamemente coincidentes, aun cuando las exigencias genéticas para definir el loess no son aplicables al limo.

¿Qué es el limo?

El término limo se refiere a un concepto granulométrico, exclusivamente. Es decir que se trata de un material sedimentario detrítico no consolidado cuyo tamaño es mayor que el de la partícula de arcilla, pero menor que el de la arena muy fina.

Es verdad que una definición mejor implica necesariamente un rango de tamaño, no obstante, debo decirles que hay un cierto grado de variabilidad en la definición de los límites, según qué clasificación se aplique.

En la figura 1, les muestro un par de esas clasificaciones, que sirven como ejemplo de lo que les digo. Vale, no obstante asumir que el tamaño del limo comprende un intervalo entre 0,05 y 0,002 milímetros, aun cuando algunos autores estrechen ese rango, como puede verse en la derecha de la tabla.

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Figura 1

Por tratarse de una definición exclusivamente granulométrica, toda partícula individual que exceda los tamaños definidos, deja de llamarse limo.

Ahora bien, en un conjunto de partículas, habrá siempre mezcla, con porcentajes más o menos abundantes de granos de arenas y de arcillas. En ese caso, el término limo sigue usándose para el sedimento que las reúne, si el tamaño dominante queda dentro del intervalo que lo define.

En cuanto a la composición mineral del limo, así como la del loess, es variable, e incluye todo material que haya sobrevivido a los procesos  meteorizantes y erosivos que le hayan dado origen antes y durante el transporte previo a la depositación final.

¿Qué es el loess?

El loess es parte de mi tema de investigación, razón por la cual tengo muuuuuchos posts para ir subiendo sobre sus diversos aspectos, pero hoy voy a limitarme a darles una definición y a distinguirlo conceptualmente del limo.

Si bien el término loess data de 1823, cuando fue empleado por Von Leonhard para referirse a depósitos limosos y friables yacentes a lo largo del valle del Rhin, debieron pasar más de cien años hasta que se contara con una definición medianamente universal.

Y digo medianamente, porque todavía hoy hay bastantes discusiones al respecto.

Probablemente la más aceptada y sintética de las definiciones es la de Pye (1995), para quien el loess es “un sedimento clástico terrestre, compuesto predominantemente de partículas tamaño limo y formado esencialmente por la acumulación de polvo aportado por el viento”. Agrega como requisito que la acumulación debe ser subaérea.

Como ustedes pueden ver, aquí salta a la vista la diferencia entre el loess y el limo, ya que a éste último sólo se le exige un rango de tamaño, mientras que al loess se le exige también una historia particular, en la que el viento es el agente primordial de transporte, y el depósito inicial no puede ocurrir en cauces ocupados por el agua.

Así pues, un sedimento con granulometría del tamaño del limo, pero que ha sido transportado por un río NO es un loess, aunque hay algunas complicaciones, que veremos en seguida.

¿Qué  otras características distinguen al loess?

Entre los autores considerados referentes de la temática, debe mencionarse a Pecsi (1990) quien define al loess “típico” como un depósito suelto, no estratificado, poroso y permeable, predominantemente formado por limo grueso que resulta estable en paredes verticales, y es fácilmente erodible por el agua.

Puede presentarse ligeramente estructurado y suele ser de color amarillo pálido, con cuarzo como principal mineral constituyente (40- 80%), contenido subordinado de feldespatos y cantidades variables de minerales de arcillas (5- 20%) y carbonatos (1- 20%).

¿Existe un solo tipo de loess?

El mismo Pye en 1987, en reconocimiento a la gran variabilidad granulométrica de los materiales que se estaban agrupando bajo la denominación de loess, propuso una clasificación  (si se quiere, arbitraria), según la cual, aquellos loess que contienen más del 20% de arenas deberían llamarse loess arenosos, mientras que aquéllos que contienen más del 20% de arcillas deberían llamarse loess arcillosos.

Luego de esa primera clasificación se propusieron muchas más, inclusive algunas que atendiendo a la historia posterior a la primera depositación generaron una serie de códigos tales como: loess secundario, loess degradado, loess redepositado y loess retrabajado.

¿Por qué es tan importante el estudio del loess?

Porque es un material parental habitual de los suelos más productivos del mundo, entre los que se cuentan los de la pampa argentina y las praderas estadounidenses.

Además, son excelentes indicadores de cambios climáticos y existen numerosas técnicas que permiten “interrogarlos” acerca de las variaciones en las condiciones ambientales y climáticas. Pero de eso ya vendrán numerosos posts, además de los que ya están apareciendo en la categoría “Lecturas para colegas y especialistas”.

Bibliografía consultada.

ARGÜELLO, G. L.; DOHRMANN, R.; MANSILLA, L. 2012 Loess of Córdoba (Argentine) Central Plain, Present State Of Knowledge And New Results Of Research. Chapter one of Argentina: Educational, Geographical and Cultural Issues. Editores Rossi y Miranda. ISBN 162081319X, 9781620813195 Nova Science Pub Incorporated. New York. pp 1-49.

PECSI, M. 1990. Lössverbraitung, Lössenentstehung, Lösschronologie. En Lietdke, H.(Hrsg) Eiszeitforschung: 270-284; Darmstadt (wiss. Buchges.) Citado en SGIBNEV, V. (1999).
PYE, K. 1987. Aeolian Dust and Dust deposits. Academic Press, London, 334 pp. Citado en PYE (1995).
PYE, K. 1995. The nature, origin and accumulation of loess Quaternary Science Review, Vol 14: 663-667.
SGIBNEV, V. 1999. Löβ und löβähnliche Sedimente am Mittel und Niederrhein: Probleme der genetischen Definition und ihrer paläogeographischen Zugehörigkeit.  (101-119). En Terrestrische Quartärgeologie. Logabook. Köln. Alemania.
VON LEONHARD, K. C. 1823-4. Charakteristik der Felsarten. Engelman, Heidelberg, 3. vols. Citado en Pye (1995).

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

El 5 de junio ¿deberíamos festejar el Día del Ambiente o el Día del Medio ambiente?

para medioUna de las efemérides de interés de este blog es la del 5 de junio que recuerda el Día Mundial del Medio Ambiente.

Este término es un tanto polémico ya que divide a la comunidad  de las ciencias naturales en dos partes muy bien definidas, y a veces bastante beligerantes: las que abogan por desterrar y las que bregan por mantener la combinación “medio ambiente”.

La expresión medio ambiente tiene tantos defensores de su uso, como puristas que desean su erradicación.

Personalmente -con ciertas especificaciones- me enrolo entre los últimos, y voy a explicar por qué.

Primero definamos el contexto en que me opongo al empleo de los dos términos. En el lenguaje coloquial admito la libertad de elección de acuerdo al uso, la costumbre, el lugar del mundo, y los gustos personales.

Me pongo en cambio más exigente a la hora de una presentación científica, y es en ese supuesto que debe leerse todo el post.

¿Qué significa medio?

Se trata de una palabra que admite hasta treinta distintas acepciones, de muy diversos significados. De todas ellas, son aplicables en el contexto a que nos referimos aquí, y con variados grados de especificidad, por lo menos las siguientes:

  • Espacio físico en que se desarrolla un fenómeno determinado.
  • Conjunto de circunstancias culturales, económicas y sociales en que vive una persona o un grupo humano.
  • Conjunto de circunstancias o condiciones exteriores a un ser vivo que influyen en su desarrollo y en sus actividades.

Todas esas definiciones y las que constan en la siguiente pregunta están en wikipedia.

¿Qué significa ambiente?

La etimología de la palabra ambiente es a partir del latín ambiens, que a su vez deriva del verbo ambere, que puede traducirse como “rodear”, o  “estar a ambos lados”.

También tiene más de un significado ( se enumeran hasta siete), de entre los cuales son más relacionados con nuestro objeto de estudio, los siguientes:

  • Fluido que rodea un cuerpo.
  • Aire o atmósfera.
  • Condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas, etc., de un lugar, de una reunión, de una colectividad o de una época.

¿Por qué es cuestionable la combinación “medio ambiente” desde el punto de vista meramente semántico?

Primero les pido que comparen las definiciones enumeradas arriba y notarán que básicamente se refieren a lo mismo, con lo cual, en determinadas acepciones, medio y ambiente se pueden considerar como sinónimos.

Entonces, sería redundante reunir ambos términos en la misma expresión. Casi como designar a un choripán como “comida alimento” . Y sí, es la misma cosa, cuando de choripanes hablamos, por lo cual en ese sentido se trata de un pleonasmo.

Y ya que estamos, definamos pleonasmo, que también tiene dos circunstancias diferentes:

Puede tratarse de un error involuntario donde se incurre en un exceso o redundancia; o bien de una figura retórica intencional en que se emplean más palabras de las necesarias para dar énfasis a un contenido.

Si yo digo “hijo filial” es una redundancia nada bonita; pero si digo ” me lo gritó en mi propia cara” es una forma de enfatizar la idea, porque es obvio que mi cara es mía propia, aunque yo no lo aclare.

En el contexto técnico, medio ambiente no es una figura literaria, sino una redundancia lisa y llana. Entonces, se impone la siguiente pregunta:

¿Por qué y cómo se extiende la expresión “medio ambiente”?

Porque en el lenguaje corriente y no técnico ni científico, son tantas las acepciones de ambas palabras, sobre todo las de “medio”, que podría surgir alguna confusión, si no se atiende al contexto en que están inmersas.

Por ejemplo, podría entenderse que la expresión “los efectos recayeron en el medio” se refiere a una de dos cosas:

  • que no tuvieron lugar ni muy arriba ni muy abajo,  ( ni muy cerca ni muy lejos, etc.) sino en el centro.
  • que impactaron en el ambiente.

Por ese motivo, en el hablar corriente, combinar ambas palabras no tiene por qué ser condenable, ya que puede responder a la intención de especificar el sentido en que ambas se aplican, lo que no está de más para términos con tanta cantidad de significados como vimos antes.

Y por eso mismo, se ha extendido tanto el uso, que hasta hay organismos e instituciones oficiales que se denominan “Departamento de Medio Ambiente”, “Ministerio de Medio Ambiente”, etc.

¿Por qué geológicamente es innecesario referirse al “medio ambiente”?

Porque como ya me he cansado de explicarlo, la Geología hace un abordaje sistémico en sus investigaciones, y en teoría de sistemas, el ambiente está muy claramente definido como “un complejo supersistema de factores externos que actúan sobre un sistema y determinan su configuración y evolución”

Una vez definido el sistema de interés, el ambiente incluye todos los  parámetros, físicos o de otra naturaleza que sin ser parte directamente integrante del sistema en análisis, conforman su entorno e interactúan con él.

El ambiente puede también ser entendido en sí mismo como un sistema y cada uno de sus integrantes como un subsistema sobre el cual el sistema general influye.

En ambos casos, – ya se entienda al ambiente como sistema o supersistema- difícilmente se pueda malinterpretar cuál es la acepción en uso.

Decididamente en este aspecto técnico científico, los términos quedan en sí mismos claramente definidos, ya que no se podrían confundir con significados metafóricos como “ambiente festivo” o “estaba medio dormido”.

¿Cuál es la conclusión?

La valoración de correcto o incorrecto para el empleo de la expresión “medio ambiente” depende del contexto en que se use.

En el lenguaje corriente es más que aceptable; mientras que en un paper científico (geológico más específicamente) es una redundancia que cuando actuamos como revisores de potenciales publicaciones, tendemos a cuestionar seriamente.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de un mail y no sé a quién pertenece.

¿Es lo mismo una tormenta eléctrica que una tormenta magnética?

rayos2He notado que con motivo de los luctuosos sucesos acaecidos en la playa de Villa Gesel, muchos lectores han entrado al blog a través de la búsqueda “tormenta magnética”, lo cual me induce a pensar que diferenciar entre ambos fenómenos no sería ocioso.

Casi todo lo que quieran saber acerca de las tormentas magnéticas ya lo he detallado antes en otro post, que les recomiendo leer también; pero hoy quiero resaltar en qué residen las diferencias entre esos eventos y las tormentas eléctricas.

¿Qué disciplina estudia las tormentas magnéticas y por qué?

En general es parte del conocimiento de astrónomos y astrofísicos, ya que se trata de eventos que se originan en el Sol, y no en nuestro propio planeta.

¿Qué disciplinas estudian las tormentas eléctricas y por qué?

Las tormentas eléctricas son abordadas tanto desde la Climatología, porque las tormentas son parte de los elementos constituyentes del sistema climático; como desde la Meteorología, porque caracterizan el estado del tiempo en un momento dado.

En cualquier caso, esto está señalando que se trata de fenómenos generados dentro de la propia atmósfera del planeta Tierra.

En el marco de la Meteorología, existe además una especialidad que estudia todo lo relacionado específicamente con los rayos, que se denomina Ceraunología.

¿Qué grandes diferencias puede notar una persona no versada en ninguna de ambas ciencias?

Pues es muy sencillo: en una tormenta eléctrica, habría que ser muy nabo para no darse cuenta de que está teniendo lugar.

No es así en cambio con las tormentas magnéticas, cuyos efectos pasan desapercibidos a la población, afectando en cambio a numerosos aparatos e intrumental electrónico, eléctrico y electromagnético en general

¿Cuáles son las manifestaciones de las tormentas eléctricas?

Casi todos las podemos enumerar sin problemas: el rayo (del cual hay varios tipos),  el relámpago, el trueno (ambos estrechamente vinculados con los rayos) y las centellas. Sobre estas últimas suele discutirse si son o no un fenómeno que de verdad puede separarse de los rayos, o si simplemente se trata de un caso particular de ellos.

¿Qué es el rayo, específicamente?

El rayo es una poderosa descarga electrostática natural que genera también  emisión de luz  (relámpagos) y estruendos acompañantes (truenos).

La explicación misma y detallada de la producción de la descarga ha causado serias divisiones entre los científicos que se decantan por una u otra de diversas hipótesis, que exceden nuestras líneas, pero que en términos muy generalizados intento sintetizar más abajo, rescatando exclusivamente los puntos que casi todas ellas comparten.

Básicamente se trata de una gran descarga eléctrica que responde a su vez a una diferencia de potencial generada entre dos nubes, o entre las nubes y la tierra. Obviamente al existir una diferencia de estado energético entre dos porciones del medio, las partículas cargadas tienden a moverse desde las zonas de alto potencial a las de bajo.

Así nace la corriente de descarga, es decir el rayo, que en definitiva no es otra cosa  que eso.

Ahora bien, cómo se produce la diferencia de potencial  (que puede llegar a valores de millones de voltios) es el tema siempre en discusión y para el cual existen numerosas hipótesis.

¿Cómo se relaciona con el trueno?

El trueno es el resultado sonoro del rayo, que surge porque ante el paso de la corriente eléctrica, las moléculas de aire se ionizan, y se desarrollan ondas de choque.

Antes de dejar este tema, les recuerdo que a veces los rayos pueden producirse en las nubes de cenizas de erupciones volcánicas, como ya expliqué en otro post.

¿Hay precauciones especiales que pueden tomarse en las tormentas eléctricas?

Sí, por supuesto, y esencialmente residen en tratar de hallar refugio en construcciones cerradas. Aun dentro de ellas, es mejor abstenerse de utilizar aparatos conectados a la red eléctrica, como por ejemplo el teléfono, salvo que sea inalámbrico.

Cuando uno está en espacios abiertos (como nos pasa muchas veces a los geólogos), pero con el vehículo cerca, lo mejor que puede hacerse es entrar en él y cerrar todas las ventanillas, porque el auto se constituye en ese caso en una “jaula de Faraday” que conduce la electricidad por la superficie, protegiendo el interior.

Si nada de eso es posible, y uno está a campo abierto, debe tenderse en el suelo, porque la energía busca el camino más corto, y toda superficie alta o elevada es una vía preferente para la descarga. Inclusive es mejor tirarse en el fondo de una zanja o barranco, y es bueno alejarse de los elementos metálicos, como la piqueta que uno siempre carga, por ejemplo.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de este sitio.

¿Cuándo y cómo se usan los términos glaciar y glacial?

glaciarDebo reconocer que soy una purista del idioma, bastante hinchapel exigente, razón por la cual me molesta sobremanera el uso erróneo que se hace de esos dos términos, aun entre colegas. Y por eso mismo, con mi mejor voz de Maestra Ciruela, les digo:

-A ver, niños, escriban cien veces la siguiente consigna: “No debo usar los términos glaciar y glacial como si fueran intercambiables”.

Y ahora les explico por qué, como siempre, a través de las acostumbradas preguntas y respuestas.

¿Qué es un glaciar?

Esencialmente es un cuerpo de hielo natural y superficial, de grandes dimensiones, que se origina por la acumulación de nieve a lo largo de varios años, y que puede proteger o modelar el paisaje, según cuál sea su dinámica.

Esto que acabo de decirles es apenas un aperitivo, necesario para explicar la terminología, pero la acción del hielo será motivo de varios posts, porque es de una riqueza inmensa, además de ser muy entretenido.

Por allí, en muchos textos se lee que el glaciar es “un río de hielo”, lo cual sólo es cierto en determinadas circunstancias, y es por esa razón que prefiero presentarles mi definición propia, un poco más elaborada, pero más cercana a la realidad, que se abre como un extenso abanico cuando de glaciares se trata.

¿Qué significa la palabra glacial?

La palabra glacial se relaciona también con ese cuerpo de hielo que les he descrito más arriba, pero no es un sustantivo, sino un adjetivo. Es decir que no puedo decir “el glacial avanza”, porque ese término no designa a un objeto, sino que lo califica, y por ende falta el sujeto capaz de avanzar.

Sí podría decir, entonces “el frío glacial avanza”, porque en este caso es el frío el sujeto de la oración, y la palabra glacial describe a ese sujeto en avance.

Así, pues, puede decirse “glaciar alpino” y no “glacial alpino”. Puede decirse “dinámica glacial”, pero no “dinámica glaciar”.

¿Entienden la diferencia? Es sencilla, por más que muchos geólogos se niegan a verla, y hasta en apuntes didácticos embadurnen el idioma, que sin su dudoso “aporte” es bastante claro y específico.

 ¿Pueden usarse los dos términos de manera indistinta?

Ya lo he dicho varias veces: NO, NO y NO. Pero lo repetiré una vez más.

Glaciar es sustantivo, mientras que glacial es adjetivo, y por ende cada uno debe usarse en la situación correcta, y ejerciendo la función exacta que le cabe.

Además, puedo poner a disposición de ustedes un tercer término que es también adjetivo, y que puede por lo tanto reemplazar a la palabra glacial, aunque no a glaciar.

Ese término es glaciario y ya está incorporado a los códigos geomorfológicos. Cuando no quieran repetir tanto los mismos vocablos, vale usar glacial y glaciario de manera indistinta, pero NUNCA para referirse al cuerpo de hielo, sino a sus cualidades y aspectos relacionados a él.

¿Cuánto de grave es intercambiar los términos?

Afortunadamente no se trata de los errores semánticos en los que el mal empleo de una palabra remite a conceptos totalmente divorciados entre sí, como sería por ejemplo el caso no geológico en que se confunden los términos apóstrofe y apóstrofo, que mucha gente usa como si significaran lo mismo, cuando nada hay más lejos de la realidad que eso.

Y ya que estamos, y como una yapita, se los explico también:

Apóstrofe es una figura literaria en la cual se habla en segunda persona, como dirigiéndose a un interlocutor más o menos imaginario.

Como cuando dice uno, por ejemplo.

-¡Maldito trilobite!, ¿por qué tenías que aparecer en este estrato, complicando todo el modelo que me venía armando?

Allí es claro que se trata de una figura literaria, ya que ni le hablo al fósil ni espero su respuesta, sólo lo estoy apostrofando.

En cambio, el apóstrofo es un signo de puntuación en forma de comilla simple de cierre (’) que indica apócopes o letras  faltantes, como cuando se escribe, simulando un hablar muy coloquial:

– ‘ta bueno, me voy pa’l monte.

Ahora, dejando esta digresión semántica, volvamos a lo geomorfológico.

En el caso de confundir glaciar y glacial, no nos estaremos yendo a las antípodas como en el ejemplo anterior, pero sí estaremos demostrando un cierto grado de incultura, que no mejora en ningún caso nuestra imagen profesional, ¿no creen?

Bueno, ya saben que estaremos volviendo sobre los glaciares y sus fenómenos asociados, más de una vez, por hoy alcanza con este bocadillo.

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La foto que ilustra el post me llegó en una cadena de mails, ignoro el autor.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

¿Es lo mismo variabilidad climática que cambio climático?

temperatura_media_meridaEl tema del Cambio Climático Global  se presta a mucha confusión porque todo el mundo se siente autorizado a hablar de él, aunque no tenga la menor idea sobre el punto.

Y así cada vez que hay una tormenta fuerte, o un día cálido en invierno, o un verano más seco que lo habitual, todos se rasgan las vestiduras, afirmando que estamos ante el tan temido cambio climático planetario.

Es hora de empezar a separar la paja del trigo. Pero les aclaro que para hablar con cierto fundamento, necesitaremos ir introduciendo lentamente muuuuchos conceptos, y habrá, por ende, una multitud de posts relativos al tema.

Y como por algún lado hay que empezar, hoy lo haremos, distinguiendo entre dos expresiones que suelen usarse como sinónimos, sin serlo ni remotamente.

Pero, repito, antes de creernos expertos, tendremos que juntarnos muchas veces, para ir incorporando una multitud de conceptos sobre los cuales, lamentablemente alguna prensa no especializada, y a veces hasta tendenciosa,  nos desinforma a diario.

¿Qué se entiende por tiempo meteorológico?

Se trata de una situación definida, es decir, un estado particular de los múltiples factores que definen las condiciones atmosféricas, y por lo tanto sólo puede caracterizar un lugar reducido, y varía según transcurren las horas.

Se puede designar también como tiempo atmosférico o estado del tiempo, pero nunca es sinónimo de clima.

Entre los múltiples factores que constituyen el estado del tiempo, se destacans: la temperatura, la humedad, ya sea absoluta o relativa, las precipitaciones o su ausencia, las condiciones del viento y la circulación atmosférica en general, la presión atmosférica, la nubosidad, la heliofanía, la tensión de vapor, etc.

Ya hemos avanzado algo sobre los conceptos de calor y temperatura en otros posts, pero sobre todos los demás componentes del estado atmosférico iremos hablando también a lo largo de muchos encuentros más.

Entonces, pues, las conversaciones en el ascensor, no deberían empezar con “¿Vio qué cambiante que está el clima?” sino con “¿Vio qué cambiante que está el tiempo?” Porque es a eso a lo que aludimos cuando hablamos de la temperatura reinante, o del viento en un día cualquiera, y en el sitio en que estamos en ese momento.

Esto nos obliga a responder la siguiente pregunta.

¿Qué se entiende por clima?

El clima es una conceptualización lograda a partir de numerosas observaciones y mediciones relativas al tiempo meteorológico a lo largo de muchos años en lugares determinados, cuya extensión areal varía según la escala de análisis elegida. Así podemos referirnos a mega, macro, meso o microclima, según sea el caso.

Si nuestras estadísticas son un promedio de todas las mediciones en todo el planeta, hablaremos de una megaescala, en un clima global. Como tal, su significado es bastante poco preciso, ya que se puede hablar de un clima planetario frío, cuando en realidad habrá zonas también templadas y hasta cálidas, aunque tan reducidas como para que su peso en el promedio sea despreciable o casi.

Por el otro extremo, el microclima puede ser la condición que las estadísticas de varios años definen como dominante para algo tan pequeño como mi propia oficina, llegado el caso.

¿Qué es el cambio climático?

Para definirlo, primero se debe contar con las estadísticas que definen el clima, sea en el planeta todo, o en una región limitada. A partir de esas estadísticas, si por un tiempo del orden de la media centuria, como mínimo, se observa una variación continuada y consistente, de todos o la mayoría de los parámetros considerados, ya sea hacia valores más altos o más bajos, sólo entonces puede empezar a pensarse que hay un cambio climático en curso.

Los cambios pueden ser, repito, a escala global o regional, y también implicar escalas temporales muy variables, pero sobre todo si se trata de un verdadero cambio climático, estará implícito  el no retorno a las condiciones promedio de la atmósfera, por lo menos por unas cuantas décadas.

Esto lleva a la conclusión lógica de que registros de menor duración no son suficientes para establecer ninguna tendencia de cambio o no cambio. Detalle no menor, si pensamos en que la prensa compara a veces los tres o cuatro últimos veranos entre sí y emite opinión no fundada con total desparpajo.

Y ahora, un punto muy importante, sobre el que volveremos muchas veces:  los cambios climáticos son debidos a causas naturales, y existieron a lo largo de toda la historia planetaria conocida. Lo que puede hacer el hombre no es más que acelerarlos o desacelerarlos en grado mínimo. Pero no les pido que me lo crean si no quieren por ahora. Ya vendrán muchos posts con todos los argumentos del caso. Esperen un poquito más.

Convengamos no obstante, que la utilización política del término ha dado sus propias definiciones, no necesariamente científicas, como es el caso de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, para la cual la expresión «cambio climático» alude exclusivamente a aquélla mínima porción del cambio que es atribuible a causas humanas. Concepción errónea para la mirada científica.

¿Qué es la variabilidad climática?

La variabilidad climática es una medida del rango en que las condiciones y los elementos del clima cambian de un año a otro. Esa variabilidad puede ser alta o baja, pero nunca está ausente.

Si quieren entender mejor el tema, vean la curva que tomé prestada para ilustrar el post. Verán ustedes que se trata de un trazado muy irregular lleno de quiebres con puntos máximos y mínimos pero dentro de un intervalo dado, en este caso de temperaturas, que cambian de año en año entre 1921 y 2002. Cada punto de la curva quebrada es el promedio de temperatura anual, y a partir del análisis de la tendencia, se ha construido la recta que queda más o menos central.

La variabilidad climática es el espacio comprendido entre el pico más alto y el más bajo de la curva, a uno y otro lado de la recta central. A lo largo de ese segmento,  se pueden distinguir años frescos- por debajo de la línea recta- y años cálidos -por encima de ella.

No obstante, todos los años analizados sólo están indicando una variabilidad.

Para indicar un cambio climático, todo el gráfico debería correrse, por ejemplo quebrándose en algún punto, para iniciar una nueva recta dos o tres grados más arriba o más abajo. Pero además, no debería afectar solamente a la temperatura sino a otros parámetros también, ya que el clima se entiende como un sistema, y complejo, para más datos.

¿Qué son las fluctuaciones climáticas?

Cada cambio menor, dentro del rango de la variabilidad definida, es lo que se entiende como fluctuación climática. Volviendo a la curva, cada punto de pasaje hacia ariba o hacia abajo de la línea central, define una fluctuación, la cual puede ser más o menos aguda, y más o menos durable en el tiempo.

Las fluctuaciones entonces, se refieren en definitiva a periodos de varios años que pueden ser secos o húmedos, fríos o calientes, por mencionar sólo la afectación de temperatura y humedad.

Existen fluctuaciones cortas (de meses,  estaciones y años), episódicas (de décadas), seculares (de siglos) o milenarias si comprenden miles de años.

¿Por qué es tan importante distinguir entre uno y otra?

Porque en cada caso, los procesos geológicos exógenos, en todos los cuales el clima es un factor importante, se ven afectados de manera diferente, y dejan registros cuya significación debe poder interpretarse teniendo presente tanto la variabilidad como el cambio climático y por supuesto también las fluctuaciones. Por eso, por ejemplo, no debe pensarse que todo signo de una paleocorriente de agua en una región desértica es señal de cambio climático, sino que bien puede tratarse de una fluctuación, dentro de la variabilidad climática normal.

Cuando estos conceptos no están claros, es mucha la tentación- a la que a veces hasta geólogos con alguna experiencia sucumben- de marcar un cambio climático en cada rasgo observable en el paisaje cuando dicho rasgo no coincide exactamente con un modelo conceptual estereotipado y demasiado carente de matices.

Como último aporte permítanme hacer una comparación con un ejemplo sencillo como para que vean más claro lo que les quiero señalar.

Si en el medio del mes de marzo (nuestro otoño) hay un día de 8 grados centígrados en Córdoba, estaremos ante una situación anormal (salvando las distancias, equivalente a una fluctuación climática), pero no significa eso que haya cambiado la estación y estemos en invierno (equiparable a un cambio climático). Y por otra parte, esa temperatura está dentro del rango esperable en algún momento del año cordobés (asimilable a la variabilidad climática). ¿Lo entendieron mejor , o les compliqué más la vida todavía?

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de la página del Observatorio de Cambio Climático de Yucatán.

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