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Cómo se dice: ¿piedra o roca?

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Ustedes, los lectores, sugieren temas muchas veces, y también muchas veces piensan que no los tengo en cuenta (va para vos Pateeto) o que olvido sus pedidos.

Pero no es así. No obstante, si no se trata de temas de actualidad (como un sismo o un cráter recién formado), los anoto para ir satisfaciendo sus consultas por orden de llegada, o bien para el momento en que ya tengan un poquito de información previa que les haga más fácil la lectura del post.

En este caso, vengo a complacer a Matías, colega que sugirió un tema de verdad interesante, hace como un año atrás. Y hoy llegó su turno.

Sé muy bien de dónde sale su inquietud porque todos los que alguna vez pasamos por las aulas de las carreras de Geología, seguramente nos hemos topado con esa supuesta regla de oro, expresada por algún docente, según la cual “piedra es mala palabra, los geólogos decimos roca”.

Pero da para pensarlo un poco más y se puede mirar desde otro lado, como pasa siempre, porque casi todas las “verdades absolutas” dejan de serlo cuando se las observa un poco mejor.

Entonces:

¿Está mal usar la palabra piedra en geología?

No, si se la emplea de la manera correcta, y en el contexto adecuado. O sea, y esto es una verdad de perogrullo, toda palabra puede ser bien o mal usada, pero no hay razón alguna para su veda de manera absoluta.  Y por eso mismo, ahora vamos a analizar un poco esos significados y contextos en los que se puede aplicar cada uno de los términos: roca o piedra.

En primer lugar, sería interesante que recordaran la diferencia entre mineral y roca que ya les expliqué en otro post, porque recurriremos a esos términos más de una vez en este encuentro.

En segundo lugar, el análisis que les propongo va pasito a paso desde la etimología misma, como verán a continuación.

¿De dónde procede la palabra piedra?

He recurrido al diccionario etimológico de Chile para tomar algunos conceptos, a los que por supuesto he agregado mis propias apreciaciones.

Piedra deriva del vocablo latino petra (piedra o roca), que a su vez procede del griego  πέτρος (que podría leerse petros) que se traduce como piedra.

Como vemos, la palabra piedra tiene toda la estirpe requerida para reclamar sus fueros, y no hay razón alguna para renegar completamente de ella. Sólo hay que saber cuándo usarla.

¿Cuál es el origen de la palabra roca?

Roca es hija de la palabra rocca que aparece alrededor del siglo VIII, es decir bastante tardíamente, en el latín vulgar, presumiblemente tomada de un lenguaje celta.

Ésta resulta nuestra primera sorpresa: si hay una advenediza es roca, no piedra, cuya estirpe es bastante más rancia y procede de más lejos.

Pero ocurre que rocca, tan plebeya y ordinariota en su origen, fue la madre de roche en francés y de rock en inglés, y de allí procede su ventaja, puesto que cuando la ciencia dejó de escribirse en latín, fue el inglés el idioma que tomó la posta, y en él se tradujo rocca como rock porque era más usada por los mineros y técnicos (de lenguaje vulgar) que petra.

Y nosotros, que hemos tomado casi toda la ciencia desde textos en inglés, nos empecinamos en enamorarnos del término roca, sin darnos cuenta de que la palabra piedra tiene también cabida en el vocabulario geológico, según veremos en seguida.

¿Se pueden intercambiar los términos piedra y roca en Geología?

Por supuesto que no, como ya he venido diciendo, serán los contextos los que definan la selección de la palabra correcta.

Roca sólo se usa en un sentido bien estricto, tal como lo definí en el post que les mandé a leer y que no voy a explicarles de nuevo acá. Pero se distingue bien del concepto de mineral, término del que roca NO  es sinónimo.

En cambio, piedra se aplica unas veces a rocas y otras veces a minerales, y casi siempre se usa en términos compuestos.

¿Cuándo se usa la palabra piedra para referirse a rocas?

Partamos de la base de que en la mayoría de los casos, se usará para referirse a fragmentos de pequeño tamaño, y no a afloramientos mapeables. Pero hay excepciones que ya  iremos mencionando.

Dije que se usa en términos compuestos, vayan pues los ejemplos: piedras biseladas o piedras facetadas (las pulidas por el viento), piedra pómez o pumita, piedras ornamentales (en este caso, a veces se emplea para yacimientos completos y no para ejemplares fragmentarios), y así se van multiplicando los ejemplos en que de manera absolutamente correcta estamos haciendo referencia a rocas a través de la palabra piedra. No es la intención definir  ahora cada una, sino solamente demostrar el punto que me interesa en este post.

Un ejemplo paradigmático aparece en las normas de reconocimiento de suelos, donde al describir el sitio de emplazamiento de una calicata se usan dos palabras diferentes: pedregosidad que estima la cantidad de fragmentos de rocas (piedras) presentes; y rocosidad, que en cambio señala la superficie cubierta por afloramientos continuos. Distinción más clara no puede haber.

¿Cuándo la palabra piedra se aplica a minerales?

También en términos compuestos, del que el ejemplo más conocido es piedra preciosa para referirse a una gema. Nunca diremos “roca preciosa”, a menos que se nos antoje hacer el ridículo.

Pero además hay minerales con variedades específicas que toman nombres como piedra lunar o piedra de luna (variedad de adularia), piedra de sol (variedad preciosa de la oligoclasa), y muchas más que iremos viendo en nuestro paseo bloguero a lo largo del tiempo.

En definitiva, creo que queda bien demostrado que la palabra piedra sí existe en la nomenclatura geológica, y sólo el snobismo de algunos geólogos los pone en posición de decir con suficiencia a los legos: “no se dice piedra”

Si les ha gustado el post, los espero el miércoles con informaciones útiles. Un abrazo Graciela

P.S.: Sigo aprovechando las fotos de Pulpo en su visita al Museo de Ciencias Naturales   de Los Ángeles, para ilustrar los posts. En este caso se trata de un ejemplar de aragonita en color y hábitos poco comunes, pero de gran belleza.

¿Qué se entiende por Provincia Geológica?

imagesca7uvnl8Éste es uno de esos posts que resultan de las zamarreadas de Dayana.

En efecto, estuvo ella en casa hace un par de días, y no dejó pasar la oportunidad de reclamarme que desde el mes de enero le estoy debiendo una explicación, puesto que en el post relativo a la tragedia de San Carlos Minas mencioné una Provincia Geológica, y ella me pidió que aclarara esos términos.

Y desde entonces estaba en deuda, deuda que voy a saldar hoy. Así pues, allá vamos.

¿Qué es una Provincia Geológica?

Por cierto que hay bastantes definiciones posibles, y todas requerirán aclaraciones, pero he seleccionado para construir este post la de Ortega-Gutiérrez et al., 1991, que se expresa como sigue:

“Provincia geológica es toda parte cartografiable de la superficie sólida del planeta, de centenares a millones de kilómetros cuadrados de extensión, caracterizada por sus rocas, por su estructura y por una secuencia de eventos tal que integre una historia evolutiva singular diferente a la de las áreas adyacentes, de las cuales está separada por límites estratigráficos, tectónicos o por ambos”.

Esto implica que ese espacio así definido no necesariamente coincide con las provincias políticas, y ni siquiera con otras provincias como las geomorfológicas, metalogénicas, etc., aunque tampoco es imposible alguna superposición.

Por ejemplo, en la Provincia (política) de Córdoba (Argentina), se definen las provincias geológicas: Sierras Pampeanas de Córdoba y San Luis, Provincia Sierras Pampeanas del Norte de Córdoba y Provincia Llanura Chacopampeana.

Por su parte, cada una de ellas sobrepasa los límites políticos de la provincia de Córdoba. Creo que esto va quedando claro, aunque hay mucho más que explicar todavía.

¿Cómo se puede simplificar el concepto?

La mejor manera es desglosando sus partes y procurando entender cada una.

Así pues, cuando decimos “una parte cartografiable” lo que significa es que tiene una expresión topográfica de extensión suficiente como para aparecer en un mapa. No podremos llamar Provincia Geológica a un pequeño afloramiento de un par de metros cuadrados, aun cuando tenga características distintas de todo su entorno, y se lo pueda delimitar bien en el terreno.

Por otra parte, tampoco será Provincia Geológica el Mar Mediterráneo, puesto que se requiere una superficie sólida. Tal vez un fondo marino podría llegar a constituir una Provincia Geológica, pero no el mar mismo. Sobre este punto, las opiniones, no obstante no son unánimes.

La extensión es además mucho más que meramente cartografiable, pues implica centenares a millones de kilómetros cuadrados. Este requisito evita la proliferación de unidades que tornarían inmanejable la información. Por supuesto en esa escala, la homogeneidad nunca es tan grande, lo cual implica la necesidad de subdivisiones internas, tales como Subprovincias, Asociaciones, etc., según los criterios que se vayan aplicando.

¿Qué elementos caracterizan a una Provincia Geológica?

Precisamente las tres cosas que se mencionan en la definición: las rocas presentes, las estructuras que dominan (plegamientos, fallas regionales, fosas, etc.) y la historia que ha definido ambas cosas, pues ellas son siempre producto de eventos tanto progresivos como catastróficos que han ocurrido en el lugar.

Es también requisito que sus caracteres sean tales que permitan una clara delimitación, una separación del resto del territorio, a través de límites de tipo estratigráfico o tectónico, o de ambas clases.

¿Qué son límites estratigráficos?

Cuando hayamos avanzado en otros conceptos estratigráficos, esta definición se irá completando, pero por ahora podemos decir que un límite estratigráfico marca un cambio importante y distintivo en las condiciones ambientales que van quedando registradas en la sucesión de capas que  a lo largo del tiempo constituyen un terreno geológico.

No cualquier cambio es un límite estratigráfico según iremos aprendiendo lentamente en posteriores posts, pero una Provincia Geológica requiere una delimitación que responda a un cambio de este tipo, o bien de tipo tectónico, cuando no de ambos.

Un límite tectónico es aquél que separa áreas con estilo estructural diferente, tales como pueden ser los que se definen por contactos entre placas, o en espacios menores, pueden ser simplemente fallas de extensión regional.

Cuando todos los requisitos se cumplen, puede delimitarse una Provincia Geológica.

Así, por ejemplo y en pocas palabras, la zona de las Sierras Pampeanas de Córdoba y San Luis tiene extensión suficiente; composición litológica característica, dominada por un basamento cristalino con rocas metamórficas e ígneas; estilo tectónico bien definido, de fallas inversas con rumbo N-S, y puede separarse claramente de todas las áreas adyacentes porque precisamente esas fallas la han elevado sobre el entorno, a lo largo de una historia evolutiva también reconocible.

Por todas esas razones es que dichas Sierras constituyen una Provincia Geológica, independientemente de que pertenezcan a dos provincias políticas diferentes.

No se entren a rasgar las vestiduras si algo no les ha quedado claro en el último párrafo, pronto sabrán de todo eso mucho más de lo que creen posible, sólo es cuestión de tiempo, ya saben que vamos pasito a paso para no matarnos de un golpe.

Bibliografía mencionada

Ortega-Gutiérrez, F.;Mitre-Salazar,L.M.;Alaniz-Álvarez, S.,Roldán-Quintana, J.;Aranda-Gómez,J.J.; Nieto-Samaniego,A.;Morán-Zenteno, D.1991- Geologic Provinces of México; a new proposal and bases for teir modern definition en Rubinovich-Kogan, R.;carreño,A.L. (eds)Convención sobre la Evolución geológica de México.Memoria: México, Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Geología. 143-144.

P.S.: El mapa que ilustra el post es de este sitio

¿Qué significa pirquinear?

bolivia-004El lunes pasado les prometí aclarar el significado de esta palabra, tan latinoamericana, y ahora vengo a cumplir la promesa.

Tanto este término  como los relacionados “pirquinero·, y “pirquén” fueron reconocidos por la Real Academia Española  a través de la expresión compuesta “trabajar al pirquén” que  se define como “trabajar sin condiciones ni sistema determinados, sino en la forma que el operario quiera, pagando lo convenido al dueño de la mina”.

Es decir que se entiende que se trata de un trabajo informal, nunca debidamente reglamentado, al menos en Argentina, donde la informalidad llega a extremos en que el pirquinero ni siquiera sabe si está buscando minerales en sitios con o sin dueño.

Sencillamente sale con su pala, su pico su bolsa y sus piquetas, y extrae manualmente todo el material que considera valioso para vender al menudeo.

A veces se relaciona con un comprador que concentra lo obtenido por varios pirquineros, y otras veces busca sus clientes entre los turistas o artesanos que se acercan a él.

El sueño de todo pirquinero es encontrar EL EJEMPLAR que lo saque de la pobreza, un poco a la usanza de los viejos buscadores de oro de las películas estadounidenses.

Normalmente no pasa de ser una utopía porque no son las nuestras, tierras de diamantes o de elementos valiosos como para que un hallazgo fortuito salve a nadie de la necesidad.

Se trata, por el contrario de un trabajo penoso que apenas alcanza para el sustento cotidiano y lleva implícitos riesgos que nadie cubre, porque el pirquinero explota depósitos (inclusive escombreras a veces)  sin herramientas ni infraestructuras adecuadas  ni otros recaudos que los que él mismo pueda o quiera tomar.

Toda esta familia de palabras procede del quechua pirqa = pared, y se refiere en esta forma o en su castellanización “pirca” a las rudimentarias tapias de piedras calzadas y de poca altura que proliferaron en el imperio incaico.

Todavía se usan en muchos sitios en el campo, para separar los lotes de terrenos de diferentes propietarios, o para cercar corrales para resguardar a los animales.

Su extensión a la tarea de los mineros informales fue totalmente natural, ya que éstos casi siempre deben extraer los minerales de paredes rocosas que los contienen, y fue con esa idea de trabajar sobre una pared natural, (por extensión, tapia o muralla)  que se fue haciendo común el término para designar el trabajo de los obreros independientes que buscan minerales para su venta.

Así pues, he cumplido mi promesa, y los espero el miércoles con anuncios de su interés. Un abrazo. Graciela

P.S.: la foto se ve borrosa, porque fue tomada desde una camioneta en marcha, en uno de esos estrechos senderos de montaña, en Bolivia, donde no hay modo de  detenerse, y me gusta conservarla así, porque tiene precisamente ese sabor de ruta diferente.

Las Gemínidas, ¿Lluvia de meteoros? - Explicación del término

7lluvia-de-meteorosOtra vez un post escrito en estado de duermevela en medio de la madrugada, por mandato de uno de mis explotadores, esta vez el Pulpo.

Se trata de este evento que la prensa ha puesto en la cresta de la ola con el nombre de lluvia de meteoros, y que yo tuve la osadía de comentar que no es la terminología más feliz, si nos ponemos a hilar bien fino, y nos adentramos en la etimología y la semántica.

Ese comentario puso al Pulpo en pie de guerra, exigiéndome aclaraciones por escrito y vía blog, y aquí estamos: 4 y 30 a.m. y yo escribiendo un post.

Primero debo aclarar que sobre el tema meteoritos hay mucho para hablar y por eso tengo otro post en carpeta, y que hoy sólo quiero discutir la terminología.

También aclaremos que no soy experta en astronomía, pero que algo del contexto cósmico de la Tierra he debido estudiar, y ha llegado a apasionarme bastante, aunque no sea parte central de mi profesión.

Y ahora, hecha las salvedades del caso, vengan mis reparos lexicológicos.

¿Qué son las Gemínidas?

Son un enjambre de meteoros con un pico de actividad anual entre el 7 y el 17 de diciembre. Su máximo ocurre alrededor del 14 de ese mes, hoy precisamente, con producción de hasta 100 meteoros por hora. (Observen que yo uso el término enjambre y no lluvia, ya verán por qué).

¿Qué es un meteoro?

Para la Real Academia Española, es un

fenómeno atmosférico, que puede ser aéreo, como los vientos, acuoso, como la lluvia o la nieve, luminoso, como el arco iris, el parhelio o la paraselene, y eléctrico, como el rayo y el fuego de Santelmo.

Sobre la base de esta definición, la Astronomía genera su propio concepto tomando lo que se refiere al aspecto de fenómeno luminoso, producto del pasaje de un meteoroide por nuestra atmósfera, lo cual genera una ionización de partículas.

¿Qué es un meteoroide?

Este término se aplica a las partículas de polvo y hielo o rocas de hasta decenas de metros que se encuentran en el espacio y de cuyo origen hablaremos en otro post.

¿Meteoroide es lo mismo que meteorito?

No, un meteoroide sólo alcanza el status de meteorito si sobrevive a la fricción en la atmósfera y llega a la superficie de la Tierra por la atracción gravitacional de ésta.

Así pues tenemos ya tres términos diferentes que muchas veces son confundidos entre sí, pero que tienen ligeras diferencias de significado. Y hay todavía más para decir respecto a confusiones semánticas, pero vayamos por partes.

Primero hablemos un poco más de las Gemínides, ya que  hoy son noticia y si bien ya dijimos más arriba qué son, cabe preguntarse algunas cosas más.

¿De dónde proceden las Gemínidas?

Del asteroide (3200) Phaeton, descubierto en 1983 por el satélite IRAS.

¿A qué deben su nombre las Gemínides?

A la posición en que se observa su radiante, que es precisamente en las cercanías de Castor, miembro de la constelación de Géminis.

¿Qué es el radiante de un enjambre de meteoros?

(Observen que sigo eludiendo el término lluvia)

Las trayectorias de los diferentes meteoroides, observables a partir de los correspondientes meteoros luminosos que provocan, parecen provenir de un mismo lugar de la esfera celeste, a pesar de que sus recorridos en realidad son considerablemente paralelos.

Se trata de un efecto de perspectiva para un punto de observación situado en la Tierra.  Es algo semejante a los caminos que mirados a la distancia parecen unir sus bordes opuestos en un único punto.

¿Es cuestionable el uso de la expresión  “lluvia de meteoros” ?

Absolutamente sí, por lo menos según mi modesto entender, puesto que la lluvia (del lat. pluvĭa) es un fenómeno atmosférico  o meteoro de tipo acuoso, según mencionamos más arriba, y no luminoso.

Por otra parte se inicia en la condensación del vapor de agua contenido en las nubes, y según la definición oficial de la Organización Meteorológica Mundial, la lluvia es la precipitación de partículas líquidas de agua.

Esto no tiene nada que ver con las Gemínides.

Entonces, ¿de dónde viene el uso de “lluvia de meteoros”?

Como pasa muchas veces, de una mala traducción del inglés. En efecto “meteor shower” se traduce de manera demasiado literal como lluvia, sin atender a su contexto.

Porque si bien shower significa lluvia de breve duración, también significa baño rápido. Y baño a su vez también puede entenderse como la acción y efecto de someter un cuerpo a una influencia física intensa y/o prolongada.

Ejemplos de esta última idea son el baño de sol, el baño de oro, o en sentido figurado un baño de cultura, etc.

No obstante, no se ha atendido en la traducción de meteor shower  a este aspecto que es precisamente el más atinado, y nadie escuchará jamás hablar de un “baño de meteoros”.

Sin embargo, astrónomos más cuidadosos de la semántica prefieren la expresión “enjambre de meteoros”, que sí aparece en la literatura  especializada de origen castellano, y que yo adopto porque me parece mucho más atinada que esa triste expresión que se ha adueñado hoy de los medios.

Recuerden que sobre este tema, sólo les he servido un aperitivo, pero  se viene un enjambre de posts.

Un abrazo a todos y me voy a dormir siquiera un rato. La foto es tomada de la red, no conozco su origen.

¿Es lo mismo gema que piedra preciosa?

imagen1para-gemasUna pregunta común que se formula la gente es si estos dos términos son o no sinónimos, y si pueden o no ser intercambiados entre sí.

Pues no, hay sutiles diferencias, y si bien toda piedra preciosa es gemma o (gema), lo inverso no es cierto, es decir que no toda gema es piedra preciosa.

Ya en un post anterior sobre Gemología, adelanté el significado de la palabra gema, que se usa para designar a cualquier elemento natural o artificial, de origen orgánico o inorgánico que pueda emplearse por sus características particulares en la fabricación de joyas.

El término piedras preciosas exige en cambio, que se trate de elementos naturales e inorgánicos, es decir que pueden ser minerales o aún rocas, pero ninguna otra cosa.

En definitiva, gemma comprende a todas las piedras preciosas, y además a otras sustancias como las perlas por ejemplo, que no son ni mineral ni roca.

¿Cuáles son las condiciones que se requieren para que una sustancia sea gema?

Básicamente son tres: belleza, durabilidad y escasez relativa.

Esto implica que de las 4.100 especies minerales que se conocen, solamente unas 300 constituyen variedades gemológicas, porque son las que cumplen los tres requisitos. Además se le suman unas pocas variedades de rocas. (Les recomiendo leer el post con las diferencias entre mineral y roca, porque viene al caso).

Por otra parte, las condiciones mencionadas, pueden ser a veces algo subjetivas, lo que hace que el valor de determinadas gemas fluctúe bastante en el mercado.

Tal es el caso de la belleza, que es casi siempre difícil de definir. En materia de piedras preciosas, puede ser algo más fácil de estipular, pero para las gemas en general, puede llegar a depender del gusto y de la moda hasta extremos insospechados.

Por esa razón, llegaron a ser gemas algunos elementos como el carey (obtenido del caparazón de las tortugas), el marfil, las perlas, el coral y el ámbar, por ejemplo. Muchos de estos elementos serán posts en el futuro por su carácter de gemas en unos casos (perlas), y por su estrecha vinculación con la geologia en otros (ámbar, coral).

¿Por qué se considera un poco más objetiva la determinación de la belleza en las piedras preciosas que en el resto de las gemas?

Porque al menos se refiere a elementos definidos y no al simple gusto del consumidor, porque los rasgos de belleza se establecen con parámetros como: diafanidad; forma cristalina; tamaño; grado de pureza, o por el contrario, presencia de determinadas inclusiones en algunas casos;  tipo e intensidad de brillo; características ópticas especiales (como pleocroísmo o birrefringencia); hábito, etc. No entren en pánico que de estas propiedades iremos hablando a lo largo del tiempo en distintos posts. 

¿Qué puede agregarse del resto de las propiedades exigibles en una gema?

La durabilidad tiene que ver con la dureza. Aunque la mayoría de las piedras preciosas son muy frágiles, son también muy duras, por lo que sobreviven al desgaste, pero no a los accidentes. También de esto vendrá un post.

Esta condición hace del diamante, el mineral más duro, también el más caro.

Por fin, se exige también una relativa escasez, porque nadie estaría dispuesto a pagar una fortuna por una piedra que puede encontrar de a toneladas en un simple paseo por las sierras.

De todas maneras, debe tenerse en cuenta que la escasez se refiere no al mineral mismo, sino a la forma en que se encuentra cuando la variedad es preciosa.

Así por ejemplo, aun siendo la sílice, (que en su forma común constituye el cuarzo) el compuesto más abundante en la corteza, tiene numerosas presentaciones menos corrientes que generan sus variedades gemológicas (cristal de roca, jaspe, ópalo, amatista, ágata) 

¿Qué rocas son gemológicas?

El lapizlázulli, que mucha gente cree que es un mineral, cuando en realidad está constituido por una mezcla de minerales como lazurita, sodalita, haüynita, calcita, pirita, wollastonita, escapolita y diópsido, en proporciones variables desde mayoritarias hasta simples trazas.

La obsidiana que es en realidad un vidrio volcánico y el mármol ónix (nombre comercial para el mineral aragonita en mezclas con calcita y otros minerales).

¿Existen gemas artificiales?

Sí, y se consideran como tales, a veces con mucho valor en el mercado.

Mientras no se intente hacerlas pasar por naturales, su fabricación es legal y se comercializan sin problemas.

Son consideradas artificiales ya sea porque son directamente fabricadas por el hombre (piedras sintéticas, cristales especiales y piedras de imitación), o porque tienen alguna manipulación sobre minerales naturales para mejorar su condición ( piedras compuestas y  reconstituidas)

Estos son temas también con entidad suficiente para generar futuros posts. Por hoy ya tenemos bastante.

Pueden mandar piedras preciosas si quieren en muestra de aprecio a este blog, :D

La imagen que ilustra el post es uno de los celebrados Huevos Fabergé y me llegó en un mail, ignoro el nombre del fotógrafo.

Nominado por Deutsche Welle, tercer puesto por votación popular
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