Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’

Otro extracto de “Eating dirt” de Charlotte Gill.

thThe original version in English may be found at last Friday’s post.

No es un secreto para nadie que uno de mis libros favoritos es “Eating dirt” de Charlotte Gill, y otra vez traigo un párrafo relacionado estrechamente con la Geología- en este caso la dinámica eólica- para que disfruten su lectura al iniciar el fin de semana.

Con dos frentes meteorológicos chocando, el cielo es una sopa de colores salvajes tanto oscuros como brillantes. Una simple fuerza 6 en la escala de Beaufort, exactamente a mitad de camino entre la calma chicha y un huracán. Una advertencia para pequeñas embarcaciones está en vigor, lo que por aquí es tan útil como una alerta UV  en el Valle de la Muerte. Las nubes son voladas en pedazos. Coágulos y grumos. El sol desciende, hincando fragmentos de luz naranja en el océano.

Nota: la alerta UV es por la intensidad de las radiaciones ultravioleta.

¿No creen que es de una gran belleza?

Disfruten el fin de semana, nos vemos el lunes. Graciela.

Another excerpt from “Eating dirt” by Charlotte Gill.

imagen1para-leyes002(Aparecerá traducido el próximo viernes)

As you already know, Eating dirt is one of my favorite books, and I want to share some excellent paragraphs that I have selected for you.

Enjoy it!

With two weather fronts colliding, the sky is a chowder of wild colors, both dusky and bright. A mere Force 6 on the Beaufort scale, precisely half way between dead calm and a hurricane. A  small-craft warning is in effect, which around here is as useful as a UV advisory in Death Valley. The clouds are blown to shreds. Clots and clumps whiz along. The sun descends, poking shards of orange light at the ocean.

P.S.: I have used a picture taken from an e mail, I do not know who the author is.

Otro párrafo de Eating dirt, el libro de Charlotte Gill.

eating-dirt-charlotte-150El texto original en inglés pueden leerlo en el post del pasado viernes.

Este párrafo, como tantos otros, es magistral, razón por la cual sigo recomendando la lectura completa del libro “Eating dirt” de Charlotte Gill.

La tala ha ido siempre de la mano con la civilización. Es parte de quienes somos, cómo hemos modelado un hogar para nosotros en el mundo. Pero históricamente, el costo ha sido más que solamente la pérdida del paisaje. Algunos estudiosos han argumentado que es la destrucción de los bosques, seguida del abuso agrícola, lo que ha contribuido al colapso de muchas civilizaciones hoy extintas. Especialmente en el Mediterráneo, donde la gente dependía en algún momento de los árboles para mantener la humedad que sostenía los arroyos y ríos fluyendo a lo largo de todo el año. Y cuando los árboles se van, la tierra- el más básico suelo fundacional – los sigue muy poco después.

¡¡¡Magnífico texto!!! ¿No creen?

Nos vemos el lunes, buen fin de semana.

Graciela

More words from the book “Eating dirt”.

thEste texto aparecerá en castellano el próximo viernes.

This is a new excerpt from “Eating dirt” by Charlotte Gill.

Logging has always gone hand in hand with civilization. It’s a part of who we are, how we’ve carved a home for ourselves in the world. But historically, the cost has been more than just the loss of scenery. Some scholars have argued that it is the razing of the forests, followed by agrarian abuse, that has contributed to the collapse of many a now -defunct civilization. Especially in the Mediterranean, where the people once depended on trees to hold moisture, to keep the creeks and rivers running throughout the year. And when the trees go, the earth- the very foundational dirt- follow shortly thereafter.

Wonderful text!!! Isn’t it?

See you on Monday.

Un texto de Jean M. Auel

indexYa les he recomendado varias veces la saga “Los hijos de la Tierra” de Jean Auel. Lectura disfrutable ya sea que se aborden los libros como colección  completa o cualquiera de ellos independientemente. Sin desperdicio.

Hoy les traigo un párrafo del último tomo (hasta ahora) “La Tierra de las Cuevas Pintadas”:

Las zonas  boscosas eran poco comunes durante la Era Glacial. El límite de los glaciares que cubrían una cuarta parte de la supericie terrestre no se hallaba muy al norte, y creaba condiciones de permafrost en las regiones periglaciales. En verano la capa superior del suelo se fundía a distintas profundidades según las condiciones exteriores. En las zonas umbrías y frescas con musgo denso u otra vegetación aislante, la tierra se fundía sólo unos centímetros, pero allí donde el terreno quedaba expuesto a la luz solar directa, se reblandecía a mayor profundidad, lo suficiente para permitir la aparición de un manto abundante de hierba.

En general las condiciones no propiciaban el crecimiento de árboles con sus sistemas de raíces más profundos, salvo en ciertos lugares. En los sitios resguardados de los vientos más fríos y las peores heladas, el mantillo podía fundirse a más de un metro, y eso bastaba para que los árboles arraigasen. A menudo crecían bosques en una galería a orillas de los ríos, saturadas de agua.

Hermoso, ¿verdad? Muy motivador para iniciar una clase sobre los paisajes periglaciales, el permafrost, etc.

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