¿Cómo surgió el mito del Vellocino de Oro?

i-para-vellocino1 Hoy inauguro una nueva etiqueta, que ya había, no obstante preanunciado en el post relativo al Señor de los Temblores.

Esta vez, se trata no ya de mitos populares, sino de la elaborada Mitología de las grandes civilizaciones de la historia. Mitologías, por otra parte sumamente entretenidas, y no pocas veces relacionadas con la Geología.

Hoy les cuento algo sobre  la leyenda del Vellocino de oro y Jasón y los Argonautas.

El Vellocino era el vellón del carnero alado Crisomallo (Χρυσομαλλος), y le fue exigido a Jasón como condición para reclamar el trono de Yolcos en Tesalia, que legítimamente le pertenecía, pero había sido usurpado por su tío Pelias.

Este tan poco confiable tío había sido advertido por el oráculo acerca del peligro que para él representaba Jasón, y por eso le encomendó esta tarea, nada sencilla por cierto, que significó maravillosas aventuras de Jasón y sus compañeros Argonautas.

El carnero en cuestión había habitado en la Cólquide, una lejana playa del mar Euxino, pero para el momento en que Jasón busca su lana, ya había sido sacrificado,y su pellón era celosamente cuidado por seres fabulosos que Jasón debió enfrentar.

En fin que la historia de Jasón y los Argonautas es casi tan sabrosa como la Odisea y dio tema para una película alguna vez.

No obstante, la parte que se entrelaza con la Geología, es la explicación de cómo surgió la idea misma de un Vellocino de Oro.

No hay una sola interpretación, pero sólo una de las muchas que se acuñaron tiene asidero geológico. 

Y es aquélla que se refiere al método para extraer oro de los ríos, que hoy se conoce que se utilizaba al menos alrededor del siglo V a. C. , en la región de Georgia al este del Mar Negro.

En efecto por entonces se usaban pieles de oveja extendidas sobre marcos de madera que al ser sumergidas en aguas portadoras de pepitas de oro que bajaban desde placeres río arriba, se cargaban con el valioso mineral.

Los vellocinos se colgaban entonces en los árboles para secarlos antes de sacudirlos o peinarlos para recuperar el oro.

Ahora, expliquemos por qué el pelo de oveja puede actuar como una trampa para el oro y otros metales pesados.

El oro tiene un peso específico de 19,3 g por cm cúbico, razón por la cual, una ligera disminución en la capacidad de carga de una corriente cualquiera, supone su rápida depositación.

En efecto es una regla precisamente de oro, ya que de él hablamos, el hecho de que en general los elementos se depositan en orden decreciente de su peso específico.

Hasta aquí está claro, pero ¿qué papel juega el vellocino en este caso?

Pues sencillamente, genera por sí mismo una disminución de la velocidad de la corriente y por ende de su capacidad de transporte. ¿Y cómo lo hace?, simplemente aumentando la rugosidad del lecho, a través de los numerosos filamentos que lo componen.

Por si eso fuera poco, esos mismos pelos que disminuyen la capacidad de carga, provocando la caída de las pepitas de oro, las entrampan luego enredándolos entre ellos. ¡Bonita caspa, ¿no?!

Nobleza obliga a aclarar que numerosos autores cuestionan esta interpretación, porque la metodología descripta, según las pruebas existentes, es bastante posterior al nacimiento del mito.

   
Yo me apego no obstante a esta interpretación, trayendo en mi auxilio el adagio de Carl Sagan, quien señaló muy sabiamente que “Ausencia de prueba, no es prueba de ausencia”

Bueno, si esto les ha gustado, sigan visitando el blog.

Un abrazo, Graciela

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